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Las inconfesables conexiones de Paulo Coelho.
Por Oracio Quiroga -
Friday, Aug. 09, 2002 at 5:45 PM
Dadas las ventas millonarias de sus libros,la aparente apuesta por lo espiritual de su contenidos,su constante aparición en los medios de comuniciación,y por todo ello su influencia social, es importante conocer realmente de que fuentes bebe el autor,para actuar prevención ante su obra.
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Dadas las ventas millonarias de sus libros, la aparente apuesta por lo espiritual de su contenidos, su constante aparición en los medios de comuniciación, y por todo ello su influencia social, es importante conocer realmente de que fuentes bebe el autor, para actuar con prevención ante su obra.Paulo Coelho brilla en el firmamento literario contemporáneo. Desde la publicación de "El Alquimista" sus libros se han mantenido durante semanas en las listas de los superventas en Italia, Francia y España. "El Alquimista" le granjeó la fama mundial. El argumento de la novela se inspira en una antigua leyenda del acervo hebraico: la del rabino de Praga. La virtuosidad de su arte literario, basado en la sencillez, y la oferta de una espiritualidad descafeinada hace el resto para captar, a las mil maravillas, el público lector más vasto. En el mes de octubre de 2001, Samuel Gutiérrez publicaba en las páginas de "Iglesia en Andalucía", un artículo bajo el título "Bajo la amenaza de una espiritualidad sin Dios" alertando contra el movimiento New Age (Nueva Era), una amenaza que pesa, cual espada de Damocles, sobre las almas de nuestros contemporáneos. Al incluir al prolífico escritor brasileño que tratamos, Paulo Coelho, en los anaqueles de las bibliotecas nuevaeristas, creemos que el articulista Samuel Gutiérrez, aunque atinado, ignoraba hasta qué punto había dado en el blanco. Pero andaba escaso al decir de Coehlo tan solo lo que sigue: "(Paulo Coelho)...también transpira esta nueva conciencia". ¿Transpira? Veamos si lo que hace es sólo transpirar.
La cara amable de Paulo Coelho.
"Brida", "A orillas del río Piedra me senté y lloré", "La Quinta Montaña", "El peregrino de Compostela (Diario de un mago)"... son títulos que forman parte de la biblioteca que ha dado al mundo este escritor brasileño, nacido en 1947 en Río de Janeiro. En las solapas de sus libros se nos viene presentando como el inadaptado hijo de una familia acomodada que tiró por la borda los estudios universitarios de Derecho, para dedicarse a otras tareas -y cito de la carta de presentación que obra en las solapas de sus libros: dirigió un periódico "alternativo" (suponemos que quiere decírsenos que "contracultural"), hizo teatro (no se nos dice si como actor o como dramaturgo, o como tramoyista, vaya usted a saber)... Incluso desempeñó, hasta su revelación vocacional como escritor, cargos ejecutivos en una compañía multinacional de discos.
Lo cierto es que, aunque sin hacer muchos alardes de ello, es manifiesta su presencia en el meollo del hippismo de la época que le tocó vivir, así como tampoco ha negado nunca sus incursiones en el ámbito de la magia. Como muchos de aquellos jóvenes melenudos que vivieron a tope los 60, Coelho descubrió el "misticismo" oriental y tampoco quedó al margen de las experiencias psicodélicas inducidas por sustancias psicotrópicas. Pero, no obstante, esos años son años oscuros en la biografía de Coelho y poco podemos decir de ellos. Su pertenencia a sociedades ocultistas sí que ha sido reconocida por él mismo en muchas ocasiones.
En "Las confesiones de un peregrino", entrevista de Juan Arias publicada recientemente, Coehlo reconoce su militancia en sectas satánicas, cuyo nombre silencia por circunspección, refiriéndose a la sociedad secreta por la que pasó con el nombre convencional de "sociedad de la apertura del Apocalipsis", inspirada como no podía ser menos en las prácticas de Crowley. Durante muchos años, lo confiesa, buscó en la magick crowleyana las respuestas a sus interrogantes vitales, y su inquisición personal caminó por las vías de lo que el hermetismo denomina "hermanos de la mano izquierda" (o "hermanos de la sombra"): o sea, si la magia tiene colores, pensemos en la más negra de las magias.
Coelho en la actualidad se nos presenta como convertido al catolicismo, preocupado por el ecosistema y filántropo a carta cabal: cosa que celebramos. Pero, no obstante, es preciso y oportuno "apurar la verdad", como decían nuestros clásicos. No nos arrogamos el derecho de erigirnos en jueces de la vida de Paulo Coelho, eso será algo que el escritor tendrá que averiguar con Dios, pero sí que tenemos no sólo el derecho, sino el deber, de examinar sus frutos, pues "por sus frutos los conoceréis". Los frutos de un escritor son sus libros. Pues vayamos a de ellos.
Brida y Wicca.
Aunque converso, la magia sigue jugando un papel predominante en la trabazón de su producción literaria. Son muchos los guiños que en sus renglones hace Coelho al lector más avisado. Tal vez no sea su intención guiñar el ojo. Tomemos un cabo, y tiremos del hilo.
Uno de sus libros que han pasado como de puntillas ha sido "Brida". Brida es el nombre de la protagonista de la novela, una joven irlandesa que se siente llamada a cumplir su vocación de hechicera, por ello inicia la búsqueda que la conduce al mundo de la magia. En su itinerario, encuentra a un hombre solitario, anónimo, a quien el autor simplemente denomina el "Mago". El Mago inicia a la inquieta veinteañera gaélica en la "Tradición del Sol", pero para que el aprendizaje de la novicia hechiceril sea completo se requiere la colaboración y el magisterio de una hechicera, que Coelho llama Wicca. Así como el Mago ayuda a Brida en la Tradición del Sol, Wicca hará lo propio con la neófita por los derroteros de la "Tradición de la Luna". Toda la novela transcurre entre escenarios boscosos de la antigua Irlanda que prestan una atmósfera feérica (propia de hadas) al relato, este ambiente silvestre alterna con la vida cotidiana de los diversos personajes: la inquieta Brida, su comprensivo novio que es científico de profesión pero respeta la búsqueda de su compañera, el Mago algo misántropo y taciturno y la vital y resuelta Wicca, una bruja de nuestros días. Otros personajes quedan más desdibujados, en penumbra, como es el caso del misterioso librero que regenta su negocio sirviendo a su selecta clientela los grimorios y libros esotéricos más recónditos.
La novela es un documento prototípico de lo que Ernesto Milá ha explicitado en su artículo "Feminismo, telurismo y satanismo" publicada en Disidencias. La novela, se la mire por donde se la mire, es un cóctel letífero de telurismo y brujería nuevaerista, donde no se prescinde de una alta dosis de erotismo orgiástico: ceremonias rituales de iniciación en bosques, donde los participantes entran en trance. O sea, llamemos las cosas por su nombre: una noche de Walpurga. Eso sí: noche de Brujas muy liberadas y emancipadas, que para eso estamos en el siglo más feminista.
Wicca: Su iglesia y su escuela.
Pero ahí es nada. Examinemos el nombre de la ficticia maga. Su nombre es Wicca. Que sepamos sólo existe algo en la realidad que tenga ese nombre y pueda haber apadrinado el ente de ficción de Coelho. Nos referimos a la Iglesia y Escuela de Wicca, fundada en Estados Unidos, en el año 1973, por Gavin e Yvonne Frost. Inspirados en las teorías del británico Gerald Brosseau Gardner (1884-1964), Wicca -la sedicente iglesia y turbia escuela- postula que la supresión de cualquier deseo corporal es antinatural y estúpida -en sintonía ideológica con la apología pansexualista contracultural de los 60 liderada por Norman O. Brawn, Paul Goodman o Abraham H. Maslow en tres de sus vertientes principales-, pero Wicca va más allá de los postulados de estos ideólogos revolucionarios. La secta Wicca llega a propugnar, una vez desarrollados ciertos poderes psíquicos a través de la brujería, la relación sexual de sus adeptos con súcubos e íncubos. Esta es la conclusión extrema de principios tan errados, Wicca muestra de este modo la maligna radicalidad de todo sistema defensor de la supresión de frenos a los apetitos carnales y sostenedor de la promiscuidad sexual. En ello, Wicca supera con creces los dictados de otras sectas surgidas al calor del hippismo de los 60, con sus peregrinajes a la India tántrica y sus querencias al ocultimo orientalista, como es el caso de la secta del ex-luterano Franklin Jones, nos referimos al grupúsculo sectario denominado Iglesia Primitiva Libre (fundada en 1960).
Gerald Brosseau Gardner: el abuelo de Wicca.
Gavin e Yvonne Frost, los padres de Wicca, fueron discípulos del enigmático Gerald Brosseau Gardner, que aunque no fundó directamente la secta, pasa por ser el principal referente de Wicca. Gardner se inició en la secta satanista Ordo Templi Orientis.
También conocida con las siglas O.T.O., la Ordo Templi Orientis fue fundada por el masón alemán Karl Kellner, a principios del siglo XX. En la secta, abiertamente satanista y cuyos tentáculos llegaran a EE.UU. a través de Parsons, el discípulo más avezado de Crowley en Norteamérica, y amigo de L. Ronald Hubbard, padre de la Cienciología, se contemplaba la práctica de la magia sexual en los grados más elevados de sus adeptos, continuando el legado de Aleister Crowley. Crowley es algo más célebre que Gardner, entre otras cosas, por firmar como "The Beast" (La Bestia).
Gardner, neófito de O.T.O., no sólo bebió en las emponzoñadas aguas del satanismo de Crowley, sino que llegó a ser amigo personal del mismo. Gardner también conoció a la hija de Annie Besant, la sucesora de Madame Blavatsky en los cuadros lógicos de la Sociedad Teosófica, por lo que tampoco es ajeno a la herencia teosófica. El "pensamiento" de Gardner, que es traslación fiel de las aberrantes ideas de Aleister Crowley con leves aportaciones, se contiene en el libro "Witchcraft Today" (Magia hoy), desde cuyas páginas lanza la aberrante invitación a mantener relaciones sexuales con los demonios súcubos e íncubos. Invitación que no tardaron en acoger Gavin e Ivonne Frost y que comunicaron a los secuaces de Wicca. Gardner también ha ejercido su nefasto influjo en el movimiento New Age (Nueva Era), como no podía ser menos. Los Frost también ejercen su influjo en el mismo movimiento a través de sus best-sellers sobre la temática de los viajes astrales.
La novela "Brida", cuyo subtítulo es "Una novela sobre el don que cada uno lleva dentro", data del año 1990. En 1974, Coelho confiesa haber tenido una experiencia desagradable con el "otro mundo", suceso que le motiva a abandonar los entornos satanistas que frecuentaba, y el escritor fija su conversión al catolicismo en 1979. ¿Qué pinta, pues, Wicca y sus siniestras connotaciones, convenientemente acicaladas, en una novela publicada en 1990? Coelho refiere que la historia de Brida fue la confesión que en las inmediaciones del Santuario católico de Lourdes le hizo una mujer de su peripecia vital, muy paralela a la suya. Tras su presunta conversión al catolicismo, Coelho dice ingresar a una sociedad secreta católica (recordemos que la Iglesia católica sólo reconoce sociedades discretas, pero no "secretas"), llamada R.A.M. (Rigor-Amor-Misericordia), cuyo anticipo de sus enseñanzas nos lo brinda el autor en "El Peregrino de Santiago (Diario de un mago)", cuando el periodista español Juan Arias le pregunta si dicha sociedad está reconocida por la Iglesia, Coelho sólo dice: "Es una tradición muy antigua."
Después de tirar de este hilo quedamos pasmados al detectar, en los libros de Paulo Coelho, condimentos que suponen un serio peligro para todo ese público lector, afanoso de espiritualidad, pero expugnable en su condición lega, indefenso ante lo que so capa de vindicar el mundo mágico y el amor sentimental no encuentra otra cosa que una mixtura de mensajes diabólicos, implícitos y sibilinamente colados de matute en la literatura; servidos en una intolerable mezcolanza de sentimentalismo y brujería.
Paulo Coelho ha renunciado públicamente a su pasado satanista, y ahora se exhibe como católico comprometido con el catolicismo más "liberacionista" y anti-tradicional (el encarnado por Helder Cámara y la sedicente "teología de la liberación".) Un hombre de izquierda moderada reconciliado con su pasado. Los títulos honoríficos concedidos por el Estado de Israel, y las múltiples relaciones que actualmente mantiene con muchos círculos mundialistas, dígase la UNESCO, hacen del escritor ex-drogadicto y ex-satanista un personaje muy políticamente correcto. Paulo Coelho brilla en el actual firmamento literario, deseamos que su estrella se oscurezca o, mejor todavía, deje a un lado estas mixtificaciones, y brille con una luz más pura.
Alejandro Valdivieso Ayuda a los hermanos argentinos, pero a través de las instituciones religiosas para evitar la corrupción de los políticos y la ineficacia burocrática de las Administraciones Públicas http://www.conferenciaepiscopal.es/default/solidaridad_argentina.htm Cuenta CAMPAÑA POR ARGENTINA Banco Santander Central Hispano 0049-0001-51-2710079979 Teléfono de información Permanente: 902 33 99 99
sobre Paulo Coelho
Por erasto hermógenes -
Monday, May. 26, 2003 at 5:37 PM
Considerar a los lectores del Coelho, o cualquier otro autor conectado con la magia, como las inocentes víctimas del satanismo, basado en una demencial aperciación de la culpable sexualidad, fermento del catolicismo pútrido, es más satánico por negarles la capacidad de criterio para evaluar lo que pueden o no leer. Satán está con vosotros.
Wicca
Por Jorge R. -
Saturday, Apr. 17, 2004 at 4:44 AM
Es triste el darse cuenta de que una persona que se cosidera lo suficientemente preperada para escribir acerca de un libro, no tenga ni la más vaga idea de los temas que trata. Wicca no es una secta nacida del hippismo, sino una religión nacida antes de los conceptos machistas del as religiones occidentales y del oriente medio. Hay que investigar antes de atreverse a escribir.
Vivir en el ego
Por Fernando Vaca Hernandez -
Tuesday, May. 25, 2004 at 12:33 AM
Que triste es que sin conocer absolutamente nada del tema, te atrevas a poner semejantes barbaries, sentirse culpables de nuestra propia naturaleza, sentir verguenza por lo que somos es lo que mantiene el velo que separa a nuestro ego de nuestro espiritu, wicca es una tradicion no una secta, y sus origenes estan fundamentados en la naturaleza no en ningun culto zatanico
NO TIRES PERLAS A LOS CERDOS
Por GLORIA VALVERDE -
Saturday, Jul. 24, 2004 at 1:34 AM
El maestro escoge al discípulo. El resto no es sino un montón de personas en una busca frenética por encontrar "la verdad", ya que su realidad es demasiado desagradable para enfrentarla y su personalidad muy débil y vulnerable, por lo que se sienten seguros perteneciendo a "grupos", esquivando así su principal obligación: madurar y vivir en armonía con ellos mismos.
Porqué es tan malo Paulo Coelho
Por Héctor Abad Faciolince -
Saturday, Jul. 24, 2004 at 3:55 AM
Traducido a 56 idiomas, publicado en 150 países, con más de 54 millones de libros vendidos, a Paulo Coelho hay que reconocerle al menos una virtud: es una mina de oro para sí mismo y para las editoriales. En su libro de mayor éxito, El alquimista (1988), un pastor de ovejas andaluz viaja hasta las pirámides de Egipto en busca de un tesoro. Antes de llegar a su destino se encuentra con el gran mago que posee los dos pilares de la sabiduría alquímica, es decir, sabe destilar el elíxir de la larga vida y ha fabricado un huevo amarillo, la piedra filosofal, con cuya ralladura se puede convertir en oro cualquier otro metal. En su viaje hacia las tumbas de los faraones el alquimista le ha revelado al muchacho otro secreto: "Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando". Luego le explica que si no todos encontramos este tesoro personal, es porque "los hombres ya no tienen interés en encontrarlo". Sospecho que muchos desgraciados se consuelan creyendo semejante ingenuidad. Vista descarnadamente, es sólo una simpleza o una pía ilusión. Sin embargo hay algo que tenemos que conceder, y es que sin duda Paulo Coelho encontró su propio tesoro, en cierto sentido su piedra filosofal: la ralladura sosa y rosa y empalagosa de su prosa se convierte -como por arte de magia- en oro editorial, en millones de copias de consumo masivo de mediocridad. Pero ¿cómo lo hace? ¿Y por qué, siendo un escritor tan rudimentario en el uso del lenguaje, tan pobre en el pensamiento y tan elemental en sus recursos estilísticos, consigue tocar la sensibilidad de tanta gente? No voy a dar la respuesta más obvia e inmediata, la que todos dan: Si Coelho vende por sí solo más libros que todos los demás escritores brasileños juntos, esto se debe precisamente a que sus libros son tontos y elementales. Si fueran libros profundos, complejos literariamente, con ideas serias y bien elaboradas, el público no los compraría porque las masas tienden a ser incultas y a tener muy mal gusto. Claro que en los millones de ejemplares vendidos hay algo de esto. Pero también existen muchísimos libros tan malos como los de Coelho que no tienen ningún éxito y, al contrario, hay unos cuantos libros excelentes y literariamente impecables que se venden por millones. En vez de tranquilizarnos con respuestas facilistas y tautológicas (el vulgo es vulgar, el mercadeo vende), conviene examinar con cuidado los libros de Coelho y no desdeñarlos de entrada con altivo esnobismo. Me he impuesto el ejercicio de leerlos para tratar de descubrir en qué estrategias temáticas y narrativas podría residir su extraordinario éxito editorial. La primera respuesta que me di, apenas empezando la lectura de algunos de sus libros, fue que quizá Coelho disfrazaba de misterio y asombro las puras tonterías. Oigan esta, por ejemplo: "Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo". De verdad, qué misterio insondable que un líquido quite la sed. Después me di cuenta de que sus técnicas narrativas no se agotan en la simple estupidez; son algo más hábiles y algo menos burdas. Para empezar, los libros de Coelho explotan hábilmente un universal humano: nuestra fascinación por los poderes de adivinación y conocimiento sobrenaturales. Ya Thomas Hobbes en su clásico Leviatán (1651) señalaba la irresistible atracción (y por lo tanto el fácil engaño) que padecemos los seres humanos ante todo tipo de presagios. Es una tradición muy antigua (una socorridísima mina de oro, una piedra filosofal) explotar esta debilidad de nuestra psicología. Copio el resumen que hace Hobbes de estos engaños, el cual es preciso y exhaustivo, y parece a su vez un resumen de las técnicas de seducción esotérica que Coelho utiliza en sus libros: "Así se hizo creer a los hombres que encontrarían su fortuna en las respuestas ambiguas y absurdas de los sacerdotes de Delfos, Delos, Ammon y otros famosos oráculos, cuyas respuestas se hacían deliberadamente ambiguas para que fueran adecuadas a las dos posibles eventualidades de un asunto (...). A veces en las frases desprovistas de significado de los locos, a quienes se suponía poseídos por un espíritu divino: a esta posesión se la llamaba entusiasmo, y a estos modos de predecir acontecimientos se les denominaba teomancia o profecía. A veces en el aspecto que presentaban las estrellas en su nacimiento, a lo cual se llamaba horoscopia. A veces en sus propias esperanzas y temores, en lo llamado tumomancia o presagio. A veces en las predicciones de los magos, que pretendían conversar con los muertos, a lo cual se llamaba nigromancia, conjuro y hechicería, y no es otra cosa sino impostura y fraude. A veces en el vuelo casual o en la forma de alimentarse las aves, lo que llamaban augurio. A veces en las entrañas de los animales sacrificados, a lo que llamaban aruspicina. A veces en los sueños; a veces en el graznar de los cuervos o el canto de los pájaros. A veces en las líneas de la cara, a lo que se llamaba metoposcopia; o en las líneas de la mano, palmisteria; o en las palabras casuales, omina. A veces en monstruos o accidentes desusados, como eclipses, cometas, meteoros raros, temblores de tierra, inundaciones, nacimientos prematuros y cosas semejantes, lo que se llamaba portenta y ostenta, porque parecían predecir o presagiar alguna gran calamidad venidera. A veces en el mero azar, como en el acertijo de cara y cruz, en el juego de elegir versos de Homero y Virgilio, y en otros vanos e innumerables conceptos análogos a los citados. Tan fácil es que los hombres crean en cosas a las cuales han dado crédito otros hombres; con donaire y destreza puede sacarse mucho partido de su miedo e ignorancia". Veamos de qué manera, "con donaire y destreza", Paulo Coelho le saca partido a nuestra credulidad, a nuestras debilidades y a nuestra ignorancia. Me limitaré inicialmente a El alquimista, su obra más leída, pero el mismo procedimiento se puede rastrear en otros libros suyos. El pastor de ovejas andaluz, al principio del cuento, tiene un sueño y va donde una adivina para hacérselo interpretar. Qué deleite; la gitana no sólo le interpreta el sueño ("los sueños son el lenguaje de Dios") sino que también le lee la mano. Los sueños del protagonista son el leitmotiv del libro, y es a través de ellos como poco a poco se acerca a su tesoro en el periplo Andalucía-Pirámides-Andalucía. Para que un mago cobre prestigio como persona capaz de predecir el futuro, mucho le conviene obrar el prodigio de adivinar el pasado. Éste es el paso siguiente en el libro de Coelho: un adivino escribe sobre la arena los episidios más significativos del pasado del joven protagonista, incluyendo la primera vez que se hizo la paja. Cabe aclarar que esta íntima revelación se expresa con palabras mucho más recatadas: "Leyó cosas que jamás había contado a nadie, como (...) su primera y solitaria experiencia sexual". El tono sapiente (de una sapiencia falsa, pero en fin) y el ambiguo lenguaje oracular se van soltando en pequeñas dosis a lo largo del libro. Les copio algunos ejemplos: "Cuando deseas alguna cosa, todo el Universo conspira para que puedas realizarla"; "La vida quiere que tú vivas tu Leyenda Personal"; "Todo es una sola cosa"; "Existe un lenguaje que va más allá de las palabras"; "Dios escribió en el mundo el camino que cada hombre debe seguir: sólo hay que leer lo que Él escribió para ti"; "Cualquier cosa en la faz de la tierra puede contar la historia de todas las cosas". Pero además de este tipo de enseñanzas baratas, de seducción infalible a pesar de su pésimo gusto intelectual, el uso de la magia tradicional también va apareciendo capítulo tras capítulo. Así, el protagonista, al promediar el libro, "acompaña con los ojos el movimiento de los pájaros". Mira las aves: "De repente, un gavilán dio una rápida zambullida en el cielo y atacó al otro. Cuando hizo este movimiento, el muchacho tuvo una súbita visión: un ejército, con las espadas desenvainadas, entraba en el oasis". Es el clásico augurio, aunque bastante tosco, pues en vez de descifrar el acertijo del vuelo de los pájaros, al pastor le basta verlo para tener visiones. Hay un ingrediente adicional que hace más eficaz el recurso al pensamiento esotérico. Para volverlo doctrinalmente inofensivo, para despojarlo de todo peligro satánico, Coelho lo combina con dosis adecuadas de cristianimo tradicional: citas de la Biblia, cuadros del Sagrado Corazón de Jesús, rezos del Padrenuestro... El público mayoritario no se siente en pecado porque lee herejías, y el narrador, al tiempo que se hace pasar por alguien dotado de poderes paranormales (capaz incluso de telepatía), deja saber que él es también un buen cristiano, a pesar de sus coqueteos con la magia. Hasta aquí algunos elementos temáticos que ayudan a entender, en parte, el favor de Coelho entre los lectores. Pero además de lo temático, conviene señalar también algunas estrategias narrativas del autor brasileño. Sus técnicas para ir tejiendo la trama son tan elementales que me recordaron de inmediato el estudio clásico sobre las formas canónicas del cuento infantil. Vladimir Propp, uno de los padres de la narratología, publicó en Leningrado su monumental Morfología del cuento infantil (1928). El principal mérito de este gran trabajo consiste en haber hallado, por encima de los argumentos superficiales de cada cuento, una serie de elementos formales repetitivos. Mirados al microscopio, es posible descubrir que en todos los cuentos de hadas los personajes, por distintos que sean, acometen siempre las mismas acciones, se ven envueltos en situaciones o "motivos" análogos. Como señala Propp, "cambian los nombres de los personajes, pero no sus acciones, o funciones, por lo que se puede concluir que el cuento le atribuye operaciones idénticas a personajes distintos". No voy a decir que Coelho leyó a Propp, estudió cuáles son las "funciones" más elementales del relato tradicional descubiertas por el ruso, y con esta receta se dedicó a escribir el oro en polvo de sus novelas. Eso sería muy sofisticado. La cosa es más simple: Coelho usa, intuitivamente y con alguna destreza, las estructuras más primitivas del cuento infantil. Tomen ustedes cualquiera de los libros de Coelho y verán lo fácil que resulta identificar situaciones como las siguientes, señaladas por Propp en su Morfología: "El héroe abandona la casa"; "el héroe es puesto a prueba o interrogado"; "el héroe se pone en contacto con alguien que le dará un don"; "el héroe recibe un objeto mágico"; "el héroe cae en desgracia"; "el héroe se traslada o es llevado al lugar donde está el objeto de su búsqueda"; "el héroe lucha con un antagonista"; "el héroe regresa"; "el antagonista es castigado"; "el héroe se casa y sube al trono (u obtiene grandes riquezas)". Es inútil cansarlos con los ejemplos detallados en que las historias de Coelho parecen calcar literalmente estos esquemas elementales. Les puedo asegurar que, al menos en sus primeros libros, el brasileño repite paso a paso las estructuras narrativas reveladas por el gran formalista ruso hace casi un siglo (y éstos sí que son pronósticos: Propp no sólo describió la tradición popular, sino que anticipó las recetas de un gran éxito editorial). Los libros más recientes de Coelho, por ejemplo el último, Once minutos (2003), son un poco menos rudimentarios que aquellos primeros títulos que lo lanzaron a la fama. En este caso la trama, nutrida por algunos elementos realistas (para esta novela Coelho usó el testimonio de prostitutas existentes), es menos infantil, menos predecible. En todo caso es posible que el inevitable desencanto que viene con los años haya hecho que este último libro de Coelho sea menos ingenuo. Pero el buen gusto estético e intelectual es muy difícil de adquirir, y por lo mismo Once minutos (el cálculo de Coelho de lo que dura un coito), aunque menos esquemático, es un libro incluso más cursi que los anteriores. No quiero afirmar nada que no pueda demostrar con citas textuales. ¿Cuántos ejemplos necesitan para convencerse de la irremediable cursilería de Once minutos? Podría usar un número mágico, de esos que les encantan a los autores de cuentos infantiles, siete, o tres. Para no exagerar, me voy a limitar a tres momentos: 1. La protagonista (prostituta brasileña que trabaja en Suiza, y la sola situación es ya de un sentimentalismo telenovelesco), se encuentra con un pintor joven que la invita a su casa. Ella observa que la casa es grande y está vacía. Entonces concluye: "Debía de tener dinero de verdad. Si estuviese casado no osaría hacer aquello porque siempre había gente mirando. Entonces era rico y soltero". 2. En el final feliz de la novela este mismo pintor se le aparece a la muchacha con flores: "Ralf llevaba un ramo de rosas, y los ojos llenos de luz que ella había visto el primer día, cuando la pintaba". El rico y soltero que en la última página se aparece con un ramo de rosas y se lleva a la muchacha a conocer París es una situación tan perfectamente cursi que, por kitsch, creo que ni Corín Tellado se atrevería a ponerla en una fotonovela. Pero al promediar el libro hay otro momento todavía peor: 3. La prostituta le hace un regalo al pintor del que se empieza a enamorar. Abre el bolso y busca su bolígrafo. Dice: "Tiene un poco de mi sudor, de mi concentración, de mi voluntad, y ahora te lo entrego. (...) Tú tienes mi tesoro: el bolígrafo con el que he escrito algunos de mis sueños". Fuera de la ridiculez de la frase, que es única, hay algo todavía más perturbador: al leerla uno se imagina que el autor está copiando aquí su propia vida. Me parece ver la escena; el multimillonario que ha vendido 54 millones de ejemplares con tantas revelaciones de su estro poético, le muestra a una muchacha el objeto mágico (y fálico) con que la va a conquistar. Le dice, pensando ya en el colchón de la suite que los espera: "Te entrego mi tesoro: el bolígrafo con el que he escrito algunos de mis sueños". Debe tener un bolígrafo para cada día, cada hotel y cada viaje. Y algo más triste: seguramente algunas víctimas, igual que miles de lectores, se dejarán conquistar con semejante frase y semejante halago. Claro que esto último es lo único que no puedo demostrar de todo lo que he dicho sobre Coelho en este artículo. Esta última situación tan sólo la supongo y es sólo una hipótesis sin fundamento, producto de una mente malpensada; todo lo demás lo he tomado directamente de sus libros. http://www.elmalpensante.com/50_coelho.asp
Cada quien toma lo que mejor le parezca.
Por Erika Bello Osorio. -
Monday, Aug. 16, 2004 at 12:17 AM
kanhb_mtt@hotmail.com
Creo que cada persona es muy libre de pensar lo que mejor le parezca y en gustos se rompen gèneros, cada uno es capaz de discenir con su capacidad y criterio. Para unos puede ser una literatura con tintes "satànicos" o con situaciones muy "burdas" como otros opinan, pero es algo que no se puede generalizar, hasta lo considerado "general", no es aplicable a todo...y eso de la simpleza de las cosas...èl mismo lo dice en varios de sus libros y es verdad,lo que màs nos cuesta aceptar es la respuesta y las cosas muy simples porque pensamos que todo tiene que ser complejo. En mi opiniòn tiene muchas cosas rescatables, y ademàs habla de cosas que suceden, igual y no son cosas tan fantàsticas u ostentosas...pero son cosas con las que una persona puede identificarse y a travès de las cuales puede haber cierta sensibilizaciòn como ya se ha visto.
El Alquimista
Por Paulo Coelho -
Wednesday, Sep. 01, 2004 at 4:35 PM
ariesmorales@yahoo.com de Cuba
Fanático por fanático, da igual, en realidad, da igual. Si analizamos lo que nos provoca la literatura de Coelho, las ansias por alcanzar lo soñado, por lograr la superación personal hacia lo soñado, hacia la meta, entonces sentimos un alma limpia detrás de todo esto. Defiendo los hippies de los 60s, a pesar de que en mi país no existió este movimiento, estábamos muy ocupados en nuestros cambios sociales como para sentir la alternativa angustiosa de el principio hippie, pero igual como seres humanos nos acercamos a la idea. Cuídense de los prejuicios conservadores que han mantenido al mundo en el atraso y la infelicidad de las guerras, a Cuba, por suerte ha llegado el pensamiento de Coelho, de lo simple, la vida, de los sueños, la existencia, ssaludos Aries Morales
Hay que ser culiado...
Por Mario -
Wednesday, Sep. 01, 2004 at 11:44 PM
El onanista mental y reprimido sexual que escribió toda esa sartada de pelotudeces sobre Coelho, proyectando toda la garcha mental que le metieron en el seminario acerca del diablo, la brujería, las sectas satánicas...
¿se creerá que los que nos informamos acá somo unos pelotudos que no conocemos toda la ´santa´ trayectoria de la iglesia del orto?
poco mas no pide que lo quemen en una hoguera...
...
lo mejor de todo es que termina el mensaje....
¡¡¡¡¡¡¡GARREANDO GUITA PARA LA IGLESIA!!!!!!
No podés.......
un link interesante que nos acerca mas info de la(s) iglesia(s) de toda laya y sobre las religiones bíblicas (que incluyen a los judíos y a los musulmanes, por supuesto)
http://www.herenciacristiana.com
Pero lo del monaguillo... ¡HAY QUE TENER CARA DE PIEDRA, EH!
Libertad
Por Aguila Real Atena Sarasvati -
Monday, Sep. 06, 2004 at 6:15 PM
Ateneasarasvati@yahoo.es
Lo unico que puedo decir al respecto es que el que este libre de pecados que lance la primera piedra, como dice mi amado hermano y maestro Jesus. Me molesta muchisimo el jucio levantado a mi querido Paulo. Ustedes detractores, ocultadores de verdades y arreadores de reba#os, saben que, creo en Dios sobre todas las cosas, en Jesus y en la virgen Maria, mas si embargo, soy wiccana, para que les quede claro, nunca me he desnudado en ninguna reunion con mis hermanos, nunca me han obligado a nada, y tampoco tengo nada contra otras sendas espirituales, creo que simplemente a Dios le dio la realisima gana de darse a conocer de diferentes maneras, acaso es menos una flor o una animalito, acaso no esta Dios en cada atomo o cada particula de cada uno de nosotros y en todo lo que vemos, acaso Dios mismo no le dio libertad al ser humano de buscarlo como mejor le plazca. Quien diga que la obra de Paulo es superficial es un ignorante de las cosas sencillas y buenas de la vida, y para mi entender jamas llegara a apreciar la belleza profunda del alma humana y su hermosa coneccion con la dividad, y para terminar, sino tienen nada bueno que decir de los demas, por favor no digan nada.
Libertad
Por Aguila Real Atena Sarasvati -
Monday, Sep. 06, 2004 at 6:19 PM
Ateneasarasvati@yahoo.es
Lo unico que puedo decir al respecto es que el que este libre de pecados que lance la primera piedra, como dice mi amado hermano y maestro Jesus. Me molesta muchisimo el jucio levantado a mi querido Paulo. Ustedes detractores, ocultadores de verdades y arreadores de reba#os, saben que, creo en Dios sobre todas las cosas, en Jesus y en la virgen Maria, mas si embargo, soy wiccana, para que les quede claro, nunca me he desnudado en ninguna reunion con mis hermanos, nunca me han obligado a nada, y tampoco tengo nada contra otras sendas espirituales, creo que simplemente a Dios le dio la realisima gana de darse a conocer de diferentes maneras, acaso es menos una flor o una animalito, acaso no esta Dios en cada atomo o cada particula de cada uno de nosotros y en todo lo que vemos, acaso Dios mismo no le dio libertad al ser humano de buscarlo como mejor le plazca. Quien diga que la obra de Paulo es superficial es un ignorante de las cosas sencillas y buenas de la vida, y para mi entender jamas llegara a apreciar la belleza profunda del alma humana y su hermosa coneccion con la dividad, y para terminar, sino tienen nada bueno que decir de los demas, por favor no digan nada.
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