“Me quedo una semana más y me voy”

Eso dijo Santiago Maldonado hace un año, cuando en vez de regresar a 25 de Mayo, decidió pasar su cumpleaños en El Bolsón. La feria, los tatuajes, su última clase de kempo y las semillas que plantó en tantas conciencias y lugares.

“No seas necio, abre tus ojos y tus oídos, que el progreso es tu enemigo. Arrasa con todo, no le importa nada. Si sos una nena o sos una anciana. Destruyen la vida en cuestión de segundos, todo lo que tarda años en crecer, en instantes puede desaparecer. Es la magia del capitalismo, el Ratón Mickey con su cinismo, Rockefeller bailando en el abismo. Asimismo la lucha continua, en esta era, y ahora mismo. En esta era, y ahora mismo.”

(Argsesina 2016, tema escrito por Santiago Maldonado).

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Como hablar de un compañero al que no le gustaría que hablen de él. Hoy sería su cumpleaños, y no lo festejaría. Al menos no con la vela, la torta y la fiesta, sino con compañerxs, cerveza, música e ideas. Entonces no sabemos si hablar de él y su lucha, o hablar de la mirada solidaria que nos ha juntado. No querríamos convertirlo en símbolo, en mártir, en ejemplo.

No es ningún superhéroe, pero a la vez, es brujo.

Santiago vive en nosotrxs, ha plantado semilla. Nos ha reforzado nuestras firmes convicciones, y ha expuesto nuestras contradicciones. Lo hizo en cada lugar donde ha transitado. En la Comarca Andina, en la Pu Lof Cushamen, en Chiloé, en 25 de Mayo. Ha plantado semillas de múltiples formas y colores: en los cuerpos tatuados, en los murales pintados, en las letras y canciones que siguen sonando, en las conversaciones, en sus actos. En su rebeldía.

Santiago hoy cumpliría 29 años. Estamos conmocionadxs por esta fecha. Es prácticamente imposible no pensar, no acordarse cada detalle, de lo que estaba pasando. Lo que pasó.

Hace un año atrás, atravesó el día de su cumpleaños de manera sencilla. En la feria de El Bolsón, compartiendo con amistades, tomando birra. Fue a su última clase de kempo. Pero estaba distinto, distante. Pensante. Al interior. Quizás tratando de encontrar estrategia en la encrucijada del sistema. Días anteriores se había recortado el pelo, e imaginaba sacarse la barba. Salían algunos tatto, pero el invierno no daba tregua. Había querido viajar a su pueblo para estar ese día con su madre, pero al final optó por otro camino: “Decidí quedarme. Me quedo una semana mas y me voy”, dijo.

Santiago era anarquista y artista. Sensible y puro. Directo y honesto. Reservado y abierto. Y aunque el sistema, impune, corrupto, saqueador de cuerpos, lo desapareció, no es así como le recordamos. Del Lechu, del Brujo, de Santiago, recordamos su mirada. Recordamos su sonrisa. Y su risa.

Compañero Santiago, allí por donde has estado, te recordamos. En los espacios que compartimos, en las luchas que acompañamos, en los territorios donde has sembrado. Compañero Santiago Maldonado, florece. Ahora, y siempre.

Fuente: www.revistacitrica.com/me-quedo-una-semana-mas-y-me-voy.html

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