Opinión: Plurinacional y Popular, somos

Memoria, Verdad y Justicia son pilares levantados por los organismos de Derechos Humanos en Argentina, luego de la larga noche de la dictadura militar de los ’70. La memoria colectiva argentina no puede seguir siendo selectiva -menos en los movimientos sociales-. Debe ser una memoria construída con lxs sobrevivientes del anterior genocidio: el genocidio mapuche.

07/11/2018

La Campaña al Desierto no sucedió solamente por un pensamiento racista, sino que tuvo un fin instrumental: apropiación del territorio mapuche (Pwelmapu) en manos de milicos y de las mismas familias que hoy nos gobiernan: los Bullrich, los Peña Brown, etc. Sus amistades de ayer con los británicos son las mismas amistades de hoy con los Benetton y los Lewis – entre tantos constructos ficticios- para apropiarse de los “recursos naturales” y de nuestra territorialidad.

La transformación del Estado colonial a un Estado plurinacional se hace reconociendo la condición de sujetos políticos a los pueblos originarios. La memoria larga la portan nuestrxs abuelas y la memoria corta nuestras madres. La violencia estructural la padecemos nosotrxs y la revertirán nuestros hijxs y nietxs cuando la justicia sea reparadora y no esté solamente basada en el castigo.

La memoria larga tiene herramientas propias de organización y formas de resistencia y de re-existencia. Por eso nosotrxs, hoy seguimos de pie. Petu mogeleiñ. Para refundar el Estado tal como lo planteó Eugenio Zaffaroni durante el II Encuentro Federal de Derechos Humanos, el primer paso es reconocer la condición política de las naciones pre existentes a la formación de 1810. Esa, es nuestra verdad.

Nuestra preexistencia tiene pensamiento político propio, además de “artesanías”.

Debatamos un nuevo paradigma de derechos para el nuevo Estado Plurinacional. Debatamos etnonacionalismo mapuche y ciudadanía argentina. Debatamos si alcanza el paradigma de los Derechos Humanos surgido en el norte o propongamos un paradigma biocéntrico para jaquear al antropocentrismo.

Puede o no gustar la metodología de Pu Lofen Resistencia Cushamen. Pero… reducir la diversidad existente al interior de la nación mapuche a una sola comunidad es, mínimo miope. Inferir ese modus operandi a la totalidad de nuestro pueblo habla del profundo desconocimiento que porta la argentinidad sobre nosotros.

Mal que le pese a quien le pese, la nación mapuche en la Argentina la componemos más de 700.000 personas distribuidas en siete provincias.

Somos veinticuatro comunidades mapuche en provincia de Buenos Aires, más de ciento veinte en Río Negro, más de cincuenta y ocho en Newken, más de doscientas en Chubut, más de veinte en La Pampa, más de quince en Mendoza.

La simetría de poder entre mapuche y argentinxs se ve y se percibe en acto.

El “campo nacional y popular” podría en términos de acumulación y de alianzas empezar a achicar la brecha de la asimetría existente con hechos y gestos que potencien memorias otras, epistemes otras. Uno, no menor, es pasar a nombrarse a sí mismo: plurinacional y popular. Precisamente no, en lógica de juntarnos con el “indio amigo”. De eso, se ocupa el macrismo (lo sabemos bien nosotrxs, en Los Toldos) quien ya eligió, configurar al pueblo mapuche como el enemigo interno.

El riesgo de que la oposición política no tenga la sensibilidad de captar o no lea la heterogeneidad de las identidades políticas nuevas (etnonacionalismo mapuche) es que produzca la expoliación o genere una fuerza centrífuga de lxs propixs hacia opciones electorales funcionales al capitalismo. Todo en nombre de: “este no es el momento”. Reproduciendo al fin, la asimetría de poder.

* Licenciada en Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Comunidad Mapuche EpuLafken-Los Toldos.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/153742-plurinacional-y-popular-somos

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