|
Paraguay: EL ESTADO DE DERECHO PASA POR EL CAMPESINADO
Por Observatorio de Medios Paraguay -
Tuesday, Nov. 18, 2008 at 7:55 AM
observatoriopy@gmail.com
¿Quienes subvierten el Estado de Derecho?
Dónde subyace la subversión?
Si se asume que lo precedente viene viciado de transgresión al Estado de derecho. Que fuimos víctimas de un estado totalitario que en nada se compadeció de los márgenes típicos de lo que se considera un Estado de Derecho, se infiere que todo el esquema vigente y sus actores y agentes, están involucrados con ese ordenamiento espurio.
De modo que el actual esquema que involucra a sectores de poder fáctico y poder formal, si quisiera ordenarse en un sistema de derecho, debe cambiarse.
Así, con respecto al primer grupo, debemos ser conscientes que quienes detentan la mayor cuota de acumulación, es decir quienes conforman los poderes fácticos, han acumulado originalmente en el marco del régimen dictatorial. Es decir, en el marco trasgresor; en el marco de subversión al Estado de Derecho. Y aquí hablamos de terratenientes, dueños de medios masivos de comunicación y grandes empresarios principalmente del sector agroexportador y ganadero.
En cuanto a la distribución de la tierra que en gran medida es de orden irregular, hay un alto porcentaje de terratenientes que hoy defienden a los cuatro vientos la "sagrada propiedad privada", que la adquirieron de forma irregular, muchos de ellos a través del órgano estatal encargado de distribuir tierras, IBR primero e INDERT después, la mayor parte en la dictadura de Stroessner y el resto en la llamada "transición democrática". En ese sentido sería bueno ver cómo se distribuyeron las tierras en tiempos de la dictadura. A propósito, el Censo Agropecuario de 1991 da cuenta de que 351 propietarios (personas físicas y jurídicas) eran dueñas de nada menos que 9.730.949 hectáreas de tierra y que 188.000 campesinos poseían fincas agrícolas de apenas 20 hectáreas (total: 3.376.000 hectáreas
En el período 1954-2000 se repartieron 11.883.262 hectáreas de tierra, lo que representa el 29% del total de tierras que tiene el Paraguay. Y lo peor es que el 57 % de las 11 millones de hectáreas fueron entregadas a un grupo de 1.877 personas, mientras que el 43% restante fue repartido entre 288.883 personas. En resumen, 6.773.459 hectáreas de tierra (57%) fueron distribuidas entre 1.877 personas, lo que representa un promedio de 3.608,6 hectáreas por persona. Mientras que 5.109.802 hectáreas (43%) fueron distribuidas entre 288.883 personas; estos últimos se quedaron con un promedio de 17,6 hectáreas.?:------------------------------------------------------------------
Es un principio elemental en las ciencias políticas, que las constituciones de Estados nuevos, se realizan desde una tensión social para pasar a una revolución y finalmente a la consolidación del Estado a que se quiere llegar.
En cuanto al otro plano de la estructura de poder, es decir al poder formal. Es decir a la estructura de gobierno dispuesto por la Constitución, es decir los poderes constituidos, nos preguntamos: cómo se puede pretender que a través de las instituciones de los mismos –que sería el reclamo de quienes reivindican el "Estado de derecho"- se pueda recurrir a una administración de justicia que a las claras funciona al margen del Estado de Derecho? si sabemos que los agentes de esa administración funcionan en base a tarifas de soborno.
Se sabe que cuando no se procede históricamente de una tradición democrática o de un ordenamiento compatible con el tan mentado "Estado de Derecho, son las expresiones de la opinión pública, manifestadas a través de la presión por parte de los sectores populares, las que apuntalarán un ordenamiento hacia el estado de derecho, la mayoría de las veces, movidas por problemas socioeconómicos.
En el poder legislativo, tanto como en el anterior, hay, vemos una saturación del esquema vigente. El congreso no funciona como un órgano representativo que vaya a legislar conforme a los marcos del Estado de Derecho. El congreso funciona como un ente corporativo en que los partidos en forma trasversal respecto a sus signos, negocian cuotas de poder por encima de lo programático y doctrinario. Y esa componenda de cuotas reproduce el sistema vigente de arreglos y prebendas. De modo que tanto quienes operan en el poder formal como en el ámbito de los poderes fácticos, estarán interesados en preservar este orden trasgresor del ordenamiento correspondiente al Estado de Derecho.
Es ahí en que el concurso de las organizaciones campesinas cumplen un papel ordenador y no subversivo.. parecido a la presión que dio lugar, por ej, a la implementación del New deal de Franklin D. Roossevelt en el marco de la gran depresión en EEUU. Cabe acotar a propósito, que el programa original de Roossevelt no contenía el New deal. Fue la evidencia descarnada manifestada en las calles de los desesperados parados y la necesidad de venta que tenían los stocks de mercaderías por parte de los empresarios, lo que dio lugar la formulación de la propuesta para incentivar el consumo y reaactivar la economía.
Y si buscamos un ejemplo más vinculado a la problemática campesina, se podría dar como ejemplo al movimiento zapatista de principios del siglo XX en México. Movimiento que a través de ocupaciones logró la realización de la reforma agraria en ese país. Reforma que si bien se limitó a la redistribución de la tierra, ha superado las lacras del latifundio..
Fueron por tanto las presiones de sectores sociales los que reordenaron y ajustaron las imperfecciones en los estados de nuestro mundo contemporáneo. Y es ahí que adquiere importancia el movimiento campesino paraguayo. Es ahí en que se demuestra que el mismo es y debe necesariamente ser el factor de ordenamiento democrático en nuestro país.
No serán los poderes fácticos concomitantes con un esquema contrapuesto al Estado de Derecho que hoy disfrutan de grandes fortunas ni los poderes formales ligados a aquellos, los que promuevan un Estado de Derecho en el Paraguay. El Estado de Derecho, lo construirán los sectores populares en general y el campesinado en particular.
Carlos Verón De Astrada. carlos@verondeastrada.net
|