Luego de los últimos dos miércoles de fiestas, volvieron las convocatorias y las jubiladas y jubilados a su protesta de los miércoles frente al Congreso Nacional, reclamando por una jubilación digna, el acceso a medicamentos y una vida con derechos.
Fotos por Nicolas Solo ((i))
Muchas de las organizaciones de jubilados participaron el lunes de la protesta contra el ataque estadounidense a Venezuela en la Embajada en Palermo. Y este miércoles el repudio a la agresión imperialista se sumó a las reivindicaciones que las jubiladas y jubilados vienen sosteniendo cada semana ante el Congreso.
También el rechazo a las reformas laboral, previsional, penal, tributaria que pretende llevar adelante “el cipayo y títere Milei respondiendo al FMI”, como lo describió Jubilados Insurgentes.
Fotos por Mat ((i))
En este primer miércoles de protesta, realizaron semaforazos y dos rondas alrededor de las plazas del Congreso.
Allí dialogamos con Gabriel, uno de los manifestantes solidarios que acompañan las rondas de protesta. “Empecé a venir cuando vi que le pegaban a los jubilados. Yo dije, a mí me falta poco para jubilarme, y así no esté jubilado ¿Por qué no venir? Es solidarizarse, decirles no les peguen”, nos contó.
– Mi nombre es Gabriel, mi primera participación en una marcha fue cuando sucedió el terrible caso de Santiago Maldonado. Todos sabemos lo que pasó con Santiago Maldonado. Llegó un momento que fue tan bochornoso, tan humillante, todo eso, que decidí salir, necesitaba salir. Y ahí me di cuenta la importancia que tiene el pueblo en la calle.
Porque mucha parte de la sociedad cree que movilizarse, salir a la calle es violencia. No señor, no señora, no es violencia. Es reclamar y es participar manifestando una disconformidad.
Al poquito tiempo, y acá viene la cuestión, salían como ahora los noticieros, los medios de comunicación, a reportear a la gente, a hacer reportajes a la gente. En un momento aparece una señora mayorcita, de unos 70, 65, 70 años, a la cual le hacen preguntas. Y esta señora hacía comentarios muy feos, muy así, muy agorilados, con desprecio hacia la clase trabajadora. Y en un momento dijo, ‘y eso sí eh, desaparecieron los que tenían que desaparecer’, así con el dedito.
Cuando yo escuché eso, faltaba poco para el 24 de marzo, creo que esto fue en el año 2017, no recuerdo bien las fechas, pero bueno, cuando dijo eso lo primero que me vino a la mente fue esto, Las Madres de Plaza de Mayo. Siempre fueron muy castigadas, siempre las trataron de Montoneras, de subversivas. No, no señor, fue un ejemplo, las Madres de Plaza de Mayo, fue un ejemplo de valentía.
No cualquier persona enfrenta y sale a la calle a reclamar como lo merece, el saber dónde están sus hijos. Y era un gobierno asesino, y ellas salieron igual.
O sea, eso es un ejemplo, y ahí empecé a venir los 24 de marzo. Arrancó con el primer 24 de marzo, y después seguí viniendo todos los jueves con las Madres. Eso arrancó en la época de Macri. Bueno, después vino el gobierno de Alberto, la pandemia, pasó todo, volví a venir todos los jueves con las Madres.
Fotos por Mat ((i))
Y bueno, sucede esto tan feo que fue que gane esta persona que nos gobierna, Milei, y todo su séquito.
Entiendo que uno puede estar enojado con las políticas, sea de cualquier tipo, que no nos satisfaga. Pero de ahí, a votar esto, no.
Y empezó a hacer todo este desbarajuste, la verdad que es una pesadilla todo esto. Se metió con los jubilados, con el Garrahan. Bueno, y ahí empecé a venir, cuando vi que le pegaban a los jubilados. Yo dije, a mí me falta poco para jubilarme, y así no esté jubilado ¿Por qué no venir? Es solidarizarse, decirles no les peguen.
Empecé a venir con los jubilados, fui también porque necesité hacerlo con el hospital Garrahan, que es una vergüenza lo que están haciendo con el Garrahan, ahora, sumado a la cardiopatía, los hemofílicos, quieren privatizar el Hospital del Cruce, de alta complejidad.
Yo no sé hasta dónde van, y encima chupamedias de los norteamericanos con todo esto que está pasando con Donald Trump, parece que los locos se… no son locos, no están locos, son terriblemente crueles, no les importa un pepino nada, quieren llenarse los bolsillos ellos y su casa.
Eso es lo que me moviliza. Pertenezco a ATE, porque hace 42 años que trabajo, estoy agremiado en ATE, y cuando se sale, ahí estoy, con ellos, salimos a reclamar, como corresponde, para eso están los sindicatos.
Esperemos que la CGT se mueva, está muy dormidita. Soy un ciudadano común, nada más, muy indignado con lo que estamos viviendo. No solamente en la Argentina, sino todo lo que está pasando, es una vergüenza. La verdad que los seres humanos, es impresionante el poder destructivo que tienen con sus decisiones. Es espantoso.








