Pachamama y Santiago Maldonado

En nuestra cultura que persiste desde tiempos inmemorables, se dice que este mes es importante para agradecer, ofrendar y pedir por la siembra y frutos dados.

Uno de los últimos murales que pintó Santiago Maldonado en su pueblo. Foto de Andrés Herrera.

El mes de agosto en la cosmovisión indígena está cargado de una fuerte significación. En nuestra cultura que persiste desde tiempos inmemorables, se dice que este mes es importante para agradecer, ofrendar y pedir por la siembra y frutos dados.

El 1 de agosto inicia por la medianoche, con la sahumada, que representa la protección de malos espíritus y la atracción de buena energía para empezar este nuevo año, practicada comunitariamente, o bien, cada familia desde sus casas; el resto de la noche se pasa en vela hasta recibir al Sol. Una vez que se avistan los primeros rayos, el o la amauta o maestro/a realiza la lectura de la piedra, para saber qué tan lluvioso, árido o propicio para la siembra estará el tiempo. La jornada culmina con almuerzo comunitario; sin olvidarnos de la presencia constante del fuego, el alcohol y la ofrenda a la Pachamama por cada alimento recibido. Todo este día lo vivenciamos rodeados de gente dispuesta a compartir, solidarizarse, en un ambiente fraterno, y a pesar del frío, en un clima cálido; con las intenciones de que el año venidero sea fructífero para cada comunero/a y para toda la comunidad. Los deseos personales no son relegados a un segundo plano, sino que son unificados y pensados en sentido comunitario. Se agradece, en otras palabras, a la vida que nos permite la Pachamama y a la renovación de este suelo dador para seguir produciendo y seguir viviendo.

Hoy, nuestras celebraciones también son espacios de resistencia y de lucha. Son el mejor reflejo de nuestra cultura, de la forma en que vivimos y nos comunicamos, en que contamos el tiempo… es el espacio en el cual nosotros los y las indígenas estamos y estuvimos presentes.

Siempre supimos que nuestro camino en la reivindicación de nuestra cultura y nuestra identidad no siempre es para adelante; hay que desandar primero más de 500 años, me dijo un hermano, y nunca nadie dijo que eso es tarea fácil. Probablemente nunca lo sea. La reivindicación y la resistencia no son lineales, como el tiempo mismo. Tampoco es estática ni sectaria. Reivindicamos un modo de vida, y lo hacemos a través de nuestras ceremonias, de nuestros espacios y prácticas culturales.

Nuestro territorio es el espacio en el cual se despliega nuestra cultura, donde celebramos la vida y el tiempo; somos parte de él.

Que nos acompañen en este desandar andando, también fue difícil.

Los lazos de solidaridad fueron cortaron para nosotros/as. Nuestra lucha, relegada o aplacada con espejos de colores, nunca estuvo siquiera visibilizada como tal, y nunca fue necesaria para ningún Estado, siempre estuvimos en el fondo. Cuando se visibilizan nuestros reclamos somos salvajes y violentos/as o coloridos/as y pintorescos/as. Nunca porque somos actores fundamentales en la construcción de autonomía y Estados más respetuosos, democráticos y plurinacionales.

Más allá de las sutiles diferencias entre las diferentes comunidades y pueblos, la celebración del mes de agosto es una celebración a la tierra como vida.

A nosotras la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, el mismo día que celebramos nuestra vida desde ese lugar de resistencia y lucha, nos dejó muchas preguntas, bronca y dolor. Y nos preguntamos: ¿Hasta cuándo el Estado nos va a matar o desaparecer por defender nuestro territorio? ¿Hasta cuándo el Estado va a matar o desaparecer a quienes se solidaricen con nuestra lucha?

Lo que le hicieron a Santiago fue una respuesta violenta del Estado.

Negar nuestros derechos también es una forma de matar a nuestros pueblos, ¿cuántas formas más de matarnos nos esperan?

Nos matan cada día en las escuelas, en los medios de comunicación, en los hospitales, en la academia, en las comisarías, en el poder judicial, en las ausencias del Estado…

Te recordamos hoy y siempre compañero Santiago Maldonado. Estarás presente en nuestra lucha, ofrendamos la solidaridad, el compromiso y el amor.

Texto: Cynthia Ovejero (Comunidad Indígena Indio Colalao)
Sullka Wara Quinteros (Comunidad Indígena Amaicha del Valle)
(Integrantes del Área Derechos de los Pueblos Indígenas de ANDHES)

Fuente: http://www.eltucumano.com/noticia/opinion/250162/pachamama-santiago-maldonado

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