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REPRESIÓN EN SAN LUIS
Por CORREPI -
Sunday, Dec. 02, 2007 at 11:51 PM
En la madrugada del 27 de noviembre pasado, en San Luis, miembros del cuerpo especial COE (Comando de Operaciones Especiales) desalojaron violentamente con balas de goma, gases y palos, a 60 obreros que estaban ocupando la fábrica textil Pagoda de Villa Mercedes. Desde hace algo más de un mes los obreros reclamaban mejoras salariales y exigían la reincorporación de despedidos con diversas medidas que incluyeron la toma de la planta.
En la madrugada del 27 de noviembre pasado, en San Luis, miembros del cuerpo especial COE (Comando de Operaciones Especiales) desalojaron violentamente con balas de goma, gases y palos, a 60 obreros que estaban ocupando la fábrica textil Pagoda de Villa Mercedes. Desde hace algo más de un mes los obreros reclamaban mejoras salariales y exigían la reincorporación de despedidos con diversas medidas que incluyeron la toma de la planta.
El COE actuó por orden de la jueza de instrucción en lo penal Martha Vallica San Martín de Figari, que accedió al pedido del dueño de la empresa, Alfredo Hang, que denunció la falta de avances en las negociaciones y requirió la toma por la fuerza de la fábrica.
El cuerpo de elite puntano rodeó la zona, aislando a los trabajadores, y a las 4:30 am desató la represión. La mayoría de los obreros resultaron heridos, algunos de gravedad. Hay un trabajador internado, y también está herido el delegado de la fábrica, Marcos Reynoso, quien recibió cinco impactos de bala de goma en la cara.
Por supuesto, el ataque no fue noticia para los medios masivos. Tampoco apareció la burocracia de la Asociación de Obreros Textiles (AOT-CGT), ni se horrorizó la clase media, que tiene "normalizada" la represión como parte algo aceptada y es normal, cuyo límite sólo aparece, y por poco tiempo, cuando matan a un trabajador.
Como es costumbre, ante cada reclamo salarial que se escapa del “pacto social” entre gobierno, empresarios y burócratas, el aparato represivo se pone en funcionamiento. Poder político, judicial y fuerzas policiales aplican todo el peso de la violencia organizada sobre los trabajadores, en defensa siempre de la patronal.