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EL CÍRCULO DE CORRUPCIÓN en CIENCIA y TÉCNICA (Argentina)
Por Eduardo R. Saguier - Friday, May. 22, 2009 at 3:46 PM
saguiere@ssdnet.com.ar

Las autoridades de seis (6) organismos de CyT, de Educación y de las Universidades: los Coordinadores de la Agencia (A), los miembros del Directorio del CONICET (D), los miembros de las Comisiones Asesoras del CONICET (CA), los Secretarios de Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales, los integrantes del Directorio del CECTE (CEC), y los Directores de la CONEAU son como primos hermanos, más hermanos que primos, pues los une un estrecho aire de familia, dado que percibieron subsidios del mismo padrino-antecesor: la Agencia y el Ministro de Ciencia y Técnica.

EL CÍRCULO DE CORRUPCIÓN en CIENCIA y TÉCNICA (Argentina)

por Eduardo R. Saguier--Investigador del CONICET

INDICE

1.- PROBLEMA CRÍTICO A RESOLVER
1.1.- Complicidad de la Comisión de Ética de Ciencia y Técnica (CECTE)
1.2.- Complicidad de los Ministros del Área (Barañao y Filmus)
1.3.- Principios Universales Absolutamente Ignorados
1.4.- Manipulación de Portales Electrónicos Públicos. El Discurso falaz del INDEC en CyT
1.5.- Monopolización de Subsidios en beneficio de Funcionarios de CyT
1.6.- Complicidad del Mandarinato con la Violación de la Ética.
1.7.- Víctimización de Investigadores por oponerse a la Red Mafiosa
2.- COMPROBACIÓN FÁCTICA del PROBLEMA
2.1- Apéndice I

1.- PROBLEMA CRÍTICO A RESOLVER.

Una media docena de instituciones legales (AGENCIA, CONICET, CONEAU, SPU, Secretarías de CyT de Universidades, CECTE) concluyeron tejiendo un inmenso hexágono compuesto por verdaderos nudos gordianos y por flujos venales de ida y vuelta (subsidios, incentivos, ascensos, categorizaciones, acreditaciones, confidencialidades, asesorías, consultorías, observatorios, transferencias tecnológicas, etc.). Este contaminado hexágono, al condicionar las libertades académicas y tercerizar las universidades, ha concluido por corromper a las autoridades universitarias, y por devaluar tanto la autonomía de las mismas, como el sistema de equilibrio de poderes (frenos y contrapesos) que debe existir en el seno de los organismos académicos colegiados, y la excelencia de la formación universitaria y de la producción científica.

AGENCIA (Agencia Nacional para la Producción Científico-Tecnológica) (A): Medio centenar (50) de sus Coordinadores percibieron subsidios de la propia Agencia, y de los cuales ocho (8) percibieron $3.662.000 a un promedio de $457.750 c/u. La antropóloga Rosana Guber, hija de la Dra. Rebeca Cherep de Guber, Presidenta de la Agencia, también recibió su correspondiente subsidio. La Agencia supervisa las categorizaciones de los incentivos que distribuye la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) e indirectamente las acreditaciones de los programas de Maestría y Doctorado de la CONEAU, estos dos últimos organismos dependientes del Ministerio de Educación.

CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científico-Tecnológicas) (C): Tres (3) de los miembros del Directorio (Girbal, Siñeriz y Rapela) percibieron subsidios de la Agencia. Sesenta (60) miembros de las Comisiones Asesoras del CONICET (CA) también percibieron subsidios de seis (6) dígitos de la Agencia, y de los cuales siete (7) percibieron la suma de $2.846.105, a un promedio de $406.586 c/u. Y a más de doscientos (200) Investigadores de Carrera se les autorizó asesorías y consultorías violatorias de la dedicación exclusiva.

CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) (CON): Aunque perteneciente al Ministerio de Educación dos (2) miembros de su Directorio (Villanueva y Krotsch) percibieron de la Agencia la suma de $275.354, a un promedio de $138.000 c/u.

SPU (Secretaría de Políticas Universitarias) (SPU): distribuye los incentivos a los docentes-investigadores de las Universidades Nacionales y categoriza a los mismos, tarea en la cual es supervisado por la Agencia.

Secretarías de Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales. En seis (6) de estas universidades (Tucumán, Córdoba, Rosario, Sur, MdP, UBA), sus respectivos Secretarios de CyT percibieron subsidios de la Agencia. Estos mismos funcionarios universitarios tienen la responsabilidad legal de controlar la rendición de cuentas de los colegas de su propia universidad que percibieron subsidios.

CECTE (Comité de Ética en la Ciencia y la Tecnología) (de ahora en más CECTE): Emitió dictámenes exculpatorios en materia de ética administrativa a favor de los Coordinadores de la Agencia. Sin embargo, cuatro de sus directivos (Kornblihtt, Parodi, Vainstok y González Cappa) percibieron subsidios de la Agencia. La Dra. González Cappa recibió tres diferentes subsidios de seis dígitos cada uno.

OAC (Oficina Anti-Corrupción) (OAC): oficia de depositario de las Declaraciones Juradas de Bienes hasta tanto se constituya la Comisión Nacional de Ética de la Función Pública, establecida en el decreto reglamentario de la Ley de Ética Pública Nº 25.188. Y en la práctica la OAC ha cajoneado las denuncias formuladas por cuestiones de incompatibilidad en los cargos de CyT.

Por ende, las autoridades de seis (6) organismos de CyT, de Educación y de las Universidades: los Coordinadores de la Agencia (A), los miembros del Directorio del CONICET (D), los miembros de las Comisiones Asesoras del CONICET (CA), los Secretarios de Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales, los integrantes del Directorio del CECTE (CEC), y los Directores de la CONEAU son como primos hermanos, más hermanos que primos, pues los une un estrecho aire de familia, dado que percibieron subsidios del mismo padrino-antecesor: la Agencia y el Ministro de Ciencia y Técnica.

1.1.- Complicidad del Comité de Ética en Ciencia y Tecnología (CECTE)

No puede obstar a la incompatibilidad entre ser candidato a subsidios y detentar un cargo directivo ninguna reglamentación, ni exculpación, ni absolución, de organismo interno alguno, aunque fuere autónomo, que pretenda blanquear, encubrir o purgar la falta de transparencia, publicidad, legalidad, igualdad o responsabilidad, o que contradiga el espíritu de las Leyes Nacionales de Actos Discriminatorios N° 23.592, de Ética de la Función Pública Nº 25.188, y de Libre Acceso a la Información Pública.

Estas contradicciones las ha cometido el CECTE, supuestamente “autónomo”, que aunque creado por el Directorio del CONICET (Resolución D N° 1806/04, y su Reglamento, Resolución D N° 613 del 2-5-05), en 2004, bajo el Ministerio de Filmus, ha pasado a la jurisdicción del Ministerio de Ciencia y Técnica con un nuevo Reglamento http://www.cecte.gov.ar/reglamento/; coordinado por Otilia Vainstok e integrado por miembros beneficiados por los subsidios de la Agencia (Stella M. González Cappa, el premio Konex Alberto R. Kornblihtt, Armando Parodi y Otilia Vainstok) y también aparentemente por miembros no beneficiados (Roberto Fernánez Prini, Samuel Finkielman, Noé Jitrik, Ernesto E. Maqueda, Fernando O. Ulloa y Aída Kemelmajer de Carlucci).

Dichas contradicciones se manifestaron en un Documento titulado Conflicto de interés en comunidades científicas pequeñas, archivado en tercer lugar en la sección Recomendaciones e Informes, http://www.cecte.gov.ar/pdf/14 , fechado el día 5 de noviembre de 2007, emitido “…a pedido de Investigadores individuales”, pero también a solicitud del entonces Presidente de la Agencia Dr. Lino Barañao, la que fue formulada el 9 de abril de 2007 ante el Plenario del CECTE, y que exculpa a los Coordinadores de la Agencia de toda incorrección.

Se ignora aún si esta exculpación alcanza también por analogía a los Directoriales del CONICET y la CONEAU, a los miembros de las Comisiones Asesoras del CONICET, y a los funcionarios de las Universidades Nacionales (Rectores, Decanos, Secretarios de Ciencia y Técnica, Jefes de Departamento, y Consejeros Superiores y por Facultad) que también percibieron subsidios de la Agencia. El caso de los Secretarios de Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales, que percibieron subsidios de la Agencia (Campi, León, Colantonio, Aquilano, Bottasso, Agamennoni, Manzini), es particularmente indignante por cuanto son estos mismos funcionarios universitarios los que también han tenido la responsabilidad legal de controlar la rendición de cuentas de los colegas de su propia universidad que percibieron subsidios.

1.2.- Complicidad de los Ministros del Área (Barañao y Filmus)

Pese a los compromisos de su pasado como Presidente de la Agencia (bajo el Ministro Filmus), contraídos ante el Plenario del CECTE, el actual Ministro Dr. Lino Barañao debe tomar cartas en estas omisiones, tergiversaciones, violaciones y discriminaciones; debe auditar la gestión de los organismos bajo su órbita y desarticular las redes y sub-culturas mafiosas; y debe decretar la nulidad de todo aquello que atente contra las Leyes de Actos Discriminatorios, de Ética de la Función Pública, y de Libre Acceso a la Información Pública. incluidos el citado Documento del CECTE, elaborado a su propio pedido.

La inactividad, indiferencia o negligencia del Ministro de Ciencia y Técnica en estos espacios legales, puede muy bien constituir delito, y ser fruto de una conspiración para discrecionalizar los fondos públicos y los recursos humanos en provecho de una camarilla facciosa que habría alcanzado también a las Universidades Nacionales y al Ministerio de Educación, específicamente a organismos tales como la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) y la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), cuyos directivos también fueron beneficiados por la Agencia.

1.3.- Principios Universales Absolutamente Ignorados

Los principios de legalidad, publicidad, igualdad, control y responsabilidad han sido absolutamente ignorados, la ética legal ha sido abdicada y burlada, y las incompatibilidades o conflictos de interés han sido producidos deliberadamente en todos los casos que fueron oportunamente denunciados ante los organismos fiscalizadores (Defensoría del Pueblo de la Nación, Fiscalía General de Investigaciones Administrativos, Oficina Anti-Corrupción, Auditoria General de la Nación), y que hasta hoy han sido extrañamente ignorados.

1.4.- Manipulación de Portales Electrónicos Públicos. El Discurso falaz del INDEC en CyT.

La falta de transparencia vigente hasta el día de la fecha en las pantallas electrónicas de estos organismos fue montada por la burocracia ministerial con el avieso objetivo de impedir a los Investigadores, Docentes-Investigadores, Becarios y Pasantes el conocimiento de las Leyes Nacionales de Actos Discriminatorios N° 23.592, de Ética de la Función Pública Nº 25.188, y de Libre Acceso a la Información Pública; y como en El Castillo de Kafka obstruirle a los mismos la comprensión del inmediato nexo que dichas Leyes y garantías tienen con sus derechos y obligaciones (volviéndolos así una suerte de súbditos o extranjeros).

Para ese objetivo embaucador, la Agencia, en la sección electrónica titulada Biblioteca de Documentos; el CONICET y la CONEAU, en sus secciones tituladas Normativa, y la SPU en su sección titulada Legislación, ocultaron la exhibición de dichas Leyes y garantías. Eso sí, socarronamente la CONEAU incluye en su normativa la Recopilación de las Leyes de Indias.

También la Agencia enmascara los listados de los beneficiarios de subsidios de la década comprendida entre 1997, año de su iniciación, y el 2007, que alcanzaron la suma de 650 millones procedentes de créditos de modernización financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que los encuentra repartidos entre seis mil (6.000) proyectos, cuando en realidad los del CONICET son nada mas que cinco mil (5.000) investigadores. En lugar de informar la nómina de los beneficiados en forma alfabética, cronológica y por disciplina, la burocracia fraudulenta se las ingenia para revelarla escondida en los Informes de cada convocatoria, lo que vuelve su lectura e interpretación muy ardua y escabrosa.

Y la Agencia también practica una simulación grotesca al adulterar la información cuantitativa y distorsionar los gráficos referidos al número de beneficiados con subsidios, utilizando para su compilación, promedios y gráficos una metodología estadística manipuladora que confunde y que no pondera sus propios guarismos. Ello ocurrió cuando en su documento titulado estadísticas fonCyT http://www.agencia.gov.ar/spip.php?article36 la Agencia declaró para el período 1997-2007 la cantidad de seis mil (6.000) proyectos (y supuestamente igual cantidad de beneficiarios), por un monto total de 650 millones de pesos, a un promedio de $125.000 c/u; y para el período 2000-2004 la cantidad de dos mil (2.000) proyectos, por un monto total de 288 millones de pesos, a un promedio de $145.000 c/u. Todas estas cifras fueron dibujadas con el solapado afán de simular una supuesta equidad distributiva.

1.5.- Monopolización de Subsidios en beneficio de Funcionarios de CyT

Para desmentir interpretaciones estadísticas difundidas por el portal electrónico de la Agencia que pintan un cuadro equitativo en la distribución de los subsidios, hemos descubierto --tras practicar una serie de correlaciones directas entre la nómina de funcionarios y los investigadores beneficiados con subsidios-- una estadística ponderada que reveló la existencia:

a) en el CONICET siete (7) miembros de sus Comisiones Asesoras (Targovnik, Murer, Uchitel, Previtali, Hoyos de Rossi, Colombo y Ugalde) percibieron de la Agencia la suma de $2.846.105, a un promedio de $406.586 c/u, mientras el total de funcionarios miembros beneficiados alcanzaba el numero de sesenta (60);

b) en la propia Agencia, ocho (8) Coordinadores (Coira, Cánepa, Rubiolo, Cabada, Cazzulo, Arzt, Poderoso, y Corti), percibieron $3.662.000 a un promedio de $457.750 c/u, mientras el total de Coordinadores beneficiados alcanzaba el medio centenar;

c) en la CONEAU, dos miembros de su Directorio (Villanueva y Krotsch) percibieron $275.354, a un promedio de $138.000;

y d) en las Universidades Nacionales, siete (7) Secretarios de CyT (León, Fidelio, Ermácora, Borthagaray, Turyn, Sordelli, Boveris) percibieron la suma de dos millones de pesos, a un promedio de $300.000 c/u..
.
En total, entre dichos organismos, veinticuatro (24) funcionarios percibieron $8.683.459, a un promedio de $400.000 c/u, y otro centenar de ellos cifras algo menores pero siempre de seis (6) dígitos. Todo ello sin contar las autoridades académicas de las Universidades Nacionales (Rectores, Decanos, Secretarios de Ciencia y Técnica, Jefes de Departamento, y Consejeros Superiores y por Facultad). La totalidad del presupuesto repartido en el cuatrienio 2000-2004 fue según cifras divulgadas por el portal de la Agencia de 288 millones, de los cuales, según nuestros cálculos, unos 29 millones, o más del 20% del total, se lo llevaron para sí mismos en forma individual más de un centenar de autoridades de dichos organismos. Contabilizando las autoridades de las Universidades Nacionales y teniendo en cuenta la penuria y adulteración de la información a la que he tenido acceso presumo que dicho porcentaje debe ser mucho mayor. Cabría hacer también una auditoria retrospectiva para conocer como se distribuyeron dichos fondos en la totalidad de la década, que alcanzaron la cifra de 650 millones, supuestamente repartidos entre seis mil (6.000) proyectos.

1.6.- Complicidad del Mandarinato con la Violación de la Ética.

La complicidad de los funcionarios beneficiados con la distribución mafiosa de los subsidios, incluidas las autoridades del CECTE (que aunque ente autónomo creado por el CONICET está actualmente bajo la jurisdicción (sede, logística y financiación) del Ministerio de Ciencia y Técnica; con la violación del art.1º de la Ley de Actos Discriminatorios; el art.13º de la Ley de Ética de la Función Pública; y el Libre Acceso a la Información Pública; y con el desentenderse de las incompatibilidades o conflicto de intereses, ha sido inequívoca, y el daño moral y material inferido a la comunidad científica argentina ha sido abrumador, tanto que amerita la inmediata intervención del Instituto Nacional Contra la Discriminación (INADI).

1.7.- Víctimización de Investigadores por oponerse a la Red Mafiosa

La motivación de las persecuciones y represalias de las que han sido víctimas quienes se opusieron a ello debería ser materia penal, por cuanto los mismos partícipes de las violaciones éticas (miembros del Directorio del CONICET) han sido también los que seleccionaron a los evaluadores que rechazaron los Informes Periódicos de quien viene denunciando públicamente aquellas violaciones (ver Red Mafiosa en el CONICET argentina.indymedia.org/news/2009/04/668439.php y Red Mafiosa en la Ciencia y la Universidad Argentina http://www.mitosyfraudes.org/Polit/Conicet.html).

Y muchos de los propios integrantes de las Comisiones Asesoras que rechazaron los Informes del denunciante fueron o son aspirantes a los subsidios de la Agencia, y han sido además recusados ante la Presidencia del CONICET por violación al sistema de incompatibilidades o por integrarlos tácitamente o por ser sus beneficiarios. Si el CECTE admite el tratamiento de Documentos “…a pedido de Investigadores individuales”, sería interesante conocer si admite también el tratamiento de acusaciones de persecución política de resultas de haber practicado severas denuncias.

2.- COMPROBACIÓN FÁCTICA del PROBLEMA

Para probar la inequidad distributiva de los subsidios de investigación repartidos, así como para demostrar la grave condición de incompatibilidad en que se encuentran las autoridades o funcionarios que percibieron subsidios de la Agencia, el Apéndice I (*) detalla la nómina de los beneficiarios y su filiación administrativa, área de conocimiento, y año y monto de los subsidios:

(*) El Apéndice I se halla publicado en el trabajo titulado La Red Mafiosa en la Ciencia y la Universidad Argentina, que esta en la web.

Eduardo R. Saguier
Museo Roca-CONICET
http://www.er-saguier.org
http://www.nationstatecrisis.org

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El Chueco Mazzon y la Corrupción de la Ciencia Argentina
Por Eduardo R. Saguier - Tuesday, Jun. 02, 2009 at 7:37 PM
saguiere@ssdnet.com.ar

El Chueco Mazzon y l...
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El Chueco Mazzon y la Corrupción de la Ciencia Argentina

A los fines de consolidar su hegemonía, la dominación-K ha vertebrado
diversas estrategias en los campos de la política, la economía, la sociedad
y la cultura.

En el campo de la política ya se conocen los mecanismos de las candidaturas
testimoniales, mediante las cuales pretenden atosigar las urnas del
conurbano bonaerense. En el campo de la economía, se conoce su estrategia
mercado-internista condimentada con las estadísticas truchas del INDEC.

Y en el campo de la cultura, la dominación-K ha pergeñado a través de la
Agencia Nacional para la Promoción de la Ciencia y la Técnica (ANPCYT) una
mega-distribución de subsidios ad-hominem procedentes del denominado
Programa de Modernización Tecnológica (PMT) financiado en tres tramos con
créditos del BID que totalizaron mil millones de dólares (190 entre 1993 y
1999, 280 entre 199 y 2006, y 510 entre 2006 y 2010), y complementados en
parte con fondos propios del país (230 millones de dólares). Los créditos
se habrían distribuido de la siguiente manera: 288 millones de dólares al
Fondo para la Investigación Científica-FONCYT entre 2000 y 2004; 250
millones de dólares al Fondo Tecnológico Argentino-FONTAR entre el 2003 y
el 2007; y 7 millones de dólares al Fondo Fiduciario de Promoción de la
Industria del Software-FONSOFT.

La del FONCYT fue una operatoria en abierto menosprecio de los Institutos y
Centros de Investigación universitarios, públicos y privados, pues fue
destinado a alimentar exclusivamente un listado selectivo y concentrado de
científicos en todas las áreas del conocimiento. Y la del FONTAR ha sido,
según el Prof. Carlos Schwarzer, repartida entre los "amicus curiae" del
organismo, el que a su vez ha resultado una eficiente máquina de impedir el
desarrollo y la innovación empresaria (obviamente, en los pliegues, están
los burócratas de turno que inventan el problema y venden la solución, los
que en la jerga son denominados "vulgares coimeros").

En la mente afiebrada del Chueco Mazzon (heredero putativo de Juan Carlos
Del Bello), ingeniero de los aparatos políticos oficialistas (quien
apadrinaría al Ministro Barañao), se estaría consolidando una elite
intelectual para que escolte al actual proceso político. A diferencia de la
justicia que cuenta para su selección y revocación con el Consejo de la
Magistratura, la elite científica no contaría con ingerencia alguna del
parlamento. Para dicha empresa gatoparda, no existiría otra manera de
lograr la domesticación de la elite que corrompiendo los cuadros de la
ciencia y la cultura, escogiendo entre ellos a los más proclives a "no
sacar los pies del plato".

Eduardo R. Saguier
Museo Roca-CONICET


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Estrategia-K para corromper la ciencia argentina
Por Eduardo R. Saguier - Sunday, Jun. 07, 2009 at 10:59 AM
saguiere@ssdnet.com.ar

Estrategia-K para corromper la ciencia argentina

A propósito de nuestro escrito sobre la estrategia-K para corromper la ciencia argentina, no preguntábamos ¿cuál ha sido el motivo para que en la distribución de los subsidios de la Agencia o ANPCYT se menospreciaran los Centros e Institutos de Investigación universitarios o extra-universitarios y por el contrario se privilegiara un listado selectivo y concentrado de Investigadores en forma individual o grupal?

Si bien esta estrategia selectiva fue iniciada en la segunda presidencia de Menem por el Secretario de la SECYT Juan Carlos Del Bello, la misma fue acentuada con posterioridad, y en especial durante el período K por la gestión Barañao, quien ha considerado que su responsabilidad es la de “contribuir a crear empleo” y no la de desarrollar la comunidad científica. Pero insistimos ¿A que razones se debe la adopción de esta estrategia individualizante? ¿Acaso son las instituciones científicas menos confiables que ciertos y determinados investigadores individuales seleccionados por el Poder Ejecutivo? O, por ventura, ¿son las instituciones de la ciencia más vulnerables a las presiones políticas que los investigadores individuales?

Finalmente, ¿es preferible consolidar y potenciar las instituciones académicas o por el contrario, es aconsejable hacerlo con los investigadores en forma individual? ¿Cuál de las dos estrategias es más susceptible de caer en la corrupción, la simulación, la hipocresía, la genuflexión, el oportunismo, la indiferencia moral y la autocensura o miedo a expresarse libremente; o cual de las dos se presta más al favoritismo, el acomodo y el patronazgo? Más aún ¿Cuál de las dos estrategias propicia mas el desarrollo de las oportunidades y la creatividad y la originalidad científicas, cuál impide la “inflación curricular artificial” derivada del axioma de publicar o perecer, cuál evita la fuga de cerebros, y cuál alienta mas las libertades académicas, el espíritu de colaboración y la autonomía de las universidades e instituciones científicas?

Por otro lado, también nos preguntábamos ¿Cuáles han sido los motivos para que en la asignación y revocación de los jueces del Poder Judicial se instaurara un Consejo de la Magistratura dependiente de una Comisión inter-parlamentaria, y en materia académica y científica los docentes e investigadores universitarios o extra-universitarios carecieran de un organismo semejante a nivel parlamentario? ¿Acaso son los jurados o tribunales académicos de origen parlamentario menos confiables que los designados por el Poder Ejecutivo? O, más bien, ¿son acaso los jurados o tribunales académicos de origen parlamentario más vulnerables a las presiones políticas que los designados por el Poder Ejecutivo? Y, por último ¿es preferible consolidar y potenciar las instituciones parlamentarias o por el contrario, es preferible hacerlo con las del Poder Ejecutivo?

Creo que todos los colegas de lo que queda de la comunidad científica argentina deberíamos discutir y polemizar acerca de estas estrategias y evitar los agravios y las chicanas personales, que a nada conducen.

Eduardo R. Saguier

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La Nomenklatura Académica y la Muralla de Silencio
Por Joaquin E. Meabe - Thursday, Jul. 02, 2009 at 11:36 PM
jmeabegigaredcom@gmail.com

La Nomenklatura Académica y la Muralla de Silencio

Con el sistema científico-cultural imperante en Argentina están
comprometidos todos los subsidiados por la Agencia (ANPCYT). Y los
eligen para que cumplan una estratégica función de silencio en el
conglomerado académico. Ellos no solo forman parte de la trama
sino que garantizan el silencio al servir de cortina o muralla de
silencio. Esta función de colaboración en el silencio fue lo que
edificó la Nomenklatura soviética: los miembros del partido no
solo eran una elite tambien eran por sus beneficios los garantes
de la trama de control. Como todos estaban comprometidos, el
silencio acerca de los beneficios del sistema y su corrupción era
una condición de supervivencia personal y de garantía de
continuidad del conjunto. Aquí en Argentina se opera del mismo modo.
Esta es una nomenklatura académica de corrupción: son beneficiarios
y garantes del sistema. Para que el sistema continúe ellos deben
asegurar el silencio en los medios de comunicación y la ignorancia
en los ciudadanos. No es solo una complicidad pasiva. Esto demuestra
que la corrupción ha alcanzado una cota más alta que la de la mera
malversación y es esto lo que hoy se presenta como problema que
emponsoña y gangrena el tejido social.

Joaquín E. Meabe
UNNE-Corrientes



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NOMENKLATURA AKADEMICA ARGENTINA (era K)
Por Eduardo R. Saguier - Saturday, Jul. 11, 2009 at 9:28 AM
saguiere@ssdnet.com.ar

NOMENKLATURA AKADEMICA ARGENTINA (era K)
SUBSIDIOS de la ANPCYT duplicados, triplicados y cuadruplicados
ver nómina en attach

De los dos mil (2000) subsidiados por la Agencia (ANPCYT) en el periodo 2002-2006, que fueran alfabetizados por el Prof. Roberto Etchenique, http://www.neuro.qi.fcen.uba.ar/agencia/2000-2006-Apellido-Nombre.pdf
y de los 645 millones repartidos entre 1997 y 2007, según la Estadística de la propia Agencia, hemos encontrado que:

a) nueve (9) subsidiados percibieron cuatro (4) subsidios por un total de $7.709.049, a un promedio de $856.561 c/u;

b) treintaycinco (35) subsidiados percibieron tres (3) subsidios por un total de $22.051.000, a un promedio de $630.028 c/u;

c) trecientos cuarentaydos (342) subsidiados percibieron un par de subsidios por un total de $137.188.000, a un promedio de $401.149 c/u;

y d) milcientotreintayun (1131) subsidiados percibieron un solo subsidio por un total aproximado de 226 millones de pesos, a un promedio de $200.000 c/u.

Por lo tanto, de los seis mil (6.000) supuestos subsidiados que anima la estadística oficial exhibida en el Portal de la Agencia, la cifra real de los mismos por nosotros estimada habría disminuido enormemente (1517 subsidiados entre 2002 y 2006), y por cierto su índice de concentración habría sido altísimo.

En cuanto a los montos de los subsidios, el Prof. R. Etchenique sostiene que los mismos “son dependientes principalmente de los gastos de cada disciplina y del año del subsidio”. Sin embargo, hemos podido comprobar que si bien el año del subsidio incide en los montos (se incrementan notoriamente a partir del 2003) las cifras individuales distribuidas siguen un patrón que por lo repetido pareciera no tener nada que ver con los gastos de cada proyecto, y sí mucho con la premura burocrática de gastar la partida del correspondiente tramo del BID. Dicha premura podría estar íntimamente vinculada con la inclusión de más de un centenar de funcionarios de la Agencia, el CONICET, la CONEAU, el INADI, el INTA, el CECTE, y las Secretarías de Ciencia y Técnica de las Universidades, entre los favorecidos con subsidios, materia actualmente investigada en sede penal y descripta en el escrito La Red Mafiosa en la Ciencia y la Universidad Argentina, http://www.mitosyfraudes.org/Polit/Conicet.html

Por cierto, de esta estadística no surgen si los recursos han sido bien o mal empleados. Ello podrá ser comprobado sólo mediante la respectiva Rendición de Cuentas y el Informe científico correspondiente de cada proyecto.

Eduardo R. Saguier







NOMENKLATURA AKADEMICA ARGENTINA (era K)

Nombre Año Monto

Ocho (8) Subsidios Cuadruplicados

Altamirano, Carlos W.
1997 140.000
1998 140.000
2003 143.349
2006 135.576
Total 558.925

Arregui, Carlos
2000 101.000
2003 209.000
2005 271.917
2006 271.207
Total 853.124

Cazzulo, Juan José
2000 140.000
2003 210.000
2005 279.000
2006 268.000
Total 897.000

Cukierman, Ana Lea
2000 104.000
2000 134.000
2004 272.000
2005 279.000
Total 789.000

Elizalde de Brecco
2000 105.000
2002 208.000
2005 251.000
2006 279.000
Total 843.000

Fossati, Carlos Alberto
2000 102.000
2003 185.000
2004 275.000
2006 277.000
Total 839.000

Frasch, Alberto
2000 150.000
2002 210.000
2004 280.000
2005 280.000
Total 920.000

Podestá, Ernesto J.
2003 201.000
2004 276.000
2005 194.000
2006 279.000
Total 949.000

Prat Gay, Gonzalo
2005 320.000
2004 380.000
2002 210.000
2000/01 150.000
Total 1.060.000


35 Subsidios Triplicados

Aguilar, Orlando
2003 208.000
2004 232.000
2006 279.000
Total 719.000

Aschero, Carlos
2000 147.000
2002 149.000
2005 210.000
Total 506.000

Ballare, Carlos
2003 418.000
2004 272.000
2006 279.000
Total 969.000

Berretta, Horacio
2002 143.000
2005 193.000
2006 268.000
Total 604.000

Boccaccio, Graciela
2000 149.000
2005 280.000
2006 280.000
Total 709.000

Bonetto, Fabián
2000 69.000
2004 280.000
2006 279.000
Total 628.000

Bouzat, Cecilia
2002 197.000
2004 268.000
2006 279.000
Total 744.000

Castellani, Norberto
2002 102.000
2003 110.000
2006 250.000
Total 462.000

Cerdán, Pablo Diego
2003 209.000
2005 280.000
2006 280.000
Total 769.000

Ceriani, María Fernanda
2002 173.000
2003 210.000
2006 280.000
Total 663.000

Echave, Julián
2000 149.000
2004 280.000
2006 279.000
Total 708.000

Elizalde, Patricia
2002 210.000
2004 237.000
2006 279.000
Total 726.000

García, Verónica Edith
2000 70.000
2004 220.000
2006 279.000
Total 569.000

García Vescovi, Eleonora
2000 77.000
2003 188.000
2004 279.000
Total 544.000

Geffner, Jorge Raúl
2006 265.695
2004 174.563
2003 177.626
Total 617.884

Goldbaum, Fernando
2000 135.000
2000 150.000
2004 280.000
Total 565.000

Goya, Rodolfo Gustavo
2002 201.000
2003 209.000
2005 278.000
Total 688.000

Guiamet, Juan José
2002 205.000
2005 222.000
2006 265.000
Total 692.000

Guido, Mario Eduardo
2000 99.000
2004 279.000
2006 279.000
Total 657.000

Lagares, Antonio
2000 96.000
2003 209.000
2005 279.000
Total 584.000

Lamattina, Lorenzo
2000 100.000
2003 205.000
2005 259.000
Total 564.000

Lorandi, Ana María
2002 178.541
2003 73.000
2007 157.326
Total 408.867

Malchiodi, Emilio Luis
2002 210.000
2005 275.000
2006 279.000
Total 764.000

Mattea, Miguel Ángel
2000 103.000
2004 280.000
2006 279.000
Total 662.000

Medan, Diego
2002 105.000
2004 61.000
2006 266.000
Total 432.000

Palermo, Marina
2002 149.000
2004 276.000
2006 236.000
Total 661.000

Parodi, Armando
2002 201.000
2003 207.000
2005 277.000
Total 685.000

Poderoso, Juan José
2000 105.000
2004 279.000
2005 277.000
Total 661.000

Podhajcer, Osvaldo
2000 113.000
2003 209.000
2005 278.000
Total 600.000

Rubinstein, Marcelo
2002 210.000
2003 210.000
2005 280.000
Total 800.000

Salvia, Agustín Héctor
2000 69.000
2004 191.000
2005 195.000
Total 455.000

Schinder, Alejandro
2000 150.000
2003 210.000
2005 280.000
Total 640.000

Soncini, Fernando
2000 104.000
2003 210.000
2006 279.000
Total 593.000

Walsoe de Reca, Noemí
2000 93.000
2003 189.000
2005 279.000
Total 561.000

Zerba, Eduardo
2000 103.000
2004 275.000
2005 262.000
Total 640.000



342 Subsidios Duplicados

Aboy Carlés, Gerardo
2003 370.049
2006 196.223
Total 566.272

Aguirre, Pío Antonio
2000 59.000
2003 103.000
Total 162.000

Albano, Ezequiel
2000 168.000
2006 260.000
Total 428.000

Aldabe, Bilmes
2002 201.000
2005 279.000
Total 480.000

Aldao, Celso
2002 105.000
2006 90.000
Total 195.000

Álvarez, Cecilia
2002 139.000
2006 279.000
Total 418.000

Álvarez, María Elena
2000 99.000
2005 259.000
Total 358.000

Amalvy, Javier
2000 63.000
2005 279.000
Total 342.000

Andreo, Carlos
2002 203.000
2005 280.000
Total 483.000

Andruilo, Adrián
2000 126.000
2004 221.000
Total 347.000

Andruskiewits, Nicolás
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Ángel, Sergio
2002 167.000
2005 280.000
Total 447.000

Apesteguía, Carlos
2002 207.000
2006 278.000
Total 485.000

Artana, Guillermo
2000 104.000
2005 279.000
Total 383.000

Arzt, Eduardo
2004 210.000
2005 280.000
Total 490.000

Astini, Ricardo
2002 210.000
2005 450.000
Total 660.000

Austin, María Teresa
2004 280.000
2005 279.000
Total 559.000

Avila, Eldo
2003 88.000
2006 196.000
Total 284.000

Awruch, Josefina
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Bal de Kier, Elisa
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Baldessari, Alicia
2000 70.000
2005 206.000
Total 276.000

Baquero, Ricardo
2002 161.000
2005 209.000
Total 370.000

Barañao, Lino
2000 150.000
2002 140.000
Total 290.000

Barbero, Cesar
2003 419.000
2004 251.000
Total 670.000

Barneix, Atilio
2000 81.000
2004 257.000
Total 338.000

Barrantes, Francisco
2002 209.000
2004 279.000
Total 488.000

Barros, Vicente
2000 89.000
2003 182.000
Total 271.000

Barsky, Osvaldo
2002 104.000
2004 74.000
Total 174.000

Battistini, Osvaldo
2003 99.000
2006 179.000
Total 278.000

Beccaria, Luis
2002 121.000
2006 200.000
Total 321.000

Becher, Verónica
2002 120.000
2006 279.000
Total 399.000

Becú, Damasia
2003 201.000
2006 257.000
Total 458.000

Belgorosky, Alicia
2002 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Bellelli, Cristina
2000 93.000
2004 203.000
Total 296.000

Bendini, Mónica
2000 80.000
2005 155.000
Total 235.000

Benech Arnold, Roberto
2003 185.000
2006 279.000
Total 464.000

Bertiller, Mónica
2002 208.000
2004 262.000
Total 470.000

Bertorello, Héctor
2003 102.000
2005 260.000
Total 362.000

Bilmes, Gabriel
2000 145.000
2004 280.000
Total 425.000

Bohé, Ana Ester
2000 149.000
2005 279.000
Total 428.000

Bolmaro, Raúl
2003 121.511
2007 229.000
Total 350.511

Borda Enri, Santiago
2000 71.000
2006 253.000
Total 324.000

Borrero, Luis
2000 76.000
2006 197.000
Total 273.000

Bottasso, Oscar
2000 91.000
2004 213.000
Total 304.000

Bottini, Ambrosio
2002 207.000
2004 275.000
Total 482.000

Boveris, Alberto
2002 140.000
2005 280.000,
Total 420.000

Brandoni de Gasparini,
2000 47.000
2004 155.000
Total 202.000

Braverman
2002 182.000
2005 271.000
Total 453.000

Brignole, Esteban
2000 149.000
2004 253.000
Total 392.000

Burton, Gerardo
2002 201.000
2006 279.000
Total 480.000

Busch, Maria
2002 67.000
2005 127.000
Total 194.000

Cabada, Marcelo
2000 90.000
2004 210.000
Total 300.000

Cáceres, Alfredo
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Caffini, Néstor
2000 131.000
2005 260.000
Total 391.000

Calvo, Adriana
2000 89.000
2005 276.000
Total 365.000

Calvo, Jorge
2005 246.000
2005 245.000
Total 491.000

Campero, Carlos
2002 208.000
2006 279.000
Total 487.000

Campetella, Oscar
2003 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Campos, Rodolfo
2000 101.000
2004 279.000
Total 380.000

Cánepa, Eduardo
2000 130.000
2004 280.000
Total 410.000

Capiati Nume, José
2002 210.000
2004 271.000
Total 481.000

Capurro, Claudia
2002 145.000
2005 280.000
Total 425.000

Caputto, Beatriz
2000 145.000
2004 280.000
Total 425.000

Carranza, Ricardo
2000 56.000
2005 279.000
Total 335.000

Carrasco, Andrés
2002 203.000
2005 279.000
Total 482.000

Cassano, Alberto
2000 150.000
2004 259.000
Total 409.000

Castagnino, Mario
2003 163.000
2006 209.000
Total 372.000

Castaño, Eduardo
2002 203.000
2006 280.000
Total 483.000

Castro, José Alberto
2000 104.000
2005 260.000
Total 364.000

Cataldi, Ángel
2005 277.000
2006 278.000
Total 555.000

Ceccatto,
2002 200.000
2003 203.000
Total 403.000

Cesari, Silvia
2002 200.000
2005 240.000
Total 440.000

Chemes, Héctor
2000 88.000
2005 201.000
Total 289.000

Chessa, Juana Josefa de
2003 280.000
2006 210.000
Total 490.000

Chialvo, Abel César
2003 272.000
2006 97.000
Total 369.000

Chiaramonte, José Carlos
2000 72.000
2004 150.508
Total 222.508

Cingolani, Horacio
2000 102.000
2002 188.000
Total 290.000

Ciuffo, Gladis
2000 91.000
2005 209.000
Total 300.000

Civello, Pedro
2000 180.000
2003 279.000
Total 459.000

Cointry Peix, Enrique
2003 157.000
2006 274.000
Total 431.000

Coira, Beatriz
2000 120.000
2002 204.000
Total 324.000

Colombo, Jorge Augusto
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Colombo, María Isabel
2002 196.771
2005 276.000.
Total 472.771

Concari, Sonia
2003 135.000
2006 203.000
Total 338.000

Conci, Vilma Cecilia
2000 101.000
2003 279.000
Total 380.000

Corley, Juan
2003 120.000
2006 289.000
Total 409.000

Corti, Horacio
2003 209.000
2005 279.000
Total 488.000

Craviotti, Clara Virginia
2005 67.000
2006 111.000
Total 178.000

Crespo, Enrique
2002 205.000
2005 278.000
Total 483.000

Cuasnicú, Patricia
2000 104.000
2004 278.000
Total 382.000

Dain, Liliana
2002 201.000
2006 279.000
Total 480.000

Daniotti, José Luis
2003 162.000
2006 280.000
Total 442.000

Davio, Carlos
2002 210.000
2005 279.000
Total 489.000

De Sanctis, Oscar
2000 110.000
2004 279.000
Total 389.000

Denegri, Guillermo
2002 116.000
2006 280.000
Total 396.000

Depetris, Pedro
2000 79.000
2004 268.000
Total 347.000

Díaz, Sandra Myrna
2000 91.000
2004 254.000
Total 345.000

Díez, Javier Alberto
2002 252.000
2006 246.000
Total 498.000

Domínguez, Eduardo
2002 209.000
2006 278.000
Total 487.000

Donati, Edgardo
2004 279.000
2006 278.000
Total 557.000

Dos Santos, Alfonso
2004 278.000
2006 136.000
Total 414.000

Duschatzki, Silvia
2002 158.000
2005 207.000
Total 365.000

Duvilanski, Beatriz
2000 108.000
2005 279.000
Total 387.000

Elgoyhen, Ana Belén
2002 201.000
2005 279.000
Total 480.000

Erijman, Leonardo
2003 177.625
2006 189.417
Total 367.042

Ermácora, Mario G.
2000 150.000
2005 280.000
Total 430.000

Erra-Balsells, Rosa
2002 198.000
2006 279.000
Total 477.000

Estrén, Darío
2000 104.000
2004 279.000
Total 383.000

Fainboim, Leonardo
2000 114.000
2004 275.000
Total 389.000

Fainstein, Alejandro
2000 99.000
2004 213.000
Total 312.000

Fernández Garay,
2002 38.000
2005 169.000
Total 197.000

Ferretti, Osmar
2002 201.000
2003 207.000
Total 408.000

Feugeas, Jorge
2003 143.000
2006 275.000
Total 418.000

Fidelio, Gerardo
2001 134.000
2005 273.000
Total 407.000

Franchi, Ana María
2002 209.000
2004 279.000
Total 488.000

Frías, Marcelo
2002 206.000
2006 256.653
Total 462.653

Galetto, Leonardo
2002 153.000
2005 278.000
Total 421.000

Galigniana, Mario
2003 210.000
2006 280.000
Total 490.000

Garcés, Francisco
2000 70.000
2004 210.000
Total 280.000

García Bermúdez, Gerardo
2000 71.000
2005 165.000
Total 236.000

García Canal, Carlos
2000 89.000
2004 234.000
Total 343.000

García, María Laura
2002 201.000
2005 279.000
Total 480.000

Garda, Horacio
2000 103.000
2004 270.000
Total 373.000

Gardenal, Cristina Noemí
2003 183.000
2006 280.000
Total 463.000

Garramuño de Vallés
2002 206.000
2005 279.000
Total 485.000

Gea, Susana
2002 209.000
2005 278.000
Total 487.000

Gelman, Jorge
2003 145.563
2006 210.000
Total 355.563

Gelpi, Ricardo
2002 161.000
2006 277.000
Total 438.000

Genti de Raimondi, Susana
2000 40.000
2003 210.000
Total 250.000

Gershamk, Oscar
2002 180.000
2005 258.000
Total 438.000

Ghersa, Claudio Mario
2000 107.000
2006 273.000
Total 380.000

Gimeno, Eduardo Juan
2000 104.000
2004 220.000
Total 324,000

Godoy, Tomás
2002 121.000
2005 63.000
Total 184.000

Goldstein, Guillermo
2000 148.000
2002 203.000
Total 351.000

Gómez, Daniel
2003 209.000
2005 280.000
Total 489.000

González, Daniel Héctor
2002 200.000
2006 268.000
Total 468.000

González, María Gloria
2000 100.000
2005 276.000
Total 376.000

González, María Isabel
2003 149.000
2006 207.000
Total 356.000

González Cappa, Stella
2003 204.000
2005 203.000
Total 407.000

Gottifredi, Vanesa
2004 279.000
2006 279.000
Total 558.000

Gramajo, Hugo
2003 279.000
2005 209.000
Total 488.000

Grau, Héctor Ricardo
2002 295.000
2006 274.000
Total 569.000

Grau, Roberto
2002 210.000
2004 279.000
Total 489.000

Guariglia, Osvaldo
2000 52.000
2005 174.000
Total 226.000

Guerstein, Gladis R.
2000 141.000
2004 276.000
Total 417.000

Guichón, Ricardo
2003 66.000
2006 160.000
Total 226.000

Gürtler, Ricardo
2000 149.000
2004 272.000
Total 421.000

Harboure, Eleonor
2000 77.000
2004 169.000
Total 246.000

Hasson, Estéban
2002 193.000
2005 279.000
Total 472.000

Hernández, Ester
2000 102.000
2005 168.000
Total 270.000

Herzer, Hilda
2002 158.000
2006 181.000
Total 339.000

Hongn, Fernando
2002 190.000
2006 232.000
Total 422.000

Hoyos de Rossi, María
2000 140.000
2005 280.000
Total 420.000

Huespe, Alfredo
2005 183.000
2006 277.000
Total 450.000

Ibarra, Cristina
2000 104.000
2004 279.000
Total 383.000

Idoyaga Molina, Cristina
2003 104.000
2005 207.000
Total 301.000

Ielpi, Luis
2000 72.000
2006 280.000
Total 352.000

Isturiz, Martin
2003 201.989
2006 279.469
Total 481.458

Jelin, Elizabeth
2000 146.000
2005 209.000
Total 355.000

Juárez, Marta Patricia
2000 77.000
2004 269.000
Total 346.000

Karzenbaum, Haydée
2003 157.000
2006 279.000
Total 436.000

Kornblihtt, Alberto
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Kreimer, Pablo
2003 195.000
2006 204.000
Total 399.000

Krotsch, Pedro
2000 75.000
2005 119.000
Total 194.000

Laborde, Miguel Angel
2000 82.000
2004 275.000
Total 357.000

Laguens, Andrés
2000 94.000
2005 209.000
Total 303.000

L´Argentiere, Pablo
2002 210.000
2005 280.000
Total 490.000

Laria, Daniel Héctor
2000 94.000
2004 177.000
Total 271.000

Larripa, Irene Beatriz
2000 103.000
2005 272.000
Total 375.000

Lavado, Raúl Silvio
2000 95.000
2004 265.000
Total 360.000

Lazzari, María Ángeles
2000 105.000
2004 280.000
Total 385.000

Lecuona, Roberto
2002 175.000
2006 277.000
Total 452.000

Ledesma, Silvia
2002 154.000
2006 203.000
Total 357.000

Leguizamón, María
2002 136.000
2005 259.000
Total 395.000

León, Alberto Edel
2005 223.000
2005 275.000
Total 498.000

Leoni, Julián
2000 105.000
2004 266.000
Total 371.000

Levin, Mariano
2004 277.000
2006 273.000
Total 550.000

Libertun, Carlos
2000 105.000
2004 256.000
Total 361.000

Limarino, Carlos
2000 72.000
2004 212.000
Total 284.000

Litter, Marta Irene
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Llois, Ana María
2002 137.000
2005 278.000
Total 415.000

Lodeiro, Aníbal
2002 159.000
2006 279.000
Total 438.000

Loiseau, Irene
2000 102.000
2006 155.143
Total 257.143

López, Nora Mabel
2003 206.000
2006 248.000
Total 454.000

Lorenzano, Pablo
2002 231.000
2003 125.000
Total 356.000

Lorenzo, Alfredo
2003 150.000
2006 279.000
Total 429.000

Lozano, Jorge Enrique
2000 81.000
2004 209.000
Total 290.000

Luján, Hugo Daniel
2003 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Lüthy, Isabel Alicia
2000 75.000
2004 185.000
Total 260.000

Maggio, Bruno
2003 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Magni, Christian
2000 102.000
2005 277.000
Total 379.000

Maldonado, Héctor
2003 410.000
2006 278.000
Total 688.000

Manzanal, Mabel
2000 109.000
2006 210.000
Total 419.000

Manzo, Rubén
2002 206.000
2005 279.000
Total 485.000

Marchese, José
2000 108.000
2004 264.000
Total 372.000

Marcos, Graciela
2003 76.000
2006 91.000
Total 167.000

Marinelli, Raúl
2002 154.000
2005 280.000
Total 434.000

Martínez, Oscar Adolfo
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Martínez, Osvaldo Miguel
2003 102.000
2005 172.000
Total 274.000

Mattiazzi, Alicia
2000 110.000
2004 251.000
Total 361.000

Mayorga, Luis
2002 175.000
2005 271.000
Total 446.000

Medina, Jorge Horacio
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Mendoza, Diego de
2002 210.000
2003 210.000
Total 420.000

Merani, María Susana
2002 373.000
2005 270.000
Total 643.000

Mercado, Pedro Enrique
2000 97.000
2006 279.000
Total 376.000

Mianzan, Hermes Walter
2000 41.000
2006 279.000
Total 320.000

Miotti, Laura
2002 69.541
2006 210.000
Total 279.541

Miquel, Maria Cristina
2002 408.000
2006 234.000
Total 642.000

Miquelarena, Amalia
2002 178.000
2006 280.000
Total 458.000

Miraglia, Jorge
2003 206.000
2006 165.000
Total 371.000

Molina, Juan Carlos
2003 190.000
2006 278.000
Total 468.000

Molinas, Felisa
2002 171.000
2006 210.000
Total 381.000

Mordoch, José
2000 87.000
2003 209.000
Total 296.000

Moreno de Colonna
2000 129.000
2005 280.000
Total 409.000

Moretti, Héctor Alberto
2000 82.000
2004 207.000
Total 289.000

Mottino, Aldo Domingo
2000 105.000
2004 280.000
Total 385.000

Mroginsky, Luis Amado
2002 162.000
2006 279.000
Total 441.000

Muhlmann, María
2002 405.000
2006 194.000
Total 599.000

Murer, Mario G.
2000 195.000
2002 110.334
2005
Total 305.334

Muschietti, Jorge
2002 184.000
2005 250.000
Total 434.000

Mustapic, Ana María
2003 91.000
2006 141.000
Total 232.000

Narvaja de Arnoux, Elvira
2003 210.000
2006 202.000
Total 412.000

Navone, Graciela
2002 208.000
2006 197.000
Total 405.000

Nesse, Alcira
2003 182.000
2006 266.000
Total 448.000

Nicola, Alejandro de
2000 105.000
2004 241.000
Total 346.000

Norry, Fabián
2004 82.000
2006 154.000
Total 236.000

Novaro, Marcos
2002 144.000
2005 326.000
Total 470.000

Novas, Fernando E.
2003 203.000
2006 279.000
Total 482.000

Oesterheld, Martin
2002 208.000
2005 279.000
Total 487.000

Ojeda, Ricardo
2002 207.000
2004 253.000
Total 460.000

Olabe, José Antonio
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Oldecop, Luciano
2002 138.000
2005 186.000
Total 324.000

Orozco, Javier
2003 103.000
2006 186.000
Total 289.000

Osella, Ana María
2003 209.000
2005 278.000
Total 477.000

Oubiña, José
2002 208.000
2006 279.000
Total 487.000

Pacino, María Cristina
2003 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Parma, Alberto
2005 271.000
2005 275.000
Total 546.000

Parma, Ana María
2000 103.000
2006 279.000
Total 382.000

Pasquini, Juana
2002 201.000
2005 279.000
Total 480.000

Paz, Juan Pablo
2000 90.000
2004 271.000
Total 361.000

Pelletieri, Osvaldo
2002 131.000
2006 205.000
Total 336.000

Peretti, Alfredo
2002 356.000
2006 256.000
Total 612.000

Perfumo, Carlos
2000 75.000
2005 279.000
Total 354.000

Piccolo, María Cintia
2002 182.000
2006 279.000
Total 461.000

Piegaia, Ricardo
2002 171.000
2006 165.000
Total 336.000

Pirola, Carlos José
2000 120.000
2004 279.000
Total 399.000

Pisarev, Mario Alberto
2000 75.000
2004 279.000
Total 354.000

Pistoresi, María Cristina
2004 280.000
2006 279.000
Total 559.000

Pitossi, Fernando
2004 209.000
2006 277.000
Total 486.000

Plotkin, Mariano Ben
2002 83.823
2006 208.000
Total 291.823

Ponce Dawson, Silvina
2000 53.000
2005 171.000
Total 224.000

Ponzi, Marta Isabel
2003 56.000
2005 274.000
Total 330.000

Portiansky, Enrique
2002 196.000
2006 260.000
Total 456.000

Poskus, Edgardo
2005 275.000
2005 279.000
Total 554.000

Poverene, María Mónica
2000 55.000
2006 249.000
Total 304.000

Previtali, Carlos
2000 105.000
2005 257.000
Total 361.000

Puiggrós, Adriana
2002 202.000
2006 204.000
Total 406.000

Quiroga, Santiago
2004 278.000
2006 279.000
Total 557.000

Rabinovich, Gabriel
2003 170.000
2006 263.000
Total 433.000

Ravella, Olga
2003 206.000
2006 209.000
Total 415.000

Reinheimer, Jorge
2000 99.000
2004 251.000
Total 350.000

Riesa, Clelia
2003 210.000
2006 280.000
Total 490.000

Rigotti, Ana María
2000 41.000
2005 122.000
Total 163.000

Rivera Pomar, Rolando
2004 248.000
2004 278.000
Total 526.000

Roma, Marcelo Gabriel
2000 105.000
2004 280.000
Total 385.000

Romano, Arturo Gabriela
2004 245.000
2006 245.000
Total 480.000

Romanowski, Víctor
2000 110.000
2004 279.000
Total 389.000

Romero, José Ricardo
2003 208.000
2006 251.000
Total 459.000

Romero, Luis Alberto
2003 182.053
2006 195.000
Total 377.053

Ronco, Alicia Estela
2000 105.000
2005 241.000
Total 346.000

Rosenstein, Ruth
2002 201.000
2004 279.000
Total 480.000

Rossetti, Osvaldo
2000 74.000
2003 208.000
Total 282.000

Rossi, Juan Pablo
2002 206.000
2005 240.000
Total 446.000

Rossi, Rolando Carlos
2003 206.000
2006 271.000
Total 477.000

Roulet, Esteban
2003 125.000
2006 250.000
Total 375.000

Rovero, Adrián Carlos
2003 103.000
2005 279.000
Total 482.000

Rubio, Gerardo
2002 162.000
2006 259.000
Total 421.000

Rubio, Modesto
2002 152.000
2006 279.000
Total 431.000

Rubiolo, Amelia
2000 150.000
2004 280.000
Total 430.000

Ruiz, Oscar Adolfo
2003 94.000
2005 276.000
Total 370.000

Salerno, Graciela
2004 419.000
2005 280.000
Total 699.000

Salomón, Horacio
2003 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Salvarezza, Roberto C.
2002 193.000
2006 276.000
Total 469.000

Santa María, Guillermo
2000 120.000
2004 276.000
Total 396.000

Saravia Mattion, Luis
2000 80.000
2005 151.000
Total 231.000

Sasiain, María
2003 194.000
2005 269.000
Total 463.000

Schattner, Mirta Ana
2004 275.000
2006 279.000
Total 544.000

Scheuer, Nora
2002 99.000
2006 158.000
Total 257.000

Schulz, Pablo
2003 177.000
2006 278.000
Total 455.000

Scian, Beatriz
2000 106.000
2005 257.000
Total 363.000

Scoccola, Norberto
2000 95.000
2004 199.000
Total 294.000

Scopel, Ana
2000 130.000
2006 267.000
Total 397.000

Sedran, Ulises
2000 95.000
2005 279.000
Total 374.000

Seilicovich, Adriana
2002 201.000
2005 280.000
Total 481.000

Seman, Pablo
2006 131.000
2007 156.200
Total 287.200

Slavietsky, Irene
2002 183.000
2005 248.000
Total 431.000

Somoza, Gustavo
2003 347.000
2006 280.000
Total 627.000

Sordelli, Daniel
2002 210.000
2005 280.000
Total 490.000

Sotomayor, Claudia
2003 161.000
2006 276.000
Total 437.000

Spalletti, Luis Antonio
2000 98.000
2004 277.000
Total 375.000

Strumia, Miriam Cristina
2000 40.000
2004 232.000
Total 272.000

Szczupak, Lidia
2004 260.000
2006 279.000
Total 539.000

Targovnik, Héctor
2000 105.000
2004 252.000
Total 357.000

Tarragó, Myriam
2002 167.000
2005 209.000
Total 376.000

Thomas, Horacio Jorge
2005 280.000
2006 265.000
Total 545.000


Thomas, Luis Pablo
2005 140.000
2006 279.000
Total 419.000

Tiramonti, María Guillermina
2004 210.000
2006 209.000
Total 419.000

Tocho, Jorge Omar
2000 103.000
2004 272.000
Total 375.000

Tomsic, Daniel
2002 201.000
2006 279.000
Total 480.000

Torres, Adriana
2004 275.000
2005 206.000
Total 481.000

Torres, Héctor Norberto
2003 210.000
2006 277.000
Total 487.000

Turyn, Daniel
2004 212.925
2005 279.000.
Total 491.925

Uchitel, Osvaldo
2002 200.000
2005 244.000
Total 444.000

Ugalde, Rodolfo
2003 210.000
2006 279.839
Total 489.839

Urretaviscaya, Guillermina
2002 139.000
2006 279.000
Total 418.000

Vaccaro, María Inés
2000 105.000
2004 279.000
Total 384.000

Vallés, Enrique M.
2002 209.000
2006 276.000
Total 485.000

Varela, María Eugenia
2000 47.000
2006 279.000
Total 326.000

Vargas, Alberto
2000 84.000
2006 211.000
Total 295.000

Vargas, Jorge Antonio
2003 192.000
2006 268.000
Total 460.000

Vázquez, Analía
2003 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Vázquez, Héctor
2000 81.000
2005 102.000
Total 183.000

Viale, Alejandro
2000 105.000
2004 279.000
Total 384.000

Vila, Alejandro José
2002 203.000
2004 279.000
Total 482.000

Viramonti, José Germán
2000 255.000
2006 111.000
Total 366.000

Vojnov, Adrián
2002 210.000
2006 279.000
Total 489.000

Wall, Luis Gabriel
2000 131.000
2004 280.000
Total 411.000

Wappner, Pablo
2002 209.000
2005 279.000
Total 488.000

Weber, Elba
2000 87.000
2004 264.000
Total 351.000

Williams, Roberto Juan
2003 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Williams, Verónica Isabel
2000 87.000
2003 210.000
Total 297.000


Wright, Pablo
2003 67.000
2006 134.476
Total 201.476


Yanovsky, Marcelo
2003 209.000
2006 227.000
Total 436.000

Zabaleta, Eduardo
2003 210.000
2005 280.000
Total 490.000

Zagarese, Horacio
2003 208.000
2004 279.000
Total 487.000

Zalazar, Carlos
2000 104.000
2005 280.000
Total 384.000

Zanutto, Silvano
2002 210.000
2006 239.000
Total 449.000

Zaretzky, Noemí
2002 209.000
2006 279.000
Total 488.000

Zgrablich, Jorge
2003 197.000
2006 279.000
Total 476.000

Zorreguieta, Ángeles
2000 104.000
2004 255.000
Total 359.000

Zwirner, Norberto
2002 167.000
2005 280.000
Total 447.000


Fuentes:
a) Listado de Funcionarios subsidiados por la Agencia producido por el autor;
b) Listado Alfabético de Subsidiados por la Agencia producido por Roberto Etchenique;
c) Convocatorias de Proyectos de Investigación Científica (PICT) financiados por la Agencia publicados en el Portal de dicha Agencia

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La Corrupción y las patologías académicas
Por Joaquin E. Meabe - Sunday, Jul. 19, 2009 at 2:06 AM
jmeabegigaredcom@gmail.com

La Corrupción y las patologías académicas

Creo que la cuestión de la corrupción en materia académica es crucial, pero debe colocársela en una perspectiva todo lo más amplia que fuere posible.

Veo esto así porque aunque la corrupción enerva todo el edificio interactivo siempre será una patología en el trato y en la vida académica, de manera que solo confrontando la vida académica apropiada y correcta con la patología se puede hacer un tipo de balance.

Ante todo, para saber si existe una comunidad científica se debe determinar si el agregado que forma el cuerpo académico de una facultad o universidad tiene objetivos científicos definidos y si esos objetivos se ajustan a la moralidad académica estándar que se observa en el resto del mundo. Pero no solo hacen falta objetivos, también se impone establecer de que modo se articulan los tratos en el seno del agregado académico. Hace falta ver si existe solidaridad en el agregado o si cada uno se rasca para adentro como se dice en el campo. Por cierto, tampoco eso es suficiente aunque puede resultar necesario para que la sumatoria de personas forme un conglomerado en el que cada miembro del agregado pueda encontrar reciprocidad y buen trato además de interés por parte del resto.

Todo eso es necesario pero no es suficiente. Una comunidad científica requiere trabajo común y compartido y respeto mutuo. Todo esto no es formal. Se trata de un dispositivo de valores morales positivos muy estrictos que sirve para confrontar el ideal con el caso y para medir la extensión de las patologías.

Una de las medidas se refiere el trabajo común y compartido. Como este es un ideal, la mayor o menor distancia en el caso sirve para ser medida y calculada. Del otro lado la patología también mide pero mide negativamente porque incluso en el caso de una mafia es imposible articular un trabajo común científico que se edifica en la objetividad y en el desinterés particular porque sus resultados se ofrecen como una contribución al acervo común del conocimiento. Si la actividad es patológica necesariamente no va a estar orientada a contribuir al acervo común del saber sino que va a estar orientada a proveer un beneficio personal al individuo particular. En ese sentido la mafia siempre oculta su trama porque no puede exhibir sus lazos comunes que son exclusivos lazos de interés personal generalmente económico.

Debe haber más para examinar y me parece que hace falta avanzar en esta dirección para poner en evidencia las mafias universitarias y académicas que por su misma naturaleza necesitan ocultar el rastro de sus nexos porque estos siempre son inmorales.

Joaquín E. Meabe
jmeabegigaredcom@gmail.com

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¿Existe una Comunidad Científica en la Universidad Argentina?
Por Eduardo R. Saguier - Saturday, Jul. 25, 2009 at 9:33 PM
saguiere@ssdnet.com.ar

¿Existe una Comunidad Científica en la Universidad Argentina?

Por Eduardo R. Saguier

Gran parte del cuerpo docente regular de nuestras universidades nacionales
(que ejerce control sobre las cátedras concursadas), y de sus autoridades
(miembros de Juntas Departamentales, Consejos Directivos y Consejos
Superiores), padecen de una quíntuple lealtad o dependencia de naturaleza
esquizofrénica, que lastima la existencia de una comunidad científica. Para
que se dé esta última se necesita, al decir de Joaquín E. Meabe, objetivos
y solidaridad en el agregado humano, donde cada miembro pueda encontrar
reciprocidad y buen trato además de interés por parte del resto y donde se
requiera trabajo común y compartido así como respeto mutuo.

Por un lado, los cuerpos docentes de la universidad argentina dependen de
las Universidades que los han designado, donde han hecho carrera docente, y
donde algunos pocos han logrado ser legalizados con concursos de oposición
y antecedentes. De todos modos se supone que los profesores universitarios,
amén de la docencia deben producir conocimiento original y llevar para ello
proyectos de investigación. Pero, por otro lado, dependen también de la
Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), la
que certifica sus programas de maestría y doctorado; así como dependen del
Consejo Nacional de Investigaciones Científico y Técnicas (CONICET), donde
algunos han hecho carrera primero como Becarios, y la mayoría como
Investigadores de Carrera, prestando Informes anuales o bianuales del
devenir de sus respectivos proyectos de investigación, hasta alcanzar
algunos de ellos las máximas jerarquías del organismo. También una minoría
de los denominados docentes-investigadores depende de la Agencia Nacional
de Promoción Científico y Tecnológica o ANPCYT (Ministerio de Ciencia y
Técnica), la que mayormente distribuye sobresueldos o donaciones
encubiertas disfrazados de subsidios de investigación (muchos de ellos
recaídos en los propios funcionarios de estos organismos); así como de la
Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación,
la que les bonifica y categoriza los Incentivos cobrados (sobresueldos en
negro). En otras palabras, se presume que un profesor universitario que a
su vez pertenece al CONICET y que le ha sido otorgado un subsidio de
investigación por parte de la Agencia, debe contar con el equivalente a
tres (3) proyectos de investigación simultáneos.

Por lo tanto, en esta quíntuple lealtad o dependencia de intereses
dispersos en esferas burocráticas diversas --estando cuatro (4) de ellas
estrechamente atadas al poder político del estado-- se encuentra
parcialmente el secreto del atraso, la corrupción y la inexistencia en
nuestras Universidades Nacionales de una comunidad científica; atraso y
corrupción de la cual no se ha podido desprender desde la aciaga Noche de
los Bastones Largos (29 de Julio de 1966). Debido precisamente a esta
quíntuple lealtad, estos cuerpos docentes y los integrantes de estos
órganos colegiados difícilmente cuentan con la suficiente libertad de
pensamiento, de cátedra y de expresión, en materia científica, política y
universitaria. Por ende, esta triste realidad es la principal razón por la
cual sus respectivas Universidades carecen de una comunidad científica y de
la pregonada autonomía, supuestamente garantizada desde 1994 por el inciso
19 del artículo 75 de la Constitución Nacional (CN).

No son entonces las universidades nacionales autónomas ni cuentan con una
comunidad científica, porque sus autoridades, desde sus Rectores, Decanos y
Jefes de Departamento, hasta sus Consejeros Departamentales, Directivos y
Superiores, que pertenecen a su vez al CONICET, y que se benefician de los
subsidios de la Agencia, las acreditaciones otorgados por la CONEAU y los
incentivos de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), están presos
o rehenes como en un cerrojo blindado de una quíntuple estructura, cuatro
(4) de las cuales: la CONEAU, la Agencia, la SPU y el CONICET carecen
totalmente de autonomía respecto del poder político nacional.

En efecto, la CONEAU, la Agencia, la SPU y el CONICET son estructuras del
poder del Estado Nacional, dónde desde su Presidente hasta su mismo Jefe de
Despacho, pasando por toda su línea gerencial, son designados por el Poder
Ejecutivo Nacional (PEN) o por concursos amañados desde el PEN. En el
CONICET, los únicos cuatro (4) cargos que son electivos o representativos,
los de los Coordinadores de las cuatro (4) Grandes Áreas de Conocimiento en
que está fragmentado el organismo, que a su vez son miembros de su
Directorio, lo son sobre la base de una legislación restrictiva y
limitacionista (Decreto 1661/96) y de actos eleccionarios simulados que
adolecen de un ausentismo estructural y masivo.

De esa forma, las autoridades de los órganos colegiados de nuestras
Universidades Nacionales, desde su normalización en 1985, y más
explícitamente aún, desde la última Reforma Constitucional de 1994, y desde
la vigencia del Decreto No. 1661/96 (que estructura el régimen electoral
del CONICET), han venido violando consciente o inconscientemente la
autonomía universitaria, al cohonestar con su muda presencia la perversa y
antidemocrática organización actual de los organismos científico-educativos
(CONEAU, CONICET, Agencia y Secretaría de Políticas Universitarias).
Asimismo, esta voluntaria sumisión a una estructura violatoria de derechos
y garantías constitucionales corroboraría que la quíntuple lealtad de los
integrantes de nuestros cuerpos docentes y de los directivos universitarios
ha venido también vulnerando la existencia de una comunidad científica.

Más aún, muchas de estas autoridades universitarias y de estos titulares de
cátedras regulares han aceptado --con la excusa de ser una carga pública--
integrar las instancias evaluadoras de la Agencia, de la CONEAU y del
CONICET, como ser las Comisiones Asesoras de este último (renovadas por
mitades anualmente), y hasta su propia Junta de Calificaciones, en la cual
se han visto promovidos en la Carrera de Investigador y beneficiado a su
vez con toda suerte de prebendas, tales como subsidios, viáticos, premios y
asesorías o consultorías.

Por si todo ello fuera poco, al salario universitario o sueldo del CONICET,
al subsidio de la Agencia, y a los incentivos de los
docentes-investigadores otorgados por la SPU debemos agregar que con motivo
de los bajos salarios cobrados, muchos de sus integrantes se han visto
coaccionados a engancharse en las nuevas universidades de los conurbanos y
del interior de las provincias, donde los cuerpos docentes disfrutan de
salarios muy superiores a los de las universidades más antiguas, pues gozan
de partidas presupuestarias extraordinarias sin participación democrática
alguna; todo lo cual revelaría a las claras la extrema vulnerabilidad,
falsedad y superchería de nuestra Autonomía Universitaria.

Y para maquillar todo este falso entramado con el simulacro de la
democracia interna, debemos añadir los mecanismos electoralistas de las
Universidades Nacionales, que bajo el pretexto del cogobierno tripartito
han alimentado la gestación de una red de mafias o camarillas enquistadas
en sus órganos de poder, la que los ha vuelto extremamente objetables y
vulnerables. Dichos mecanismos electoralistas nada dicen respecto a una
serie de violaciones morales, legales e institucionales que agravian
profundamente el quehacer universitario argentino, y sin cuya ineludible
reparación ningún subsidio o incremento presupuestario lo puede remediar.
Nada dice de:
a) la falta de transparencia y de los ocultamientos premeditados de sus
actos administrativos (manipulación de concursos y jurados, adulteración de
rendiciones de cuentas, compras directas);
b) de los prebendarismos y clientelismos disfrazados como actos
confidenciales y reservados (evaluaciones de pares);
c) de las incompatibilidades violatorias del principio de equilibrio y
división de poderes, y de la Ley de Ética en la Función Pública
(extrañamente nunca reglamentada);
d) de los simulacros y montajes pre-electorales fraudulentos de voto pasivo
calificado (proscripción de los profesores interinos o denegación a ser
elegidos) y montajes electoralistas de distrito múltiple (elecciones
fragmentadas por Facultades y Departamentos, en lugar de un distrito único).

En otras palabras, habida cuenta de estas violaciones la burocracia
universitaria que controla dichos órganos de poder puede eventualmente
llegar a ser procesada en sede penal. Por lo tanto, como lo ha manifestado
off the record un colega de la UBA, las camarillas que controlan dichos
órganos no pueden ni deben perder las elecciones, pues si pierden deberían
materialmente quemar aquellos archivos que guardan los testimonios de sus
desaguisados. Desde ese punto de vista, todos los docentes que no les
respondan o que no se vendan son una amenaza potencial pues pueden llegar a
acceder a la documentación que los incrimina y deben por tanto ser
derrotados antes de que muestren su perfil. En ese preciso sentido, todas
las Asociaciones Gremiales Docentes (AGD) les resultan amenazantes, por su
resistencia contra el fraudulento sistema de concursos vigente.

En los claustros de profesores, dichas mafias suelen ganar las elecciones
de claustro por estrecho margen. Para evitar perder en el claustro de
profesores manejan el padrón, es decir, filtran la incorporación a las
categorías docentes beneficiando a los suyos y perjudicando a los
independientes u opositores. Pero en las listas de graduados, que reúnen a
la mayoría de los docentes auxiliares recibidos en esa universidad (los
recibidos en el extranjero o en otras universidades no tienen derecho a
votar), las elecciones les son sistemáticamente desfavorables a los
docentes auxiliares porque los "graduados externos" llegan a los comicios
en flotas de remises, pagados por la mafia. Las reglamentaciones
electorales, decididamente anti-democráticas, requieren que una lista de
profesores esté formada en su mitad por profesores titulares. De esa forma,
manejando a los titulares se evitan la oposición.

En suma, la legislación calla la estructura de poder patriarcal,
discriminatoria, patrimonialista, deformadamente profesionalista,
corporativamente cerrada, y premeditadamente fraudulenta vigente en el
aparato universitario argentino. Esta decadente estructura de poder ha
terminado por desintegrar a las instituciones universitarias, privando de
seguridad y confianza a sus integrantes, alterando sus centros y parámetros
morales e impidiendo la existencia en ellos de una auténtica comunidad
científica.

Finalmente, en este rosario de agravios: los mecanismos comunicacionales
impenetrables y secretos; las normativas escalafonarias prebendarias; los
sistemas de evaluación y calificación absolutistas (son simultáneamente
juez y parte interesada); los regímenes de representación estamental
pre-moderno; y los sistemas electorales fraudulentos y antidemocráticos,
han sido la fuente originaria de un creciente faccionalismo cultural, de un
electoralismo clientelar perverso, de un permanente drenaje de
inteligencias, y de un discurso oculto de prejuicios, discriminaciones,
exclusiones y amedrentamientos, de los cuales la Agencia, la CONEAU, el
CONICET, la Secretaria de Políticas Universitarias (SPU), y el Consejo
Interuniversitario Nacional (CIN) son también plenamente responsables.

Eduardo R. Saguier
Investigador Independiente del CONICET
http://www.er-saguier.org

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