Finalmente el genocida Carlos Sfulcini (a)
“Carlitos”, (a) “Carlos Bianchi”, fue detenido esta tarde en su domicilio de
calle España 344 10º piso Dpto “A”

Este es uno de los cuatro asesinos que
secuestraron a Tito Messiez el 22 de agosto de 1977 y el que más gozó de las
increíbles protecciones que le brindaran los jueces federales y los servicios
de seguridad.
Esto es así a tal grado que a pesar de que
el 30 de octubre la Cámara Federal de
Rosario ordenara su prisión por Homicidio, y habiendo decretado el juez de primera
instancia su “inmediata detención” el
día 2 del corriente, diligencia para la cual designa a Gendarmería Nacional,
ésta convirtió la orden librada en una “constatación de domicilio”, a partir de
lo cual no hizo absolutamente nada.
Hacemos hincapié en el hecho porque
Sfulcini no es cualquier represor. Es un individuo que cínicamente ocupó la Dirección del EEMPA Nº 1284 de Anchorena al 200 que escrachamos
por primera vez el 2 de agosto del 2000 y volvimos a hacerlo el 24 de marzo de 2008,
ocasión en la cual debimos soportar un criminal asedio de él y sus cómplices
que perseguían a los compañeros que daban a publicidad el acto, incluso en las
pegatinas realizadas durante la noche. ( Ir a Informe sobre tareas previas al escrache a Carlos Sfulcini 26/03/08 )
Recién en el día de hoy, después de presentaciones realizadas por la
querella y la Unidad
de Asistencia para Causas de Violaciones a los DDHH durante el
Terrorismo de Estado en el Juzgado, se ha logrado
que Gendarmería diera cumplimiento a la orden judicial.

Subrayamos todo esto porque poner en aviso
a un sujeto de indudables vinculaciones con otros como él, es una complicidad
criminal de Gendarmería Nacional con estos asesinos. Una dilación como la que
hubo, no sólo contribuye a la posibilidad siempre presente de una fuga (ya
tenemos innumerables ejemplos, desde el “Laucha” Corres hasta el mismísimo
“Barba” Cabrera que se mandó a mudar ante la primera publicación periodística
que le pareció comprometedora simplemente), sino que contribuye al estado de
amenaza a los querellantes, abogados, víctimas y testigos que se pretende
conjurar con declamaciones de las autoridades de todo pelaje. Y en este caso,
es más grave aún porque la querellante ha sufrido -y denunciado judicialmente-
unas sofisticadas amenazas telefónicas y nada menos que un asalto a su casa de
inexplicable factura.
Aclaramos a la vez que vamos a denunciar a
quienes hayan postergado a su gusto y sin justificación alguna la detención de
Sfulcini, para lo cual no se necesitaba “constatación-aviso” alguno ya que como
procesado en la causa Nº 38/04 por la desaparición de Tito Messiez, tiene
domicilio fijado y se encuentra a disposición del Juzgado hace ya mucho tiempo.
Pero aún más: cómo puede ser que para que sea habido un criminal que vive a no
más de 10 cuadras del Tribunal operen, según surge del expediente interno de
Gendarmería, como si se tratara de un inhallable miembro de una fantástica
nueva ODESSA.
De todos modos, después de una larga
jornada de lucha para que simplemente se cumpla
lo ya resuelto, con satisfacción podemos decir:
cayó el represor abogado
Carlos Sfulcini.

NO OLVIDAMOS
NO PERDONAMOS
NO NOS RECONCILIAMOS

UNIDAD ANTIRREPRESIVA POR LOS DERECHOS
HUMANOS
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