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"Acá no terminó el juicio"
Por Candela ((i)) -
Thursday, Nov. 15, 2012 at 4:29 AM
Luego de seis años, sentencian a prisión perpetua al violador
y asesino de Sandra Ayala Gamboa. Diego José Cadícamo fue condenado por
el abuso de ocho mujeres, entre las que se encontraba la jóven peruana, a la
que además mató en un edificio del Estado provincial en febrero del 2006.
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El Tribunal Oral en lo Criminal n° 5 condenó a Cadícamo a "prisión perpetua
con reclusión por tiempo indeterminado", figura que implica la imposibilidad
de beneficios de salidas transitorias o anticipadas. Él era el único imputado
por el femicidio de Sandra, aunque las organizaciones de mujeres apuntan a una
red más amplia que incluye negligencias y ocultamiento. En este sentido aseguran
que "acá no terminó el jucio" haciendo referencia a que todavía
continua la lucha que se da en contra de la violencia de género.
Los jueces aceptaron la figura solicitada por la fiscalía y el abogado de la
familia, Montané López. A su vez, hicieron lugar al pedido de este último, para
ampliar la investigación hacia los funcionarios de la Comisaría 1ra de La Plata,
por "ilícito de acción pública" considerando que no se realizaron las acciones
debidas al conocerse la desaparición de la jóven. Sin embargo, dejaron de lado
el pedido de investigar a tres hombres que habían entrado al edificio de ARBA
mientras que el cuerpo de Sandra permanecía en su interior. En ese momento,
el edificio estaba en construcción y los tres trabajaban en la obra. En declaraciones
anteriores habían asegurado que al entrar solo vieron ropa interior de mujer,
y no sintieron olor.
A su vez, el Tribunal concluyó que el imputado es un psicópata que "mata por
placer". Según la opinión de psicólogos y psiquiatras, no tiene cura ni tatamiento;
aunque también coinciden que es conciente de sus acciones y no puede ser declarado
inimputable. Esta circunstancia abre las puertas para pensar que es necesario
tener alternativas para el tratamiento de estas personas. En este sentido, el
Tribunal solicitó a la Subsecretaría de Derechos Humanos de las personas privadas
de su libertad que dispongan "recursos científicos y/o legales para que permitan
dar con más adecuadas soluciones para casos como el de Cadícamo, lo que no solo
redundará en beneficios para ellos sino para toda la sociedad".
El agravante de "matar por placer" es poco usual en la jurisprudencia de la
provincia de Buenos Aires. El único caso en el que se uso una figura similar
fue para Santos Godino, a quien se denominó como 'el petiso orejudo', motivo
que llevó al Tribunal a compararlo con Cadícamo. La comparación con el homicida
de niños y niñas del siglo XIX no fue bien recibida por los presentes ya que
descontextualizaba lo ocurrido con las siete mujeres y en particular con Sandra.
Esto tiene que ver con considerar la muerte de Sandra como un femicidio,
lo cual implicaría tener en cuenta no solo a Cadícamo, sino también todas las
circunstancias que rodean y complejizan este caso.
La madre de Sandra, Nélida Gamboa y las organizaciones feministas que la acompañan
desde el comienzo, hacen hincapié continuamente en las situaciones previas del
femicidio de Sandra. Algunos testimonios hablan de que en la pensión donde vivía,
Sandra era sometida a malos tratos y que le habían retenido su documentación.
También, hay dudas en torno a cómo llegó a saber del trabajo ofrecido por Cadícamo.
Por otro lado, faltan pruebas de ADN extraídas de las uñas de Sandra y se encontraron
colillas de cigarrillos cuyos ADN implican a cinco personas, entre ellas a Cadícamo.
Además hay cuatro hombres que entraron al edificio de ARBA -en ese momento se
encontraba en construcción-, y estuvieron a escasos metros del cuerpo de Sandra
y aseguran haber visto ropa interior. Todos estos indicios no fueron tenidos
en cuenta durante el desarrollo del juicio oral y público.
La figura de femicidio en el sistema judicial permitiría la investigación
de estas causas previas, dando un paso ante la violencia hacia las mujeres.
La violación y el femicidio de Sandra Ayala Gamboa es un caso paradigmático
de la violencia de género. Las estadísticas de 'El Observatorio de Femicidios
en Argentina "Adriana Marisel Zambrano" indican que en el 2011 hubo 282 mujeres
asesinadas y 346 hijos e hijas, víctimas colaterales de los femicidios. Para
el primer semestre del corriente año indicaron 119 mujeres asesinadas y 161
niños y niñas.
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