Lecciones para poner en agenda demandas de defensa animal

En Córdoba, Argentina, se realizó el II Congreso Internacional de Debate en torno a los Demás Animales “Hacia la construcción de mundos no especistas”, que se llevó a cabo los días 14 y 15 de noviembre en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (CONICET) y l Universidad Nacional de Córdoba.

Allí se realizaron diversas ponencias, una de ellas se denominó “Lecciones para poner en agenda demandas de defensa animal: la Ley 30407”, de Diana Flores Rojas / Tika Puka, que si bien se circunscribe a la realidad en el Perú, su enfoque es un espacio de análisis y reflexión a la realidad en diferentes países.

Compartimos su presentación en Video (Registro Activistas por la Defensa y Liberación Animal – ADLA) y en seguida, el artículo señalado cuya fuente es: NoticiasSer.Pe

 

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Mesa de Derecho y especismoDiana Flores 'La ventana de oportunidad' que se aprovecho para penalizar el maltrato animal en el Perú.Pablo Suárez y Gonzalo Pérez 'Notas sobre religión, especismo y personalidad legal'.

Publicado por Activistas por la Defensa y Liberación Animal – ADLA en Viernes, 15 de noviembre de 2019

 

 

Lecciones para poner en agenda demandas de defensa animal: la Ley 30407

“Debe quedar claro, que los esfuerzos activistas, que suelen estar concentrados en la denuncia y la movilización, necesitan como contraparte una lectura del proceso político. Es decir, comprender la lógica de los marcos institucionales de los actores que tomarán las decisiones. Estos aprendizajes son aún más útiles cuando se trata de demandas que no son observadas de forma problemática o que se encuentran naturalizadas, como el maltrato animal.”

 

Por Diana Puka T’ika Flores Rojas

La proximidad de las elecciones parlamentarias nos recuerda lo difícil que resulta lograr que los políticos, especialmente cuando ya fueron elegidos, volteen a ver nuestras demandas y formulen iniciativas para atenderlas. Más aún cuando se trata de problemáticas que para que los interesados son obvias, pero que para el resto de la sociedad no suelen ser prioritarias, como lo relacionado a la defensa animal.

En este contexto, resulta pertinente preguntarnos ¿cómo los gobiernos de turno, y la sociedad en su conjunto, le “hacen caso” a un tema como el “maltrato animal” y formulan políticas públicas al respecto? Expondremos algunas pistas elaboradas a partir de análisis de la aprobación de la Ley 30407 en noviembre de 2015 en el Perú[1].

En primer lugar, el maltrato animal, por muy grave que nos parezca, no ha sido considerado automáticamente un problema público. Más bien, estos desdeñables hechos han estado (y aún lo están en muchos sentidos) naturalizados. En el Perú, para salir de la inacción, se pusieron en funcionamiento dos aspectos: a) la cobertura de prensa de eventos de violencia con los animales y b) la existencia de numerosas denuncias públicas exigiendo la sanción de los responsables.

La cobertura de prensa peruana al maltrato animal fue alta el 2015, año en que se discutió, aprobó y promulgó la Ley 30407. Calderón (2016) evidenció su fuerte presencia: 65 publicaciones al respecto, 25 de las cuales eran denuncias de maltrato animal[2], que en la mayor parte de los casos, se originaron en Facebook y que -por su carácter viral- lograron llamar la atención de los medios televisivos. A su vez, la cobertura de prensa tuvo sus picos más altos en junio y noviembre de 2015, mes en que se aprobó en el Pleno del Congreso la citada Ley. Por su parte, Cevallos (2016) ha calculado que se realizaron en el 2015 entre 10 y 12 denuncias diarias través de medios digitales[3].

En segundo lugar, tenemos la capacidad que tuvo el maltrato animal para colocarse como issue en medio de una coyuntura política propicia. A nivel electoral, los proyectos de ley para penalizar el maltrato animal se discutieron en medio de una alta expectativa de la clase política por congraciarse con el electorado. Por un lado, la popularidad del gobierno de Ollanta Humala llegó a bajar hasta el 13% (La República 2015, https://bit.ly/2CoW8TC) y los congresistas buscaban renovar su legitimidad antes de las elecciones del 2016. A nivel social, la coyuntura estuvo marcada por las acciones de los grupos de presión en temáticas generales como la ecologista y las directamente relacionadas al maltrato animal: marchas y acciones de incidencia directa[4]. Este mismo escenario, además, coincidió con un clima de inseguridad ciudadana muy alta (88% de los peruanos lo percibía así[5]).

Un tercer elemento a favor de la aprobación de la Ley 30407 fue: la existencia de ocho propuestas para afrontar el problema ya convertido en un asunto público; y la existencia de una propuesta consensuada en específico, la misma que excluyó a los animales usados en espectáculos crueles de ser considerados beneficiarios de esta propuesta de ley.

¿Y cómo se articularon estos aspectos? A través de lo que Kingdon (1993, 2003) llama una “ventana de oportunidad”, que fue aprovechada por sus promotores, aunque tal vez no de forma totalmente consciente. Así, pues, en el año 2015 la visión de los problemas, de la política y de las propuestas convergieron. Las denuncias públicas de maltrato animal estuvieron presentes de forma regular, especialmente a través de vídeos con hechos de violencia con alto impacto emocional. Estos hechos se sumaron a la percepción generalizada de inseguridad ciudadana (fuertemente politizada) para crear un clima de temor y rechazo a los eventos relacionados con la violencia urbana y pública. Asimismo, el debate y la presión pública que generaron las acciones cívicas conminaron la voluntad política de los legisladores y líderes de opinión. La importancia electoral que estos le dieron se hizo evidente en la manera en qué buscaron protagonizar los debates en el Congreso[6] y abanderarse como responsables de su aprobación.

En ese sentido, debe resaltarse que la aprobación de la Ley 30407 parece no haberse explicado únicamente por la gravedad del problema, sino especialmente por la manera en que se enganchó a la coyuntura del momento, y su capacidad para consensuar una propuesta única. Debe quedar claro, que los esfuerzos activistas, que suelen estar concentrados en la denuncia y la movilización, necesitan como contraparte una lectura del proceso político. Es decir, comprender la lógica de los marcos institucionales de los actores que tomarán las decisiones. Estos aprendizajes son aún más útiles cuando se trata de demandas que no son observadas de forma problemática o que se encuentran naturalizadas, como el maltrato animal. Esto no significa que todo proceso reivindicativo, como en el caso de la aprobación de la Ley 30407, siempre suponga dejar de lado aspectos polémicos para tener éxito. Pero estos procesos: a) requieren un abordaje estratégico más allá de las justificaciones éticas o movimientistas, y b) no deben ser leídos de forma triunfalista, sino como parte de un proceso en el que el reconocimiento de su capacidad de sentir pueda ser aprovechado de forma “expansiva” (Padilla 2019). Es decir, la Ley 30407, debería abrir la posibilidad para visibilizar la cuestión de fondo: que debiera ser rechazable, o por lo menos cuestionable, todo acto que violente a un ser sintiente como los animales.

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Esta semana la columna de Comadres cuenta con la colaboración especial de Diana Puka T’ika Flores. La Plataforma Comadres es un espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional.

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Referencias bibliográficas

● Calderón, Marita. 2016. “La cobertura mediática del maltrato animal en las versiones digitales

de dos medios de comunicación en el Perú, así como en las percepciones de los activistas y los

tomadores de decisión”. Tesis para optar el Título de Licenciada en Periodismo, Pontificia

Universidad Católica del Perú.

● Cevallos, Nicole. 2016. “Análisis de las leyes de protección animal en Sudamérica: un

comparativo entre tres países”. Trabajo de Titulación que se presenta para obtener el grado

de Periodismo Internacional. Universidad de Especialidades Espíritu Santo.

● Kingdon, John. 1993. “How do issues get on public policy agendas?”. En Sociology and the

Public Agenda, editado por William Julius, 40-50. California: SAGE Publications

——————-.2003. Agendas, Alternatives, and Public Policies. Second Edition. United

States: Addison-Wesley Educational Plublisher Inc.

● Padilla, Andrea. 2009. Conferencia Magistral “Narrativas Jurisprudenciales sobre el derecho de los animales no humanos en el Derecho de América Latina”. Presentada en I Jornadas Internacionales sobre los Derechos de la Naturaleza. Universidad Andina Simón Bolivar. Quito, 31 de octubre de 2019.

[1]Aproximaciones iniciales parte de la tesis en curso en la Maestría de Investigación en Políticas Públicas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

[2]Vale precisar que dicha contabilidad se realizó para el presente artículo en base al corpus de publicaciones de Marita Calderón (2016). Asimismo, es importante mencionar que 21 de los casos identificados como denuncias, fueron de denuncias en el Perú y sólo cuatro fueron casos extranjeros.

[3]Nicole Cevallos (2016) elabora este aproximado a partir de los datos obtenidos de maltrato animal en el Perú. Aunque esta cifra no corresponde al periodo previo a la aprobación de la Ley 30407, sino al año posterior, sí nos permite aproximarnos a la configuración animal como un problema público.

[4]Se pueden mencionar a nivel de campañas en redes sociales, la iniciativa de Perú Antitaurino en marzo de 2015 (https://bit.ly/2SXVJwR) y de otra iniciativa en abril de 2015 (https://bit.ly/2PKEZax). Así mismo se registra audiovisualmente algunas de las marchas suscitadas: Trujillo (https://bit.ly/2T0gCaG), Lima (https://youtu.be/8IFE-RQR1K8).

[5]Este tema, además, fue considerado uno de los temas más importantes en la contienda electoral del 2016 (Unión Europea 2016).

[6]Se puede ver aquí: https://youtu.be/qkJ1Bv83fjQ
Diana Puka T’ika Flores Rojas
Plataforma Comadres

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