Sábado, 16 de febrero de 2013 | La búsqueda de Matías Ayastuy: “si mi hermano o hermana nació, en algún momento nos vamos a encontrar”
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(Por La Retaguardia) Matías Ayastuy tiene a sus padres desaparecidos.
Fueron secuestrados cuando él tenía nueve meses, del departamento que compartían
en el barrio porteño de Caballito. Matías estuvo desaparecido unos días,
hasta que fue encontrado por sus abuelos maternos en la por entonces Casa
del Menor y la Familia. Con el correr de los años, supo que sus padres estuvieron
detenidos primero en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio
El Atlético y luego en El Banco. Pero hace muy poco, Matías se enteró de
que al momento de su secuestro, su mamá estaba embarazada, por lo que inició
junto a la filial de Rosario de Abuelas de Plaza de Mayo una campaña para
encontrar a su hermano o hermana.
Ayastuy planta bandera identitaria en el comienzo de la charla: "yo prefiero
no decir, en general, 'soy hijo de desaparecidos'; prefiero decir 'soy Matías
Ayastuy y mis padres están desaparecidos'. Aunque parezca una sutileza,
hay una diferencia al presentarse: yo soy yo y tengo la desgracia de tener
a mis viejos desaparecidos".
Los padres de Matías, Jorge Ayastuy y Marta Bugnone, comenzaron su militancia
política en el cristianismo de base en Rosario, que tenía participación
en la Iglesia tercermundista. Posteriormente, se incorporaron al Partido
Comunista Marxista Leninista (PCML). A mediados de los `70, decidieron irse
a vivir a la Ciudad de Buenos Aires luego de que la Triple A les baleara
la casa. “Ahí aparezco yo en la historia, el 2 de marzo de 1977”, inició
su relato Matías Ayastuy en diálogo con “Oral y Público”. “Nueve meses después,
el 6 de diciembre, se produce lo que después se conoce como el Operativo
Escoba – explicó –, que es llevado adelante por las fuerzas conjuntas de
seguridad, que estaba destinado a barrer con toda la dirigencia del PCML.
Se producen un centenar de allanamientos, secuestros y desapariciones, lo
que termina prácticamente con la actividad política de ese partido. En ese
operativo son secuestrados mis viejos. Cuando ellos escuchan el operativo
militar, me ponen una pulsera en la muñeca, yo estaba muy enfermo en ese
momento, tenía un principio de tuberculosis, y lo que hacen es pasarme por
un tapial a la casa de una vecina”.
Aquí
el link con el caso Nicolás
Berardi se nos torna inevitable. Le comentamos los paralelismos, pero
él no reconoce, ni a Nico, ni al parecido entre las historias de padres
desesperados que, sabiendo que no podrán escapar, deciden salvar a sus hijos
dejándolos en casas linderas.
El 6 de diciembre de 1977 las fuerzas de seguridad ingresaron
al departamento de la calle Martín de Gainza 958, en el barrio porteño de
Caballito, y secuestraron a Jorge y Marta. Al concluir el operativo, la vecina
llevó a Matías al departamento de otros vecinos, que tenían una relación afectiva
con sus padres: “permanezco unas horas, hasta que posteriormente vienen fuerzas
de seguridad y me secuestran a mí también, estoy desaparecido desde ese 6
hasta el 23 de diciembre de ese mismo año, que es el día que mis abuelos maternos
me recuperan. A pesar de todo lo terrible de la historia, tengo la suerte
de ser recuperado a los pocos días del secuestro”.
Los abuelos de Matías vivían en Gualeguaychú y viajaron a Buenos Aires
cuando se enteraron de lo sucedido. Fueron varias veces a la Casa del
Menor y la Familia ya que les habían pasado el dato de que allí se encontraba
su nieto. Tras numerosas negativas, una enfermera les reconoció la presencia
de Matías en el lugar. Al día siguiente pudieron llevárselo: “creo que
el tema de la enfermedad influyó para que no me dieran en adopción inmediatamente.
Creo que son elementos que hicieron que yo pueda tener mi identidad verdadera.
Yo siempre digo que agradezco profundamente en primer lugar a mis abuelos
por haberme dado la oportunidad de poder ser quien soy, en el sentido
de haber construido la identidad que construí sabiendo la verdad de mi
vida desde que tengo conciencia de mi existencia”, aseguró Ayastuy.
Como la mayoría de los familiares de desaparecidos, a lo largo de su vida
Matías debió reconstruir el rompecabezas de quiénes fueron sus padres y
qué les sucedió a partir del secuestro: “esa noche, la del 6 de diciembre
de 1977, fueron trasladados al (CCDTyE) Atlético, donde permanecieron no
sé si hasta el 31 de diciembre de ese año o el 1 de enero, en que son trasladados
al Banco, porque se decide la demolición del Atlético para construir la
autopista. Ellos pasaron por el Atlético y El Banco seguro, son los dos
lugares por los que sé que estuvieron, porque hay testimonios de ex detenidos.
Y si estuvieron en otro lugar más o si mamá parió en algún otro lugar es
algo que todavía no lo sé. En El Banco estuvieron seguro hasta fines de
abril, principios de mayo. A partir de mayo de 1978 no se sabe más nada,
que es la fecha de traslado que manejamos”.
Pero
lo que Matías se enteró recién en 2008 fue que su mamá estaba embarazada
al momento de su secuestro: “mi mamá y mi papá habían decidido no comunicar
el embarazo a la familia, y por eso yo me entero a través de amigas y compañeras
de militancia más de treinta años después”. Primero fue a través de una
amiga de su madre, quien se comunicó con él y le contó que al momento de
su desaparición Marta Bugnone tenía un atraso de veinte días o un mes. “A
partir de este testimonio que toma la Comisión Nacional por el Derecho a
la Identidad (Conadi), que depende de la Secretaría de Derechos Humanos
de la Nación y que trabaja en conjunto con Abuelas de Plaza de Mayo, se
me propone sumar mi información genética, la sangre mía y de mi grupo familiar,
al Banco Nacional de Datos Genéticos. Eso lo hacemos en 2008, se hacen los
análisis y da negativo. Al dar negativo los análisis medio como que la sensación
que tenía es que no había muchas posibilidades de que hubiera prosperado
un embarazo de tan poco tiempo y en esas circunstancias de detención y tortura.
Pero lo que hay de nuevo, al menos para mí, es que a mediados de 2012 yo
hablo con una persona y posteriormente otra me lo confirma, que me dicen
que en realidad mi madre tenía un embarazo mucho más avanzado, de cuatro,
cinco o seis meses. Esto me lo dice una compañera de militancia de mi madre
que también estaba embarazada y que se veía asiduamente con mi mamá. Y hay
otra compañera que un tiempito después me confirma por otro lado, sin conocerse
prácticamente, la misma información. A raíz de eso, me contacto con la filial
de Rosario de Abuelas y les consulto qué podíamos hacer, y de alguna manera
coordinamos para hacer una campaña de búsqueda, difundiendo fotos e imágenes
de mis viejos, invitando a todos los chicos que duden de su identidad a
acercarse a Abuelas de Plaza de Mayo”, contó Ayastuy en la entrevista con
Oral Y Público.
Respecto a la búsqueda que emprende de su hermano o hermana, Matías la califica
como optimista: “si bien tiene las expectativas lo más medidas posibles
es optimista y yo sé que llevará mucho tiempo seguramente, pero también
creo que voy a poder saber la verdad. En primer lugar, tarde o temprano
voy a poder saber si mi hermano o hermana nació o no, es una primera respuesta
que yo necesito tener; y también creo que si nació esa persona en algún
momento, en el futuro, seguramente nos vamos a encontrar. También la campaña
apunta a que no solamente yo encuentre a mi hermano o hermana, de alguna
forma se propone que todas las personas nacidas entre 1975 y 1980 que duden
de su identidad se acerquen a Abuelas. Si sirve para que algún otro familiar
que está buscando encuentre su identidad realmente sería una alegría gigante.
La gran mayoría de los casos en que se recuperan los nietos de Abuelas desgraciadamente
no depende tanto de quienes buscamos, sino principalmente de quienes dudan
de su identidad. La difusión de imágenes tiene que ver con que hay muchos
chicos que dudan de su identidad y no se animan a dar el paso, a acercarse
y hacerse los análisis porque les parece que es demasiado ajena esa historia
que ven por televisión o por los medios, pero muchas veces al ver las fotos
y reconocerse en una mirada, una sonrisa o en algún gesto, eso los termina
de decidir y les hace dar un paso, y en gran parte de los casos de los nietos
recuperados han sido historias en las que ellos se han reconocido similares
o parecidos con las fotos que circulan en los álbumes de Abuelas”.
Por eso, todas aquellas personas que nacieron entre 1975 y 1980 y tienen
dudas sobre su identidad o conocen a alguien que las tenga, pueden acercarse
a Abuelas, ya sea a través del sitio www.abuelas.org.ar,
o llamando al teléfono 011-4384-0983. Quienes quieran comunicarse con la
Filial Rosario pueden acercarse los lunes, miércoles y viernes, de 10 a
14, a Laprida 563, oficina C, o llamar al 0341-448-4421.