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DECLARA LA SEGUNDA TESTIGO DEL PROCESO
Por Laura - Indymedia Córdoba -
Thursday, Jun. 05, 2008 at 3:15 AM
El miércoles 4 de junio fue el cuarto día del juicio
a Menéndez - Hubo intentos de suspender el juicio alegando sobre
la salud del imputado Lardone - Se dio inicio a la declaración de
la segunda testigo: Liliana Callizo - Otro testimonio que sobrevivió
a la tortura y perdura a más de 32 años. A minutos de comenzada la audiencia la abogada defensora oficial, Mercedes
Crespi, solicitó al tribunal la suspensión del proceso o la exención
de Ricardo "Fogo" Lardone de ser juzgado por padecer problemas de
salud. Crespi argumentó que el imputado se encontraba en el Hospital
Militar y que tenía una "crisis hipertensiva" que le impedía
trasladarse hacia Tribunales Federales. Frente a esto, el juez Jaime Días
Gavier envió a un médico forense para revisar a Lardone y corroborar
si la gravedad de su situación le impedía realmente moverse. Luego de un cuarto intermedio, pasadas las 13 horas, el médico de tribunales
Eduardo Arturo Gasparrini alegó que el paciente ya estaba en “compensación
clínica”, por lo que no habría inconvenientes de que presenciara
el juicio. Terminada la sesión Gasparrini declaró: “el problema
de salud que tiene Lardone es hipertensión episódica y los factores
nerviosos producen picos hipertensivos”. Tanto Lardone como el otro imputado Carlos Alberto Vega padecen de cáncer,
por lo que será de esperar que surjan este tipo procedimientos a lo largo
del juicio por parte de los defensores. Sobre este tema Emi D´Ambra, de
Familiares de Desaparecido por Razones Políticas de Córdoba, expresó
que para ellos (haciendo referencia a la organización de la que forma
parte) esas eran chicanas de los abogados que buscaban alargar el proceso, aunque
no negara que pudieran estar enfermos. Al cierre de la entrevista Emi mostró una perspectiva jubilosa y radiante:
“Yo tengo mucha alegría de haber llegado a este punto, solamente
el hecho de que los obliguen a venir a poner la cara acá, a ellos que
se creían que eran dioses y dueños de la vida de los otros, eso
solo me produce una satisfacción que no la puedo reprimir”. Por la tarde, Liliana Callizo, la segunda testigo, emprendió su declaración.
Al igual que el martes, L. Benjamín Menéndez, Hermes Oscar Rodríguez
y Carlos Alberto Vega optaron por abandonar la sala de audiencias luego
de que Callizo se diera vuelta para mirarlos e identificarlos expresamente.
En el banquillo permanecieron Jorge Exequiel Acosta, Luis Alberto
Manzanelli, Carlos Alberto Díaz, Oreste Valentín
Padován y Lardone, todos imputados por el
secuestro, tortura y muerte de los cuatro militantes del PRT. DE LA LECTURA A LA TORTURA Liliana Callizo fue secuestrada el primero de Septiembre
de 1976. Dos años mas tarde consigue la “libertad vigilada”
y en 1979 logra escapar de Argentina y se exilia en España. “Fui
secuestrada junto a un amigo con el que leía literatura internacional
sobre campos de concentración” dijo la testigo, y agregó
que les interesaba leer sobre proyectos de Estado que secuestraban gente. Sin
imaginar que la teoría se haría carne tan prontamente en su propia
vida, una noche mientras estudiaba con su compañero, un grupo armado
ocupó toda su casa. Raúl Osvaldo Levín (aun desaparecido),
Mirta Ñeri, y Liliana son trasladados por autos separados. Cuando hace mención de la patota que irrumpe en su casa, Callizo recuerda
a un hombre de apellido "Quijano" que llegó
con valijas para cargar objetos de valor. La testigo dijo que dentro de esa
patota también estaba Jorge Acosta, en ese momento a
sus espaldas en el banquillo. Al entrar en prisión, Callizo reveló que en su primer día
fue recibida con violencia en La Perla: “me hicieron entrar en una golpiza
colectiva” y detalló que Elpidio Tejas (alias
Texas o Tejeda) lxs golpeaba con palos, botellas con arena y les pegaba patadas
de karate. “Ese día me parten ambos dientes de adelante”
recordó la testigo. CUESTIÓN DE GÉNERO Luego de narrar los hechos de su captura, Liliana recordó que Ernesto
Barreiro (hoy preso por otra causa) era uno de los jefes que estaba
a cargo de “la cuadra”, así se denominaba el espacio de grandes
dimensiones donde permanecían lxs secuestradxs. La testigo contó
que una tarde Herrera y otro hombre (ambos secuestradores), piden a Barreiro
permiso para trasladarla. Es así como la llevan a una casa para tocarla
y violarla. “Fui acosada sexualmente, las mujeres con decisión
de lucha éramos locas y putas, no teníamos ningún valor”
afirmó Liliana con esfuerzo y aliento. Callizo hizo hincapié en el caso de las mujeres que fueron brutalmente
violadas y apuntó que por ser mujer había sufrido una doble
represión. Sobre este tema explicó que el discurso setentista
había ignorado denunciar las violaciones a mujeres, y que hoy era necesario
hacerlo por medio del fortalecimiento de la conciencia de género. SIMULACIÓN FRENTE A LA CRUZ ROJA Por otro lado, la testigo afirmó que en 1978, período en que
permanecía bajo "libertad vigilada", la Cruz Roja
realizó una inspección en las cárceles. Por esta razón
los secuestradores fueron a buscarla nuevamente a su casa, para simular que
era una presa legal en el Campo la Rivera (otro centro clandestino de detención),
del que habían sido sacados los verdaderos detenidos. SEÑALADOS CON EL DEDO Mientras la testigo exponía, el juez del tribunal le solicitó
repetidas veces que expresara concretamente con nombre y apellido a quiénes
denunciaba y que detallara sus acciones dentro del Cuerpo del Ejército.
Callizo respondió que las tareas no estaban tajantemente divididas entre
los represores, sino que todos compartían las diversas operaciones: todos
secuestraban, interrogaban, torturaban, trasladaban, desaparecían y mataban.
Liliana atribuyó a Menéndez ser la cabecera
del aparato represivo y haberlo visto algunas veces en el campo La Perla. Sobre
Hermes Rodríguez dijo que era el II Jefe del Destacamento
51. Ante la continua insistencia del tribunal, la declarante describió
cómo era forzada a presenciar actos de tormento, y detalló que
a Manzanelli lo vio a la cabecera de una silla metálica
torturando a una persona con descargas de electricidad y baldes de agua, “había
olor a carne quemada” reconstruyó. “…Después
qué pasó, no sé....murió", declaró Callizo
ante el Tribunal Oral Federal N°1. La mujer que falleció era Herminia
Falik de Vergara, quien fue secuestrada el 30 de diciembre de 1976. También atestiguó que Acosta y Barreiro eran
los oficiales que decidían los traslados para los fusilamientos, “decidían
la vida y la muerte de las personas” afirmó Liliana Callizo.

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LA DECLARACIÓN