Campaña de desinformación y fake news contra Cuba

El analista español Julián Macías Tovar analizó la operación desatada en redes sociales y medios contra el gobierno de Cuba en los últimos días. Se repite la matriz del golpe de Estado en Bolivia: orquestada desde el exterior, con uso intensivo de bots y cuentas creadas para la ocasión que difunden imágenes, videos y noticias falsas luego replicadas por medios hegemónicos.

Gráfico del hashtag #SOSCuba y sus principales cuentas de referencia. Por @JulianMaciasT

El especialista en comunicación digital Julián Macías Tovar, fundador del canal Pandemia Digital detalló en un extensísimo hilo la operatoria con la que se construyó un relato virtual sobre Cuba, coordinada desde el exterior y replicando los mismos mecanismos, y protagonistas, ya presentes en el golpe de Estado en Bolivia en 2019 y que se repitieron en las elecciones del 2020, pero también en campañas negacionistas desde el inicio de la pandemia del COVID-19 y en las más recientes elecciones de España, México y Ecuador, entre otras.

La cadena norteamericana CNN utilizó imágenes de las marchas a favor del gobierno y las presentó como opositoras.

“¿Qué está pasando en Cuba?”, planteó el especialista, y detalló el análisis de los más de dos millones de tuits usando el hashtag (HT) #SOSCuba que comenzó pidiendo ayuda humanitaria con la participación de “miles de cuentas recién creadas y bots por las muertes por COVID y terminaron en movilizaciones en las calles, momento en que se acentuó la manipulación de videos e imágenes para hacer creer que las manifestaciones eran mayores a las reales”.

“Curiosamente las dos cuentas principales que reciben más Retuits, son habituales en mis hilos”, indicó Macías Tovar y señaló por un lado a “Yusnaby (US Navy), la cuenta patrón que sigue a bots y cuentas falsas que difunden bulos en varios países, y por otro lado Antonneti, el argentino miembro de la fundación Libertad (Atlas Network) que participó en campañas con movilizaciones en México o España para pedir la dimisión del gobierno con los HT #AMLOVeteYa y #SánchezVeteYa o con campañas negacionistas en Argentina”.

La campaña contra Cuba se inicia el 5 de julio pero se dispara el 10 de julio, 24 horas antes de las protestas, con miles de cuentas automatizadas, muchas creadas para la ocasión esos mismos días 10 y 11.

“La primera cuenta que usó el HT #SOSCuba relacionado con el COVID fue con un vídeo del hospital de Matanzas por el colapso de casos COVID. Tiene una bandera de España en su bio, puso más de mil tuits tanto el 10 como el 11, y automatiza RTs poniendo más de 5 por segundo”, detalló Macías Tovar.

“La campaña tuvo 3 fases aprovechando que se batieron durante 3 días seguidos el record en contagios y muertes de COVID, llegando a 31 muertos en un día, 9 de ellos en la provincia de Matanzas: La primera fase fue lanzar la campaña con el HT denunciando el colapso del sistema sanitario por los casos y muertes COVID solicitando ayuda por medio de cuentas falsas y automatizadas que mencionaban de manera masiva a artistas de todo el mundo, muchos de ellos participaron usando el HT, llevando el HT a ser TT mundial”, señaló el especialista español.

“La segunda fase fue publicar en medios que decenas de artistas se sumaban a una campaña para pedir un corredor humanitario que salve la situación en Cuba, al igual que pretendieron hacer en Venezuela, situación que solo se realiza en conflictos militares normalmente, más cuando Cuba tiene cifras 15 veces mejor que países como España, Ecuador o EEUU, o 40 veces mejor que Perú, donde no se hicieron este tipo de campañas”, continuó detallando.

Finalmente, “la tercera fase son manifestaciones en principio con pocas personas, pero con un HT siendo TT mundial con máxima repercusión que ayudaron a que estas crecieran y con una campaña final de una parte de los que coordinaron la campaña para solicitar una invasión militar de los Estados Unidos”.

Desde el mismo 11 de julio se multiplicó exponencialmente la publicación de fake news sobre Cuba, tanto en redes como en medios tradicionales, en una metodología también común de la guerra psicológica de potenciar el caos y la confusión.

Estas fake news tomaron varios formatos, desde el uso de imágenes de las marchas a favor de la Revolución Cubana, presentándolas como si fueran opositoras -algo que realizaron la cadena norteamericana CNN, el periódico La Nación de Argentina o el presentador Risto Mejide en el programa “Todo es verdad” del Canal Cuatro de España- o el uso de imágenes de otros eventos, como el festejo en Buenos Aires de la Copa América.

También, la invención absoluta de hechos, como la supuesta tortura a un ciudadano cubano inexistente, usando las imágenes del joven vasco Unai Romano, quien sí sufrió represión y torturas pero en el Estado español a manos de la Guardia Civil en el año 2001.

Finalmente, la campaña también consiste en negar e invisibilizar las manifestaciones en apoyo al gobierno y a la Revolución Cubana.

La Atlas Network y las campañas de desinformación

Con el crecimiento exponencial de las redes sociales, en los últimos años se han multiplicado aceleradamente las campañas de acoso y derribo contra distintos gobiernos de distinto tenor progresista o revolucionario, y todas comparten patrones muy similares. “La oleada digital y mediática de la extrema derecha tiene dimensiones internacionales”, señala Macías Tovar, y detalla:

“En estas campañas digitales se divisan principalmente tres tipos de cuentas o perfiles, el primero serían las creadoras de contenido o matriz de opinión, formado principalmente por periodistas, medios, influencers, políticos y trolstars (cuentas anónimas). Un segundo grupo serían las cuentas automatizadas que difunden los contenidos que estas primeras publican, o que agregan tuits con un HT determinado, un tercer grupo serían los denominados trols, que se encargarían de atacar a rivales políticos mediante insultos o burlas. En muchas ocasiones una misma cuenta puede pertenecer a estos dos últimos grupos”.

“Precisamente si analizamos las cuentas más beneficiadas por estos bots o trols vemos que destacan varias cuentas que tienen una relación más que estrecha con la organización Atlas Network”, indica el analista español.

Esto se da tanto por dirigir o pertencer a alguna de las fundaciones pertenecientes de la red internacional de la Atlas Network, por haber participado en sus campañas o su difusión, y también, menos evidente, “por la reiterada bajada de línea del argumentario neoliberal de Atlas Network, que básicamente consiste en la reducción de los impuestos a grandes empresas y fortunas, la reducción de los servicios públicos como la educación y la sanidad, apostando por su privatización, y la eliminación de los derechos de los trabajadores a través de reformas laborales”, señala Macías Tovar.

¿Qué es la Atlas Network?

“La Internacional Capitalista existe, está muy bien organizada y, obviamente, muy bien financiada”, detalla la periodista española Tita Barahon. “Funciona subrepticia y eficazmente a través de una inmensa red de fundaciones, institutos, centros, sociedades…, unidas entre sí por hilos casi invisibles. No es teoría de la conspiración, sino hechos constatables. Uno de los nodos de esta red es la llamada Atlas Network (Atlas Economic Research Foundation)”.

En 1947, finalizada la II Guerra Mundial, un grupo de académicos economistas ultraliberales –o neoliberales, como también se los denominó-, entre los cuales se hallaban Friedrich von Hayek y Milton Friedman, se reunieron en la localidad austriaca de Mont Pelerin y decidieron formar una Sociedad. Su objetivo: luchar por todos los medios contra los obstáculos al libre mercado puestos tanto por el sistema de planificación soviético, como por el intervencionismo económico de los Estados más ricos de Occidente, o lo que pronto se llamaría el Welfare State (Estado del Bienestar).

Este grupo fundador se diseminó por los departamentos de economía de las universidades más importantes del mundo, especialmente en EE.UU y el Reino Unido; y bien dotados de fondos provenientes de empresas, organizaron fundaciones, institutos y centros de producción de pensamiento -lo que se conoce como think tanks-, que, además, pronto funcionarían también como centros de formación de líderes políticos. La Mont Pelerin Society se unió a otras ya existentes del mismo tenor, como el británico Institute of Economic Affairs, y le seguirían otras que hoy se cuentan entre las más influyentes, como la estadounidense Heritage Foundation o el Cato Institute. De este modo, fueron abriendo espacios para poner en contacto a académicos, políticos y periodistas afines y comprometidos con los objetivos de la Internacional ultraliberal, entre los cuales uno primordial era influir en la opinión pública, es decir, el control ideológico.

Cuando una de las crisis estructurales del capitalismo se hizo sentir a mediados de la década de los 70, la operación de esta red de think tanks se hallaba ya muy avanzada. Uno de sus campos de experimentación estaba siendo el Chile de Pinochet, en el poder tras el golpe de estado promovido por Estados Unidos en 1973. Proliferaron los artículos, libros, entrevistas radiofónicas, etc., criticando el Estado del Bienestar. Enseguida, con los gobiernos de Margaret Thatcher en Reino Unido y poco después de Ronald Reagan en Estados Unidos llegaron los procesos de privatización, des-industrialización, desregulación, externalización y demolición del Estado del Bienestar, lo que significaba sobre todo desregular el mercado de trabajo. Pero su mayor éxito fue, como expresó la propia Thatcher, que incluso los partidos social-demócratas se estaban convirtiendo al credo neoliberal. El británico Tony Blair y el español Felipe González fueron alumnos dilectos.

En este contexto se fraguó, en 1981, la Atlas Network, think tank creado por un tal Antony Fisher en San Francisco. Pronto le crecieron filiales -con distintos nombres- en otros países, especialmente de Latinoamérica, y en Europa del Este tras la desintegración de la URSS. Fisher cifraba el éxito de esta red de fundaciones en que el público las percibía como instituciones académicas e imparciales. De eso se trataba. En 1991 y hasta 2018 tomó el relevo de la dirección de Atlas el argentino con nacionalidad estadounidense Alejandro Chafuen, que había apoyado el golpe militar de Videla en Argentina y desde entonces dedica su vida a la destrucción de los movimientos y gobiernos de izquierda en América del Sur y Centroamérica.

Entre sus donantes regulares se cuentan Phillip Morris, Exxon-Mobil y MasterCard; pero Atlas también atrajo a inversores millonarios como los hermanos Charles y David Koch, la segunda fortuna de los EEUU. Este dinero lo emplea Atlas en financiar a sus fundaciones satélites. Otra vía de financiación proviene del mismo gobierno norteamericano a través del National Endowment for Democracy (Fondo Nacional para la Democracia) y el Center for International Private Enterprise (Centro de la Empresa Privada Internacional).

«Red Atlas»: conozca la actividad implacable de la internacional capitalista

El periodista Lee Fang de The Intercept, en su crónica del “Foro Para la Libertad en Latinoamérica” realizado en The Brick Hotel de Buenos Aires en 2017, escribía: “Esta red de libertaristas, que ha reformulado los equilibrios de poder en país tras país, también ha funcionado como un apéndice discreto de la política exterior estadounidense. Los think tanks asociados a Atlas reciben un financiamiento, también discreto, del Departamento de Estado y de la National Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia, NED por su sigla en inglés), un brazo esencial del ‘poder blando’ estadounidense”.

“A lo largo de los años, Atlas y las fundaciones asociadas a ella han otorgado cientos de subvenciones a think tanks conservadores y partidarios del libre mercado en Latinoamérica, incluyendo la red de libertaristas que apoyó al Movimiento Brasil Libre y organizaciones detrás de una embestida libertarista en Argentina, como la Fundación Pensar, el think tank de Atlas que se fusionó con el PRO, el partido político creado por Mauricio Macri. Los líderes del Movimiento Brasil Libre y el fundador de la Fundación Eléutera, un influyente think tank neoliberal que surgió luego del golpe en Honduras, recibieron financiamiento de Atlas y son parte de la generación de dirigentes políticos formados en los seminarios de Atlas”.

En nuestro país, el nodo más notorio de la Red Atlas es la Fundación Libertad. Aunque curiosamente la Fundación no lo menciona en su sitio, sí aparece en el index internacional del sitio web de la Atlas Network.

Otras fundaciones de la Atlas Network en Argentina son la Fundación Apolo, del patobullrichista Yamil Santoro, CADAL de la ex senadora Norma Morandini, la FRI (Fundación Responsabilidad Intelectual) presidida por el columnista de Infobae Eduardo Marty, la Asociación Argentina de Contribuyentes cuyo objetivo declarado es la baja de impuestos y cuyo sitio recibe al visitante con la imagen de Manuel Adorni, y la Fundación Atlas para una sociedad libre donde reinciden Marty y Santoro y que recibe, a su vez, a quien ingresa con la efigie de Javier Milei.

Agustín Antonetti, el columnista de CNN que tuvo un rol protagónico en dirigir la campaña de desinformación contra Cuba descrita más arriba y que se presenta a sí mismo en su cuenta de Twitter como “Human Rights Activist”, integra la Fundación Libertad, dato que dejó fuera de su bio.

La Fundación Libertad, de pasado procesista, regularmente convoca a su sede de Rosario a figuras como el recalcitrante peruano Mario Vargas Llosa, junto a Roger Noriega, el ex-secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de George W. Bush, bajo cuya gestión dirigió el golpe de Estado de 2004 contra el Presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide, el golpista venezolano Marcel Granier (RCTV) y el ex presidente español José María Aznar del derechista Partido Popular, manchado por varios escándalos de corrupción como el de las tarjetas “black” de Caja Madrid y Bankia.

Financian a la Fundación Libertad entre otros la Bolsa de Comercio de Rosario, la multinacional norteamericana Cargill y Televisión Litoral S.A., la empresa del ex intendente de facto Alberto Gollán, quien supo ser padrino político de Leopoldo Fortunato Galtieri y mediático de Luis Novaresio.

Antonetti también integra, Fundación Libertad mediante, la IFLRY -International Federation of Liberal Youths- donde se codea con grupos como los venezolanos de “Vente”, que claman por la intervención militar de Estados Unidos en su país, o los neonazis ucranianos de la LDLU, acusados de terrorismo y expulsados de Hong Kong en 2019 tras haber entrenado a grupos de la oposición hongkonesa en Ucrania.

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