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La carrera de relevos en el proyecto historico de la patria grande latinoamericana
Por Fernando Dorado -
Monday, Feb. 08, 2010 at 11:52 PM
ferdorado@gmail.com
Ahora - a inicios del siglo XXI -, la Unidad Latinoamericana sólo tiene futuro si se consolida una efectiva HEGEMONIA SOCIAL POPULAR, que la proyecte hacia una sociedad post-capitalista.
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ión del Bicentenario…
LA CARRERA DE RELEVOS EN EL PROYECTO HISTÓRICO DE LA PATRIA GRANDE LATINOAMERICANA
Popayán, 8 de febrero de 2010
En honor a joven prospecto de nuestro pueblo: Camilo Romero
¿Qué es un proyecto político histórico? Es un plan transformador que un grupo humano se coloca para un determinado período de tiempo; exige saber de dónde venimos y para donde vamos; tener claro quiénes somos y qué queremos. Se deben identificar claros objetivos y metas precisas. Además, es indispensable generar mística de largo plazo para poder aspirar a cambios transcendentales en la sociedad. Responde a una profunda ética vital.
Podemos afirmar que en Indo-afro-euro-América (Latinoamérica), ese proyecto histórico está planteado desde hace 200 años. Bolívar y su generación caminaron la primera etapa y lo dejaron formulado. La 2ª independencia, sólo se concretará con la unión de los pueblos y naciones latinoamericanas y caribeñas. Martí lo tuvo claro y lo reafirmó.
Los pueblos de entonces (siglo XIX), no estaban preparados para concretar el sueño de La Patria Grande. Las oligarquías de cada país combatieron esa idea a lo largo de estas dos centurias. Ahora - a inicios del siglo XXI -, la Unidad Latinoamericana sólo tiene futuro si se consolida una efectiva HEGEMONIA SOCIAL POPULAR, que la proyecte hacia una sociedad post-capitalista. Es el nuevo reto que tenemos entre manos.
La carrera de relevos
En América Latina estamos en una carrera de relevos. Fidel y el pueblo cubano re-tomaron la gesta libertadora en los años 60 (siglo XX). Lo permitió y a la vez lo frustró, la geopolítica mundial y la imposibilidad comprobada de construir el socialismo en un sólo País. Además, los pueblos latinoamericanos no fuimos capaces de desarrollar nuestras propias estrategias. Fuimos a la vía insurreccional con la creencia que sólo por esa senda transitábamos la avenida victoriosa de los rusos, chinos, vietnamitas y cubanos. También, la acumulación de fuerza no fue sincronizada debido a que el reloj continental es de complejo ajuste. La revolución fue derrotada en el continente, ahogada en sangre y Cuba quedó aislada.
Para sobrevivir como nación independiente el país antillano se vio obligado a amurallarse en el camino ortodoxo y conservador burocrático de la URSS, perdiendo toda posibilidad de proyección futura. Sigue siendo un faro mundial de dignidad nacional, pero su luz es opacada por la ausencia de una verdadera democracia participativa. Pero ha sido nuestra Cuba, la quijotesca invencible.
En los años 70, Centroamérica con Nicaragua a la cabeza asume la siguiente etapa. El sandinismo derrota al dictador. Pero la revolución sucumbe por la imposibilidad de resistir a una guerra irregular imperialista después del paso y peso de “tomar el poder”. No había allí un verdadero proyecto político. Y desde entonces sobrevive pero sin norte, entre el pasado insurreccional y la nueva ruta por construir, sin lograr liquidar el latifundio oligárquico y la dificultad de redistribuir la escasa renta social.
Posteriormente, Chávez y un grupo de jóvenes militares nacionalistas venezolanos, canalizando la masa crítica de un pueblo insurrecto contra el FMI (“Caracazo”), sólo 3 años después de la caída del Muro de Berlín y de la implosión soviética, inician un nuevo intento por re-lanzar el proyecto político: La 2ª independencia y la construcción de la Patria Grande.
Irrumpe en el escenario latinoamericano con una fuerza avasalladora y una renta petrolera que le otorga condiciones especiales para impulsar la propuesta libertaria. Sin embargo, las limitaciones estructurales de Venezuela (ausencia casi total de un aparato productivo interno y de un movimiento social organizado) le han dado la calidad de “fogonero”. En pocos años ese fuego interno se acabará inexorablemente y otro corredor deberá relevarlo para no perder el impulso.
Rememorando… la primera etapa la asumió Cuba. El sandinismo le dio aire a la carrera en los años 70 y 80. En los 90 arrancó la fase zapatista que no fue capaz de proponer un nuevo proyecto-País y ni siquiera pudo unificar a los pueblos indígenas. No se conectó con la nacionalidad mexicana y la lucha por el poder político. Iniciando el siglo XXI, el bolivarianismo venezolano toma la delantera.
El próximo relevo necesario: la Unidad Latinoamericana
Pareciera que el próximo relevo va a ser tomado por Bolivia con Evo-García Linera a la cabeza. El proyecto andino da muestras de haber aprendido de las demás experiencias. Cuenta con un acumulado social y político de largo plazo construido por obreros, campesinos e indígenas bolivianos con identidad propia; elabora un pensamiento teórico donde se funde la cosmovisión indígena con lo más avanzado del pensamiento democrático socialista.
Tiene a su haber una sociedad con economías “propias” que pueden ser un punto de apoyo para salirse del condicionamiento totalitario de los centro internacionales de poder, así en sus primeras etapas deba acudir a recursos de la globalización para poder sostener el proyecto. Además, su proyecto se fundamenta en una filosofía social de la vida, el Buen Vivir.
La gran debilidad del proyecto es la pobreza de la sociedad boliviana. Si rápidamente no aparecen en Argentina, Brasil, Perú o Colombia, nuevos corredores que conviertan la carrera de relevos en un maratón colectivo, el agotamiento de la experiencia boliviana podría ser el final de toda esta fase de liberación nacional. El camino hacia la consolidación de sociedades incluyentes y equitativas quedaría nuevamente aplazado.
La integración y la unidad Indo-afro-euro-Americana es fundamental. Debemos regular los ritmos, sincronizar el reloj, no apresurarnos, colaborarnos para fortalecer nuestras Hegemonías Populares, que serán el pedestal sobre la cual podremos edificar nuestra fortaleza. Así contribuiremos con la gran tarea universal de construir una sociedad en paz, sostenible ambiental y socialmente, con democracia y verdadera libertad.
Aspiro a que el pueblo de Colombia, mi país, en próximos años pueda asumir uno de esos relevos necesarios, con visión integracionista. Las condiciones se están dando. Nuevos contingentes sociales y populares aprenden en forma acelerada. Jóvenes que vienen detrás de nosotros han asimilado nuestra historia y se preparan para coger la posta. Ya muchos de ellos nos acompañan en nuestras gestas y empiezan a enseñarnos que… ¡VAMOS A GANAR!
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