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OAXACA RESISTE
Por reenvío agencia walsh -
Saturday, Nov. 04, 2006 at 9:11 AM
Militantes y simpatizantes de la APPO rechazan a la Policía Federal (son todos iguales) que intenta tomar por asalto la Radio Universidad de Oaxaca. Hay muertos, heridos, presos, desaparecidos. Miles de mejicanos de todo el país se dirigen para apoyar la lucha. ¡Viva la Comuna Popular de Oaxaca!
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Buenos aires, 3 de noviembre de 2006 (SERPAL)
Esta tarde, ante un intento de la Policía Federal Preventiva de tomar la zona universitaria para ocupar y cerrar la radioemisora
de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la masiva presencia de estudiantes y pobladores determinó que finalmente
las tropas se replegaran. La radio sigue siendo la referencia para los sectores sociales y populares que resisten la ocupación dispuesta por el gobierno de Vicente Fox, en respaldo del rechazado gobernador priísta Ulises Ruiz.
Hay varios heridos, pero el asalto de los federales fue rechazado. La APPO ha condenado la violencia represiva de la
PFP que fue apoyada por tanquetas y helicópteros en su fallida acción.
La emisora sigue convocando a la resistencia pacífica y pide que la población rodee permanentemente a las fuerzas
ferderales que ocupan una parte de la ciudad. Pide que a medida que las tropas se replieguen, vuelvan a ser montadas
las barricadas. También han solicitado que sean presentados con vida varios estudiantes universitarios que fueron
detenidos por la policía.
Procuremos la información directa para evitar los silencios o la manipulación de los medios comerciales de comunicación.
Indicamos las formas para escuchar en forma directa la radio de la Universidad Benito Juárez.
http://www.indymedia.org/es
a.. Radio APPO transmitiendo en vivo
b.. Mirror 1 de Radio APPO
c.. Mirror 2 de Radio APPO
d.. Mirror 3 de Radio APPO
e.. Minuto a minuto en el CML
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Enviado por SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
Catalunya, España
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AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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Buenos
Aires,3 de noviembre de 2006 (DIN )
El retén de la PFP ubicado frente al campus
universitario se replegó luego de que integrantes de la APPO comenzaron
a lanzar bombas molotov
hacia una gasolinera ubicada en la zona conocida como Cinco Señores,
con la intención de
incendiarla.
El hecho mantiene atentas a las fuerzas federales, las que buscan
repeler el embate de los
simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxacas (APPO)
en esa zona estratégica y
peligrosa por la estación de servicio, en tanto que tres helicópteros
de la PFP sobrevuelan
Ciudad Universitaria.
De igual forma, sobre avenida del Ferrocarril integrantes de la
resistencia civil detuvieron una
tanqueta y bajaron a sus seis tripulantes, a quienes pusieron en fuga y
a otros los mantienen
retenidos.
Seis horas después de que inició el operativo, las refriegas hacen
crisis, al menos en cinco de
los frentes que defienden las fuerzas federales de seguridad.
Más de 12 tanquetas han lanzado agua y gas pimienta a los integrantes
de la APPO
quienes no
obstante no ceden.
Varias bombas molotov alcanzaron a ese vehículo antimotines cuando
circulaba sobre avenida
Universidad esquina con Reforma Agraria, justo en la calle que conduce
a Radio Universidad.
Trascendió que el rector de la Universidad Autonóma
Benito Juárez de
Oaxaca, Francisco Martínez
Neri, ya arribó al campus universitario, donde esta mañana se
encontraba el líder de la APPO,
Flavio Sosa, quien coordinaba la resistencia desde el interior del
campus.
En ese mismo lugar los simpatizantes de la APPO incendiaron un autobús
de transporte urbano y
desde el interior del campus lanzan proyectiles, piedras y palos a los
policías federales que
mantienen acuartelada la zona.
Al menos seis columnas de humo se observan en los dos kilómetros a la
redonda de Ciudad
Universitaria, mientras que el número de detenidos se incrementa.
Entre los reporteros que resultaron lesionados en esta jornada figuran
David Jaramillo, de El
Universal, quien resultó afectado por un petardo en el tórax; Miguel
Dimayuga, fotógrafo de
Proceso, también por un petardo en las piernas, y un camarógrafo del
canal local de apellido
Brindis.
Estos dos últimos fueron atendidos en el lugar de los hechos por
socorristas y personal médico.
De los policías lesionados no se tienen mayores datos. Sólo se sabe que
uno de ellos es sargento
del Segundo Batallón y que también sufrió lesiones en las
piernas por
uno de los petardos
lanzados por gente de la APPO.
Más información y desarrollo de las noticias en @DIN
http://www.adin-noticias.com.ar
AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH
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Buenos aires, 3 de noviembre de 2006 (Luis Hernández Navarro para La Jornada)
De hinojos, con la bandera nacional en alto, con su sangre como ofrenda, un ciudadano se coloca frente a los vehículos de la Policía Federal Preventiva (PFP) para tratar de evitar su paso. No es el único. No lejos de allí, decenas de oaxaqueños se tiran al piso para formar una alfombra humana que evite el avance de las tanquetas que lanzan chorros de agua a presión.
En las calles de la Oaxaca son mujeres, niños, jóvenes, ancianos quienes se enfrentan de manera no violenta a los gendarmes federales. En pequeñas cartulinas escriben: váyanse, no son bienvenidos. Son miles de personas las que usan su cuerpo como única arma para resistir la agresión policial. Han convertido el miedo en rabia, la humillación en dignidad.
En tres barricadas la tensión sube de tono. Hay quienes arrojan palos y piedras. Unos pocos quieren aventar molotovs. Otros más lanzan cohetones. Grupos de jóvenes y pobres urbanos desean enfrentarse con los uniformados. Desde Radio Universidad, voz del movimiento contra Ulises Ruiz, los locutores insisten una y otra vez en enfrentar de manera pacífica la incursión de los gendarmes federales. Paciencia, calma, inteligencia, recomiendan. No caer en provocaciones, insisten.
El ofrecimiento gubernamental de un operativo de disuasión limpio y sin contacto se esfuma desde los primeros momentos. Son palabras. La policía arroja gases lacrimógenos, blande los toletes, dispara armas de fuego, catea domicilios particulares, detiene ciudadanos, agrede a periodistas y confisca su material gráfico. Su consigna es avanzar con todo, tomar edificios públicos, borrar las huellas que den testimonio de sus tropelías, hacer sentir su fuerza.
Como en Atenco, el gobierno monta una gran campaña mediática para tapar las atrocidades de sus gendarmes. El secretario Abascal declara que no hubo muertos, que el saldo es blanco. Lo mismo hace el presidente Fox. Pero la voz de los difuntos los desmiente. Los más de 50 detenidos los refutan. Los heridos lo niegan. Otra vez más, como en Lázaro Cárdenas y como en el mismo Atenco, la agonizante administración de Vicente Fox se mancha las manos de sangre.
Es la batalla de Oaxaca. Es la revuelta popular más importante en muchos años y el intento de sofocarla por la vía de la represión. En ella está contenida la prefiguración del rumbo que pueden tomar las protestas populares en México. Aunque el poder diga que la incursión busca garantizar la seguridad pública, lo que para él está en disputa ahora es la destrucción de la nueva sociabilidad tejida desde abajo y el sotenimiento de Ulises Ruiz. En cambio, para quienes intergran el movimiento lo que se pelea es su proyecto autónomo, tanto como su vida misma.
La batalla de Oaxaca es un combate en el que el gobierno federal juega sus cartas como siempre, pero el movimiento popular despliega las suyas con imaginación y audacia. Mientras las fuerzas federales se comportan como un ejército de ocupación extranjero engolosinado con las posiciones que ocupa, los oaxaqueños enarbolan centenares de banderas patrias y cantan el Himno Nacional. En la disputa por los símbolos patrios, la gobernación perdió el primer asalto. No bien la PFP tomó el centro de la ciudad y posiciones estratégicas, los ciudadanos levantaron nuevas barricadas a sus espaldas. La gente que desde sus comunidades serranas había apoyado el movimiento baja a la capital del estado. No van a marchar solamente. Los cercados rodean a sus agresores.
En Oaxaca, Vicente Fox está pagando con sangre la alianza política para avalar la toma de posesión de Felipe Calderón como Presidente de la República el próximo primero de diciembre. "Yo no creé este problema", dice el defenestrado mandatario estatal.
El gobierno federal se hizo cargo de la cuenta de las tropelías de una administración local a la que sus ciudadanos repudian. Fox cubrió la factura de Ulises Ruiz a un precio estratosférico. El Partido Acción Nacional solventó el importe de las barbaridades perpetradas por el Partido Revolucionario Institucional. La dimensión de este compromiso puede ejemplificarse muy bien parafraseando la escena final de la obra de Bertolt Brecht Los días de la Comuna, en la cual el aristócrata celebra el aplastamiento sangriento de la Comuna de París de 1871, de la que la sublevación oaxaqueña es hija legítima:
PRIÍSTA (a media voz): Mister Fox, para usted esto significa la inmortalidad. Ha devuelto Oaxaca a su verdadera soberana, México.
FOX: México... son ustedes, los priístas, ladies and gentlemen...
Por lo pronto, el gobierno federal ha comenzado ya a pagar el precio de la alianza. En varias ciudades europeas se han ocupado consulados mexicanos o efectuado mítines frente a sus edificios. En México las acciones de protesta contra la acción policiaca se han extendido a otros estados y grupos de maestros preparan un paro nacional. Y según afirmó el dirigente indígena Adelfo Regino: a ver cómo le hace ahora Felipe Calderón para ir a Oaxaca.
No hay regreso a la normalidad fincado en el uso de la violencia. No hay forma de sanear el tejido social con la ocupación policiaca. La gobernabilidad requiere de la aceptación de que los gobernados reconozcan la legitimidad de sus mandatarios. Esa aceptación no existe y no vendrá con toletes y botas. Por el contrario, el fermento de la inconformidad se ha esparcido a todos los rincones de la entidad con el nuevo agravio. Si hasta ahora algunos sectores de la sociedad habían permanecido neutrales, el atropello federal los ha obligado a tomar partido.
El acuerdo con la dirección del sindicato magisterial para volver a clases este lunes naufraga. No hay condiciones para hacerlo. La sangre de los muertos está aún fresca y la indignación es enorme. Los maestros que habían aceptado el repliegue se vuelven a movilizar. La presencia policiaca es un agravio inadmisible que ha calado hondo.
La batalla de Oaxaca no termina aún. Por el contrario, la solución al conflicto en la entidad es hoy mucho más compleja que hace unos días y parece más lejana. La frase es trillada, pero inevitable: quisieron apagar el fuego echándole gasolina.
El EZLN convoca a movilizarse en solidaridad con Oaxaca
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El Ejército Zapatista de Liberación Nacional anunció para este miércoles una jornada de bloqueos en el estado de Chiapas en solidaridad con el pueblo de Oaxaca. El EZLN convocó además a un paro nacional para el próximo 20 de noviembre.
Durante el miércoles 1º de noviembre se cerrarán las carreteras y caminos que atraviesan los territorios donde el EZLN mantiene presencia en Chiapas.
El EZLN llamó a la otra campaña a movilizarse durante toda la jornada donde "cerrando de manera total, parcial o intermitente, real o simbólicamente, las calles, caminos, carreteras, casetas, estaciones, aeropuertos y cualquier medio de comunicación".
Asimismo, inició contactos y consultas con otras organizaciones, grupos, colectivos y personas de la otra campaña, para iniciar jornadas de solidaridad con Oaxaca y convocar a un paro nacional para el 20 de noviembre.
El mensaje que los zapatistas quieren transmitir es que el pueblo de Oaxaca no está solo.
Esta convocatoria se produce luego de que el pasado fin de semana fuerzas federales reprimieran ferozmente al pueblo de Oaxaca, que desde hace meses está movilizado exigiendo la renuncia del gobernador Ulises Ruiz
AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH