“Hoy está libre quien intentó asesinarme, quien desapareció a mi madre”

El Poder Judicial otorgó la libertad condicional al genocida Martín Sánchez Zinny, condenado a perpetua en 2022 por crímenes cometidos durante la dictadura.

El Tribunal Oral Federal 2 ordenó el jueves 18 de septiembre la libertad de Martín Eduardo Sánchez Zinny, tres años después de la condena a prisión perpetua que el excarapintada recibió en 2022 por crímenes de lesa humanidad junto a otros dos integrantes de la patota del Regimiento de Infantería Mecanizada (RIM) Nº 6 de Mercedes.

Los represores habían sido sentenciados delitos contra cinco militantes del PRT–ERP que participaban de las publicaciones partidarias El Combatiente y Estrella Roja.

Sánchez Zinny fue beneficiado en 2024 por un fallo de los jueces de la Cámara de Casación Javier Carbajo, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky que le redujo la pena a 12 años. Como ya cumplió los dos tercios de la pena, el tribunal integrado por los jueces Néstor Costabel, Rodrigo Gimenez Uriburu y Jorge Gorini aceptó otorgar la condicional.

 

Video: el testimonio de Bárbara García.

Compartimos el artículo escrito en primera persona por Bárbara García, periodista e hija de Rocío Martínez Borbolla, docente secuestrada y desaparecida por la dictadura militar argentina en 1977.

“Hoy está libre quien intentó asesinarme, quien desapareció a mi madre”

Cuando me comunican la excarcelación, el mundo se me vino abajo, se me vinieron encima 48, 49 años de lucha. Toda una vida peleando por justicia, por memoria, por verdad… ¿para esto? El mismo tribunal que había condenado a cadena perpetua a Martín Sánchez Zinny ahora le concede la libertad condicional, no entra en mi cabeza la posibilidad de aceptar algo así.

A este tipo le dictaminaron perpetua y hoy está libre y yo estoy en mi casa, prácticamente evito salir, me cuesta hacer la vida que tenía antes. ¿Es justo eso? No, no es justo. ¿Se hizo justicia? No, no se hizo justicia: este hombre intentó matarme, y yo sigo sin saber dónde está mi madre.

Pero nada de esto empezó ahora. Mi historia comenzó el 13 de junio de 1976. Tenía 9 años cuando un grupo armado irrumpió en mi casa, se llevó a mi mamá, docente, fundadora de Ctera, militante sindical y política, editora de “El Combatiente” y a su compañero. A mi hermano Camilo, que tenía apenas 4 años, y a mí nos encerraron en un cuarto. Escuché los gritos cuando se los llevaban. El hombre que ahora está libre jugaba con su arma preguntándose a cuál de los dos iba a matar primero. “A tu mamá no la vas a ver nunca más”, me dijo.

Yo no tuve infancia, siempre fui grande, tuve que ocuparme de mi hermano, de la casa, de sobrevivir. Llevo casi cinco décadas buscando justicia, y lo único que quiero ahora es vivir lo que me queda de vida en paz. Quiero saber dónde está mi madre, poder llevarle una flor, cerrar este dolor que pesa tanto.

Por eso insisto: no se trata sólo de mi historia. Esto puede repetirse con muchos otros genocidas. Hoy está libre quien intentó asesinarme, quien desapareció a mi madre. Y yo, la hija de una desaparecida, vivo con miedo y sin justicia. Pero no pienso callarme. Porque la memoria, la verdad y la justicia no se negocian, porque no voy a aceptar que la impunidad sea el destino, porque, a pesar de todo, sigo de pie.


Este artículo fue publicado por La Garganta Poderosa en https://www.facebook.com/share/v/1759AFY8Mg/ y https://www.instagram.com/p/DPElbpVjUlG/?igsh=c3M2OGlnemp1dDly

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