El virus llega a los indios navajo: una reserva registra más fallecidos que 13 estados juntos

La nación navajo, una de las mayores reservas indias de EEUU, se enfrenta a la amenaza del coronavirus con un sistema sanitario débil y con muchos hogares sin agua corriente.

Foto: Navajos en Nuevo México durante la pandemia de coronavirus. (Reuters)

25/04/2020

Una reserva india de EEUU tiene más casos que varios de sus estados vecinos. Se trata de la Nación Navajo, que con apenas 173.000 habitantes (la población de Albacete), registraba este sábado 1.540 casos de coronavirus y 58 muertes. Los fallecidos por covid-19 entre los navajo superan las cifras de otros 13 estados de EEUU… juntos. La fuerte prevalencia del virus entre esta comunidad indígena ha encendido las alarmas ante lo que parece una batalla sin apenas medios para hacer frente a la enfermedad en una de las mayores reservas indias de EEUU.

Per cápita, la tasa de casos de coronavirus entre los habitantes de la Nación Navajo (que se extiende por territorios de los estados de Arizona, Nuevo México y Utah) es la tercera más alta del país, solo por detrás de los estados de Nueva York y Nueva Jersey, epicentros de la pandemia en EEUU. La Nación Navajo tiene una tasa de infección 10 veces superior a la del estado de Arizona, donde según los datos del departamento de salud, los nativos americanos suponen el 16% de los contagios de coronavirus en todo el estado, pese a que apenas representan el 6% de la población. En Nuevo México, los indios americanos alcanzan más de un tercio de los casos de coronavirus (36,7%), cuando representan algo menos del 10% de la población total del estado.

El espectro de la pandemia se cierne así sobre una comunidad que se enfrenta a un sistema de salud con agujeros en la financiación crónicos, falta de personal y de hospitales y otros centros sanitarios, una mayor prevalencia de enfermedades preexistentes como la diabetes —en comparación con otras poblaciones—, y donde un tercio de los hogares no disponen siquiera de agua corriente y otros tantos no tienen ni electricidad ni acceso a internet. Todo esto en la autodenominada tierra del progreso, Estados Unidos.

Con la dificultad añadida del acceso a los fondos estatales reservados para la pandemia. “Está tomando demasiado tiempo. Aquí en el país indio, siempre me da la sensación de que estamos los últimos de la lista en cuanto a recursos federales”, denunciaba el presidente de la Nación Navajo, Jonathan Nez, en declaraciones a medios locales. El pasado miércoles, la Nación Navajo, junto a otras diez tribus, presentó una demanda contra el secretario del tesoro estadounidense con la intención de asegurar “una parte justa” de los fondos federales destinados a hacer frente al coronavirus para los nativos americanos.

Una iglesia y el Gran Cañón

El primer caso en la Nación Navajo fue detectado en marzo. Las autoridades navajo creen que fue un evento religioso celebrado en Chilchinbito (en el estado de Arizona), a principios de marzo, el que encendió la mecha de los contagios en la reserva. “Teníamos familias y clanes que vinieron [a Chilchinbito] para participar en este evento. Y, madre mía, esto se encendió como un incendio forestal después”, afirmaba Nez. Otro punto de contagio fue el Gran Cañón del Colorado (Arizona), que atraía a cientos de turistas que pasaban por tierras indígenas. Tras semanas de ‘lobby’ por parte de las autoridades indias, finalmente fue cerrado al público.

Una señal que reza: ‘Nación Navajo en toque de queda’

Desde entonces, en la reserva se han impuesto diversas medidas de distancia social. El 13 de marzo se declaró la alarma y se pidió a los ciudadanos que permanecieran en sus casas, y desde el 30 de marzo se ha impuesto un toque de queda. Las autoridades navajo se enorgullecen también de la cantidad de test practicados, muy superior per cápita a la de otros estados de EEUU. Sin embargo, la falta de acceso de muchos hogares a internet ha dificultado la concienciación general entre la población indígena sobre la enfermedad y las últimas medidas tomadas al respecto. Y el toque de queda es difícil de cumplir para una población dispersa en un territorio donde solo hay 13 supermercados, según cifras de la organización Partners In Health. Muchos viajan a las “ciudades de la frontera” fuera de la reserva para las compras, una dinámica que preocupa a las autoridades indias por la dificultad de controlar los nuevos contagios, según han admitido a la prensa local.

Sin agua y con diabetes

La falta de información o dificultad para cumplir el toque de queda no es la única lacra a la que se enfrentan los navajo a la hora de hacer frente a la pandemia. Según un reciente informe, el 30% de los hogares en la reserva no tienen acceso al agua corriente. “¿Cómo puede alguien esperar que las comunidades navajo ‘aplanen la curva’ fácilmente sin agua para lavarse las manos?”, se lamenta Brett Chapman, abogado y descendiente del jefe indio Águila Blanca, en entrevista con El Confidencial.

Según denuncia este activista, la falta de desarrollo en algunos hogares navajo, que los colocan en una posición vulnerable contra la expansión del coronavirus, es responsabilidad del gobierno federal de Estados Unidos, que habría desatendido históricamente a los indios nativos americanos.

“A cambio de [la cesión] de vastos territorios [por parte de los indios], el gobierno de los Estados Unidos hizo promesas a las naciones nativas: atención médica universal, infraestructura, vivienda, educación y protección contra amenazas externas. El gobierno no ha cumplido estas promesas y, como consecuencia directa, los nativos americanos se encuentran en la parte inferior de cada categoría socioeconómica y de salud”, sostiene Chapman.

Esta falta de atención estatal se notaría especialmente en el Sistema Indio de Salud (IHS), un sistema sanitario federal que ofrece servicios a 2,5 millones de nativos americanos en 37 estados de EEUU. Sin embargo, según se ha venido denunciando en las últimas décadas, el IHS no recibiría suficiente financiación por parte del gobierno federal: en la Nación Navajo, los hospitales apenas están equipados con respiradores, y los pacientes de coronavirus más graves han tenido que ser trasladados a ciudades como Phoenix y Flagstaff. A los agujeros en la financiación se une la falta generalizada de personal o de formación específica en algunas disciplinas. Para hacer frente al avance de la pandemia, el gobierno de EEUU ha destinado 64 millones de dólares extra al IHS, una cantidad que las autoridades locales temen insuficientes.

“Somos ciudadanos de Estados Unidos pero no se nos trata como tal. Se puede oír la frustración en el tono de mi voz. Una vez más hemos sido olvidados por nuestro propio gobierno”, ha declarado Nez a la prensa local. Especialmente en un contexto en el que la Nación Navajo, una organización administrativa atípica, tiene que coordinarse con autoridades locales, estatales y federales.

Según el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC), los nativos americanos experimentan diabetes tres veces más que cualquier otro grupo racial o étnico de EEUU. Uno de cada cinco nativos americanos tiene diabetes, y la población sufre una alta prevalencia de obesidad. Tienen también las mayores tasas de asma, condiciones preexistentes que empeoran los síntomas del covid-19.

“Decir que la Nación Navajo es un desierto alimenticio es un eufemismo: dentro de esta nación nativa del tamaño de Irlanda hay solo trece tiendas de comestibles. La falta de acceso a alimentos tradicionales y saludables contribuye a una serie de enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, hipertensión, hiperlipidemia y enfermedad renal, todo lo cual aumenta las probabilidades de que los navajos sufran hospitalización o muerte por covid-19”, afirma Chapman.

La prevalencia del virus sobre las minorías étnicas como la de los indios navajo ya hecho sonar las alarmas en EEUU. Otras comunidades de nativos americanos también se han visto desproporcionadamente afectadas por el virus. Sin embargo, según denuncian varias voces indígenas y entre las filas de los políticos demócratas, no se está conociendo el alcance real de la pandemia entre estas minorías, ya que muchos de los estados no desagregan sus datos para englobar la categoría de “Indio Americano”, que queda bajo la etiqueta de “otros”.

Las demócratas Elizabeth Warren (excandidata presidencial) y Ayanna Pressley han presentado la semana pasada un proyecto de ley que facilite las consultas entre gobiernos tribales y el federal para acceder mejor a este tipo de datos, así como otros 3 millones de dólares adicionales para el IHS. “No se puede arreglar lo que no se ve”, afirmó Warren al respecto. “Si queremos retrasar la propagación del virus y asegurarnos de que nuestra respuesta sea sólida y equitativa, necesitamos datos completos sobre quién se está haciendo la prueba, quién está recibiendo tratamiento y quién está muriendo”.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-04-25/coronavirus-indios-navajo-eeuu_2558455/

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