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Intervención literaria
Por Angela Sánchez -
Wednesday, Sep. 14, 2005 at 12:32 AM
manilkara2005-cultura@yahoo.com.br 0351-4213665 Achaval Rodriguez 991
Desde el lunes 12/09/05 cargo una bolsa con 20 libros y recorro las carpas de la feria, por los pasillos de los stands y, previo llamar la atención de las personas, una a una, les entrego el libro y doy una breve explicación de mi protesta (de cualquier manera pegué en la primera página una copia del por qué de mi intervención para que la lean con calma y me respondan, opinen, etc, a una dirección de e-mail. El texto dice lo que sigue:

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"Tal como leíste en la tapa de este libro, mi nombre es Angela Sánchez (Angela sin acento) y soy la autora de esta novela, que me llevó cuatro años para escribir y seis para publicar, y hoy te estoy dando la oportunidad de leerla. Y no creas que para ello me coloco en lo alto de un pedestal de intelectual, creativa o cualquier esencia que me suponga superior. La entrego en tus manos desde la posición más humilde de emisora, con la esperanza de mantener un diálogo, para que respondas, llenes con tus pensamientos y palabras el silencio posterior a la publicación de una obra. Para que la “recrees” como decía Borges.
Sólo pude publicar en el año 2000, gracias al Fondo Estímulo, que otorgaba la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Córdoba a través de la Editorial Municipal y que permaneció hasta el año 2001. Pero en 2002 se suspendió y fue restituido en calidad de emergencia a fines del año pasado (2004) con un magro estímulo/presupuesto de apenas dos títulos para 15 editoriales de Córdoba.(Viernes 19 de marzo 2004)
http://www.intervoz.com.ar/2004/0319/suplementos/cultura/nota228701_1.htm
Esto ya significa, por sí mismo, imposibilidad para que muchos autores cordobeses publiquen, y ¿Sabés cuántas buenas obras están encajonadas esperando a que las puedas leer?
Estás caminando por la Feria del Libro y a la vez que recorrés con la mirada los títulos que te interesaría comprar, contás mentalmente los billetes que te faltan para hacerlo. Pero te aseguro que en los medios escucharás o leerás que la Feria está muy concurrida y que al final pasaron “1.348.230 personas” ¿Pero qué sentido tiene una feria del libro (además de asistir a los eventos gratuitos) si no podés llevarte a tu casa algo para leer, para reflexionar, para deleitarte, para crecer, para recordar?
Un escritor (novelista, cuentista, poeta) escribe y no puede ni está obligado a cumplir con estas condiciones: “… Un artista debe tener la capacidad de producir con un determinado medio, escribir lo suficientemente bien como para publicar, ser verbalmente articulado, poseer una considerable cantidad de conocimientos de numerosas disciplinas (incluyendo historia del arte, estética, teoría crítica, sociología, psicología, literatura, teoría de los medios, y siempre las últimas tendencias, actualmente varias ciencias), además de ser capaz de hablar en público, saber administrar su carrera, y poseer verdaderas habilidades diplomáticas para manejarse a través de variados grupos culturales…” Síndrome Warhol (Critical Art Ensemble. Joint the community Action. Publicado en http://www.critical-art.net/ traducción Laura Benech)
Ni tampoco ceder a esto: “… El artista termina por elegir entre dos opciones intrínsecamente limitativas, obligado a asumir una posición que es servil o indolente. Halaga a su público, dándole lo que éste ya conoce, o lo agrede, dándole lo que éste no desea…” (Susan Sontag, Estilos radicales. Ed Taurus 1997)
En cuanto a mí, no sé si lo que escribo está dentro de los cánones académicos, o de las preferencias de la mayoría de los lectores. Sé, sí, que entre vos, que nos leés y nosotros que escribimos, construimos la llamada “cultura”(El conjunto de características humanas no innatas, que se crean y preservan o aprimoran a través de la comunicación y cooperación entre individuos en sociedad; capacidad de simbolización considerada propria de la vida colectiva que es la base de las interacciones sociales), para reconciliarnos con la realidad, transformar la sociedad, identificar los valores y legitimar la práctica ciudadana.
Porque “… El tiempo pasado con sus días y noches oscuros, días en que resultaba más conveniente mantener la boca cerrada y los libros cerrados, había desembocado en la primavera débil (1988 aprox.), que como toda ninfa mitológica nos fascinó y sedujo con sus promesas de frescura y reverdecer, pero tampoco resultó suficiente para que nuestras satisfacciones fueran complacidas. Estábamos entonces comenzando a disfrutar del espectáculo de un verano pleno de rituales de abundancia, el señor del vino y sus sacerdotisas (1991 aprox.) nos favorecían plenamente, todas las orgías venideras serían bien apreciadas. Los saqueadores estaban contenidos, y las legiones militares gozando de vacaciones…” (El sueño de la larva. Inédito). Pero hoy es El HOY y la resaca tiene que terminar.
Angela Sánchez
manilkara2005-cultura@yahoo.com.br
“No sé qué falta, pero sé qué sobra –dice Julián, estudiante sanjuanino de Comunicación Social–: hay muchísimos stands de libros de religión, autoayuda, y todo eso”. Córdoba, Argentina, Domingo 11 de septiembre de 2005. http://www.intervoz.com.ar/nota.asp?nrc=355881
También tapé el nombre de la editorial en el exterior e interior del libro, y hasta ahora (hoy fue el segundo día) todo a transcurrido calmamente, la gente recibe con cordialidad mi regalo, aunque en un momento tuve una discusión breve con un tal secretario, o cualquier cosa así, del stand de la Agencia Córdoba Cultura que reaccionó como cualquier empleado público reacciona, defendiendo la gestión de la provincia, alegando que una cosa era el gobierno de la provincia y otra el de la municipalidad (que como ustedes deben saber, viven peleándose) y derrochando encima de mi persona un discurso blablablacero que sólo pude detener cuando pregunté el monto del presupuesto destinado para tal noble fin y no pudo, no supo responderme, a lo que le hice prometer que averiguara para mañana; pero ese momento fue maravilloso porque había estudiantes de escuelas secundarias y maestros que se abalanzaron sobre mí pidiéndome libros para las bibliotecas de sus escuelas y el blablablacero se quedó con cara de nada viéndome repartir libros, en fin...