|
Sin Closet: Banderas e historia fuera del Closet
Por Colectiva Feminista La Revuelta -
Wednesday, Jun. 24, 2009 at 7:55 PM
comentariossincloset@gmail.com
audio: MP3 at 24.3 mebibytes
Hay una imagen que
construimos socialmente y que está atravesada por prácticas de poder. En
esta construcción van a intervenir múltiples factores: la memoria y el olvido, las negaciones , los rechazos,
los deseos, las represiones. Para ello el poder será el catalizador , el
que dirija hacia donde van nuestras imágenes, en el proceso de modelar nuestros
cuerpos, nuestras mentes, en el intento de esculpirnos a su imagen y
semejanza.
Para ello es necesario montar
el espectáculo, poner en juego una serie de prácticas, montajes de
ficción , abrir el telón, y lograr que los espectadores y espectadoras crean que
lo que allí sucede es verdad, lograr que nos identifiquemos con lo que -
apelando a nuestros deseos y emociones - se pone en escena.
¿Qué es lo que se pone en escena? Se despliegan
mitos sobre nuestros orígenes, próceres de bronces que forman el panteón al que
adoraremos, y UNA bandera, única, que
unifique la nación entera, que nos identifique , que nos conceda una
identidad.
Soy Argentino (así, en
masculino) es la imagen que me devuelve la ficción montada. Una identidad, una
sola manera de percibirnos pertenecer a una comunidad imaginada, una identidad excluye, deja afuera otras tantas
identidades de las tantas otras que construimos e iremos construyendo a lo largo
de nuestras existencias perturbadoras.
Pero donde el poder modela, los
otras, otros, nosotres, derretimos con el calor de nuestras luchas irreverentes
cualquier molde. A una imposición de la heteronormatividad resistimos desde la
disidencia sexual. A una voz uniformada
como voz de mando, resistimos desde voces diferentes. A UNA identidad resistimos construyendo
nuestras diversas identidades, y - por supuesto - a una bandera le respondemos
con la multiplicidad de colores y de banderas que nos cuentan otras historias y
otras pertenencias…
Por eso hoy, que es
20 de junio, vamos hablar de la bandera, pero no de la que te estás
imaginando, sino de otra bandera,
multicolor, esa bandera del arcoiris que se ha convertido en símbolo de
la lucha y la resistencia de los movimientos
LGTB.
Y te contamos que esta bandera se crea en 1978, a partir de
un concurso que organizó el Comité del Orgullo Gay de San Francisco. El ganador
de ese concurso fue un artista plástico, Gilbert Baker, y su diseño original tiene 8 franjas horizontales
con diversos colores. Cada color posee un significado especial:
- el rosa subido 'fucsia', la
sexualidad
- el rojo, la
vida
- el anaranjado, la
sanación
- el amarillo,
la luz del sol
- el verde, la
armonía con la naturaleza
- el turquesa,
la magia y el arte
- el índigo, la
armonía
- el violeta, la espiritualidad
El diseño original sufrió tres
modificaciones, según ATTTA (Asociación de
travestis, transexuales y transgénero de Argentina). En 1979, año de la
primera aparición masiva de la Bandera
Arcoiris, el rosa subido -fucsia- no se producía industrialmente, por lo
que la primera franja se omitió. Paradójicamente, la Bandera Arcoiris que hoy es
el emblema GLTTB más extendido en el mundo es una bandera castrada, ya que omite el color que significaba la sexualidad.
Luego, se decidió eliminar las franjas turquesa e índigo, ya que los
organizadores de la marcha necesitaban que la bandera contuviera un número par
de franjas para poner la mitad de un lado de la calle, y la otra mitad del otro.
Estas dos se sustituyeron por una franja de azul, que es la versión más conocida
en la actualidad. Y lo interesante es que no hay un orden establecido, cualquier
color puede ir en cualquiera de las franjas. Esta bandera no se diseñó
sólo como un símbolo de diversidad, sino como el símbolo de la lucha cotidiana por una vida digna. No es una
bandera exclusivista, para marcar diferencias con cualquier otro sector -uso que
es común para las banderas nacionales-, sino que es una bandera que dice “aquí
estamos, en la calle, una multiplicidad que se resiste a ser clasificada,
ordenada, domesticada. Aquí estamos, y háganse a la idea: porque de aquí no nos
vamos a ir”. Retomando esa conversación tan interesante que tuvimos con
Osvaldo Bazán, vamos a seguir “sacando a
la patria del clóset”. Su libro “Historia de la homosexualidad en la Argentina”
relata, más que la historia de la homosexualidad, la historia del castigo, la represión, la descalificación
o la condena que soportó toda forma de sexualidad que se apartara de la
“normalidad” a lo largo de los siglos. Y le preguntábamos también a
Osvaldo acerca de un mito, muy difundido, que tiene que ver con la
homosexualidad – o supuesta homosexualidad – de Belgrano. Un mito en que se
cruzan la incredulidad (¿será? Y si es… ¿sera
posible pensar un héroe que se aparte de la masculinidad hegemónica?), la
incomodidad (¿cómo seguir “defendiendo” un lugar en el panteón de los bronces
para alguien que porta semejante imperfección-pecado-delito-enfermedad?), la
sospecha (¿habrá sido entonces merecedor de tanta gloria?¿qué otras facetas
ocultas, inconfesables, aparecerán si indagamos un poco más?). ¿Por qué
este mito que obsesiona por igual a los defensores de la pureza heterosexual del
prócer como a quienes desearían la improbable confirmación del héroe como
abanderado gay de la historia? Una polémica que habla, sobre todo, del estado
del prejuicio en Argentina, y de qué intereses se ponen en juego cuando se apela
a la descalificación, apoyándose en la idea de una única masculinidad
posible. Algo más que queremos contarte acerca de esta Historia de la
homosexualidad, es que está dedicada, casi paradójicamente, a “los prejuiciosos, los crueles y los necios, que me
hicieron buscar respuestas”. Escuchá el programa Nº14 de
Sin-Closet
sincloset.blogspot.com
|