Que crezca la resistencia contra las reformas antipopulares del gobierno

Este verano no será un verano más. Triunfo electoral mediante, el gobierno se dispone a impulsar una batería de leyes antipopulares en sesiones que empezarán en diciembre. El corazón de los proyectos es la reforma laboral. Esperan contar con el aval de legisladores propios pero también rupturas de bloques ajenos, entre peronistas, radicales y del PRO. Nosotres nos dedicaremos a construir la resistencia.

Tras los comicios del 26 de octubre, el escenario interno del Congreso se tornó por demás desfavorable para los sectores populares como para confiar que desde allí pueden enarbolarse las resistencias que necesitamos. La disputa debe trascender los canales institucionales y concentrarse en la pelea callejera. Rompamos la pasividad, irrumpamos contra el sistema, desde la izquierda. Será la forma de frenar esta avanzada y dar algunos pasos en la conciencia colectiva.

Para eso necesitamos imperiosamente que todas las organizaciones, partidos y movimientos sociales nos preparemos para las batallas que el gobierno plantea para dentro de pocas semanas. Debemos lograr impulsar una crítica masiva a las reformas y saltear la pasividad de las conducciones sindicales. El FITU podría constituirse como una coordinadora de las luchas. Las redes zonales, multisectoriales, coordinadoras que en muchas localidades vienen protagonizando luchas son el ejemplo a seguir.

La necesidad de la más amplia unidad de acción

Asumimos que existe una relación de fuerzas desfavorable en la actual lucha de clases. Por eso venimos impulsando la unidad de acción entre quienes estén dispuestos a enfrentar al gobierno nacional y a sus políticas de ajuste y saqueo.

La situación por arriba en las direcciones de las centrales más masivas de les trabajadores es preocupante.

La CGT, con su nuevo triunvirato, mantiene una práctica habitual de negociar, negociar y negociar. Por el momento, la posibilidad de un paro es solo una amenaza al aire supeditada a las prebendas que puedan arreglar puertas adentro con los operadores gubernamentales. Los sectores internos que se oponen a esta orientación aún no han ganado volúmen suficiente, pero aspiramos a encontrarlos en las calles. No hay aún un polo diferenciador, como lo fue el Movimiento de Trabajadores Argentinos durante los noventa. En esa experiencia, el sindicato de Camioneros lograba traccionar sectores y construir enfrentamientos contra el ajuste menemista, a pesar de sus prácticas burocráticas y estilo “vandorista”.

Por el otro lado, las dos CTA tienen una restringida capacidad de movilización. Se siente el efecto de los embates del Gobierno Nacional y los gobiernos provinciales a sus bases (disciplinamiento vía descuentos, despidos arbitrarios, etc.), que su acotada voluntad de movilizar, espasmódica y sin protagonismo de los procesos de deliberación por abajo, no ha podido resistir.

El anunciado proceso de unificación de las dos CTA no logró avanzar más que en una coordinación mínima de actividades.

En el caso de la CTA de los Trabajadores, se mantiene en silencio y con una alta pasividad pese a que se encuentra en proceso una nueva ley de Educación, es decir, uno de los sectores donde sus sindicatos tienen más peso. Esa ley implicaría un golpe estructural al sistema educativo, borrando cualquier atisbo de pensamiento crítico y llevándose puesto los derechos laborales que aún conserva la docencia.

En el caso de la CTA Autónoma, especialmente desde el sindicato ATE, viene mostrando una confrontación con el gobierno a través de los medios de comunicación, y ha empezado un proceso de movilización de su estructura (con un paro y movilización el 19 de noviembre). Está por verse si en esta dirección correcta, las acciones lograrán superar un carácter más superestructural. Es decir, si se logra construirlas desde las bases, ganar en masividad y contundencia, superando las propias internas de la Central y del peronismo en general.

Movimientos sociales, de desocupados, piqueteros

El movimiento piquetero también está debilitado. Sin embargo, no es menor la persistencia en la organización y en las medidas de lucha, teniendo en cuenta que se trata del primer sector de la clase trabajadora que el gobierno buscó desarticular. Tras varios golpes, mantienen una dinámica de lucha a partir de la llamada “Unidad Total” de las organizaciones territoriales que van desde Territorios en Lucha (frente que integramos), el Frente de Lucha Piquetero y la UTEP.

Junto a la CTA-A, convocaron a la reunión del Consejo del Salario del último 26 de noviembre y vienen proponiendo un plan de luchas locales en todo el país para diciembre. En simultáneo, las organizaciones de jubiladxs y las asambleas de personas con discapacidad sostienen la agenda de lucha de todos los miércoles en muchas ciudades del país. También se encuentran movilizados los organismos de DD.HH. que se mantienen firmes en las rondas de todos los jueves en CABA, con las Madres y la Abuelas de Plaza de Mayo a la cabeza.

Impulsar las luchas desde la izquierda

El Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad (FITU) logró una importante elección en varios distritos del país, sin que todavía esta performance sea acompañada de una política unificada en lo que hace a la construcción de la resistencia que necesitamos.

Consideramos al FITU, como el frente electoral que ha logrado presentar masivamente un programa de resistencia, pero también anticapitalista y ecosocialista, debería articular nuevas iniciativas. Creemos importante tratar de catalizar la pesadumbre que hay entre sectores combativos de base que aún esperan la convocatoria de sus sindicatos. Para ello es necesario trascender la articulación meramente electoral para convertirse en una herramienta que organice por abajo la lucha de clases.

A preparar la resistencia por abajo

Macri decía que vino para quedarse 20 años y que el triunfo en las legislativas de 2017 lo afirmaba en su objetivo. Pero apenas unas semanas después, la resistencia a la reforma previsional fue el inicio del final del gobierno derechista.

Nos quedan unas semanas para ir preparando la resistencia por abajo antes de las sesiones. En las direcciones de centrales y sindicatos vemos quietismo, dudas y pocos sectores dispuestos a tomar en sus manos la pelea, con los que esperamos poder confluir en espacios de coordinación y medidas callejeras.

Mientras intentamos construir la unidad de acción “por arriba”, es imprescindible tomar acciones y medidas para agitar por abajo.

Por un lado, necesitamos construir un debate sobre lo que está en juego: un nivel aún mayor de explotación, precariedad de nuestras vidas, depredación ambiental, en un país cada vez más hecho para los ricos, sus empresas y el imperialismo. Que nuestras intervenciones nos permitan presentar propuestas de les de abajo, opuestas a las ideas del Gobierno.

Por otro lado, actuar: Lograr que la pasividad o entrega de las estructuras burocráticas no imponga su agenda y tiempos… Que éstos pasen a depender de la deliberación en cada territorio, espacio de trabajo o asamblea. Destacamos el rol de las redes zonales, multisectoriales, coordinadoras, etc., de distintas regiones, que en muchos casos vienen protagonizando luchas obreras, asambleas o acciones comunes.

Debemos poder sortear las ansiedades y desánimos de la época. Para ello es necesario profundizar la reflexión programática mientras redoblamos los esfuerzos de la lucha callejera.

Sin poder afirmar cuándo terminará la experiencia libertaria, sabemos que impulsar la movilización desde abajo es ahora la única alternativa para un combate de fondo contra los usureros y estafadores que nos gobiernan.

Preparemos la resistencia para construir una alternativa a este sistema de hambre y explotación.

Corriente Social y Política Marabunta

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