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Colombia: La ofensiva de Uribe Velez y la oposicion de izquierda
Por HORACIO DUQUE - Tuesday, Nov. 01, 2005 at 6:03 PM
horacio_duque_54@hotmail.com

Aportes para la construccion de una estrategia de izquierda para derrotar la actual ofensiva de Uribe Velez

La ofensiva de Uribe Vélez y la oposición de la izquierda.





Por: Horacio Duque.


horacio_duque_54@hotmail.com


Con el pronunciamiento de la Corte Constitucional, favorable a la reelección del Presidente Uribe Vélez, la ofensiva política de los grandes capitalistas y la ultraderecha fascista que controlan los resortes fundamentales del Estado, ha dado un gran salto adelante. Previamente, varios eventos indicaban el curso político del proceso de fascistización paramilitar que invade el régimen político: llamados a la desobediencia civil para desconocer un fallo adverso a la reelección; utilización del voto en blanco en las elecciones presidenciales de mayo entrante para garantizar la prolongación del proyecto gubernamental; y realización de un referendo para imponer la reelección del actual Jefe de Estado.

Superados, tanto el impase que representó la derrota del referendo gubernamental en octubre del 2003 como la fractura electoral por la elección de alcaldes y gobernadores de la oposición en Bogotá, Pasto, Nariño y Valle del Cauca, la poderosa oligarquía empresarial y financiera perfiló, con el proyecto de reelección, el contragolpe para contener el sorpresivo derrumbe de la “solución arbitral” encarnada en la “gran personalidad” de Uribe Vélez, proyectada como salida extraordinaria a la crisis orgánica del Estado, puesta en evidencia durante el gobierno de Andrés Pastrana, a raíz de la institucionalización de la zona desmilitarizada en San Vicente del Caguan, para desarrollar la negociación política con las guerrilla de las FARC.

Con la reelección asegurada, se mantiene indemne el recurso a los “grandes hombres” (Mesías salvador, en la caracterización del expresidente Cesar Gaviria), encargados de resolver la catastrófica situación en un sentido determinado y a favor de ciertos intereses sociales plutocráticos.

Se evidencia de tal manera el “proceso de fascistización paramilitar”, sus diversos grados de desarrollo que llevaran hasta una forma más pura, mas permanente en el futuro.

Especialmente para aquellos sumidos en la duda y perplejidad sobre lo que realmente está ocurriendo en Colombia hoy, conviene resaltar este proceso de fascistización en curso, que tiene perfectamente consolidados dos aparatos represivos y coercitivos: el Estado oligárquico y el paramilitarismo remodelado por el experimento de Ralito. Un simple cálculo de utilidad induce a prever que la élite gobernante buscará, en este ciclo que “hace época” (según los propagandistas oficiales comparable al periodo de gobierno del Libertador Simón Bolívar), en un momento determinado amalgamar, aún oficialmente, estos dos aparatos, y que quebrará la resistencia que podría oponer el aparato de Estado tradicional, por un golpe de fuerza directo contra los organismos centrales del gobierno o su copamiento por la infiltración intensa, como acaba de ocurrir con el DAS, la policía política de la Presidencia de la República.

Por ahora, la llamada “Seguridad Democrática”, como etapa inicial de la fascistización paramilitar, se funda en las bastas burocracias estatales, en las transformaciones introducidas en las organizaciones policiales por la incorporación en su seno de los contingentes paramilitares, o sea, en el conjunto de las fuerzas organizadas por el Estado y los particulares para tutelar el dominio económico y político de las clases dirigentes. Todo esto, obviamente, no ha sucedido por obra de un golpe de estado “militar” como solía presentarse con anterioridad, sino por el favorecimiento de las nuevas facciones políticas hegemónicas, que han propiciado y estimulado su advenimiento y prolongación. A ese supremo objetivo tributan las recién estrenadas maquinarias electorales como el partido de la U, Cambio Radical, Alas, las agrupaciones conservadoras y demás aparatos políticos de los escuadrones de la muerte.

Toda esta dinámica de fascistización en curso es sintomático, por lo demás, de un viraje decisivo en la correlación actual de fuerzas políticas y sociales; corresponde a una etapa y a una estrategia ofensivas del gran capital empresarial y financiero y, obviamente, a una etapa defensiva del movimiento popular, obrero y de izquierda.

Vivimos la ofensiva política de la ultraderecha y de Álvaro Uribe, puesta de manifiesto en las abrumadoras encuestas, la manipulación de los grandes medios de comunicación y la saturación ideológica de amplias capas de la población. Vivimos también, hay que decirlo, la defensiva y el desconcierto de los grupos populares, obreros y revolucionarios. La etapa de un reflujo democrático. Por momentos, el derrotismo parece apoderarse del campo popular. Lo que ocurre después de la euforia por la derrota del referendo que quiso imponer el FMI.

Este es el escenario en que se desenvuelve la oposición de izquierda a la reelección de Álvaro Uribe. Escenario adverso y complejo.

Pero la construcción de una estrategia política, por parte de la izquierda y los factores democráticos, en condiciones desfavorables, obliga a repensar y aclarar las nociones de etapas ofensiva y defensiva, así como la noción de estrategia ofensiva y defensiva.

Aca conviene recordar, como referente histórico de actualidad, que tanto Lenin como Mao, prominentes estrategas de la izquierda socialista, fundaron sus análisis políticos y militares sobre la disimetría irreductible de la ofensiva y de la defensiva: todo su cálculo estratégico esta fundado sobre esta diferencia. Como enfatiza Mao: “la guerra civil en China, como cualquier otra guerra en los tiempos antiguos o en el periodo moderno, en China o en los demás países no conoce más que dos formas fundamentales de combate: la ofensiva y la defensiva”. (Escritos militares, Pekín, pp. 108 ss). La concepción de la “guerra prolongada” de Mao no borra en absoluto esta diferencia.

Diferencia que concierne, en primer lugar, a las etapas objetivas de la lucha, las cuales dependen de toda una serie de factores concretos de la relación de las fuerzas. En este sentido, y para todo adversario en el campo de la lucha de clases, se puede determinar una etapa de ofensiva y una etapa de defensiva. Entre estas dos etapas se intercala la de la estabilización relativa de las fuerzas en presencia, caracterizada como equilibrio relativo de las fuerzas (Lenin) o como etapa de “consolidación” de las relaciones de fuerza (Mao).

El diagnóstico exacto de estas etapas da pie a una estrategia eficaz de las masas populares y la izquierda. Diagnóstico que, como mínimo, debe incluir una determinación de la naturaleza de la sociedad y de la estructura y relación entre las diversas clases sociales, una definición de los enemigos a enfrentar, las tareas a cumplir, las fuerzas que las van a realizar y sus aliados entre otras clases y sectores de clases.

Sobre estas etapas se construye y articula la estrategia, en sentido propio. Estrategia que tiene sus reglas propias, y que a su vez esta fundada sobre esta distinción ofensiva-defensiva. Se trata, aquí también, en la metáfora maoísta, de tres momentos distintos: “defensiva estratégica”, “consolidación estratégica”, “contraofensiva estratégica”, correspondientes a las etapas de la relación de las fuerzas.

La estrategia dice, entonces, como debe actuar el movimiento popular y los factores de izquierda según las etapas, para alcanzar la victoria final.

Siendo eso así, que la estrategia esta fundada sobre el diagnóstico de las etapas, interviene igualmente como uno de los elementos de la etapa misma, la relación de las fuerzas; por ejemplo, una etapa defensiva del movimiento popular y la izquierda, que debe dar lugar a una “defensiva estratégica”, está, entre otras cosas, marcada por la estrategia del adversario, es decir, por su ofensiva estratégica.

En el diseño de la estrategia para enfrentar la reelección y la consumación de nuevos niveles de fascistización paramilitar, por parte de la oposición de izquierda y obrera, es imperativo reconocer la actual etapa de ofensiva estratégica del gran capital, que mantiene sus ventajas y hostiga y divide el adversario, mediante la cooptación burocrática y clientelista, lo que le permite la consagración, para un tiempo relativamente prolongado, de su fuerza, de un lado. Y del otro, la etapa defensiva del movimiento popular.

Es inevitable, entonces, explorar e identificar desde el ámbito de la izquierda, alianzas con sectores que no concurren al proceso de fascistización paramilitar y, por lo contrario, lo impugnan. Me refiero al caso del Partido Liberal, de su actual Director, el expresidente Cesar Gaviria, y de sus candidatos, colocados en abierta oposición a la reelección, por mandato de su más reciente Congreso Nacional.

Las fuerzas de izquierda y obreras no pueden omitir esta circunstancia política. Ellas solas, con sus dos actuales candidatos, Navarro y Carlos Gaviria, no tiene la suficiente capacidad para derrotar a Uribe Vélez y a la oligarquía empresarial y financiera que representa. Se hace imperativa una estrategia de alianza con otros movimientos políticos de oposición, así su origen este en la tradición política. Para tales efectos, hay que desprenderse de muchos prejuicios acumulados en años de sectarismo e infantilismo politico.

La reciente experiencia de Nicaragua, en la que el Frente Sandinista estructuró una alianza con el Grupo Liberal para enfrentar la ofensiva imperial y de los grupos más conservadores, constituye un punto obligado de referencia en las determinaciones que se tomen aca proximamente.

Participar o no en las elecciones parlamentarias del 12 de marzo, dar forma a un parlamento de los pueblos, concurrir con un solo candidato presidencial a las votaciones de mayo o acudir al voto en blanco para deslegitimar la estrategia de la elite dominante como lo hemos propuesto, serán decisiones que se acojan en los eventos previstos para el debate correspondiente, como la Tercera Cumbre Social que ha convocado para el mes de diciembre la Gran Coalición Democrática..



Manizales, 1 de noviembre de 2005.

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