¿Los femicidios no existen? El machismo está más vivo que nunca ¡A las calles para frenarlo!

De la cultura de la violación legitimada en medios y debates públicos, a la criminalización de quienes protegen a las niñeces, pasando por chistes que promueven la violencia y medios que vuelven a culpabilizar a las víctimas: asistimos a una avanzada patriarcal feroz, que busca frenar la potencia de los feminismos y transfeminismos.Hace falta que los varones cis se indignen con nosotres

Los femicidios no existen. Las mujeres merecen ser violadas, lo disfrutan, y pobre el varón que se atreva a decirlo, que queda cancelado. Meter una flaca que es una densa de las redes sociales en una bolsa negra y tirarla adentro de una camioneta puede ser un chiste viral.

Pero Morena, Brenda y Lara desaparecieron en una camioneta blanca en La Matanza hace una semana (PBA) y al cerrar esta nota, ya hallaron a dos de ellas, a sus cuerpos. Asesinadas.

Las formas de restauración patriarcal vienen creciendo y cobrando múltiples formas, simbólicas y materiales.
El mecanismo -desde el poder, pero cada vez más capilar- es ubicar las prácticas de emancipación y resistencia transfeminista en el lugar de la burla, lo exagerado, o directamente como un ataque a los hombres (así, en general, universal). Y, luego, si la cosa estalla, buscar una mujer dispuesta a lavarles los trapos sucios.

Cuales son esos mecanismos?

1.-. La entrevista de Rosemblat a Cordera generó mucho debate sobre la cultura de la violación, intentando comparar su defensa de la violencia sexual con la cancelación feminista a los abusadores sexuales y del pacto patriarcal. Si bien, veníamos advirtiendo la búsqueda de legitimidad desde el gobierno de los discursos de sometimiento sexual como parte de la disputa política, lo que pasó en Gelatina expuso que la promoción cultura de la violación es parte de las herramientas de restauración del orden patriarcal.

2.- Las últimas semanas se intentó avanzar en el tratamiento legislativo de proyectos nacionales y provinciales para sancionar las llamadas “falsas denuncias”, que apuntan a criminalizar y disciplinar a mamás protectoras y a quienes nos organizamos contra los abusos sexuales, especialmente de las niñeces y adolescencias. Por ahora, pudimos frenarlo, no sabemos por cuánto tiempo. Pero ya generaron un “día” contra las llamadas falsas denuncias, protagonizado por varones de organizaciones que defienden la pedofilia. Aquí la herramienta es criminalizar, para disuadir a quienes protegen niñeces y adolescencias.

3– El clima de época, caracterizado por el odio, la inferiorizacion de mujeres y disidencias sexuales y la búsqueda de la sumisión al orden patriarcal se volvió capilar, es decir se metió en nuestros poros. Ya no es un recurso del poder sino que permea en la sociedad. Y la última semana habilitó a que surgiera el “chiste” que se hizo viral: una publicidad autogestionada por trabajadoras y trabajadores de Shell e YPF de meter mujeres en bolsas negras y mandarlas lejos. Que las empresas difundieron en sus canales. Hubo debate, disculpas públicas y una mujer que asumió individualmente la responsabilidad. Volver a la vieja idea de que violentar a mujeres y disidencias pueda ser motivo de risa es una poderosa herramienta para legitimar la idea de inferioridad y objeto.

4.-Ahora Morena, Brenda y Lara están desaparecidas y empiezan a aparecer sus cuerpos sin vida. Y como si fuera un deja vu de 2015, los medios hablan de características de las chicas, en vez de la gravedad de los femicidios. La herramienta de culpabilizar a las víctimas y construir la idea de que se lo buscan y se lo merecen, con la sexualizacion en el centro

Asistimos a una feroz contraofensiva patriarcal para hacernos retroceder varios pueblos. No nos pasamos, faltó mucho. Y ahora falta más.

Porque es cierto, para que mujeres, lesbianas, travas, gays, no binaries y masculinidades trans avancemos hace falta, definitivamente, que los varones cis retrocedan.

Y se ve mucha comodidad en volver a desplegar la masculinidad hegemónica sin muchos cuestionamientos, o su pase gratis, que es el dividendo patriarcal.

Por eso no queremos más su silencio. Que a veces, más que políticamente correcto resulta cómplice.

Hace falta que los varones cis se indignen con nosotres. Repudien la violencia como nosotres. Sumen esta dimensión a sus análisis de coyuntura: este intento atroz de volver a ubicarnos en el lado inferior y descartable de la historia.

¿Podremos desde nuestras organizaciones, mirando para adentro y actuando en colectivo, revertir esta nueva vuelta de opresión?

Corriente Social y Política Marabunta

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