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Con el corazón en Santa Rosa
Por Hernán Scandizzo ((i)) -
Thursday, Feb. 21, 2008 at 1:26 PM
herscan@yahoo.com.ar
El 14 de febrero la comunidad mapuche Santa Rosa – Leleque celebró el primer aniversario de la recuperación del predio en conflicto, desde 2002, con la Compañía de Tierras Sud Argentino S.A. (Grupo Benetton). La disputa por el lote de 535 Has con el consorcio italiano se ha convertido para mapuche y no mapuche en símbolo de la lucha por el territorio en la ancha y ajena Patagonia.
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Cuando el día despuntaba, acompañados por el viento, la lluvia y el arco iris, como en 2007, se realizó una ceremonia espiritual reafirmando la pertenencia al territorio. Luego el día transcurrió entre reencuentros, charlas, mates y comida hasta la tarde, en que llegó la música. Unas 300 personas se acercaron a compartir la jornada desde las comunidades Motoco Cárdenas, Cayún, Vuelta del Río, Futa Huau, Costa del Lepá, Lago Rosario y Pillán Mawiza; de localidades de la Comarca del Paralelo 42, también de Esquel, Trevelin y Corcovado y viajeros de paso por la región. Indymedia habló con ellos.
“Con mucho cariño venimos a festejar un año de que se ha recuperado este territorio y espero que esto continúe, porque en realidad es territorio mapuche, no es territorio de Benetton”, afirmó Toti Cárdenas, miembro del Consejo de Ancianos de la comunidad mapuche Motoco Cárdenas. “Para nosotros [este primer aniversario] es una victoria ya, porque estamos en lo mismo, recuperando un territorio que fue ancestralmente nuestro y no nos está reconociendo el municipio de Lago Puelo”, explicó, y señaló que la acción de la comunidad Santa Rosa les ha dado “mucho aliento y esperanza”.
“Hacemos fuerza para poder estar en la tierra, reclamar esa tierra que tanto han sufrido ellos para recuperar. Estamos contentos que han llegado a recuperar su tierra y le damos fuerza para que sigan luchando, para que sigan pa‘delante, no le bajen los brazos”, sostuvo doña Carmen Jones, de la vecina comunidad Vuelta del Río. Con la firmeza que caracterizan sus palabras recordó que el 15 de marzo de 2003, cuando el entonces Juez de Instrucción de Esquel, José Colabelli, ordenó su desalojo – es decir, el desalojo de la familia Fermín–, los Curiñanco estuvieron a su lado. “Cuando a nosotros nos tocó eso también nos fueron a acompañar, así que si a nosotros nos pasa algo también nos van a acompañar.”
La lonko Celinda Lefiú, de la comunidad Costa del Lepá– cercana a Gualjaina –, recorrió sinuosos caminos, no siempre en buen estado, para llegar a Leleque y participar de la celebración. “Vengo a acompañar a mi gente, a darle unos consejos, que sigan así, que sigan haciendo fuerza, que no aflojen, que Dios los tiene presente. Nosotros no reconocemos la autoridad del winka, la autoridad está arriba, esa es la mejor autoridad que tenemos nosotros”, subrayó. El lonko Agustín Sánchez, de la comunidad Futa Huau, compartió parte de ese camino recorrido por doña Celinda para llegar al kilómetro 1448 de la ruta nacional 40. “Estoy en este lugar, he venido ayer viajando, no vinimos muy bien pero llegamos en este lugar como a las 3 de la mañana, llegamos con un poquito de frío pero llegamos, se descompuso el vehículo y veníamos cada rato parando. Así que hoy estamos en este lugar”, relató.
“Los encontré contentos a los familiares porque tienen junta grande, muy contentos, agradecidos están con nosotros, por todo lo que los vienen a ayudar, por todos los que han venido anteriormente a ayudarle. Yo también estoy en este lugar, contento con todos mis parientes”, agregó don Agustín. “Estamos en este lugar ayudando a los hermanos mapuche, así tiene que ser siempre, ayudándonos unos a otros, no nos podemos dejar atrás. Yo por lo menos hasta donde pueda llegar los voy a ayudar a mis parientes”, recalcó la autoridad tradicional que el 20, 21 y 22 de marzo levantará kamaruko en Santa Rosa – Leleque.
El color que falta
El conflicto con la Compañía tocó una fibra muy sensible en los pobladores de la región, sintetiza más de un siglo de historia donde los alambrados se corrieron – y no por acción del viento – despojando al mapuche y al pequeño campesino. José Quijada es un vecino de Epuyén que se sintió tocado cuando el año pasado supo del regreso de la comunidad Santa Rosa a Leleque, ese día junto a su familia asumió el compromiso de acompañar la vuelta al territorio. “Toda mi vida fue también andar en la lucha, ser avasallado por gente que se dedica a esto”, afirma con voz serena y emocionado. “Desde el momento que conocimos a Atilio y a Rosa fue como recordar viejas luchas, fue como empezar una nueva lucha de vuelta, para mí y para toda mi gente, mi familia. Lo hacemos con el corazón ya que sentimos que somos de la tierra y lo que hacemos lo hacemos para ayudarlos, nada más que para eso, no queremos sacar ni crédito ni rédito de ninguna cosa sino que es nada más ayudarlos.”
A las 7.20 José y familia llegaron a Santa Rosa para participar de la ceremonia, el momento más íntimo con el territorio. “Desde los 12 años que no estaba en un encuentro [ceremonia], la última vez estaba en vida mi abuela, que me llevó a un encuentro mapuche a la comunidad de Nahuelpan”, comenta. Y recuerda que su abuela llegó de Gulumapu, fue empleada de la Compañía y la casa que levantó a fuerza de trabajo en Golondrinas tuvo que cambiarla por monedas al no poder resistir las presiones de comerciantes y terratenientes locales. “Ahora tengo 42 años y volver a esto... Quizás me falta una cosa todavía, quizás con el tiempo, acá con Atilio y Rosa pueda volver a llenar lo que me falta.. pero se me llenó el corazón hoy".
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