http://argentina.indymedia.org/news/2004/11/237840.php Enviar comentarios por correo electrónico.
El monumento al barco español
Por el ravino -
Friday, Nov. 19, 2004 at 4:50 PM
elravino@yahoo.com.ar
Rosario, jueves 18 de noviembre de 2004
Ninguno llegó a horario, pero todas llegaron a tiempo. Con la parsimonia que los viene traendo de tantos años, fueron caendo a reunirse en el monumento a la bandera, ese "barco español" según díjera una hermana Mocobí. Representantes de puebloS Kolla, Toba, Mocobí, Mapuche y no indígenas se juntaron al pie del monumento para realizar, en conjunto, las rogativaS que cada pueblo sabe hacer. El lugar elegido está justo abajito del "barco", donde los diciembre se saben hacer fiestas de las coletividades. Allí mismo dese lugar, los pueblos Toba, Mocobí y Wichí de Rosario, ganaron un pedazo de espacio a pesar de que "nosotros no somos coletividá, somos Pueblo". Sabiendo que todo es puro comercio, porlomeno pelearon por un espacio para mostrar sus artesanías, sus comidas típica, mostrarse ellas y ellos diciendo que están vivos todavía.
Cada representante explicó cómo hacía sus rogativas, por qué esto y lo otro, los gesto, su cosmovisión. Los demás escuchaban con atención, la otra gente. Todos y todas realizaron la rogativa de todos y de todas. Poco más de dos horas, bajo el sol, entre curiosos, y con una notable puesta en escena que es más o menos: el monumento de la bandera (que no les es), un escenario monta'o para los recitales del otro congreso -el de la lengua seca-, y algunos Rosarios durmiendo al borde del río y una fragata de la armada con sus cañones y sus tripulantes diciéndose órdenes que cumplir. Todo mal hablado. Todas laS lenguaS tajeadas por las prohibiciones castellanas.
Mientras la ceremoniaS comunitaria, la banda de la armada llegaba a horario a izar el pabellón nacional. Llegaba tarde. Ya la rogativa estaba emocionada cuando entonaron las notas del Aurora, esa patriótica canción componida en las europas y obligada a cantar desde la escuela primaria. Más rato le siguió el himno a la bandera, que relata sus gestas libertadoras, diciendo que "la cima de los Ande escaló" omitiendo que allí el pueblo Ranquel tuvo una participación decisiva en el cruce que llevó a la victoria de un ejército independentista que ayer murió mil veces en cada aplauso a la corona que derrotó.
Con el cansancio a un lado, las mujeres se afirmaban a la tierra que les dio la vida. Ayer pedían que el rey de españa retire del país, a sus empresas de repsol y telefónica; exigían hablar sus lenguaS saboteadas por el castilla. Pero más luego, en el teatro devenido castillo, el rey borbón se agradecería el auspicio de "las empresas españolas y argentinas" para la realización del congreso de su lengua impuesta como única, acarreando la única religión, único pensamiento, única cosmovisión y única prédica de que lo pluricultura queda reducido a las distintas formas de resistencia de las culturas subyugadas. Primero los auspiciantes, luego, el agradecimiento al pueblo rosarino que por la noche invadió las cercanías del puente que une a su ciudá con Vitoria (Entre Rio), para ver los fuego artificiales.
A pesar de la marcha para devolver los espejitos, de gritar sus gritos para avisar que todavía hay pueblos originarios vivos y andando, a pesar de soportar la calor y la entonación, por parte de manifestantes de izquierda, del himno nacional que los expulsó de su identidá, a pesar de bailar bailando cantando y sonriendo en la retirada de la marcha, a pesar de los pesares llegaron sin horario pero a tiempo a ser sus cosas de indios. Esas viejas, esos viejos, se abrazarón, se llorarón, se dierón fuerza para seguir la lucha. La palabra. Queren que estean bien sus hermanoS, sus hermanaS.
Hoy seguirán soportando que los inteletuales hablen, debatan sobre cómo ellos fueron quedándose a un la'o por no adatarse, por hablar mal. Esos indio. Seguirán soportando, junto con catalanes, vascos y gallegos, la línea concetual de un rey que explica la imposición del castellano diciendo que "nuestra identidad lingüística es la suma convergente de muchas identidades". Identidades, claro, sólo gracias a esos insurgentes, esas sediciosas que llegan a deshora, pero a tiempo, a realizar sus rogativas entre un monumento con forma de "barco español" y una fragata con forma de invasión.