Este viernes, el presidente del Paraguay, Fernando Lugo, fue destituido en un
juicio político sumarísimo, iniciado el jueves en la Cámara de Diputados y finalizado
en un Senado constituido como tribunal. Con la misma rapidez con la que se lo
echó del cargo al que accedió vía electoral y democrática, se efectivizó la
asunción del vicepresidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Federico
Franco, que recibió veloz apoyo de la Iglesia Católica.
El puntapié para activar el golpe institucional fueron los trágicos hechos
del viernes 15, cuando en la localidad de Curuguaty se produjo la masacre de
11 campesinos y 6 policías, en un confuso suceso que implica a sectores conservadores
del país vecino, ligados históricos de la dictadura de Stroessner, empresas
multinacionales líderes del agronegocio extractivista, como Monsanto y Sygenta,
grandes terratenientes y encumbrados políticos vinculados a las políticas norteamericanas
para Latinoamérica –muchos de ellos integrantes del gobierno del mismo Lugo-.
Además: CENSURA
A INDYMEDIA ITALIA DE LA CORPORACIÓN MINERA COECLERICI S.P.A.
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