Lustramax: Lock-out y mafia judicial contra los trabajadores

El conflicto de Lustramax no es un hecho aislado. Es parte de una avanzada general: precarización, disciplinamiento, justicia selectiva y estudios jurídicos puestos al servicio del poder económico.

Omar Rombolá Para Karne de Máquina

Lock-out patronal en Lustramax, la organización mafiosa de la ofensiva empresarial contra los trabajadores.

A partir de algunos elementos que salen a la luz podemos comprender en que se apoya la prepotencia de la patronal de Lustramax.

Quién construyó la línea política para violar la ley con total impunidad, desacatar conciliaciones obligatorias, perseguir delegados y descargar su saña contra quienes sólo defienden su trabajo.

Ofensiva patronal con nombre y apellido.

Cuando los trabajadores se organizan, cuando asambleas soberanas deciden enfrentar los despidos, cuando la protesta se vuelve visible y colectiva, aparece la jefa de la patota política y jurídica. La misma que alguna vez dijo que “a la provincia hay que entrar con metra”, pero que, convenientemente, se aseguró un sillón en el Senado bonaerense, hablamos de Florencia Arietto.

No aparece sola. Como abogada de Lustramax figura Cyntia Soledad Liwski, una profesional conocida en la zona norte por actuar sistemáticamente en conflictos laborales del lado empresario, muchas veces en tándem con Arietto.

Arietto: socia de Bullrich, abogada antiobrera, especializada en criminalizar la protesta de los trabajadores.

Lock-out patronal y ataque a la organización

Este miércoles 14 de enero de 2026, el conflicto en Lustramax —empresa de Tortuguitas dedicada a la distribución de papelería, artículos descartables, limpieza e higiene— escaló un peldaño más: la patronal decretó un lock-out, cerró la planta, desconociendo abiertamente la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense.

Mientras tanto, crece la solidaridad de los trabajadores, la asamblea permanente y la autoorganización frente al portón de la planta.

A primera hora del miércoles, trabajadores y trabajadoras realizaron un corte total de la autopista Panamericana, a la altura del kilómetro 35, acompañados por organizaciones Sociales, Sindicales y Políticas solidarias.

Las demandas: Reincorporación de los despedidos, pago de salarios, aguinaldo y bonos adeudados, regularización inmediata de la obra social y los aportes, fin de la persecución sindical.

La empresa intenta reducir a una supuesta “crisis” el conflicto. Pero no hay crisis: hay balances positivos, hay maniobras contables, hay intentos de imponer un Procedimiento Preventivo de Crisis trucho, mientras se paraliza la planta y se impide el ingreso a los trabajadores.

No es un conflicto económico. Es un ataque directo a la organización colectiva, se quiere destruir la organización obrera con la que los trabajadores venían reclamando derechos en la planta.

Las abogadas del disciplinamiento

En esta ofensiva aparecen, otra vez, las mismas caras. Arietto y Liwski operan como apéndices legales de la patronal, aportando el blindaje político-judicial necesario para violar la ley sin pagar costos.

Arietto cumple un rol central: justificar el incumplimiento de la conciliación, avalar la persecución a delegados gremiales y construir un relato de “empresa fundida” que no resiste el menor análisis. Su intervención no apunta a resolver el conflicto, sino a destruir la organización obrera y sembrar miedo.

Liwski, por su parte, actúa como ejecutora técnica: sostiene el lock-out, respalda la negativa a reincorporar delegados y legitima el rechazo a las normas laborales vigentes.

Nada nuevo. Es la reedición de la política Arrieto-Bullrich en Lácteos Vidal.

El espejo de Lácteos Vidal

Si a alguien le suena esta película, no es casual. Basta recordar el caso de Lácteos Vidal, convertido en emblema del ataque patronal durante la pandemia. Entre los aportantes de la campaña del PRO en 2023 —con Patricia Bullrich como candidata— apareció Alejandra Bada Vásquez, una de las dueñas de ese grupo empresario, luego vinculada a causas por narcotráfico con Fred Machado, transferencias en bancos extranjeros y conexiones políticas turbias.

En 2020, un trabajador de Lácteos Vidal, Oscar García, murió por Covid-19. Sus compañeros denunciaron que había sido obligado a trabajar sin protocolos, bajo amenazas. Cuando el gremio reclamó, “Vidalito” Bada Vásquez los encañonó con un arma. Todo quedó filmado. Todo quedó impune.

De ese caldo de cultivo nació el Movimiento Empresarial Anti Bloqueos, bajo el paraguas de la Fundación Libertad, una herramienta política para criminalizar la protesta, cuya cara visible fueron —otra vez— Bullrich y Arietto. Las mismas que hoy orbitan alrededor de Lustramax.
Autoorganización obrera para enfrentar la ofensiva patronal

El conflicto de Lustramax no es un hecho aislado. Es parte de una avanzada general: precarización, disciplinamiento, justicia selectiva y estudios jurídicos puestos al servicio del poder económico.

Frente a eso, los trabajadores eligieron no agachar la cabeza. Eligieron la asamblea, la ocupación, el corte, la solidaridad de clase. Eligieron la autoorganización, que es lo único que históricamente puso un límite a estas patotas con toga, micrófono o con palos, balas y gases.

El Sindicato de Comercio demostró ser vocero de la patronal y tuvo que irse de la Asamblea con la cola entre las patas de la asamblea.

En pleno verano los trabajadores de Lustramax siguen de pie. Y no sólo defienden su fuente de trabajo: defienden derechos que son de toda la clase trabajadora.

Fuentes, entrevistas a trabajadores y trabajadoras, La Izquierda diario

14 de enero de 2026

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