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Amansadora Incalificable. Concursos en la UBA
Por Eduardo R. Saguier -
Wednesday, May. 12, 2004 at 3:59 PM
saguiere@ssdnet.com.ar 4802-2979 Juan F. Segui 3955 Capital Argentina
Desde el día en que me presenté a concursar dicha cátedra, en 1996, hasta el mismo día de ayer jamás recibí notificación alguna. Tampoco ninguna autoridad en la Facultad de Ciencias Sociales ha creído necesario darme alguna explicación ni ofrecer alguna excusa acerca de la agraviante "amansadora" sufrida por mi presentación a concurso, el que fuera convocado hace hoy ocho (8) años por las autoridades de su propia Facultad, y al cual el que suscribe se inscribió esperanzado, ingenua e inocentemente, con toda la debida documentación en orden y con mis antecedentes académicos de ese entonces.
Buenos Aires, 11 de Mayo de 2004
Sr. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA
Prof. Federico Schuster
Marcelo T. de Alvear 2230 CP (1122)
Cdad. Autónoma de Buenos Aires
postmaster@fsoc.uba.ar
Ref.: "Amansadora" Incalificable. Concurso Historia Social Argentina
De mi consideración:
En el día de ayer 10 de mayo del cte. recibí una nota firmada por la Jefa del Departamento de Concursos de su Facultad Sra. Ana María de De León notificándome de la Resolución del Consejo Superior de la UBA n.2649, Exp.No. 1.509.025/96 A-01, del 17 de marzo ppdo., relacionada con la formación del Jurado del concurso de la asignatura Historia Social Argentina, correspondiente a la Carrera de Sociología, un cargo de profesor regular titular con dedicación parcial.
El concurso de esta asignatura --que se ha venido renovando interina e ininterrumpidamente desde 1996 en beneficio del Prof. José César Villarroel, actual Jefe del Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA-- fue pública y formalmente convocado hace hoy ocho (8) años por resolución (CS) nro. 3782/96. Desde el día en que me presenté a concursar dicha cátedra, en 1996, hasta el mismo día de ayer jamás recibí notificación alguna. Tampoco la Jefa del Departamento de Concursos, en el día de ayer, ni ninguna otra autoridad en su Facultad, ha creído necesario darme alguna explicación ni ofrecer alguna excusa acerca de la agraviante "amansadora" sufrida por mi presentación a concurso, el que fuera convocado hace hoy ocho (8) años por las autoridades de su propia Facultad, y al cual el que suscribe se inscribió esperanzado, ingenua e inocentemente, con toda la debida documentación en orden y con mis antecedentes académicos de ese entonces. Pareciera surgir de este proceder administrativo que en la Facultad de su dirección es común y normal someter a los candidatos a la docencia a esta ultrajante morosidad.
Como entiendo que el cotejo entre la fecha de la convocatoria (1996) y la fecha de la Resolución del Consejo Superior mencionada (III-2004) es la evidencia más palmaria de un interminable retardo y denegación del derecho de enseñar, supuestamente garantizado por la Constitución Nacional, y es a su vez la comprobación más fehaciente de las prácticas corruptas que rigen en su Facultad y en la UBA para domesticar o ablandar a los aspirantes a la docencia universitaria regular que no pertenecen a las camarillas dominantes, es que me dirijo a Vd. a los efectos de solicitar se investigue y consecuentemente se me informe las causas y los motivos, así como la identidad de los responsables y de los que se beneficiaron con esta grotesca dilación.
Demás está decir que esta incalificable demora me ha ocasionado un daño personal, moral y material, imposible de cuantificar, evaluar o reparar, lo cual a su vez vuelve mi particular agravio un caso paradigmático, por la gravedad de la arbitrariedad, el atropello y la corrupción que revela la administración y la reglamentación del actual régimen de Concursos, administrado en la Facultad de su dirección y en las instancias superiores del Rectorado y del Consejo Superior de la UBA, y que sumado al vil tratamiento que he recibido en otros concursos académicos en la Facultad de Filosofía y Letras ha vuelto mi vida académica una Via Crucis. Le informo asimismo que de no recibir una respuesta en tiempo y forma razonables y de contenido, excusas y justificaciones convincentes iniciaré las acciones judiciales correspondientes, para lo cual hago desde ya reserva del caso federal.
Cordialmente, Eduardo R. Saguier
cc.. Sr. Rector de la UBA Dr. Guillermo Jaim Etcheverry
Sr. Decano de la Facultad de Filosofía y Letras Prof. Félix Schuster
Incapacidad de Autocrítica
Por Eduardo R. Saguier -
Monday, May. 17, 2004 at 9:35 PM
saguiere@ssdnet.com.ar 4802-2979 Juan F. Segui 3955 Capital Argentina
Incapacidad de Autocrítica. A propósito del Manifiesto del Consejo Inter-universitario Nacional (CIN)
Estimados co-listeros:
En el día de hoy el Prof. Luis Alberto Quesada ha difundido un mensaje del Prof. Jose Luis Coraggio, Rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento, y ambos a su vez endosan, reproducen e invitan a adherir a un documento titulado Manifiesto por la Educación Pública, Argentina 2020, publicado por el Consejo Inter-universitario Nacional, organismo al cual el Rector Coraggio pertenece.
Este documento, que se puede encontrar fácilmente en la web, cuenta con un breve texto, de una pobreza franciscana, donde su único leitmotiv es un repetido clamor por el consabido aumento presupuestario. En su texto no existe el menor asomo de autocrítica por su lamentable gestión y por el bajo nivel de los contenidos educativos ofrecidos al estudiantado argentino, que han vuelto a sus autoridades y a sus cuerpos docentes susceptibles de una justa y legítima crítica.
Tampoco existe el menor intento de autocrítica por el triste cuadro que ofrece el desempeño de sus autoridades en los distintos niveles; la más mínima observación al extendido clientelismo y patriarcalismo vigente en sus prácticas docentes, al burocratismo deleznable de su moroso accionar administrativo, y al faccionalismo y nepotismo que rigen la distribución de dedicaciones, subsidios, incentivos y premios, la selección de su personal docente y la formación de sus jurados de concurso.
Por todo ello, llama poderosamente la atención que distinguidos profesores como José Luis Coraggio y Luis Alberto Quesada adhieran e inviten a adherir a un documento de tamaña endeblez e hipocresía, y que se sumen a un reclamo corporativo y gremial motorizado por una desacreditada institución como el CIN --huésped de la Academia Nacional de Educación (Porto-Salonia)-- que se ha caracterizado por nuclear en su seno con la bendición del actual Secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación Juan Carlos Pugliese (h), todos los vicios, las camarillas y las mañas del repertorio burocrático-mafioso argentino, haciendole así un muy flaco favor a los tibios intentos reparadores del actual gobierno nacional.
Finalmente, asombra que la Universidad Nacional de General Sarmiento pague los mejores sueldos de la universidad pública, al extremo de seducir salarialmente a los docentes de la UBA ahora desafectos, y paralelamente no le otorgue a su propia Biblioteca la importancia que debe merecer en toda institución de educación superior que se precie. Cuando a mediados del año pasado tuve la oportunidad de visitar su institución, así como la de las Universidades Nacionales de Lanús, San Martín y La Matanza, lo que mas me deprimió fue la samaritana pobreza de sus Bibliotecas, que fácilmente cabían en el corto living de mi domicilio particular. Este lamentable déficit de recursos bibliotecarios se lo manifesté personalmente a los profesores Miguel Murmis, Inés González Bombal y Silvio Israel Feldman, miembros de su cuerpo docente, durante un evento institucional realizado en el Teatro Municipal Gral. San Martín, pero aparentemente de mis críticas no acusaron recibo alguno.
Es decir, pude constatar con mi visita personal, con el diálogo que mantuve con parte de su propio equipo docente y con los informes que vengo recibiendo acerca de los haberes salariales y los contratos que se cobran en esa y otras instituciones universitarias nacionales del conurbano bonaerense, la existencia de un mecanismo mercantil, faccioso y conspirativo a escala nacional para vaciar de docentes prestigiosos a las instituciones públicas tradicionales como la UBA, y simultáneamente ofrecer a su estudiantado infraestructuras educativas de una penuria realmente agraviante.
Cordialmente,
Eduardo R. Saguier
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