Ensayos para la resistencia: Re-visitar la comunicación popular

enviado por C.R.E.A.R.    Circulos de Reflexiòn y Estudios  “Alternativas y Resistencias”  circulosdeestudioXXI@gmail.com

 

RE-VISITAR LA COMUNICACIÓN POPULAR 

Ensayos para comprenderla como escenario estratégico de resistencia social y re-existencia política

Impreso Colombia 2018
Primera edición: 100 ejemplares

enlace al libro completo:

https://www.academia.edu/37314057/Bases_para_construir_la_relaci%C3%B3n_entre_comunicaci%C3%B3n_popular_y_re_existencia_pol%C3%ADtica?email_work_card=title

CONTENIDO

Capítulo 1.
“NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓNPOPULAR”, DE GILBERTO GIMÉNEZ MONTIEL, YCOMENTARIO DE JORGE A. GONZÁLEZ
Gilberto Giménez Montiel, Jorge A. González 
Capítulo 2.
ESFERA PÚBLICA, PODER COMUNICATIVO YDEMOCRACIA
Ángela Calvo de Saavedra 
Capítulo 3.
BASES PARA CONSTRUIR LA RELACIÓN ENTRECOMUNICACIÓN POPULAR Y RE-EXISTENCIAPOLÍTICA
Germán Muñoz, Malely Linares 
Capítulo 4.
COMUNIDADES EN RESISTENCIAS Y RE-EXISTENCIAS: APORTE A LOS PROCESOS DECOMUNICACIÓN POPULAR
Patricia Botero-Gómez, Aura Isabel Mora 
Capítulo 5.
CAMINOS DE LA RE-EXISTENCIA: CONVERSA SOBRE EL DEVENIR OTRO(S) DESDE LA COMUNICACIÓN EN ESCENARIOS INTERCULTURALES
Rigoberto Solano Salinas, Camilo Prieto Fontecha 
Capítulo 6.
LA EDUCACIÓN O LOS “SABERES DEL MUNDODE LA VIDA” EN CLAVE DE CIBERCULTURA
Edwin A. Gómez Serna 
Capítulo 7.
LO POPULAR Y LO LIBERTARIO EN LA COMU-NICACIÓN-EDUCACIÓN: APUNTES DESDE ELSURESTE MEXICANO
Juan Carlos Mijangos, Carmen del Castillo 
Capítulo 8.
MARIO RODRÍGUEZ Y COLECTIVO CABILDEO, BOLIVIA: LOS SABERES DE LAS AWICHA
Mario Rodríguez, Eulogia Tapia,Brígida Gutiérrez, Margarita Poma 
RE-VISITAR LA COMUNICACIÓNPOPULAR 
Ensayos para comprenderla como escenario estratégicode resistencia social y re-existencia política

INTRODUCCIÓN

Esta es la tercera publicación de la serie de trabajosdel programa de investigación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de UNIMINUTO que intenta reconfigurar el campo de la Comunicación-Educación en América Latina. 

El trabajo anterior presentó los “desafíos y nuevascomprensiones del campo C-E-C (comunicación-educación-cultura)”, con base en la construcción que fundamenta conceptualmente la Maestría de Comunicación-Educación en la Cultura, y en este libro se pretende revisitar y profundizar la categoría de base (la comunicación) que articula el campo para mirarla desde diversas perspectivas conceptuales y, en esta forma, dotarnos de una mejor comprensión de la misma. Desde la década de 1960 se han producido múltiples intentos por desmarcarse del sistema de comunicación dominante, mediante experiencias que se han autodenominado como comunicación de base, comunitaria, grupal, horizontal, participativa, crítica, liberadora, alternativa, popular, etc.

En el plano de la comunicación se ha hablado de “romper el muro de silencio”, “dar voz a los que no tienen voz”, “corregir los desequilibrios existentes en el orden mediático” prevaleciente, en el cual no tienen cabida amplios sectores ciudadanos. La actividad comunicacional se entiende como un resorte para lograr participación consciente y organizada de los sectores populares en torno a demandas comunes,a la vez que para alcanzar su mayor cohesión interna. Entre todas estas expresiones, se generalizaron las de comunicación alternativa y comunicación popular.

En los espacios institucionales cobró fuerza la comunicación alternativa, particularmente luego que la Unesco acogiera este término cuando en la década de 1970 el Movimiento de Países No Alineados puso en la mesa de discusiones la propuesta de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), como réplica al “colonialismo informativo” existente. En cambio, la comu-nicación popular ha buscado afirmarse como una corriente cuyo accionar se remite a la estructura social vigente. Es decir, se asume lo popular como un factor de la relación de dominación presente en la sociedad, que remite a las relaciones de poder y las luchas por la hegemonía. 

La comunicación popular rescata las condiciones de producción y reproducción social del sentido, dando particular importancia a los procesos organizativos y de movilización. Este énfasis, debido a que la organización social en función de las clases dominantes implica mantener clases dominadas, se inscribe como un paradigma clave para la articulación de una respuesta antihegemónica. Poco a poco se fue configurando, entonces, un espacio para esta comunicación otra, cuyo potencial resultaba disminuido por la dispersión y el aislamiento. La constatación de tal realidad dio paso a procesos de coordinaciónentre medios y entidades afines, y así comenzaron a tejer se redes que buscan dar respuestas conjuntas a problemas comunes, que van desde el intercambio de información y de experiencias hasta la implementación de iniciativas de capacitación técnica, pasando por la concertación de acciones y definiciones programáticas.

En esta lucha por la democratización de la comunicación junto a los medios de comunicación popular, alternativa, independiente, comunitaria, etc., se encuentran los colectivos por el acceso universal y apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC); las redes de intercambio para desarrollar el software libre; los organismos de monitoreo o presión frente a contenidos sexistas, racistas, excluyentes, etc., vehiculizados por los medios; los programas de educación crítica de los medios (media literacy); las asociaciones de usuarios para intervenir en la programación de los medios; las redes ciudadanas y de intercambio informativo articuladas mediante internet; los investigadores críticos; las asociaciones de periodistas independientes; los colectivos de mujeres con perspectiva de género en la comunicación; los movimientos culturales; las redes de educación popular; los observatorios por la libertad de información; las asociaciones para oponerse a los monopolios; los movimientos en defensa de los medios de carácter público…

Asistimos a una búsqueda inédita que pasa por rescatar los propios procesos organizativos, pues como anotaba Robert White (1995): los movimientos sociales “son un patrón de comunicación que emerge ‘por fuera’ y en oposición a la estructura de comunicación institucional, jerárquica, (nodemocrática), existente en la sociedad”, por cuanto estos:

…a fin de reforzar la identidad y lealtad, tienden a introducir y legitimar un patrón alternativo de comunicación,que en relación al patrón dominante, pone énfasis en quetodos los miembros tienen derecho a obtener y haceraportes comunicativos cuando quieran, que los miembrospueden participar en todas las fases del proceso colectivode toma de decisiones en comunicación, que pueden im-plicarse en la comunicación “horizontal” entre individuosy grupos sin ser objetados por las autoridades, que la co-municación sea dialógica en el sentido que los miembrostienen derecho de réplica y a esperar una réplica directa.(White, 1995, p. 93).

En sus Notas para una teoría de la comunicación popular, Gilberto Giménez señala que el sintagma comunicación popular puede tener al menos dos sentidos: o se refiere a procesos comunicativos que se generan dentro del ámbito de las propias clases populares, entre interlocutores que comparten un mismo horizonte cultural (comunicación intraclasista) o se refiere a procesos comunicativos iniciados desde las “alturas” de la cultura hegemónica hacia “abajo”, es decir, en dirección a las clases subalternas (comunicación interclasista).

Cabe acotar que en el marco de las articulaciones sociales han surgido iniciativas en el plano comunicacional. La más relevante es, sin duda, la Minga Informativa de Movimientos Sociales (2), en la cual confluyen una decena de coordinaciones y redes sociales del continente en la perspectiva de construir “una agenda social en comunicación” conjuntamente con la diversidad de expresiones, movimientos y luchas que reivindican que “otra comunicación es posible”. No se trata de una mera red informativa, sino de un verdadero fenómeno social de estos nuevos tiempos. 

Este es un libro de ensayos, en el que participan como invitados miembros de la Red de Comunicación Popular Abya Yala, de la cual hacen parte investigadores de México, Cuba, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Colombia. En cada uno de los equipos de investigación se ha debatido el tema, a partir de las experiencias locales. La intención no es teorizar el planteamiento de la Comunicación Popular. Con modestia, queremos hacer algunos recorridos por el campo a partir de nuestras reflexiones en construcción. Por eso hablamos de ”revisitar”, usando el estilo ensayístico, en el cual es posible apostar por diversas formas de escritura y de pensamiento —no necesariamente coincidente— en torno a un objeto de estudio. El resultado es una obra polifónica, una escritura compartida que involucra voces diversas en forma de diálogos con interlocutores cercanos, que tejen con muchos hilos el pensamiento generador de un colectivo que se articula en la comunica(c)ción (3) y cada uno de los capítulos que la componen merece una breve presentación.

El primero, es un texto pionero, “Notas para una teoría de la comunicación popular”, de Gilberto Giménez Montiel, originalmente publicado en México, en 1978. Junto con el comentario de Jorge González, ponen las bases para hablar de lo popular, la comunicación y, obviamente, la comunicación popular, vista desde la dominación, y la “comunicación popular para la libertad”. Se trata de un clásico que hace 39 años marca un hito importante dentro del campo de estudios de las ciencias de la comunicación. Y un documento que ilumina hoy nuestro trabajo, volviendo a las fuentes primarias que han construido el campo. 

El segundo, a cargo de la filósofa Ángela Calvo, centra la atención en la evolución histórica de la “esfera pública”, entendida inicialmente como dispositivo de conversación, hasta llegar a la cultura de masas en el interior del capi-talismo, donde se desvirtúa la opción de una “democracia deliberativa” y se producen otras esferas articuladas a los mercados, con la lógica del consumo como guía. Aunque no se propone explícitamente, estamos en los albores de una esfera pública virtual en la que el exceso de información leve, deformada o intencionadamente mentirosa, conduce a una nueva fase de las relaciones sociales y a una cultura política del engaño, el odio y la calumnia. La construcción de democracia en el mundo contemporáneo, a partir de la comunicación razonable y la perspectiva de colonial no parecen empresas fáciles. La comunicación popular se revela como opción emancipadora. El hilo principal que teje su reflexión es la teoría de la acción comunicativa de J. Habermas. 

El capítulo tercero, a cargo de Germán Muñoz y Malely Linares, propone releer la comunicación popular desde una perspectiva singular: la conexión entre las luchas de los movimientos sociales y formas diversas de acción colectiva y la emergencia de estrategias y dispositivos de comunicación, que ciertos actores estratégicos conciben como necesarios, con miras a la re-existencia. En el contexto latinoamericano y en medio de las transformaciones inmensas que se producen, hay dos que consideramos prioritarios: los agentes en condición juvenil que operan como multitud haciendo usos diversos y creativosde la comunicación popular en un entorno cada día más pantallizado; y los pueblos originarios en defensa de la vida y sus territorios. Entre los segundos, dos experiencias alimentan el análisis de formas alternativas de resistencia para la vida: la Otra Comunicación en el neozapatismo (México) y, el Tejido de Comunicación de la ACIN en el norte del Cauca (Colombia). Ambas permiten comprender lo que llamamos “re-existencia”, y nos llevan a lo largo y ancho del continente a mirar críticamente otras experiencias en medio de grandes turbulencias sociales y políticas. 

Aura Isabel Mora y Patricia Botero, en el capítulo cuarto, crean un espacio conversacional muy rico, donde las biografías son materia prima para hablar de comunidades en resistencias y re-existencias, en sus territorios, en sus luchas. La revisión de autores y teorías de la re-existencia y su relación con la comunicación las lleva a la figura de la otredad y de la mirada decolonial de ese otro, que resiste desde su ser negado y exterminado. La genealogía de las comunidades las lleva a fijarse en la comunidad de Villa Gloria en Cartagena, recuperadora de tierra de playa; y en las ecoaldeas y villas ecológicas. También en movimientos de comunicación alternativa del norte del Cauca y en culturas ancestrales, que tienen en común propuestas de “formaciones insurrectas, inéditas (en la mirada occidental) pero experimentadas milenariamente por civilizaciones que entrañan la urgencia de encarnar en cada subjetividad la vida colectiva desde cinco siglos de civilización latinoamericana subordinada, por una mirada incompleta”.

La conversa entre Rigoberto Solano y Camilo Prieto,que se presenta en el capítulo quinto, apuntala la relación de la comunicación con la re-existencia. Ellos se preguntan qué estamos entendiendo por cada uno de los dos términos desde la perspectiva de la interculturalidad crítica y proponen un ejercicio mayeútico en el cual se interpelan, trayendo al diálogo las voces de campesinos, de indígenas, de comunidades, de colectivos como Mujeres Al Borde (LGBTIQ) e Hijos de la Calle (hip hop), que construyendesde sus diversos territorios y saberes esa relación compleja que se anuncia desde el comienzo. Incluso se atreven a proponer formas específicas de elaborar dicha relación: “dialogar con los ideales y prácticas libertarias, en clave intercultural… [mediante] el desarrollo de capacidades y prácticas de autogobierno, la construcción de relaciones de responsabilidad intergeneracional, intersexual, ambiental; y… [poniendo] la ética y la política de la vida en el centro de su existencia social”. 

En el capítulo sexto Edwin Gómez, miembro del equipo base del programa en Comunicación-Educación-Cultura, presenta un ensayo dedicado a la relación entre educación y cibercultura —espacio que es parte fundamental de nuestra reconfiguración del campo—, en el cual plantea una serie de interrogantes, toda una agenda de trabajo muy significativa: “¿expresiones como ciberciudadanía o ciberdemocracia, tecnopolítica e informática comunitaria, pueden [construir] una realidad diferente?; ¿…[son solamente] expresiones estéticas y comunicativas sin potencia política y de transformación?; ¿…podrían entenderse como resistencias y re-existencias en la vida social de los pueblos?”. 

Una salida importante que presenta se encuentra en la “informática comunitaria” (Gurstein), puesta al servicio de prácticas educativas diseñadas como formas de acción política, desde abajo, desde las experiencias de las comunidades.

Juan Carlos Mijangos y Carmen del Castillo, desdelas comunidades mayas de Yucatán (México), elaboran en el capítulo séptimo su reflexión desde una perspectiva libertaria. Lo hacen después de haber sometido a lectura crítica los clásicos conceptos de educación popular y comunicación popular. En busca de una nueva mirada, de inspiración anarquista, fijan su atención en autores como Iván Illich y Noam Chomsky, quienes permiten introducir y poner de relieve el pensamiento de María Montessori. Indudablemente, es un texto que nos sacude y nos invita a mirar con otros ojos a los fundadores del campo Comunicación-Educación-Cultura(C-E-C). El paso de lo popular a lo libertario genera un gran debate que, al igual que las posiciones más radicales de la decolonialidad, abre espacios a la reconfiguración que proponemos. Sin duda, el primer objetivo de la educación es la libertad; y la comunicación no puede ser otra cosa que una práctica de libertad. Un espíritu libre no puede aprender ni compartir como esclavo. 

Finalmente, nos encontramos con “los saberes de las awichas” bolivianas, en el texto de Mario Rodríguez y el equipo de investigadoras de la Fundación Colectivo Cabildeo. No es un capítulo como los otros y lo colocamos en el cierre del libro, a manera de brillante colofón, como un escrito testimonial que es capaz de recoger el pensamiento ancestral con sus narrativas poéticas propias y su manera particular de hacer comunicación en la cotidianidad. Esta calidad excepcional es muy valiosa para acercarnos a la textura de lo que páginas atrás hemos venido llamando “lo popular”. Muestra cómo la sabiduría de las abuelas (campesinas mayores del altiplano) para cuidar la vida humana y la Madre Tierra se expresa en saberes ancestrales que ellas han cuidado y saben comunicar mediante formas de hacer en tres campos fundamentales para sus comunidades: 1) la alimentación y la producción de alimentos, 2) la salud y la medicina tradicional y 3) los tejidos y textiles. Se trata de una auténtica lección acerca de los saberes en las culturas andinas aymaras y de sus prácticas educativas y comunicativas, de sus conversaciones con los entornos naturales y de las dificultades para darles continuidad en las nuevas generaciones.

Cada uno de los temas tratados traza una historiapropia y al recoger tradiciones que se pierden lentamente,queda en evidencia la lucha desigual con la sociedad deconsumo. Se podría escribir un libro sobre cada tema y resulta provocativo tomar estos saberes como un lugar de referencia para posteriores estudios comparativos. El libro, en su conjunto, siembra pistas valiosas para esa comunicación del común que está en el horizontede nuestras reflexiones. 

Y al abrir el campo en múltiples direcciones, al pensar desde las experiencias, recuperamos la esencia olvidada de este fecundo espacio que se mantiene vivo gracias al aporte de muchos. Es importante insistir en nuestro propósito: comprender la comunicación popular como un escenario estratégico de resistencia social y re-exis-tencia política. Lo cual equivale a apostar por una relectura política de la comunicación popular, desde Abya Yala, en medio de una coyuntura histórica de enorme incertidumbre y radicalización del poder hegemónico dominante.

.

Notas:

(1) Aunque la expresión re-existencia será tematizada a lo largo del libro, en principio la entenderemos como la capacidad de inventarse formas de buena y bella vida para todos, como la “afirmación de la vida frente al mundo de la muerte moderno/colonial”.
.
(2) La Minga Informativa de Movimientos Sociales (véase: http://www.movimientos.org) está conformada por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC/Vía Campesina), la Red de Mujeres Transformando la Economía (REMTE-Marcha Mundial deMujeres), la Asamblea de Pueblos del Caribe, Enlace Indígena, Diálogo Sur-Sur LGBT, Grito de los Excluid@s, Jubileo Sur, la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas (RMAA), la Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA), la Agencia Latinoamericana de Información, el periódico Brasil de Fato y la revista Caminos del Centro Memorial Martín Luther King. Minga es una palabra kichwa (o quechua) que significa trabajo colectivo.
(3) “…entendida como prácticas comunicativas productoras de significados que ponen en marcha diversas experiencias de acción colectiva juvenil […] la relación entre las prácticas comunicativas y la acciónco lectiva juvenil, me han llevado a plantear, la noción de comunica(c)ción, con el fin de destacar, por una parte, que dicha acción colectiva juvenil en el mundo contemporáneo es predominantemente comunicativa y expresa rupturas sistemáticas frente a las formas de control, comando, gestión y modulación dominantes, así como maneras de realización que constituyen residuos, alternativas de expresión, interacción y apropiación constituyente, o en otras palabras, ‘dispositivos de éxodo’ (Negri et al., 2010; Negri, 2012) frente a las regulaciones biopolíticas y noopolíticas. En su otro sentido, con la noción de comunica(c)ción expreso también la decisión de delimitar lo que puede ser asociado a la comunicación, que en principio podría relacionarse con intercambios lingüísticos o difusión de información, para ligarlo con la acción, o mejor, con la comunicaciónen tanto práctica social, lo cual demarca en cierta medida el estatuto ontológico que aquí le concedo”. (Aguilar Forero, 2015).
.

Referencias:

Aguilar Forero, N. (2015).
Comunica(c)ción: la comunicaciónen la acción colectiva juvenil: dos experiencias organiza- tivas en la ciudad de Bogotá
(Tesis doctoral), Univer-sidad de Manizales: Cinde.White, R. (1995). Democratization for Communication asa social movement process in
The democratizationof communication 
. Cardif: WACC and University ofWales Press.
.
redlatinasinfronteras.sur@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *