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Inseguridad laboral: en Mahle se rompió el cerco contra la crisis
Por Indymedia Rosario -
Tuesday, Apr. 28, 2009 at 2:33 AM
rosario@indymedia.org
El caso de la autopartistas Mahle es un fiel reflejo de las reglas del juego impuestas por la economía globalizada. No sólo en el ámbito de las irregularidades de la empresa a la que se acusa de “vaciamiento” de la planta, sino también en el campo de la acción sindical de la Unión Obrera Metalúrgica Rosario, que sufrió abucheadas de los trabajadores que sintieron su ausencia en el lugar de conflicto.
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En primera instancia cabe destacar que Mahle, empresa de capitales alemanes, recibe para su planta de Rafaela subsidios nacionales mensuales por medio millón de pesos. No obstante en su planta local “la empresa manifiesta que está incapacitada de seguir con la producción, que no hay materias primas, ni pedidos”, tal como aseguró la Viceministra de Trabajo Provincial Alicia Ciciliani. Es por esto que la funcionaria, pese a considerar que “hay que solucionar problemas de fondo en Argentina” –que no detalló de cuales se trata- , manifestó que “para buscar la solución debemos meternos en esa lógica de la multinacional” que tiene la firma alemana.
Pero dejemos aparte por ahora las connotaciones políticas de las aseveraciones de la sentimental viceministra, en un principio “shockeada” por el cierre y luego con “cosquillas en la panza” por ver a los trabajadores en la planta.
Vayamos a las declaraciones fulminantes del Ministro de Trabajo de Santa Fe, Carlos Rodríguez: "Cuando intentaron explicarme el por qué, el gerente general me dijo que la empresa no funcionó nunca, que ya la habían comprado sin que fuera competitiva. Lo que pasa es que la compraron en un paquete de diez empresas de la quiebra de Dana, me dijeron que habían invertido 16 millones, y nosotros hicimos una recorrida y no vimos maquinarias ni un comedor para los trabajadores ni una guardería para los hijos de las trabajadoras. Entonces o bien no hubo inversiones o bien se la robaron".
Claro que, para controlar, están las reuniones periódicas que Débora Giorgi, Ministra nacional de Producción, mantiene con la cámara de autopartistas. “Se mostró muy extrañada porque dice que se encuentra dos veces por semana con la Cámara de autopartistas y jamás nadie dijo nada. Además estaba indignada como lo estamos todos”, aseguró Rodríguez al periódico La Capital.
Si los encargados de velar por la seguridad social en el trabajo, en el marco de la producción, no pueden más que extrañarse e indignarse ante la actitud de una multinacional, hay algo que está funcionando mal. Muy mal.
"A mi criterio la decisión de la empresa no es política, es exclusivamente de ganancias. En los días previos a tomar la decisión, la empresa se llevó todo: datos de ingeniería, de producción y de clientes, o sea hizo un operativo malicioso para que los trabajadores, en el caso de que cogestionaran, dispusieran de la menor cantidad de información", denunció el Ministro de Trabajo de Santa Fe.
"Mahle se presenta como una compañía con valores enraizado en la tradición de RSE y hace semejante barbaridad, sin haber pedido nada, sin hacer gestiones", se sorprendió el referente de la cartera provincial.
Claro, ¿cómo iba a esperarse tal actitud de una multinacional que asegura poseer Responsabilidad Social Empresaria? Sin duda, es para todos evidente el bienestar que las corporaciones multinacionales han ofrendado a la humanidad desde que adoptaron dicha doctrina.
Por su parte, y completando el panorama, el reconocido abogado Horacio Zamboni, en el marco del conflicto que mantienen trabajadores aceiteros, se manifestó respecto al derecho a la información sobre situación financiera de las empresas que tienen los obreros. “Si los compañeros metalúrgicos de Mahle hubieran tenido los balances que la empresa nunca presentó, se hubiera sabido cual era la situación. Los compañeros hubieran estado advertidos y hubieran evitado que salieran los camiones con todos los planos y matrices de la fábrica, que se chorearon hace dos o tres días”, disparó el laboralista.
Lo que Zamboni señala es que el Estado no monitorea ni siquiera los balances de aquellas empresas a las que, como Mahle, les entrega medio millón de pesos en concepto de subsidios cada mes.
En un medio como el nuestro, Indymedia Rosario, de producción militante e ínfimos recursos, hace un mes atrás publicamos que los delegados de Mahle llevaban adelante medidas de fuerza y expresaban preocupación por su fuente laboral.
Sin embargo, en el Ministerio de Trabajo cunden la sorpresa, el shock y las cosquillas en la panza por este hecho, señales de una especie de colitis política en materia de prevención de despidos en el marco de la crisis internacional.
Y ahora... ¿quién podrá defenderlos?
Decir que para cuidar los intereses obreros, está el sindicato. "Quisiéramos una posición más activa de la UOM Rosario. En una gran cantidad de empresas en nuestra zona no existe representación sindical. En la mayor parte de los conflictos no hay delegados sindicales con fuero gremial. Y eso es inaceptable", señaló inéditamente el Ministro, acerca del rol desempeñado por el gremio que nuclea a los trabajadores de Mahle.
Sucede que la UOM local fue abucheada en la toma de fábrica por sus reiteradas ausencias. Ayer, en el marco de la conciliación obligatoria, puso condiciones para volver a la planta. Los representantes sindicales no querían insultos.
La actitud del gremio metalúrgico debe enmarcarse en el diagnóstico que hace el referente de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, del cual el gremio es uno de sus brazos más fuertes. “Despidos hay”, aseguró el Gordo en un flash de realismo, aunque insistió en que se trata de hechos “individuales”. 520 obreros en Mahle, 1200 en la cuerda floja en Paraná Metal, 230 trabajadores de Cotar en situación endeble, los conflictos y suspensiones en General Motors, Iveco, Siderar, 16 mil trabajadores de la metalmecánica pendiendo de un hilo, son casos “individuales” de empresas malas que el estado no puede parar y el sindicato no puede contradecir.
No obstante cabe contraponer el estoicismo de los que realmente ponen trabajo serio al reclamo: los cientos de trabajadores de Mahle y los otros miles que los apoyan. “La ocupación va a seguir, ya estamos organizados. El ánimo es el mejor y es el que nos hace estar más firmes que nunca”, asegura Sebastian, delegado de la comisión interna.
Una vez más, la única salida ante la crisis es la organización de los sectores movilizados convocando a los que no lo están, en camino a otras formas de producir, para que los verdaderos creadores de la riqueza no se queden con las manos vacías mientras los ricos se van sin aviso, condicionando el presente y llevándose el futuro.
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