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Siempre con la misma cantinela: las acusaciones a través de los gobiernos
Por Leónidas Ceruti -
Friday, Jan. 11, 2013 at 3:57 AM
SIEMPRE CON LA MISMA CANTINELA: LAS
ACUSACIONES A TRAVES DE LOS GOBIERNOS
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Jefe de Gabinete
Juan Manuel Abal Medina
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Durante y luego de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2012,
desde Juan Manuel Abal Medina, Sergio Berni, hasta Yasky, Depetris y D´Elia,
compitieron a ver cual lanzaba la acusación más dura, impactante
y mejor direccionada. Y luego de una semana de silencio, siempre desde el
púlpito, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se sumó
al coro señalando un manual de operaciones políticas
para el saqueo y responsabilizó a organizaciones sindicales
y políticas. Señaló también que sectores del
PJ participaron en situaciones similares que vivió el país
en 1989 y 2001. Se había completado el coro.
Al escucharlos y verlos, la memoria hace click, y uno recorre declaraciones
de muchos funcionarios de distintas épocas, en vísperas y
luego de huelgas, manifestaciones y grandes acontecimientos protagonizados
por los trabajadores y el pueblo. Siempre las mismas acusaciones, y siempre
hacia los mismos sectores.
Es el mismo libreto, con algunos cambios semánticos, pero el concepto
es el mismo: descalificar, denunciar, desprestigiar, desmerecer, difamar,
reprobar, excluir, inhabilitar, vaciar de contenido, etc.
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Secretario de Seguridad
Sergio Berni
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Vamos a
hacer un breve repaso de algunas de esas expresiones, leyes,
proyectos, de ministros, presidentes, legisladores, jefes de
policías; como del contexto en que se dieron. Así
veremos desde opiniones ridículas, otras más
cuidadas, leyes redactadas con desprecio hacia los trabajadores,
discursos con impunidad para desacreditar.
En 1890, semanas antes de lo que sería el primer 1° de Mayo,
cuando el reclamo central era por las 8 horas de trabajo, en Rosario, se
reunían anarquistas y socialistas en el bar La Bastilla. La policía
que vigilaba a quienes asistían a las tertulias, en uno de sus informes
al gobernador, advirtió y trato de ridiculizarlos con estas palabras,
que se habían incrementado las reuniones de los gringos
extravagantes que usan corbata negra y moño volador.
El día previo al gran acto fue detenida la militante anarquista y
feminista Virginia Bolten, por distribuir el manifiesto del Comité
Internacional de Buenos Aires, y el sumario policial destacó que
fue demorada una peligrosa agitadora por distribuir propaganda anarquista
ante los trabajadores de la Refinería Argentina, atentando contra
el orden social existente.
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Manifestación
obrera por las ocho horas
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La clase obrera continuó con sus reclamos y su organización.
Protagonizó huelgas, paros generales, manifestaciones, y fueron surgiendo
sindicatos de distintos oficios. Las clases dominantes respondieron con
represión, muertes, estado de sitio, y declaraciones de acusaciones
y amenazas hacia los que luchaban. Fue en esas circunstancias cuando el
Congreso aprobó la primera ley especial para reprimir al movimiento
obrero: la Ley de Residencia (ley 4144), que autorizaba a expulsar del país
a cualquier extranjero cuya conducta comprometa la seguridad
nacional o perturbe el orden público. Ya en 1899 el
senador Miguel Cané, famoso autor de Juvenilla, había
proyectado una ley de represión y expulsión de los extranjeros
rebeldes, pero fueron los sucesos de 1902 los
que impulsaron al General Roca a presentar a ambas cámaras, el proyecto
que en pocas horas obtuvo la sanción favorable, el 22 de noviembre
de ese año. El senador Pérez informante del oficialismo, sostuvo
que la finalidad de la ley era de evitar que ciertos elementos
extraños vengan a perturbar el orden público, a comprometer
la seguridad nacional, y salvar a la sociedad de esos estallidos anárquicos
que comprometen tan graves intereses en un país debidamente constituido.
Fueron cientos los inmigrantes deportados producto de que su conducta
comprometía la seguridad nacional o perturbaba el orden político.
Fue necesario que pasaran más de cincuenta años para
que sea derogada, lo que ocurrió en el año 1958.
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Joaquín Penina
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Pasaron muchos años donde los trabajadores siguieron luchando.
Consiguieron las 8 horas, las primeras leyes laborales, pero también
la represión asesinó a asalariados, y encarceló a muchos.
Tras el golpe de 1930, se declaró el estado de sitio y la ley marcial.
En Rosario se procedió a clausurar los sindicatos obreros. En forma
arbitraria fue detenido el obrero Joaquín Penina, quien sin proceso
previo fue fusilado. El policial informó que en las últimas
horas de anoche 3 hombres de ideas avanzadas -comunistas o anarquistas-
a quien se sorprendió pegando carteles o llevándolos en su
bolsillos, en los que se incitaban a combatir al actual gobierno de la Nación,
por medio de ataques al Ejército, fueron fusilados en la costa del
Paraná, en las inmediaciones del Saladillo, haciéndose cargo
de la inhumación de los cadáveres la misma autoridad. La jefatura
ha dispuesto que en estos casos no se darán a conocer los nombres
de los ejecutados.
Luego en 1932, en la 33ª sesión ordinaria del Senado realizada
el 1° de septiembre de 1932, Sánchez Sorondo había presentado
dos proyectos de ley. Uno sobre Asociaciones gremiales y patronales,
para regular las relaciones entre obreros y patrones, que, entre otras disposiciones,
obligaba a todos los obreros a tener un carnet con sus antecedentes personales
y laborales, fijaba las condiciones para que pudiera existir un sindicato
y para la declaración de una huelga, y creaba jurados paritarios.
El segundo sobre Represión de actividades comunistas,
que fundó en la defensa en la paz, del conglomerado social,
el conjunto de leyes y de procedimientos administrativos que todo país
bien organizado debe adoptar para cuidar de su tranquilidad (...) dentro
de una civilización de la que participa y a la que colabora
frente al (...) comunismo, el anarquismo, el sindicalismo, fuerzas
que aspiran por distintos procedimientos a arrasar con el orden social existente,
por su organización internacional, por su poder doctrinario y financiero,
por sus métodos que lo mismo emplean el libro, el folleto, el discurso,
la tribuna, la bomba, el revólver o el puñal, y sobre todo
por la aparición en el escenario mundial de un estado poderoso, que
ha oficializado, centralizado y financiado la propaganda subversiva y que
hoy tiene en jaque económicamente a la civilización occidental,
constituyen un peligro formidable contra el cual tenemos urgentemente que
defendernos. La fundamentación fue acompañada
de un cuadro de las organizaciones obreras de la República
Argentina, donde están las de tendencia
netamente revolucionaria y las otras que no lo son todavía, pero
que se encuentran en la zona de contagio; la lista abarcaba
a anarquistas, sindicalistas, comunistas y socialistas, incluyendo a la
C.G.T. Girados ambos proyectos a las respectivas comisiones, el Poder Ejecutivo
los incluyó, bajo el título de Ley de Defensa Social, en la
convocatoria a sesiones extraordinarias.
Y Sánchez
Sorondo reiteró la urgencia de su tratamiento: Porque
(...) cruzamos una hora peligrosa que ve conmovidas las garantías
fundamentales de la vida de relación. En el orden político,
por la amenaza constante de perturbar la paz, que proclama como
único medio de resolver sus dificultades internas, un
partido que se dice responsable, y que lo es en realidad, pero
responsable de la situación angustiosa en que se debate la
Nación
(La huelga general política de 1932: descripción
de los inicios de un ciclo en la historia de la clase obrera
argentina, de Nicolás Iñigo Carrera).
El tiempo siguió corriendo. La libertadora luego de
bombardear Plaza de Mayo, procedió a ilegalizar y perseguir a los
trabajadores, proscribiendo dirigentes y atacando las comisiones internas.
Fue sucedida por la presidencia de Frondizi. El 16 de marzo de 1960, el
ministro de Interior Alfredo Vitólo, manifestaba que "los
tribunales castrenses pueden declarar zona de guerra y la autoridad militar
puede tomar determinaciones serias y graves cuando la situación lo
requiera". En esa ocasión, agregó además
que "los responsables de la agitación eran los peronistas
y comunistas especialmente". En verdad, lo que sucedía era
que los trabajadores se habían puesto en pie de lucha contra el plan
económico diseñado por el superministro de Economía
de ese entonces, el capitán ingeniero Álvaro Alsogaray.
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Álvaro Alsogaray
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El 1º de Mayo de 1960, ante el Congreso, Frondizi, analizó
la situación del movimiento obrero y su relación con el gobierno
nacional. Luego de señalar el principal lugar en la sociedad de la
organización sindical y con el objetivo de la normalización
de la vida sindical el Congreso había sancionado la Ley de Asociaciones
Profesionales, destacó que En lugar de canalizar sus
esfuerzos a la normalización de los sindicatos, ciertos dirigentes
obreros respondiendo a consignas políticas extra sindicales, cometiendo
el error de lanzar a los trabajadores a huelgas y movimientos de diverso
carácter. Algunos tuvieron franca fisonomía insurreccional
con el evidente objetivo de perturbar el funcionamiento normal de las instituciones
y crear el clima para un golpe de estado. Otros, se basan en reclamos económicos,
sabiendo que el país no está en condiciones de satisfacerlos.
Al quebrar la disciplina del trabajo se socavaron también gravemente
las fuentes que provenían a la economía familiar. Tales conflictos
gremiales significaron en 1959 una pérdida de 5000 millones de pesos
en jornales y una merma en la actividad económica de 27 mil millones
de pesos. (21)
En los años 60, la Universidad había sobresalido por la
excelencia académica y las investigaciones, pero fue acusada por
la politización de los claustros de profesores y estudiantes, el
excesivo presupuesto, y fue bautizada como la cueva bolchevique.
El viernes 29 de julio de 1966, el gobierno del golpista y dictador Gral.
Juan C. Onganía, a través del decreto ley 16912 anulaba el
gobierno tripartito y subordinaba a las autoridades de las Universidades,
al Ministerio de Educación. Luego vendría la Noche de
los bastones largos con la represión para docentes y estudiantes
en la Universidad de Buenos Aires. Renunciaron 1400 docentes, y el The New
York Times, en un editorial titulado Terror en la Argentina,
Onganía, era comparado con Hitler. El interventor, Luís Botet,
declaro Hay algo que es superior a la enseñanza, a la
ciencia, a la investigación, a la renuncia de 100 profesores, ese
algo es el principio de autoridad.
La lucha
de los estudiantes universitarios se extendió por todas las
universidades del país. En las horas posteriores de aquel 7
de septiembre de 1966 cuando fue asesinado por la policía en
Córdoba el estudiante-obrero Santiago
Pampillón,
el
Secretario de Prensa del gobierno nacional declaraba "(...)
"el gobierno dispone de instrumentos legales y de fuerza para
proceder. Y comienza a hacerlo con toda decisión. De lo que
no dispone más es de paciencia." Y
finalizaba subrayando "la
resolución del gobierno de obrar con la energía que
requiere el deber de contener el desorden que se ha provocado.
Lamenta las víctimas en la policía (que
no las había)
y las víctimas de los provocadores. Y lamenta las víctimas
que vendrán, porque a partir de ahora no se admitirá
ese desorden."
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Héctor Quagliaro
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Al año siguiente, 1968, surgió la CGT de los
Argentinos. La delegación de Rosario eligió como secretario
general, a Héctor Quagliaro, y se organizó un acto para el
primero de mayo, que fue el más importante del movimiento obrero
en ese año. Ese día, en Rosario, el clima en la ciudad era
de tensión, que se puso de manifiesto en las primeras horas de la
tarde, al apostarse una fuerte vigilancia policial en la zona céntrica
y especialmente en la Plaza Pringles, lugar elegido para la concentración.
Ante la imposibilidad de concretar el acto, se decidió realizarlo
en el interior del local de la central obrera. Fue así que en el
patio se concentraron los presentes y se improvisó una tribuna que
ocuparon varios oradores. La policía había rodeado el local
de la CGT de los Argentinos. Luego de varias negociaciones entre los sindicalistas
y la policía, se llegó a un acuerdo, por el cual los obreros
y políticos comenzaron a abandonar el local, siendo conducidos a
la seccional quinta para su identificación y posterior puesta en
libertad.
Posteriormente, al ser sancionado el Jefe de Policía por el juez
del trabajo, justificó en un comunicado tragicómico su accionar
que tras ser debidamente identificadas las personas que se hallaban
en el interior de la central obrera local, se estableció que todas ellas
no representaban al gremialismo en sí, sino que entre las mismas estaban
numerosos elementos endilgados e integrantes de activas células y fracciones
extremistas y políticas como ser, Lisandro Viale, ex diputado provincial
de la ex Ucri, participa de la comisión de solidaridad de la Revolución
Cubana, integrante del llamado frente por un plan mínimo y de una formula
única (pantalla del PC) habiendo viajado a Cuba (…), Luís Pujals, ex dirigente
del ex Partido de los Trabajadores, izquierda línea Pekín,….(…) Héctor Caballero
activo dirigente del movimiento estudiantil, izquierdista, conocido agitador
estudiantil, (…) Miguel Díaz, dirigente del ex Partido Comunista, fue candidato
a concejal de aquella agrupación, (..) Mario Aguirre, político gremial,
Eduardo Zanella, asesor letrado de la CGT, activo dirigente estudiantil
del movimiento juvenil peronista (…) Héctor Quagliaro, político gremial,
(sigue la lista), todos los cuales evidentemente persiguen fines totalmente
opuestos a la fecha y con los fines de perturbar la tranquilidad, el orden
y confundir a la ciudadanía como lo prueban los panfletos arrojados en la
oportunidad”.
El 69 fue el año de los AZOS: Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo. En
los días previos y durante el Primer Rosariazo, fueron asesinados
dos estudiantes Bello y Blanco. El Ministro del Interior, Borda, expresó
el mensaje de siempre tras una manifestación y la posterior represión:
"Resulta así muy claro que el clima de violencia ha sido
provocado por elementos de extrema izquierda y por algunos políticos,
que en estos días se han mostrado particularmente activos. No ha
faltado tampoco algún dirigente gremial que, interesado más
en satisfacer sus ambiciones personales que en el auténtico bien
de los trabajadores, intenta aprovechar las circunstancias para inducirlos
a servir a sus menguados propósitos."
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Junta Militar genocida
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Luego del golpe del 76, fue designado como Ministro de Trabajo, Llamil
Reston, quien todos los 1° de Mayo daba encendidos discursos. En uno
de ellos, defendió las modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo,
la reglamentación del derecho de huelga, que se hallaba suspendido,
la Ley de Asociaciones Profesionales y la intervención de la CGT.
Finalmente dejó en claro cuál era la política para
cualquier oposición en las fábricas a la dictadura al afirmar
que Con relación a la actividad de la subversión
en el ámbito fabril se sabe que ella intenta desarrollar una intensa
y activa campaña de terrorismo e intimidación a nivel del
sector laboral. Los objetivos de esa campaña son: la destrucción
de la Nación, la paralización del aparato productor, la instauración
de una dictadura marxista y la negación del ser nacional. Para combatir
y destruir a la subversión hay que conocer su modo de actuar: adoctrinamiento
individual y de grupos para la conquista de base obreras, colocándose
a la cabeza de falsas reivindicaciones, creación de conflictos artificiales
para logra el enfrentamiento con dirigentes empresarios y el desprestigio
de los auténticos dirigentes obreros, el sabotaje a la producción,
la intimidación, secuestro y asesinato de obreros y empresarios que
se opongan a sus fines. Ejecutores de ese accionar son agentes infiltrados
y activistas perfectamente diferenciales de los verdaderos delegados que
ejercen la representación gremial de sus mandantes. Frente a ese
accionar, el gobierno y las FFAA han comprometido sus medios y su máximo
esfuerzo para garantizar la libertad de trabajo, la seguridad familiar e
individual de empresarios y trabajadores y el aniquilamiento de enemigo
de todos .
Hacia 1979, en el tradicional mensaje a los trabajadores, Reston, hizo
referencia al paro de actividades que hacía pocos días se
había realizado, afirmando que el gobierno y el pueblo
están dispuestos a consolidar los objetivos alcanzados por encima
de intereses mezquinos, sectoriales o individuales, cuya acción perjudica
al conjunto de la Nación. Dejando un observación
para los sindicalistas, que debían asumir sus responsabilidades,
cumpliendo con sus deberes y derechos, finalizando con una
nueva advertencia: En esta dura prueba que la Nación
debió afrontar, hemos ganado la paz y la seguridad. No debemos olvidar
que nuestros enemigos aunque derrotados, están presentes y se manifiestan
de diversa manera. Contra ellos debemos estar prevenidos y no dejar de mirar
el rumbo(...);ya que el Proceso de Reorganización Nacional aún
no concluido su misión y la gran labor de todos ha sido que impere
un orden social y para lograrlo el gobierno tiene comprometida toda su voluntad
y energía.
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Saúl Ubaldini
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Ya en democracia, el movimiento obrero resistió las políticas
económicas del presidente Alfonsín con una serie de paros.
En vísperas de la huelga general, en 1985, el presidente aprovechó
un viaje al sur del país para inaugurar dos plantas industriales,
para lanzar un ataque verbal visceral y frontal contra la CGT: "Los
problemas que agobian a Argentina no vamos a resolverlos con llorones que
se ponen frente al pueblo para decirle que hay que cambiar la economía
o que el Gobierno se vaya. Alcanzaremos la solución de nuestros problemas
aunque algunos mantequitas estén llorando y quejosos". (alusión
personal al secretario de la CGT, Saúl Ubaldini).
Con los
años, Menem y sus ministros, harían escuela en las
descalificaciones y acusaciones a aquellos que enfrentaban sus
políticas de hambre y exclusión. La lista es larga,
pero tomemos como ejemplo, las declaraciones luego de la huelga
general del 14 de agosto de 1997, convocada por la CTA y el MTA.
Menem, como bastonero de un discurso extremadamente homogéneo de
todos los hombres del Gobierno, y con un eje electoral claro, acusó
a los opositores de la "autoría intelectual" de
los hechos de violencia producidos durante el paro general, convocado por
el sindicalismo opositor. En un encendido discurso hecho en la ciudad chaqueña
de Las Breñas, sostuvo sobre los dirigentes, que "muchos
de ellos son los responsables de los hechos de violencia; fueron los autores
intelectuales de todo lo que pasó". Acusó a quienes
apoyaron el paro de "dañar la paz, la democracia, al pueblo
argentino, y le hacen daño a la imagen argentina en el mundo".
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Carlos Saúl
Menem e Isaac Rojas
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A partir de esos incidentes, el Gobierno nacional caracterizó el
paro como "el menos exitoso y el más violento de la historia".
Menem sostuvo que los opositores políticos "hablan
de paz y ayer apoyaron el paro del sector de los violentos; han apoyado
la violencia que desataron a lo largo y a lo ancho del país, y esta
no es la forma de hacer política".
"Esto
es obra de la oposición, no del Gobierno",
sentenció
Menem como una consigna de campaña, antes de sostener que
"no
queremos más salvajes, ni dañinos ni encapuchados,
porque no son más que cobardes que no quieren dar la cara".
Con el
mismo tono de campaña del discurso presidencial, los
ministros Corach y Caro Figueroa, el de Justicia, Raúl
Granillo Ocampo, y el secretario general de la Presidencia, Alberto
Kohan, insistieron en atribuir a los convocantes del paro y a la
oposición de la responsabilidad de los enfrentamientos
producidos durante la huelga. Mientras que en el Senado, dos
operadores importantes del gobierno, Eduardo Bauzá y Eduardo
Menem, presentaron en conjunto un proyecto de declaración
destinado a repudiar los incidentes, y a "exhortar" a los
partidos políticos a "condenar estas manifestaciones".
El presidente Fernando de la Rúa y sus ministros llevaron al paroxismo
las declaraciones ante cada paro y acciones de protesta. Basta este ejemplo.
Luego del paro del 9 de junio de 2000, el presidente hizo una enfática
defensa del rumbo económico del Gobierno y cargó contra los
dirigentes sindicales. "Durante estos diez años las cúpulas
sindicales fueron cómplices silenciosos del abandono y la desprotección
de los trabajadores", dijo para desvirtuar el sentido del paro
general, desconociendo la resistencia de muchas organizaciones sindicales
a las políticas de Menem-Cavallo.
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Domingo Cavallo
y Fernando de la Rúa
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El jefe del Estado, pese a que el Gobierno había dejado trascender
que convocaría al "diálogo social" para concertar
soluciones para la crisis entre todos los sectores, no vaciló en
cargar contra los convocantes a la huelga. Reiteró que "hacerle
un paro al país no ayuda al país; llamar a la rebelión
fiscal perjudica a los que menos tienen". Y añadió que
"no es bueno que se utilice el sufrimiento y la impaciencia de la gente
para defender intereses sectoriales". Luego en un discurso
para todo el país, anunciaba medidas de ajuste para los trabajadores:
"Entonces, la decisión difícil. Tuve que reducir los
salarios más altos de los empleados del Estado nacional. Esto no
significa que se le haya rebajado el salario a todo el pueblo, como algunos
quieren hacerlo parecer. Se pidió este esfuerzo, que es transitorio,
sólo a los empleados del Estado, de un Estado quebrado y al que hemos
arrastrado históricamente como un lastre que nos ha impedido ponernos
de pie y al que estamos empezando a transformar en un Estado fuerte y sano,
que nos posibilite políticas activas, económicas y sociales.
(..)Estas medidas apuntan a cambiar esta historia de desilusión y
fracaso económico. He tomado medidas drásticas de ahorro y
duelen, lo sé. Me duele a mí tomarlas. ¿Pero alguien
puede pensar que las hubiera tomado si no hubiese estado convencido de que
traerían buenos resultados en el futuro, si no supiese que esto es
lo que debemos hacer para que nuestro querido país comience a crecer
de una buena vez? El futuro me dará la razón.
La respuesta la tuvo con el pueblo en las calles en diciembre de
2001.
Y en los
últimos años, se ven fantasmas en cada esquina, y
hacia ellos van los dardos. Cristina Fernández de Kirchner,
desde hace varios meses, se ha dedicado a atacar a los
trabajadores, a sus formas de protesta y reclamos. Mientras tanto,
tolera los negociados de las mineras, banqueros, multinacionales
del agro y popes de la UIA, entre otros.
Como siempre desde el atril y en su rol de hacer docencia,
recomendó y sugirió Les pido que cuando protestemos
lo hagamos un poco en la vereda y en el cordón para que la gente
pueda circular y llegue a la escuela, al trabajo, para que pueda llegar.
Su exhortación estuvo dirigida a los grupos sindicales y sociales
para que revisen los métodos de protesta. Pidió no
complicar la vida a la gente, ni violar la ley ni utilizar métodos
violentos.
Posteriormente, cargó duro contra los trabajadores de los subterráneos,
cuando los criticó por sus "actitudes egoístas,
insolidarias, impropias" por negarse a recargar las tarjetas
SUBE. Los trabajadores sostuvieron que, dada la elevada ubicación
del dispositivo de carga, les provoca tendinitis. "Vi a mi viejo
trabajar en el colectivo, tenía que sacar boleto por boleto. Laburó
toda su vida y nunca tuvo tendinitis de nada. ¡La pucha! Lo que pasa
es que era más difícil hacerse el revolucionario porque no
había gobiernos democráticos", afirmó
para desacreditar los argumentos del reclamo laboral. Y en otro pasaje pidió:
"Pensemos un minuto no sólo en nosotros mismos, en pensamientos
de tipo corporativo. Estos de la tendinitis son a los que les reconocimos
la libertad sindical. Les pido a todos los argentinos que tienen responsabilidades,
que trabajan, que estudian, que están arriba de un arado, que pensemos
un minuto no sólo en nosotros mismos, son actitudes egoístas,
insolidarias, impropias".
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Cristina Fernández
de Kirchner y Carlos Tomada
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Dos meses
después, el turno para las críticas fue para los
gremios aeronáuticos y sus trabajadores. En un encendido
discurso en el que lloró tres veces, rió otras
tantas y recordó a su marido, Cristina K criticó
duramente a dichos gremios, a los que acusó de "cínicos",
les enrostró los aumentos de sueldo que habían tenido
desde que el Estado se hizo cargo de Aerolíneas Argentinas y
los exhortó a trabajar.
Las
críticas no sólo fueron para los gremios en
conflicto, como el de los mecánicos, y el de los pilotos,
también hubo una referencia a Hugo Moyano, por haber
bloqueado desde Camioneros a la empresa Gate Gourmet, encargada del
catering a bordo, que se vio obligada a paralizar la actividad y
amenazó con irse del país. Con ironía,
Cristina se quejó de que los sindicatos esgrimían
"colitis" para no trabajar, y advirtió que "estas
cosas de boicot encubierto nos hacen perder millones de dólares.
El último conflicto nos hizo perder 20 millones de dólares".
Siguió
con su parlamento y fue entonces cuando elevó el tono de voz
y la emprendió contra los constantes paros aeronáuticos:
"La
cuestión no es enfrentar a nadie, la cuestión es
convencerlos de que trabajen. Estoy vieja para las declaraciones de
amor. Lo que les pido es que trabajen".
Molesta,
muy molesta, Cristina mostró todo su enojo por los
conflictos gremiales. Lo que siguió fueron lágrimas,
se le quebró la voz y dijo que "Me
duele que te cuenten que en un vuelo de United o de American no
habían podido subir el catering y el piloto dijo por altavoz
a todo los pasajeros que la culpa de que no le dieran comida era
del Estado argentino. Sentí mucha vergüenza".
Y continuó: "Más
que una falta de cooperación, hay un ejercicio de cinismo
inadmisible".
Hacia el final, largó su última advertencia: "El
día que esto se acabe, a los primeros que se van a llevar
puestos es a los trabajadores. Yo voy a seguir viviendo y comiendo
pero se van a llevar puesto a los trabajadores".
Posteriormente,
en medio del discurso de asunción ante la Asamblea
Legislativa, en diciembre de 2011, envió un duro mensaje a
los sectores sindicales: Alguien
me dijo que parece ser que en la Constitución peronista de
Sampay no estaba el derecho de huelga. ¿Podrá ser
posible? Ah, no había conflictos con Perón. O sea que
cuando estaba Perón no había derecho a huelga, digo
por los que lo reivindican a Perón y nos critican a
nosotros. El derecho de huelga, que es un derecho que asiste a
todos los trabajadores por imperio de la Constitución
reformada. Hay derecho de huelga, pero no de chantaje ni de
extorsión".
Además,
hizo referencia al conflicto docente y petrolero que se generó
ese año en Santa Cruz, y se refirió al nivel de
ingresos de esos sectores. "Curiosamente
el sector docente cobra el salario más alto de la República
Argentina. Y de la actividad privada, el de los petroleros es uno
de los más importantes junto con el minero. Esa huelga que
se prolongó por meses, en la que por primera vez sectores
docentes tomaron yacimientos, le significó al país
una pérdida por día de más de u$s 10 millones
y, todo el conflicto, más de $ 800 millones de pesos",
aseveró.
Lo que se
pretende condicionar es el derecho de huelga. Luego vendrían
las declaraciones para poner topes a las paritarias.
Todo
continuó con el inicio de clases complicado por paros
docentes en muchas provincias. Cristina K aprovechó la
apertura de sesiones en el Congreso para criticar a los docentes
con una dureza inédita. Después de lamentarse por no
haber podido garantizar el inicio de clases en todo el país,
disparó: Con
trabajadores que gozan de estabilidad frente al resto de los
trabajadores, con jornadas laborales de 4 horas y 3 meses de
vacaciones, cómo es posible que sólo tengamos que
hablar de salarios y no hablemos de los pibes que no tienen
clases.
Además, aseguró que los niveles de ausentismo entre
los docentes son preocupantes. Esta embestida llegó
en medio de los conflictos que impidieron el inicio normal de las
clases en siete provincias: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe,
Mendoza, Chaco, Misiones y Entre Ríos. Consideró
suficiente el aumento del 20% ofrecido a nivel nacional. Creo
que han quedado atrapados en una lógica de otro país,
la lógica de la Carpa Blanca,
sostuvo.
Estos
meses varia cosas se han vuelto a repetir. Así vimos la
movilización de la Gendarmería para enfrentar a los
huelguistas, militarizar el conflicto entre los camioneros y los
empresarios del transporte. Debemos sumar los pronunciamientos
antiobreros de ministros, diputados y funcionarios del gobierno
nacional y la judicialización de la protesta
Y las
agresiones siguieron cuando, CFK, descalificó el paro del 20
N, e hizo mención a determinados hechos históricos de
la clase obrera, con varios errores: origen de los piquetes, las
huelgas, represión en Villa Constitución, etc.
Los
ataques a los trabajadores continuaran, ya que la presidenta se ha
decidido a ser complaciente y socia con el capital y sus intereses.
Ante esos planteos Marchemos, gritemos, protestemos... Que
cuando se escriba la historia de este tiempo que nos tocó vivir,
se sepa que no estuvimos de acuerdo... (Raúl González
Tuñón).
Leónidas Noni Ceruti, historiador.
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