|
LA PUERCA GRIPE
Por Ricardo2 -
Monday, Apr. 27, 2009 at 1:43 PM
¿No encuentras curioso que hayan elegido al cerdo como animal transmisor de esta enfermedad, providencial para sus intereses? ¿Precisamente uno cuya carne está proscrita en la alimentación de los judíos, propietarios mayoritarios de las multinacionales farmacéuticas?
LA PUERCA GRIPE
Más
que nunca, en este mundo global, el mayor negocio es convertir en
dinero el miedo ajeno. El miedo mueve fortunas: el miedo a la
delincuencia da trabajo a millones de policías, de instaladores de
vallas, de cámaras de seguridad, de constructores de habitaciones del
pánico; el miedo a la guerra y al terrorismo internacional —incluido el
miedo al terrorismo de estado— permite sufragar, mediante altísimos
impuestos, guerras preventivas que llevan a la apropiación de los
recursos naturales de ciertos países, oportunamente clasificados como
potencialmente terroristas; y finalmente, el miedo al dolor, a la
enfermedad y a la muerte mueve cifras impresionantes en compras de
medicamentos a las grandes multinacionales farmacéuticas —muchas veces
absolutamente inútiles—,
que son sufragados por los sistemas sanitarios de los países
occidentales, y se depositan en algún oscuro almacén hasta que van a la
basura, como
algunos stocks masivos de Tamiflu adquiridos a Roche durante
la crisis de la gripe aviaria de 2003 (suponiendo que se respete la caducidad
del fármaco, que es de cinco años).
El
miedo social se magnifica con la inestimable contribución de los medios
de comunicación, que seleccionan espeluznantes imágenes de atentados,
de víctimas de la más irracional delincuencia —la televisión parece “El
Caso”(1)—, de cadáveres, de enfermos y de preocupados transeúntes que
van o vienen pertrechados con mascarillas de papel. Porque la
delincuencia, el terrorismo y las enfermedades contagiosas generan
alarma social, sí; pero la parafernalia de que los revisten los media,
en el ejercicio de su labor deformativa, aumenta los efectos de esa
alarma social en miles de veces.
Siempre estuvo clara la
relación entre el miedo y la religión, pero sólo mucho más
recientemente se han trazado reglas científicas precisas que permiten
manipular la mente humana a través del mecanismo de las emociones. Y el
miedo, como ya anticipó Maquiavelo, es la más rentable de las emociones
políticas. La moderna psicología ha sido espléndidamente financiada
para estudiar las vulnerabilidades de la personalidad; y sabe que la
persona, ante la percepción de un peligro grave, llega incluso a
desarrollar una neurosis como consecuencia de la angustia. La educación
en las escuelas y a través de la televisión —único educador de algunos—
ha hecho el milagro de convertir a los hombres en ratones
experimentales, mediante cuyo control emocional, lo mismo se les empuja
a comprarse un coche de lujo que se les convence de la justa causa de
una guerra... ¡O de que no es momento de alzarse contra la banca,
aunque les haya arruinado la vida, porque pueden perderla muy pronto a
causa de una pandemia de cualquier oportunísima y puerca gripe!
Pero,
por fortuna, las personas reaccionan de muy distinto modo ante
situaciones similares, mostrándose más o menos vulnerables ante la
percepción objetiva del peligro. Y hay personas invulnerables al miedo,
nadie sabe muy bien por qué. De hecho, como
los demás no encuentran explicación a su entereza en situaciones de
general pánico, y se trata de gente que ha perdido el miedo a la
soledad y al rechazo social, son, en general, considerados unos
inadaptados. A mí se me parecen más a esos héroes griegos,
hijos de
algunos dioses, que deambulaban por el mundo con una misión suprema,
ajenos por completo a las pasiones humanas y a sus miedos inherentes.
Personajes como Eneas, en cuya alma insufló Venus la suprema misión de
la fundación de Roma; y que navegó el Mediterráneo y arribó exhausto a
Cartago, donde, tras disfrutar del amor de la princesa Dido, no dudó en
abandonarla a su destino de enamorada suicida para seguir con esa
misión suprema, ajeno a todo. Y es que ambos, héroes y periféricos
(outsiders o inadaptados o friquis), son absolutamente ajenos a la
culpa, al arrepentimiento y, sobre todo, al miedo.
Uno de esos
raros seres, amigo de siempre, señalando en un periódico algo sobre la
fiebre porcina recién declarada en Méjico, que amaga con un holocausto,
me decía ayer mismo, a la hora de almorzar:
—Otro atentado.
Ahora una pandemia, lo que nos faltaba... A esta gentuza hay que
responderle de manera contundente. Si los virus de los animales
pudieran mutar de esta manera tan letal, la raza humana no existiría
desde hace evos. —Y me guiñó el ojo entonces—: ¿No encuentras curioso
que hayan elegido al cerdo como animal transmisor de esta enfermedad,
providencial para sus intereses? ¿Precisamente uno cuya carne está
proscrita en la alimentación de los judíos, propietarios mayoritarios
de las multinacionales farmacéuticas?
—Bueno, corrobora que se
trata de un animal maldito para los que ignoran las delicias del
ibérico devora-bellotas. Pero en Europa ya hemos tenido diversas
epidemias de fiebre porcina y, aunque son una verdadera catástrofe
económica, sabemos cómo resolverlas —le respondí, intentando
tranquilizarle como si fuera un ser normal y asustadizo—, aunque nos
costará, claro está, el sacrificio de millones de cerdos...
—Si,
en vez de a todos esos millones de cerdos, exterminásemos tan sólo a
unos pocos miles —aseguró con la convicción de un Premio Nobel de la
Paz—, pero bien escogidos: banqueros, políticos, propietarios de
algunos medios y de las grandes multinacionales farmacéuticas, las
pandemias mortales desaparecerían, como por encantamiento, de la faz de
la tierra. Y con ellas, también la miseria, la indignidad y el miedo.
Y pensé yo que eso era, a pesar de su improcedencia, lo más probable,
en efecto.
MESS
ACTUALIZACIÓN DE DATOS: Más
de 100 muertos en Méjico y un caso (parece ser que leve) en España, de
entre 21 en observación. A todos los enfermos se les está suministrando
Oseltamivir,
un producto del que España tiene hecho buen acopio, y que distribuye,
bajo el nombre comercial de Tamiflu, la empresa farmacéutica
multinacional Roche.
¡Y cómo están subiendo sus acciones en todas las bolsas
internacionales! El virus es resistente a la antiviral genérico
Amantadine, mire usted qué casualidad. La propietaria de la patente de
Tamiflu es Gilead
Sciences Inc.,
cuyo ex-presidente y actual accionista mayoritario es Donald Rumsfeld,
súper-boss del lobby judío ultraconservador norteamericano. ¿Tiene algo
que ver la gestación de esta pandemia con la decisión del Presidente de
los EEUU de
publicar
los informes secretos sobre torturas que
salpican a Rumsfeld, Cheney, Rice, Tenet y Goss (CIA) como posibles
responsables de delitos contra la Humanidad?
No
hay ni una sola explotación ganadera afectada de gripe porcina en todo
Méjico. Lo acaba de confirmar nuestra flamante nueva Ministra de
Sanidad, Trinidad Jiménez, ex-Secretaria de Estado para Iberoamérica.
¿De dónde proviene, pues, el brote de la enfermedad?
Precisamente,
el 18 de abril de 2009 —¿casual?—, el Ejército Norteamericano realizó
un simulacro conjunto con 25 países sobre el supuesto de una pandemia
por gripe aviar: Anguilla,
Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Islas Vírgenes
Británicas, Dominica, República Dominicana, El Salvador, Grenada,
Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Montserrat, Nicaragua, Panamá,
San Kitts & Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas,
Suriname, Trinidad y Tobago, Estados Unidos, Turks y Caicos, y Costa
Rica.
El 18 de febrero de 2009, El
Público decía:
"Una pandemia de gripe será inevitable, y probablemente no habrá
suficientes medicamentos, vacunas, personal sanitario y camas en los
hospitales para hacerle frente de manera adecuada". Para luego cantar
loas a Roche y a su nueva planta de antivirales de Burgos, que Zapatero
inauguraría en breve. ¿Se puede ser más oportuno?
|
|