Ante el aumento de la pobreza los movimientos sociales crecen en los barrios

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, el Frente de Organizaciones en Lucha comenzó a armar un merendero en el barrio Tío Rolo a raíz del gran aumento de personas que se acercan en búsqueda de un plato de comida y de trabajo.

La pobreza y el hambre golpean de manera feroz en los barrios populares a lo largo de todo el país. La ciudad de Rosario no es la excepción, y allí los movimientos sociales como el FOL son los que se encuentran en la primera línea en la lucha contra el coronavirus y la miseria. A raíz del abrupto crecimiento empezaron a construir un nuevo espacio en el barrio Tío Rolo donde comenzaron a desarrollar un incipiente merendero.

Dicho barrio sufrió el martes un violento desalojo con topadoras y un gran número de efectivos de la policía que arremetieron contra las viviendas en las cuales todavía se encontraban las familias. Ningún funcionario se hizo presente para brindar una solución, sino que fueron vecinos, vecinas y el FOL quienes se solidarizaron e intentaron impedir que cientos de personas quedarán sin techo. Finalmente lograron que pudieran relocalizarse en un terreno cercano con la promesa de que no los desalojarían, pero aún se mantienen en alerta.

“Esto se va a agudizar cuando pase la cuarentena, va a quedar una miseria bárbara, mucha desocupación y mucho hambre. Los movimientos sociales van a terminar colapsados por la cantidad de personas que se van a acercar para buscar una ración de comida y para ingresar a un programa de laburo, y la crisis no solo va a golpear en Argentina, sino que va a haber un montón de desocupados a nivel mundial” dijo Rubén, militante del FOL.

El FOL tiene concentrada su actividad en el merendero y comedor del barrio Villa Urquiza, donde participan alrededor de 1500 familias que acuden de distintas zonas. “Estábamos desbordados, entonces este año proyectamos una expansión para otros lugares y justo conseguimos un terreno barato ahí en el barrio Tío Rolo y hace un mes empezamos a ir los sábados a hacer la merienda. Nuestra idea es conseguir algún lugar más para alquilar y montar los talleres productivos como el de herrería, carpintería y el taller textil” contó Rubén.

Tío Rolo es un barrio humilde y muchos de sus habitantes son trabajadores y trabajadoras del cordón industrial que se encuentra cerca de la zona, por lo que el FOL espera que se sumen más vecinas y vecinos a medida que se puedan ir asentando. Los problemas que se viven allí son los mismos que se ven en otras zonas, tales como la falta de transporte público, viviendas precarias, falta de agua potable, el hambre y la desocupación.

La reactivación de la economía en las zonas que han relajado la cuarentena viene lenta, ya que el consumo ha caído de forma drástica y las medidas del gobierno son insuficientes para afrontar la crisis. El aumento de la pobreza se ve en la cantidad de gente que antes no se acercaba a los comedores, pero que ahora debe hacerlo para poder sobrevivir y a su vez se multiplican las familias que salen a cartonear o a revolver la basura.

El FOL en Rosario asiste a más de 2 mil familias y como explicó Rubén, no son solo los movimientos los que vienen llevando adelante los comedores, sino también vecinos y vecinas que de manera independiente se organizan para buscar una solución entre todos y todas.


Fuente: http://folweb.com.ar/nota/1476/ante_el_aumento_de_la_pobreza_los_movimientos_sociales_crecen_en_los_barrios/

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