“Su testimonio instaló la condena por aborto forzado en la Argentina”

Marina Destéfani, hija de Silvia Suppo, se refirió al reciente fallo en la megacausa por delitos de lesa humanidad de Rafaela, Santa Fe, que fue, entre otros hechos, por la violación y el aborto forzado posterior a los que fue sometida Suppo, asesinada meses después de declarar. Destéfani dialogó con Fernando Tebele en el programa Oral Y Público.


Foto: Marina Destéfani (Foto: laizquierdadiario.com)

“Tengo emociones muy encontradas. Por un lado, la sensación de la tarea cumplida, la satisfacción de poder cerrar un proceso familiar de tantos años de lucha y de trabajo compartido. Por otro lado, hay angustia y sabor a poco que dejan condenas tan míseras. Nosotros esperábamos que fueran efectivas e inmediatas y no fue así en uno de los casos. Uno de los imputados queda libre hasta que quede firme la condena. Esto deja un sabor amargo. Y también la ausencia de nuestros viejos para poder compartirlo con ellos, que son los iniciadores de todo esto”, reivindicó Destéfani.

Las condenas

Ricardo Ferreyra fue condenado a 16 años (22 sumando una condena previa) por la violación, Juan Calixto Perizzotti fue condenado a 14 años por el aborto forzado (quedó con perpetua), María Eva Aebi recibió 10 años por tormentos y como partícipe necesaria en el aborto (su pena completa quedó en 25 años) y Oscar Farina recibió 8 años. Sobre este último, Destéfani contó: “Es la novedad en este caso, llegó sin prisión preventiva siquiera. Está acusado de ser uno de los choferes y cómplice necesario en lo que fue el traslado de Silvia. Fue reconocido por ella y por varias testigos como segunda mano de Perizzotti. Fue condenado por partícipe necesario en el aborto forzado pero quedará suelto hasta que la condena sea firme”, explicó. “Ni siquiera presos comunes tienen ese privilegio y acá estamos ante un peligro de fuga inminente y mucho temor por parte de las testigos que lo identificaron cara a cara en este juicio como es el caso de Graciela Rabellino que estuvo detenida con mi mamá. Perizzotti fue quien dio la orden de que había que ‘subsanar ese error’, como se escuchó en la Guardia de Infantería Reforzada que le dijo a Silvia cuando se enteró de su embarazo producto de la violación. El error era el embarazo, no la violación. Sabemos que el hijo de Perizzotti es activo militante de una organización antiderechos en la provincia de Santa Fe. Se cansó de llenarse la boca hablando de sus amistades con los capellanes y curas de Santa Fe, incluso durante este último juicio”, denunció.

Perspectiva de género

“Siempre tenemos dudas de si seguir exponiendo la voz de Silvia contando esto y de hecho fue una decisión cuando se hizo la película sobre ella. Nos pareció que sí porque lo personal es político, como decimos las feministas. Su testimonio sirvió para una condena histórica y marcar un precedente hasta internacional. Eso nos pone en dimensión y nos devuelve por qué decimos que fue una testigo clave siempre, cuál fue el valor de su testimonio y la necesidad de que haya una perspectiva de género en las condenas que se vienen. Esperamos que lo de Silvia sirva para eso ya que no pudo verlo, pero se lo dejamos a las nuevas generaciones como un hecho histórico”, destacó.

“Además, no estuvo contemplada la desaparición de Reynaldo Hattemer, quien fuera compañero de mi mamá en los años setenta y fue detenido desaparecido antes que ella en pleno casamiento de su hermano. Es un caso muy emblemático para la provincia y la ciudad que quedó impune porque ninguna de estas personas fue condenada. Los señalados como los secuestradores están todos muertos, eran policías de la ciudad y personal civil de inteligencia. No pudimos obtener ninguna condena, pensamos que Fiscalía lo iba a pedir”, lamentó Destéfani.

Marina y Andrés

“En nuestro testimonio, mi hermano y yo pudimos hablar del asesinato de Silvia. Somos los únicos querellantes en esta por mi papá que no está más, Jorge Destéfani, que también es víctima y mi mamá. Intentamos serlo por Reynaldo, pero al no ser familiares directos legalmente no se podía. Pudimos recordar la declaración de mi viejo y de mi vieja en la acusación a Farina particularmente que es el que llegó libre y sin condena. Quedó en evidencia que si ella volvía a declarar, esta persona tenía muchos intereses en el juego. Por eso sospechamos y volvemos a insistir en que la quisieron acallar y que no llegara a dar este testimonio por la desaparición de Reynaldo y la condena que se veía venir Farina. Este acusado tiene dos de sus hijas que están casadas con policías que ocupan altos cargos en la provincia de Santa Fe”, contó. “Hay una relación familiar de complicidad y continuidad con la Policía que sigue siendo denunciada en la actual investigación del asesinato de mi mamá. Este juicio nos permitió poner en perspectiva quién era Silvia, cuál era la importancia de su testimonio y los intereses en juego más allá de lo que ella ya dijo y lo que implicó para la Provincia. Lo que dijo Silvia silvió para condenar a un ex juez y para instalar la condena por aborto forzado en la Argentina”, subrayó. “No hay que ser ningún ilustrado para darse cuenta por qué el interés y por qué la saña también, porque no la mataron de un tiro sino de nueve puñaladas y a cuatro días del 24 de marzo. Con respecto a Marta Sosa, se parecen muchísimo los casos. Las características de las víctimas, el tipo de condenado, pertenecen a sectores populares con poco entrenamiento y casualmente se desempeñan en crímenes perfectos. Se repite el esquema en las dos causas”, consideró Destéfani.

“Esto continúa, no termina acá, vamos también por la justicia social”, concluyó la hija de Silvia Suppo.

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Fuente: http://www.laretaguardia.com.ar/2018/10/su-testimonio-instalo-la-condena-por.html

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