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Ituzaingo 60 Bis: La solidaridad que resiste
Por Indymedia Rosario -
Thursday, Apr. 30, 2009 at 12:55 AM
rosario@indymedia.org
El martes por la mañana, los vecinos y vecinas de Ituzaingó 60 bis mantuvieron una reunión con autoridades gubernamentales. El objetivo era recibir propuestas que sirvan de solución para estas veinte familias que están en peligro de desalojo por haberse instalado hace dos años en el lote abandonado y sin cercos del sur rosarino. No obstante la percepción unánime es que las opciones dadas fueron “una burla”.

El sol del martes muestra ampliamente el terreno. Ése que sirvió de lugar para instalar decenas de viviendas, donde la dignidad vedada por la marginación social, surgió como construcción colectiva de las veinte familias. La imagen muestra a las claras un lote recuperado con esfuerzo.
Los niños andan en bicicletas que les quedan enormes, pero las manejan con habilidad. No dudan en llamar “seño” a toda joven que sin conocerlos, se acerca al lugar a dar apoyo. Señal de que los y las jóvenes han hecho de la solidaridad una tarea casi pedagógica en ese lugar del sur rosarino.
La luz natural deja apreciar los murales que reflejan el proceso de resistencia que se lleva adelante en Ituzaingo 60 bis. Colores, raíces que ya andan pintadas en otos barrios, muestran el afloramiento de la unión entre sectores en movimiento y organización.
Toda la belleza humana del paisaje se contrapone a la realidad que desde los diferentes niveles del estado se les impone a estos vecinos. Sucede que en la mañana del martes, desde las instalaciones del Centro de Desarrollo Infantil y Promoción Familia (CeDIPF), la propuesta concertada y lanzada por el Juzgado que entiende el desalojo, la Municipalidad de Rosario, el Gobierno de Santa Fe y los representantes legales de los dueños del lote, Hijos Miguel Naidich SACI, fue irrisoria. Por no decir cínica.
“La propuesta que nos dieron hoy, la tomé como burla. Nos propusieron 6 meses de alquiler por 600 pesos por mes. También nos dijeron que podríamos construir las casas, pero debíamos conseguir el terreno privado y pagar los materiales”, aseguró Milagros, joven habitante del terreno en conflicto.
“Es una encuesta tras otra, es como si nos quisieran hacer perder el tiempo. Nos proponen un alquiler provisorio, que nos compremos el terreno y ellos nos dan materiales que también nos van a costar. Nosotros no les pedimos nada, las casas están hechas aquí hace más de dos años”, reafirmó Flor, otra de las vecinas de Ituzaingo 60 bis.
Mientras calmaba los sollozos inquietos de su bebé ansioso de alimentarse, Milagros subrayó con firmeza: “No somos animales, tienen que tener un poquito de corazón. La mayoría trabajamos. Nadie se niega a pagar impuestos. Queremos una solución y que no nos tengan con esta angustia de que nos van a venir a sacar”.
Con voz tomada y mirada preocupada pero entera, Flor destacó que si bien hace dos años que están en La Sexta, “nadie vino a decir nada. Vinieron cuando tuvieron la orden de desalojo”. “Esto era un basural lleno de ratas. Acá pasaron muchas cosas. Pero ahora que hay gente humilde que vive honradamente hacen lío. Como ahora tiene valor, nos quieren sacar”, apuntó en consonancia Milagros.
Los vecinos creen que las idas y venidas para desalojarlos de un terreno absolutamente accesible en términos económicos para el estado, lo que facilitaría la expropiación o compra del mismo, se debe a un posible proyecto inmobiliario a desarrollarse allí. “Si tanto interés hay en este terreno, es porque algo más hay”, analizó Flor.

El apoyo brindado tanto el mismo día en que supuestamente se iba a producir el desalojo, como los subsiguientes, ha brindado una entereza destacable a las 20 familias. “Todos estamos preocupados, porque es una larga agonía. Pero estamos organizados y acompañados. Vinieron muchos estudiantes, organizaciones gremiales, políticas, sociales”, enumeró Flor. “Los jóvenes nos alientan a seguir adelante”, afirmó.
Opuestamente a la fuerza de la solidaridad, Flor y Milagros destacan las mezquindades políticas de los gobernantes en tiempos electorales. “La presidenta se dedica a decir que hay educación, trabajo y vivienda. Acá en Rosario se ve la necesidad de vivienda, nosotros somos una pequeña muestra. Están más preocupados por las elecciones que por la desesperación social que se está viviendo”, dispararon.
“El que está arriba no sabe lo que es cargar los ladrillos, la arena, la Portland, pero nosotros sí, porque lo hemos hecho. Entonces es injusto que el de arriba venga y te quiera sacar”, evaluaron ambas mujeres.
En lo que respecta a la actuación judicial, tampoco hay flores. “Saben que cometieron un error. Si logramos que un juez diga que se le va de las manos la situación, es porque no está capacitado para firmar un desalojo”, consideraron.
Lo cierto es que la problemática de la vivienda atraviesa la realidad nacional. Los desalojos en Mar del Plata y Purmamarca, los asentamientos irregulares que crecen con la baja del empleo y las políticas de exclusión, marcan realidades de un problema mucho mayor que pasa precisamente por la injusta distribución de la riqueza producto de la concentración económica.
“No queremos quedar en la calle, este es nuestro hogar”, destaca Milagros mientras un grupo de niños juega con una chica que hace malabares. “No vamos a bajar los brazos y vamos a defender las viviendas. No va a pasar lo que pasó en Mar del Plata con nosotros”, subrayó Flor. “La vivienda es un derecho”, definió la mujer.
Precisamente, en 2008 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cumplió 50 años. En su artículo N° 25 asegura que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Ante la realidad en los barrios de Rosario y otras ciudades de nuestro país, parece que los derechos son a nivel práctico, sólo papeles e interpretaciones maliciosas para seguir marginando a los excluidos.









