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Irak: Una sonrisa entre muertes y angustias
Por Rama ((i)) -
Monday, Jul. 30, 2007 at 2:39 PM
Cuando las noticias sobre muertes por enfrentamientos o atentados se vuelven repetición, y las vidas se transforman en simples números, cuando las detonaciones de coches bombas y las promesas de reconstrucción incumplidas se vuelven rutina, es cuando dejan de informar. Cuando entre medio de esos tormentos aparece un festejo, una sonrisa entre sufrimientos, una conquista lograda por víctimas de esta terrible opresión a la que se somete al pueblo iraquí por los caprichos del imperio norteamericano con la complicidad del resto de occidente, aparece una noticia que informa. Saber que puede permanecer la alegría entre el sufrimiento y la resistencia de un pueblo que mientras lucha contra sus agresores es capas de obtener un logro distinto, es una enseñanza para quienes desde otro lugar del mundo solo se enteran de algunas cantidades de muertes y toman a la amargura como un requisito para la lucha.
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| El sol entre la oscuridad: iraquies festejando - AFP |
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Los festejos del pueblo Iraquí por el logro de su selección de fútbol recientemente campeona de Asia, no tienen exactamente el mismo significado que otros. No solo por estar rodeados de muerte, incluso durante estos (se calculan 14 muertos durante los festejos, principalmente por un atentado con la explosión de un coche, y anteriormente por balas perdidas), sino también por los valores recuperados de un deporte-negocio, que como tal suele encontrarse impregnado de este sistema. Es que el equipo iraquí no está integrado por “11 millonarios que corren atrás de una pelota” como suele ocurrir en los mundiales o en las grandes ligas. En este equipo, todos los jugadores tienen familiares muertos, su preparación no fue en las mejores condiciones, sin ropa de entrenamiento adecuada y con una intoxicación alimentaria en pleno proceso.
El pueblo iraquí salió a las calles pese al toque de queda y a las prohibiciones, ya que unas horas antes, previendo la victoria, las autoridades iraquíes habían prohibido hasta el lunes por la mañana la circulación vial en toda la capital, una metrópoli de más de seis millones de habitantes. Igualmente, dieron orden de detener a toda persona que violara la prohibición de disparar como muestra de júbilo. Militares y policías fueron, sin embargo, los primeros en dar rienda suelta a su alegría, lanzando ráfagas de fuego desde sus cuarteles o en los puestos de control del centro de la capital. “Pedimos a la población que festeje la victoria sin utilizar armas de fuego”, declaró el general Abdel Karim Jalaf, jefe del cuartel general de operaciones en el ministerio del Interior. “Toda persona detenida por un delito flagrante será juzgada”, advirtió, pese a que la amenaza quedó visiblemente sin efecto.
En este caso la alegría no tuvo distinción étnica o religiosa alguna: chiítas, sunitas y kurdos festejaron con la misma alegría, lo que sorprende principalmente por los kurdos, quienes fueran víctimas de los peores genocidios, tanto en Irak como en otras partes del mundo.
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| El gol de su capitan Younes Mahmoud - AFP |
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Seguramente gran parte de la opinión pública se hará eco de la violencia de los festejos, reproduciendo es imagen de “salvajismo” de sociedades no occidentales o en “vías de desarrollo”. El asombro de ver festejar a habitantes de este pueblo tirando tiros al aire, cuando su pueblo es víctima de guerras por invasiones injustificadas por parte de los Estados Unidos. No faltarán los intelectuales progresistas, que con aires de superados hablarán de que otra vez son víctimas del “opio de los pueblos”, como se suele llamar al fútbol, y comparaciones trilladas con el impresentable mundial 78. Posiblemente Blatter especule y festeje también, creyendo que se puede disimular la opresión desde el fútbol, y el presidente títere Nuri Al Maliki, felicitará a los jugadores buscando apropiarse de este éxito. Este logro no va a detener los conflictos. Pero quizás alguna vez pueda ser noticia un momento de alegría de un pueblo oprimido, que festeja entre medio de atentados, festejos que se expandieron por el mundo con comunidades de inmigrantes iraquíes que salieron también a festejar en las calles de las principales ciudades de Europa y Australia, recordando a su tierra, esa que tuvieron que abandonar pero que en sus corazones sigue presente.
Festejos
Inmigrantes iraquíes festejando en Sydney - Australia
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