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PASOLINI TE ODIARIA, QUERIDO RUBEN CHABABO
Por autoconvocados Humanidades y Artes - Sunday, May. 25, 2008 at 7:24 PM

Sobre los "olvidos" de R. Chababo en su nota "Los odio, queridos estudiantes" en La Capital del día 21 de mayo de 2008. Siga este link para leer la nota en cuestión http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/05/21/noticia_5020.html

PASOLINI TE ODIARÍA, QUERIDO RUBEN CHABABO

"No creo que la actual forma de tolerancia sea real.
Ha sido decidida 'desde arriba': es la tolerancia del poder del consumo
que precisa una total elasticidad formal en las 'existencias'
para que cada uno se convierta en un buen consumidor"
Pier Paolo Pasolini

Hace pocos días, el señor Chababo publicó en La Capital una escueta nota intitulada "Los odio, queridos estudiantes", remitiéndose a un artículo publicado el 17 de mayo del corriente año en la revista "Ñ", firmado por Jorge Fonderbrider. En este artículo se hace referencia a un famoso poema del escritor y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini, en el cual éste toma un posicionamiento crítico para con los acontecimientos que en 1968 tuvieron como protagonistas a jóvenes universitarios de Europa. Quienes esto escriben intentan señalar los múltiples "olvidos" del señor Chababo no sólo en relación a la citada nota, sino también con respecto a nuestra Facultad de Humanidades y Artes, la reciente historia argentina y, porqué no, consigo mismo.
Al leer la nota de Chababo parecería que "su" Pasolini es una suerte de intelectual preocupado por los "opuestos que se tocan". Afortunadamente, el genial director nunca cayó en los facilismos que en la nota de Chababo se le quieren endilgar. Pasolini fue un obstinado provocador del statu quo y no la voz invocadora de falsas mesuras.
Para quien no haya leído el artículo firmado por Fonderbrider es importante decir lo que el señor Chababo omitió:
En primer lugar, de principio a fin, la nota publicada en la Ñ deja en claro que para Pasolini el comportamiento del movimiento estudiantil tiene un espíritu "burgués", más que fascista. En segundo lugar, el escritor italiano se tomó el trabajo de aclarar que su expresión "fascismo de izquierda" es una metáfora y que no era su intención ser tomado literalmente. Ya que, tercero, al utilizar el presidente Saragat esa misma expresión, Pasolini se vio en la necesidad de aclarar su posición: para él: "hay una abismal diferencia de cualidad" entre los extremismos de izquierda y de derecha. Finalmente, Pasolini considera que la experiencia juvenil del 68 fue, junto con las Brigadas Antifascistas, "las dos únicas experiencias democrático-revolucionarias del pueblo italiano". Por otra parte, llega a enviarle una de sus cartas poemas a un dirigente juvenil alemán, muy elogiosa por cierto.
Estos son los olvidos (que no son menores para un docente de Letras) de Chababo en relación a un artículo periodístico. Pero si vamos a la actual problemática universitaria que da pie a la frase del "Pasolini según Chababo", ¿por qué a este docente la acusación de "su" Pasolini le parece "tan cercana a nuestra experiencia cotidiana"? Habrá que ver entonces de qué "experiencia cotidiana" habla, para saber si es la misma. Es decir, para ver si es "nuestra" experiencia. Por lo pronto, "su" Pasolini, no lo olvidemos, no es el del artículo periodístico que menciona. Y, mucho menos, el nuestro.
Ahora los sucesos a los que se refiere Chababo: "Hace sólo pocas horas, un grupo no menor de estudiantes, desconociendo lo resuelto de manera democrática por el Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades y Artes, expulsó a empujones y escupitajos al personal de seguridad de esa casa de estudios. Al grito de fascistas, y acusándolos de complicidad con la dictadura y de ser leales al sistema represivo, un grupo de estudiantes logró transformar una vez más la ya precaria vida académica en un verdadero caos institucional". Hacer de un episodio un cuadro general de situación es un falaz recurso que el autor no duda en utilizar. Esta severa afirmación se sostiene en el simple hecho de que Chababo tampoco le dedica ninguna de sus apreciaciones pacifistas a "lo que sucede en la Universidad en estos días." "Lo resuelto" es la decisión del Concejo Directivo de contratar los servicios de una empresa de seguridad privada como solución al problema (mediáticamente llamado) de la inseguridad. Cuando Chababo caracteriza esa decisión como "manera democrática" olvida también mencionar cómo funcionan actualmente dentro de la Facultad los mecanismos supuestamente "democráticos". Si afirma que la medida es "democrática" también olvida la necesaria relación que existe entre el concepto de democracia y el de legitimidad. En el Concejo Directivo los docentes tienen mayoría automática gracias a la Ley de Educación Superior menemista. Es decir, no hay un cogobierno real. A esta "democrática" ley se le suman manejos clientelares, concursos arreglados o su olímpica ausencia, la privatización y terciarización de la educación, las patotas y las variopintas corruptelas que suelen tener como protagonistas estelares al decano de turno (Maiorana y su delfín Musitano) y a la agrupación Franja Morada. Estas "maneras" son las que rigen la facultad desde hace muchos años. Y a su escandalosa prolongación en el tiempo Chababo la califica de "precaria vida institucional" y "partidocracia", olvidando, otra vez, denunciar a sus responsables directos con nombre y apellido; la mayoría de ellos, colegas suyos.
Y se nos dificulta seguir hablando de olvido cuando dice que "un grupo de estudiantes logró transformar una vez más la ya precaria vida académica en un verdadero caos institucional". Si el caos institucional es consecuencia de las acciones de un grupo de estudiantes, calificar de "delicado equilibrio de una institución" a las consecuencias de los manejos discrecionales del rector Maiorana y compañía es, en su eufemismo, una toma de postura por parte del señor Chababo.
Habrá que preguntarse entonces, ¿de qué vida institucional forma parte Chababo? Cuando acusa al grupo de estudiantes de "ignorancia política" ¿Qué saberes sobre la cosa pública son los que Chababo se reserva para sí? Que se presente como un actor crítico de dos bandos en pugna no lo convierte en alguien ajeno al problema político. Ese es el punto en el cual su llamamiento a la democracia a jóvenes impetuosos nos resulta vacuo. El diálogo democrático sólo es posible si se llaman a las cosas por su nombre. Si la autocensura, las desmemorias o las omisiones prevalecen sobre esta última afirmación se termina colaborando con la precaria vida institucional. Son un palo en la rueda democrática, más que una iluminación pasoliniana.
A esta altura, cabe aclarar que le corresponde a ese grupo de estudiantes dar cuenta de sus actos y las razones que lo impulsaron. No es motivo de este escrito establecer un juicio sobre sus procedimientos políticos. Se trata, mas bien, de desmontar posicionamientos que intentan erigirse como "la voz de la lucidez" en medio de una "violencia" que esta voz presenta como desprovista de históricos problemas de fondo.
Pero todas estas actitudes de Chababo no pasarían de la anécdota de una patinada de su cuidado perfil "progre" si no fuera por lo que nos dice en los últimos párrafos: "Si en el pasado reciente fue la arrogancia de los oscuros emisarios de la dictadura la que atacó los cimientos de esa institución, en democracia ha sido, además de la partidocracia política, la violencia autoritaria de no pocas agrupaciones estudiantiles la colaboradora más eficaz que hizo posible la exacerbación de esta situación de decadencia". Al construir una continuidad entre la arrogancia de los procesistas y "la violencia autoritaria" de las agrupaciones estudiantiles, Chababo está cometiendo el más preocupante de sus olvidos: el de nuestra historia reciente. Cuando recurre al lugar común "los extremos se tocan", quienes hemos decidido no olvidar, no perdonar y no reconciliarnos recordamos en qué momento ese discurso apareció y qué nombre tuvo: la Teoría de los Dos Demonios. ¿Cree acaso el señor Chababo posible y pertinente traerla a colación (con sus conocidas y funestas implicancias) para aplicarla en un episodio de "empujones y escupitajos a un guardia de seguridad"? El señor Chababo, en su calidad de funcionario público relacionado a los derechos humanos, debería tener en cuenta estas apreciaciones. Su advertencia (o amenaza) final, con sus invocaciones al fuego y su peligrosidad para "los juegos" nos sugiere una reactualización del "no te metás", trasfigurado en "metete, sólo si aceptás que democracia es lo que el Concejo Directivo decida". Alguien que intenta ejercer la prudencia entre tantos excesos debería considerar mejor sus declaraciones.
Para terminar, queremos manifestar nuestra ignorancia sobre la utilidad del paralelismo ahistórico con el que nos pretende ilustrar el señor Chababo. No creemos que la Facultad de Humanidades sea el escenario de un Mayo Rosarino del 2008. Dudamos de que al decano Musitano le quepa el papel de De Gaulle, como así también que el presidente del Centro de Estudiantes sea un nuevo Daniel Cohn-Bendit.
De lo que estamos seguros, señor Chababo, es que en esta historia a usted el papel de Pasolini le queda muy pero muy grande.

Miembros autoconvocados de la Facultad de Humanidades y Artes

Nota: Este mismo mail fue enviado a la casilla de correo del señor Rubén Chababo, donde se lo invita a hacer público este texto colocando personalmente una copia de la misma en un lugar visible de cada Escuela perteneciente a la Facultad de Humanidades y Artes.

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