Carta abierta al presidente de la República Argentina, ante la iniciativa de invitar al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a visitar nuestro país
Oprobio e ignominia: no son términos del lenguaje político sino del vocabulario moral los que utilizamos para rechazar absolutamente esa invitación.
No es necesario recordar aquí el extenso prontuario del señor Netanyahu, amenazado con prisión en su propio país si pierde la impunidad que le da el cargo, hoy criminal internacional, responsable de crímenes de guerra, de crímenes contra la humanidad y del posible delito de genocidio. Así lo afirman no solo destacadas figuras del judaísmo internacional sino también dos relevantes organizaciones israelíes de protección de los derechos humanos.
La invitación cursada a Netanyahu para visitar nuestro país, independientemente de que venga o no, provoca indignación, traiciona las mejores tradiciones humanistas de nuestra historia y coloca al gobierno en un pozo moral junto con los peores dirigentes del momento actual, en el terreno de las autocracias, la violación de los derechos humanos, el cinismo y la corrupción.
Ante este hecho aberrante, queremos expresar, con firmeza y claridad, nuestro repudio.
Señor presidente: su complicidad con la barbarie mancilla los valores de la dignidad, el respeto y la libertad que esperamos encuentren algún día el modo de volver a imperar entre nosotros.