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100 días de desencuentros
Por Red Indymedia Argentina -
Friday, Jun. 20, 2008 at 2:47 AM
Sigue la pelea entre los dueños de la “republiqueta sojera”
La crisis político-económica-institucional desatada por el conflicto del campo, ha generado y continúa generando desencuentros en una sociedad que, a simple vista, pareciera discutir sobre un reclamo de fácil comprensión: retrotraer las retenciones al 10 de marzo.
Pero, como si se tratara de un libreto bien escrito donde cada parte juega un papel destacado para enturbiar la vida política de nuestro país y -por ende- de la región, nos han llevado a una falsa polarización, donde de un lado aparecen pequeños productores del campo, hombres y mujeres que reclaman no perder el 40% de sus ganancias, y del otro lado el gobierno nacional con su programa de buenas intenciones, listo para aplicar el milagroso plan de bienestar social que sanearía los males generados por este sistema capitalista, y que ha encontrado en la retención la formula para conseguir su objetivo.
Con el correr de los días, lejos de aclarar posturas, tanto un sector como otro se han encargado de complejizar y generar en gran parte de la sociedad la sensación de incertidumbre de no saber cuál es realmente el objetivo del conflicto cuando ya se puede contar como efectos directos de los 100 días la escasez de combustible, rutas regadas de leche, góndolas vacías (centralmente en hipermercados pero también los chinos y otros establecimientos medianos), comercios desabastecidos, especulación en los precios, pueblos incomunicados y el enfriamiento y contracción de la economía que genera una nueva pérdida del poder adquisitivo del pueblo trabajador.
Después de permanecer más de un mes estancado, el conflicto entre las entidades ruralistas y el gobierno de Kristina recrudeció la última semana presentando ambos sectores imágenes de intransigencia ante la opinión pública. Del lado del “campo” se pudo ver a los transportistas de lácteos tirando miles de litros de leche al costado de las rutas. Del lado del gobierno, las declaraciones del ministro de Justicia Aníbal Fernández avalando la salida represiva como modo de despejar los caminos que se encontraban bloqueados por camioneros, medianos arrendatarios y algunos productores.
Crónica de una semana agitada
El sábado 14, a pocos kilómetros de los actos en recordatorio del 80 nacimiento de Ernesto “Che” Guevara, se desataba la represión “ligth” (sin balas ni gases) en Gualeguaychú, donde se detuvo por algunas horas al mediático referente de la Federación Agraria Alfredo De Angeli, junto a otras diez personas. También en Paraná entró en acción la gendarmería de modo similar. No tuvieron la misma suerte los pobres de La Quiaca , en Jujuy, que fueron salvajemente reprimidos el 6 de junio, ni Pepino Fernández, referente de los desocupados de la UTD General Mosconi (Salta) quien permaneció tres días detenido por una causa que data del 2005.
A la tarde hubo movilizaciones en Capital Federal en repudio a la represión y por la noche algunos cacerolazos. La “Mesa de Enlace”, que reúne a la Sociedad Rural (Miguens), la Confederaciones Rurales Argentinas (Llambías), la Federación Agraria Argentina (Buzzi) y CONINAGRO (Gioino), anunció un cese total de comercialización de granos y la aplicación de controles de carga en las rutas (sin cortes totales). Además convocaron a la población a adherir a sus reclamos y exigir que se reabra el diálogo movilizando el miércoles 18 en todo el país. Buzzi se tuvo que atajar diciendo que no se estaba convocando a un paro general, y que tampoco estaba pidiendo el acompañamiento de las grandes centrales sindicales, aunque al nombrarlas buscaba comprometerlas públicamente a marchar. Incluso se refirió a la vergüenza de que los planes sociales continúen en $150 pesos, intentando sumar el apoyo de las bases populares del kirchnerismo, así como de algunos movimientos y partidos de izquierda.
Esa misma noche hubo una nueva convocatoria de emergencia de las organizaciones oficialistas frente a la Casa de Gobierno, para insistir con la acusación de “golpistas” a las entidades rurales y sus bases de apoyo urbanas. Posteriormente esas mismas organizaciones convocaron a una marcha, también para el miércoles 18, a Plaza de Mayo. En tanto, circulaba por mail y mensajes de texto una cadena llamando a un cacerolazo y “bocinazo” para el lunes 16 a las 20 hs, lo que dio por resultado una convocatoria masiva (cerca de 35 mil personas en Córdoba capital, cientos de personas en distintos barrios de Capital Federal y unas miles en el obelisco, más de mil en La Plata y otro centenar frente a la residencia presidencial en Olivos, entre otros lugares), que fue fogoneada exageradamente por todas las cadenas de noticias.
La respuesta del oficialismo no se hizo esperar. El martes, pasadas las tres de la tarde, el ex presidente y actual jefe del Partido Justicialista dio una conferencia de prensa. En su discurso arremetió nuevamente contra los ruralistas y los medios, Clarín en particular, contrastando la famosa tapa posterior a la Masacre de Avellaneda con la del domingo pasado: "Cuando murieron Kosteki y Santillán, el señor Magnetto (dueño de Clarín) colocó ‘La crisis se cobró nuevas muertes`, pero cuando se llevaron sin lastimarlo a (Alfredo) De Angeli puso `represión`", señaló, aunque nada dijo sobre su pacto con los responsables de dicha masacre para perpetuar la impunidad. Después se refirió a las retenciones, no sin antes destacar las políticas del Estado hacia el agro: "se gastan 12 mil millones de dólares por año para mantener un tipo de cambio competitivo y se subsidia el gasoil para que puedan producir". En cuanto al pedido de las entidades ruralistas manifestó que “quieren que estas retenciones no existan para llevarse toda la renta. Van a pagar 60 pesos el kilo de carne, 15 pesos el kilo de pan.” Ese discurso apunta a ganar el apoyo de los sectores empobrecidos, pero carece de toda base económica real. Si los precios aumentan a esas cifras será porque los formadores de precios, amigos del gobierno, especulan con los mismos. Kirchner asegura que están "defendiendo la mesa de los argentinos con medidas que impulsan la redistribución del ingreso", pero no explica por qué en los últimos años creció la concentración y extranjerización de la tierra, se profundizó la brecha entre ricos y pobres, así como el trabajo en negro y precarizado, continuó el pago de la deuda externa y las privatizadas siguen recibiendo asombrosos subsidios y casi no pagan impuestos. ¿Esa es la redistribución de la que habla?
Horas después de la conferencia de prensa de Néstor, habló Cristina prometiendo llevar el debate al Congreso Nacional, lo que había sido propuesto por el Vicepresidente Julio Cobos. Esa misma noche mandó a Diputados el proyecto de ley que ratifica la continuidad del esquema de retenciones móviles aplicadas el 11 de marzo y la posterior modificación dirigida a mejorar la situación de los “pequeños productores”. También propuso la creación del fondo de redistribución social que quedaría bajo la esfera del Ministerio de Planificación, encabezado por Julio De Vido. Allí se especifica que el 60 % de lo recaudado por las retenciones irá a la construcción de infraestructura de salud pública, un 20 % a viviendas populares y el 20 restante a la realización de caminos rurales. A su vez, la Mesa de Enlace saludó el gesto presidencial de enviar el proyecto al Parlamento pero anunció que seguirían evaluando al día siguiente los pasos a seguir.
El miercoles, el Gobierno puso toda la carne al asador llenando Plaza de Mayo con la presencia de organizaciones oficialistas y concurrentes “sueltos” que fueron a repudiar el lock out y exigir “redistribución de la riqueza”, entre otros variados reclamos. El discurso de la Presidenta tuvo un fuerte contenido popular y acusaciones hacia las entidades ruralistas de atentar contra las instituciones democráticas y la Constitución: “Yo les pido a quienes tal vez, estoy segura, equivocados por la propia dinámica sectorial, equivocaron el rumbo y quisieron mandarnos a todos los argentinos, a decirnos por dónde podíamos pasar y por dónde no, si pasaba combustible, pasaba leche o pasaba pan. Yo creo que estuvieron confundidos. Por eso les pido que en nombre de la democracia, que en nombre de la Constitución, que en nombre de las leyes, liberen las rutas y dejen que los argentinos volvamos a producir y trabajar”, les dijo, para luego convocarlos al diálogo, de cara al “Acuerdo del Bicentenario”: “Debemos entonces tenderles la mano y llamarlos a la reflexión, no en nombre del Gobierno, tampoco en nombre de esta plaza, sino en nombre de los millones y millones de argentinos a los que todavía les falta seguridad, paz, pan y trabajo. En nombre de ellos, de los que todavía sufren, los convocamos a este acuerdo del Bicentenario.” En tanto el “paro” (lockout) continuaría hasta la primera hora de hoy viernes (cuando se hubieran concluido los 100 días de conflicto), según anunciaron los dirigentes rurales en una nueva reunión de la Mesa de Enlace.
Negociación estancada
Como decía Indymedia Rosario en un artículo titulado Acto del 25 de mayo en Rosario: ensalada de soja, “El fracaso o éxito de la negociación entre las cuatro entidades patronales y el gobierno se define alrededor de las retenciones: la parte de la renta que se queda una u otra parte. Entretanto, las grandes corporaciones multinacionales que delinean la política agropecuaria nacional e internacional, como Cargill, Dreyfus y Monsanto, permanecen impávidas junto a sus think thanks neoliberales, como Aapresid: sus garancias aseguradas y el modelo agroindustrial que auspician, fuera de discusión.”
En ese mismo acto, Indymedia Rosario entrevistó al referente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC-PCR), Amancay Ardura, quien manifestó que el gobierno no quiere ceder porque “es uno de los gobiernos más vendido de la historia argentina, es un gobierno depredador, un gobierno que entrega la riqueza minera, que entregó la riqueza petrolera, porque son petroleros, son rentistas de Santa Cruz, porque está aliado a grandes imperialismos como el chino, el inglés, los españoles, sectores de alemanes y otros, por lo tanto creemos que la lucha va a seguir, se tiene que generalizar, pero la clave está… y vamos a trabajar la Corriente Clasista y Combativa a fondo para lograr unir a la clase obrera”. Ante la pregunta de Indymedia de si los clasistas de la corriente que él dirige se preocupan más por la gente del campo que a la inversa, Ardura respondió que es un ida y vuelta: “es cierto que cuando arreciaba el 2001 muchos sectores del campo estuvieron con nosotros en el proceso del Argentinazo, sino vamos a olvidar las multisectoriales de Santa Fe, Entre Ríos, los cortes agrarios… Yo soy un dirigente de obreros rurales, de 27 años de historia, me he peleado muchas veces con alguna gente que estamos hoy juntos acá, porque la mayoría de los obreros muchas veces son obreros rurales del campesinado medio, del campesinado rico, no de los grandes latifundistas, pero como siempre tuvimos claro que el enemigo jurado de la nación son un puñado de grandes latifundistas y los monopolios imperialistas supimos tratar esa contradiccion y estuvimos juntos muchas veces en las rutas, aunque parecía “la fiesta” de Serrat porque a veces gente que nos peleabamos estamos juntos pero entendíamos que había un enemigo principal, y los enemigos del campo son los gobiernos confiscatorios, los usureros y un puñado de grandes terratenientes que se quedan con la renta de la Argentina.”
Su ex compañero de ruta, Carlos “el Perro” Santillán, que hace dos años abandonó la CCC y en la actualidad dirige el movimiento Tupaj Katari, fue entrevistado a comienzos de mayo por el periodista de Página/12, Martín Piqué. En la nota, titulada “La Soja está pudriendo al país” Santillán se despacha contra el PCR. Ante la caracterización de “Pueblada rural” que hace la CCC, responde indignado: “están de plano equivocados. ¿Cómo pueden decir eso cuando el levantamiento del campo lo dirige la Sociedad Rural, cuando la sojización está en juego y cuando sale Duhalde a decir que tienen que multiplicarse los campos de soja? El avance de la soja significa que haya menos sembradíos para comer, que haya menos tierra fértil, que la contaminación va a crecer y se van a seguir devastando los bosques nativos. Están totalmente confundidos”. Santillán se opone además a los postulados de la Federación Agraria, a los que también acusa de hacerle el juego a la Sociedad Rural, Duhalde y Cecilia Pando, en tanto desmenuza el modelo económico kirchnerista sustentado en el agronegocio, la continuidad de las privatizaciones de los recursos petrolíferos y gasíferos y proyectos como el del Tren Bala. A los “Muchachos de la Federación Agraria” les dice que no hablen más de la leche que toman los chicos de las villas “porque con lo que hacen están sirviendo a aquellos que nada les importa lo que pasa en las villas” en tanto los llama a sacarse la careta y confesar que a lo que se oponen es a que les toquen el bolsillo: “¿Están dispuestos a que se haga una reforma agraria integral que garantice alimentos para todo el pueblo argentino, para que no haya campesinos despojados de su suelo y para que no se beneficien sólo los terratenientes y sí se beneficie el pueblo argentino?” Ante la pregunta de Piqué de si el modelo de monocultivo sojero no fue impulsado por el propio Kirchner, el “Perro” responde afirmativamente, dejando en claro que el ex presidente “dejó y permitió que Monsanto se siguiera beneficiando como se está beneficiando. Pero ahora hay que decirle a la señora Cristina Kirchner que ponga límites. Así como hace ese muchacho de la Federación Agraria de Gualeguaychú (Alfredo De Angeli) también tiene que expresarse todo lo que está borrado desde hace mucho tiempo por los grandes monopolios comunicativos. Los que fueron despojados de sus campos, los que quedamos al margen del clientelismo político y no nos hemos beneficiado con el Estado. Mientras los beneficios se los llevan otros, los niños desnutridos se siguen muriendo en las comunidades originarias."
Los “convidados de piedra” comienzan a articularse
En nuestra Editorial del 9 de mayo decíamos que en esta crisis no se habla de los verdaderos pequeños productores, en su mayoría agrupados en el Movimiento Nacional Campesino Indígena y el, recientemente creado, Frente Nacional Campesino (quien mantiene fluido diálogo con el gobierno), así como tampoco de las comunidades originarias expulsadas de sus tierras por la extranjerización y la expansión de la frontera del agronegocio sojero. Los otros convidados de piedra son los peones rurales y trabajadores/as golondrina, que deben soportar condiciones de empleo extremadamente precarias: “Los/as trabajadores/as rurales son 1.300.000 en Argentina, de los cuales un millón cobra en negro. Existen además alrededor de 350 mil trabajadores/as golondrinas, que se desplazan muchas veces con sus familias, según los periodos de la cosecha y reciben entre 10 y 20 pesos por extensas jornadas de trabajo. A esto se le suma la explotación infantil: se estiman en 400 mil los niños/as que trabajan en el campo.”
Estos sectores no han logrado hacerse escuchar por el conjunto del pueblo, en gran medida a causa del silenciamiento propiciado por los multimedios, pero también porque su articulación con otros movimientos sociales es todavía embrionaria. El caso más relevante en esta dirección fue la convocatoria del 29 de mayo, en la que el MNCI movilizó a Capital Federal junto al Frente Popular Darío Santillán, el Frente de Organizaciones en Lucha, el MTD Aníbal Verón Nueva Fuerza, la Federación de Organizaciones de Base y la Coordinadora de Trabajadores Precarizados entre otros. Las exigencias fueron: “Aumento general de salarios”; “Que absolutamente nadie aunque esté desocupado, tenga ingresos por debajo de la canasta básica”; “Eliminación total del IVA a los alimentos de la canasta básica; aumento progresivo del impuesto a las ganancias, a la riqueza e Impuesto a la renta financiera (hoy exenta) para subvencionar la rebaja de los precios de los alimentos”; cambios en el modelo agropecuario. Terminar con el modelo de saqueo de los bienes naturales. Retenciones a los grandes terratenientes, pools sojeros, y la agroindustria “pero para destinarlas a salud, educación, vivienda popular y generación de trabajo para todos” y “centros de abastecimiento alimentario de primera necesidad a bajo costo gestionados por las organizaciones populares y apoyados por el Estado.”
Un incipiente espacio de articulación social se está gestando en el Hotel BAHUEN (Capital Federal) a partir de una convocatoria efectuada por los principales redactores del documento “Otro camino para superar la crisis”, publicado hace unos días en Página/12. En ese documento se enfatiza que “La principal preocupación del gobierno frente al lock-out ha sido reafirmar su autoridad política frente a un desafío sectorial que rompe el equilibrio de alianzas que ha sostenido su gestión, desde el inicio se ha apoyado en el modelo sojero que ahora cuestiona. Recurrió a todas las variantes posibles: discursos agresivos y contemporizadores, amenazas y negociaciones y ha quedado políticamente debilitado. Incapacidad política y errores de implementación técnica unificaron el campo opositor y le hicieron perder aliados naturales.”
Con respecto a esto, cobra gran importancia la disputa interjusticialista: Duhalde lanza su espacio opositor con Reutemann y Schiaretti y juega a desestabilizar, en tanto Kirchner se juega también una disputa política con este espacio de poder que lo enfrenta por derecha.
El documento del espacio del BAHUEN continúa declarando que Kirchner “profundizó este esquema con el consiguiente desplazamiento de productores, afectando la soberanía alimentaria, fortaleciendo los “pools” de siembra y los grupos exportadores (Dreyfus, Cargill, Nidera, Bayer…), permitiendo la escandalosa apropiación diferencial entre los impuestos pagados por los productores y lo realmente ingresado a las arcas del Estado. No casualmente estos grupos económicos no han sido casi mencionados en la crisis actual ni por el gobierno ni por las entidades del campo.” El texto señala también que otro de los aspectos centrales del modelo que aún sigue vigente es la estructura tributaria regresiva, al igual que la falta de iniciativas gubernamentales para recuperar el patrimonio nacional rematado durante el menemismo, y sobre la situación laboral y distributiba declaran que “a pesar de las fenomenales tasas de crecimiento del actual ciclo económico, de la fuerte creación de empleo y de la recuperación salarial, persisten la segmentación y la precarización en el mercado de trabajo, se conservan muchas de las peores leyes laborales de los ’90, e incluso de la dictadura como la de los peones rurales. Al no adoptar medidas para modificar efectivamente la distribución del ingreso la brecha entre ricos y pobres continúa ensanchándose.” El escrito, firmado por numerosas organizaciones e intelectuales, culmina diciendo que “Con esta declaración apuntamos a que una tercera voz a favor de las mayorías populares comience a cobrar cuerpo frente a la crisis actual”.