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El paro del campo
Por Juan. M. Villa -
Friday, Mar. 21, 2008 at 2:16 PM
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Descripción de las motivaciones del paro del campo con un análisis valorativo de los hechos.
jueves 20 de marzo de 2008
UNA INTERPRETACION AL PARO DEL CAMPO
El irracional e ilegítimo paro del campo abre varias líneas de análisis, pero por sobre todo define los actores regresivos a los cambios que se vienen produciendo en el escenario nacional desde 2003. Se visualizan, además, en esta reacción de raíz oligárquica actitudes esperables como la de la Sociedad Rural y contradictorias como la de la Federación Agraria Argentina.
La implementación del esquema de retenciones móviles a los principales granos (las retenciones pueden subir o bajar de acuerdo a los precios internacionales) por parte del gobierno crispó a los aristócratas agropecuarios que calificaron la medida como “confiscatoria”. Los sectores que protagonizaron el lock out están representados por los sectores más reacios a la intervención del Estado como la Sociedad Rural cuyo presidente es el despreciable Luciano Miguens y Confederaciones Rurales representado por su titular Mario Llambías. Los otros dos sectores presentes en la protesta son Coninagro y la Federación Agraria que representan a los pequeños y medianos productores pero que en este caso se han plegado al discurso de la oligarquía terrateniente. Hay una flagrante contradicción en los sectores que reclaman que el Estado no intervenga en los negocios privados: le piden al Estado que no toque sus hiperganancias pero el otro lado de la moneda es que si no fuera por el Estado el tipo de cambio no sería de 3,17 ni tendrían un gasoil subsidiado. La lógica de razonamiento de esta élite y su principal problema reside en que creen que sus intereses son los intereses del país, y la explicación es que siempre han gobernado (excepto en determinados períodos) directa o indirectamente.
La suba de las retenciones tiene el objetivo de evitar que el aumento de los precios internacionales se traslade al mercado interno, además de desalentar la producción de soja y alentar la producción de otros cultivos. Dice Eduardo Anguita: “Las retenciones, en consecuencia, tienen dos efectos: en primer lugar, recaudan fondos para derivarlas a necesidades de una matriz diversificada de crecimiento y, en segundo, desaceleran la presión inflacionaria”. (Revista Siete Días 14-03-08)
Ganancias, cuentas claras y avances
Con las retenciones del 35 % de diciembre del año pasado el margen bruto de ganancia por hectárea de la soja en la mejor zona era de 1566 pesos; con el actual esquema de retenciones el margen bruto de ganancia es de 1752 pesos (186 pesos más). Algún desprevenido podría preguntar ¿que es lo que reclama el campo entonces? Es que en febrero las ganancias fueron extraordinarias con el real peligro de que empujara los precios para arriba de manera abrupta. Pero a los aristócratas poco les importa el consumo de las mayorías.
La medida como ya lo advertimos es clara de acuerdo a sus objetivos: i) apropiarse de una parte de la renta extraordinaria que obtiene un sector para diversificar la matriz de crecimiento, ii) controlar la inflación que pueda derivar del alza de los precios internacionales trasladado al mercado interno y iii) revertir el proceso de “sojización” de los campos argentinos.
Sin embargo, las medidas no se reducen sólo a los aspectos antes mencionados. Hay decisiones que siguen una dirección concreta: beneficiar a los sectores pequeños y medios a través la reducción del valor de los fertilizantes en un 20 % acordada con los proveedores un par de días atrás y se negocia un acuerdo similar para bajar el precio de los herbicidas; esta ecuación es sencilla, si los costos de producción aumentan se comen la rentabilidad y los sectores más castigados son los productores pequeños. Se discuten también medidas de estímulos a la producción ganadera y la forma de llevarse a cabo sería la de elevar a cerca de 300 kilos el peso promedio del novillo, de modo que con el mismo stock aumente la oferta y se asegure el consumo del mercado interno. En la misma dirección se trata de acercar a los pequeños productores a las nuevas tecnologías: “queremos que un productor de 5 hectáreas pueda hacer siembra directa, ¿por qué hace siembra directa solamente el que tiene un gran campo? Vamos a trabajar con el INTA para que los asesore y con el Banco Nación subsidiándoles un 3 por ciento sobre la tasa de los nuevos créditos pymes. Es decir que van a pagar sólo 9 por ciento para comprar una maquina. Con el ciento por ciento de financiamiento y a 5 años”. (Javier de Urquiza, secretario de Agricultura en entrevista a Página 12 19-03-08). Así las cosas, suena al menos incongruente que el campo se haya unificado en sus reclamos cuando los intereses de los grandes propietarios nucleados en la Sociedad Rural son contradictorios con los intereses de los pequeños y medianos productores agrupados en la Federación Agraria. Si soy un pequeño propietario no puedo estar parado en la misma vereda que terratenientes que son los actores sociales que encarnan la concentración de la tierra; los medios suelen simplificar la cuestión con frases abstractas como “los intereses del campo”, no hay un solo campo ni un solo interés y eso es lo que parece no entendieron los productores pequeños.
Dialogo y costos sociales
El dialogo esta roto. El campo extorsiona, mientras no se de marcha atrás con las retenciones no se dialoga, el gobierno no se amedrenta: las retenciones no se tocan, además algunas figuras importantes del gobierno propinaron duras acusaciones al sector, entre ellos se encuentran el mismo Ministro de Economía Martín Loustau, Alberto Fernández y Florencio Randazzo; injusto, exagerado, mezquino, desmedido, etc. fueron algunos de los epítetos provenientes de las altas esferas gubernamentales.
Por el momento no se han registrado mayores efectos del lock out, se estima que recién podría incidir en los precios si la medida se mantiene al menos treinta días. El paro no cuenta con apoyo ni con consenso social, una encuesta realizada por Ibarómetro arroja que en las zonas rurales sólo un 29 % considera a la protesta como una “demanda justa” mientras que en las zonas urbanas la aceptación decrece al 21 %. Un escenario de desabastecimiento polarizaría las aguas y le generaría al gobierno un creciente apoyo popular y una condena considerable a un sector “que se queja de lleno”.
Los orígenes de la rentabilidad
Las ganancias extraordinarias no nacen de un repollo, sino que tienen su raíz en una condición sine qua non de cualquier sociedad que se divida en propietarios de medios de producción y trabajadores que vendan su fuerza de trabajo que es la superexplotación de la última.
De los 1,3 millones de peones que trabajan en el campo sólo 325 mil están en blanco (Datos del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores). El promedio salarial de los blanqueados es de 1500 pesos mensuales siendo la mano de obra peor paga. Escribe Zaiat: “Como en antiguos vínculos laborales de servidumbre, también se les paga con comida y viviendas precarias en el área de la producción. Existen también 350 mil golondrinas, que desplazan su fuerza de trabajo según los períodos de cosecha. La mano de obra rural es la peor paga, la que enfrenta pésimas condiciones laborales y la más explotada. Sólo los desocupados están en peor situación”. (Página 12 15-03-08)
En el transcurso de la historia miles de peones rurales (una vez que los gauchos rebeldes y sus emergentes, los caudillos, fueron exterminados) han sido asesinados y reprimidos por reclamar por sus derechos. Agrega Zaiat: “Los peones están excluidos de la Ley de Contrato de Trabajo porque se rigen por una ley específica de 1980 que, en términos generales, ofrece un nivel de protección menor. Esa norma no contempla la jornada laboral de ocho horas y a quienes trabajan por temporada no se les reconoce un vínculo permanente con el empleador. Con el crecimiento y la modernización de la producción agropecuaria, se esperaría una consolidación de una fuerza de trabajo estable, como pasaría en cualquier otra actividad. Sin embargo, en lugar de avanzar hacia una mayor formalización, ocurrió lo contrario. La falta de inspecciones laborales llevaron a los grandes grupos agroindustriales a blanquear sólo a los trabajadores que manejan máquinas complejas y costosas, como las cosechadoras de tecnología avanzada”. De más está decir que el nivel de empleo en negro antes mencionado (alrededor del 75 % de la fuerza de trabajo) genera una incalculable evasión impositiva. Una frase sintetiza una precisa definición de la naturaleza del lock out: “Sólo la existencia de una bien arraigada hipocresía patricia, con un acompañamiento para nada ingenuo de la mayoría de los medios de comunicación, permite a las entidades empresarias del sector denominar paro del campo a una protesta política e ideológica de raíz conservadora. El campo no está en huelga: sus patrones siguen haciendo trabajar a sus peones, las vacas siguen siendo ordeñadas, el trigo sigue creciendo y los cerdos siguen alimentándose”.
¿Era esperable tal reacción?
El gobierno aumentó las retenciones a las petroleras fijando el precio máximo del crudo en 42 dólares y cobrar retenciones por sobre ese valor si el precio internacional sube; algo similar ocurre con el gas que se exporta a Chile. El malestar de estos sectores se sintió por lo bajo, pero a nadie se le ocurrió hacer un lock out ni tratar al gobierno de imbecil. Para entender la reacción del campo no hay que mirar la coyuntura actual, al menos no basta, sino mirar la historia; mediante una alianza de clases la burguesía comercial parasitaria y la oligarquía terrateniente han tenido la conducción del Estado a través de la Hegemonía entendida en términos de Gramsci. Para entender mejor como funciona la hegemonía hay que decir que es la dirección cultural e ideológica, esto es dominan a través del consenso sin hacer uso de la fuerza efectiva. ¿Por qué no hace falta el uso de la fuerza? (al menos en forma permanente): porque los dominados tienen el pleno convencimiento de que el sistema en el que viven es el mas beneficioso para todos. ¿Como logran convencer a las mayorías empobrecidas de que ese feroz sistema es el mejor para ellos? A través de la superestructura cultural (medios de comunicación, escuelas, universidades, etc.) que está en manos de la propia clase dominante. En algunos períodos esa hegemonía ha estado en discusión (primera etapa del yrigoyenismo, durante los dos peronismos), entonces sí han recurrido a la fuerza cediéndole el poder a dictaduras genocidas para que retrotraigan los cambios producidos y devuelvan las riendas del poder a quienes por derecho natural se ven destinados a ejercerlo.
El contexto actual marca una disputa hegemónica que si bien no alcanza niveles de ruptura tiene matices de conflicto. Lo que sucede entonces es una polarización de fuerzas, las que acompañan los cambios y provienen de los sectores populares y las que reaccionan contra las transformaciones y eventualmente se ligan a poderes imperiales y conforman los intereses antinacionales. Los vendepatrias que siempre han existido y siguen existiendo, los que pretenden un país factoría subordinado e inserto en un esquema de exportación-importación.
Existe entonces una creencia y una conciencia por parte de dichos sectores oligárquicos de que sus intereses son los intereses del país, de que ellos son la corporización del Estado, y que eventualmente pueden cambiar los gobiernos pero ninguno puede trastocar sus intereses.
Nosotros los blanquitos, la gente decente…
La hipocresía del paro patronal se puede representar con una frese que el Vicepresidente de la Sociedad Rural Hugo Luís Biolcati declaró en el programa Primera Mañana de Radio Mitre, textualmente dijo: Yo creo que usted se equivoca o no ha ido a mirar el color de la piel de los que están haciendo (los piquetes de los productores agropecuarios)". Estas declaraciones fascistas y discriminadoras, que provocaron una denuncia de D´Elía y del Diputado Depetri por discriminación, demuestran claramente que la raíz del conflicto es ideológica, conservadora y reaccionaria. Para ellos existen ciertas personas que de acuerdo al color de piel y al patrimonio tienen derecho a expresarse y otras de distinto color de piel y con hambre que no tienen derecho a expresarse y si lo hacen hay que reprimirlos.
Respecto a la recepción del paro por parte de la sociedad, las posiciones no son absolutas. Si bien generó cierto rechazo en los automovilistas y en parte de la población, la condena y el rechazo no fueron unánimes. En esto quizá tenga mucho que ver los medios de comunicación que no dan una comprensión cabal de los sucesos y de los intereses en pugna. Esta visión de los conflictos por parte de la población está todavía impregnada por la lógica de la clase dominante, siguiendo a Marx si es verdad que las ideas de una sociedad son las ideas de la clase dominante, existe un trasvasamiento discursivo hacia las clases medias y de allí el origen de la visión de estas sobre los conflictos sociales.
A pesar de la tímida condena al paro del campo a nadie se le ocurriría pedir represión como sí ocurre con los piqueteros o cualquier expresión donde esté presente el elemento popular. La criminalización de la protesta social está sólo dirigida a los pobres, porque justamente el único delito que han cometido es ser pobre y la pobreza inspira temor. Un estanciero con camisa polo y camioneta 4x4 puede generar rechazo pero no inspira temor en las mentes colonizadas de nuestra clase media. Sin embargo, el actual contexto exige visualizar los enemigos principales del cambio… los blanquitos, la gente decente y bien parece ocupar con creces ese lugar.
Juan. M. Villa.