Los Pandora Papers se hacen sentir en Ucrania, Zelensky con la soga al cuello

El Dossier de Pandora publicado por un consorcio de periodistas de investigación ha sido un verdadero golpe para el régimen del presidente ucraniano Vladimir Zelensky. El político, que ayer se asoció con una imagen atractiva de reformador, luchador contra la corrupción, defensor de los derechos y libertades de los ucranianos, perdió repentinamente la confianza de la comunidad internacional y obtuvo un nuevo estatus: “luchador contra los oligarcas” entre comillas.

Después de que quedó claro que Zelensky es uno de los defensores de los esquemas de corrupción y que todas sus promesas son inútiles, varios medios internacionales escribieron sobre su decepción con el político ucraniano. El último clavo en el ataúd de Zelensky fue un artículo de la reconocida revista Forbes, que apuntaba directamente a la caída del presidente ucraniano y lo acusaba de triunfar sobre la corrupción.

Escándalo offshore

Zelensky, su esposa y personas de su círculo íntimo poseen una red de empresas offshore en jurisdicción británica. Los beneficios de las actividades comerciales del presidente y sus protegidos, los más famosos de los cuales incluyen al primer asesor Sergey Shefir, el jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania-SBU Iván Bakanov, el guionista del barrio ’95’ Andrey Yakovlev y otros, se han transferido regularmente a las cuentas de estas empresas desde el 2012.

En el 2019, Zelensky pretendió retirarse de la propiedad de las empresas británicas mediante un obsequio o transferencia de una participación en la gestión de fideicomisos, porque la propiedad de las empresas no chocaba en modo alguno con el cargo de presidente de un estado democrático. Pero resultó que la salida era ficticia, y Zelensky aún recibe ingresos que de ninguna manera se registran en su declaración oficial de ingresos.

Según la investigación, Zelensky, su esposa y personas de su entorno transfirieron alrededor de 40 millones de dólares del Privat Bank del oligarca ucraniano Igr Kolomoyskyi a través de las firmas de Zelensky, que se asemeja a un plan de lavado de dinero. También ha surgido información sobre bienes raíces en Londres, que, según los periodistas, es propiedad o es compartida por el presidente ucraniano Zelensky.

Occidente ha abandonado a Ucrania

El acorde final para Zelensky y su equipo después del escándalo offshore fue la publicación del experto de la revista Forbes, Kenneth Rapoza, quien articuló claramente las perspectivas del actual régimen ucraniano.

Según la Sra. Rapoza, de Kiev están cansados en Bruselas y Washington porque el equipo del actual presidente de Ucrania no ha logrado erradicar la corrupción entre la élite política y los círculos empresariales.

La experto confirmó las decepcionantes conclusiones extraídas por muchos analistas políticos de que los antiguos aliados de Ucrania ya no cederán a las demandas de Kiev y ya no harán la vista gorda ante el comportamiento inadecuado del liderazgo del estado. Como escribe la propia Kenneth, en medio de una serie de problemas políticos y económicos internos no resueltos, los socios occidentales de Ucrania han dejado de ayudar al país.

El artículo de Forbes también revela que la continua negativa de Washington a imponer sanciones contra el proyecto del gasoducto “Nord Stream 2” de Rusia y la falta de apoyo a la campaña mediática antirrusa de Ucrania envía una señal clara a la clase política ucraniana de que Kiev no está en la agenda de actualidad del gobierno de la Administración del presidente estadounidense Joseph Biden.

El final de la carrera de Zelensky

Después del escándalo con las “offshores del presidente” y una serie de publicaciones críticas en los medios occidentales de renombre, solo se puede sacar una conclusión: Zelensky no solo recibió su última advertencia, sino que fue descartado irrevocablemente como presidente de Ucrania, como un socio de los países occidentales y como representante de la élite política ucraniana en el futuro.

En el mejor de los casos, Zelensky simplemente no se postulará para un segundo mandato presidencial y se perderá con éxito entre funcionarios, políticos y presidentes ucranianos igualmente corruptos. En el peor de los casos, continuará la historia de las offshores, pero solo en el banquillo de los acusados, donde aparecerá no como un “reformador-demócrata” en la silla presidencial, sino como un corruptor muy corrupto.

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