La democracia burguesa insignia del mundo nos muestra que no tiene ningún prurito en deslizarse fuera de su propio marco legal no sólo en política internacional (Venezuela) sino doméstica también. En el marco de la política de rapiña imperialista aceleracionista no se vislumbra un freno sino una profundización del proceso.

Desde el año pasado se han venido viralizando videos y testimonios que muestran cómo el ICE (Inmigration and Customs Enforcement) viene realizando secuestros, detenciones y deportaciones de migrantes e incluso personas naturalizadas en EEUU sin orden judicial. Inundadxs, como estamos de videos y testimonios del genocidio en Gaza y las represiones a jubiladxs en nuestro país, aquello parece anecdótico y hasta quizás se nos cae el internacionalismo proletario pensando en el perfil pro yankee de quienes propagandizaron irse a vivir allí.
Así, el análisis se reduce a la anécdota del buen padre pequeño empresario inmigrante deportado sin sus hijos norteamericanos, o del grupo de venezolanos detenidxs por ICE en estos días en New York por festejar la invasión a Venezuela. Seguir más allá de la anécdota la política estadounidense sin embargo se vuelve indispensable, en tanto potencia hegemónica, mínimamente para poder leer con antelación las pretensiones de sus fans locales de LLA, y en general para poder entender hacia dónde va este sistema.

Aceleracionismo con sentido
Empecemos aunque parezca trillado con las restricciones más evidentes que afectan al capitalismo occidental comandado sin fisuras por casi un siglo por la burguesía norteamericana: Esto es, la imprevisibilidad del sistema climático y el agotamiento progresivo de recursos estratégicos para sostener una matriz energética y productiva basada en el petróleo.
La respuesta de los sectores menos reaccionarios de esta burguesía (demócratas y aliades a lo largo y ancho del mundo) viene siendo hace décadas hablar sobre una transición energética hacia las renovables, pero voluntaria, o casi. Por cierto, el sector de la burguesía que se dedica a la energía es el más concentrado y poderoso en cada país, y, no; no tienen pensado desarmar su compleja infraestructura de pozos, oleoductos, puertos y polos petroquímicos por el bien de las mayorías del mundo.
Sin embargo las consecuencias climáticas apremian: la progresiva imprevisibilidad climática genera a lo largo y ancho del mundo cada año fenómenos metereológicos extremos, empeorando incendios, sequías e inundaciones producto de las propias prácticas agrícolas y forestales extractivistas y la falta de planificación urbana característica del capital. Mientras tanto EEUU, para proyectar su hegemonía, hace gala de ser el paraíso del consumismo, “the land of the free”, y así millones de personas forzadas a emigrar por estas u otras razones de su tierra buscan instalarse allí.
No hay plan capitalista para capear la crisis climática, solo el “sálvese quien pueda” que promueven desde un darwinismo social clasista, racista y que, como venimos viendo, descarga en mujeres e identidades feminizadas la crisis de cuidados producto de que la única propuesta sea “trabajar más duro”, lograr “productividad” y/o “emprender”. Si podés prender el aire acondicionado podés sublimar mirando por Netflix alguna serie sobre el fin del mundo, si quedás en la calle, tu problema. Imaginar un mundo más justo… nunca.
La burguesía ha construido una ideología de fé en la ciencia que permite a la gran mayoría de sus cultores imaginar soluciones tecnológicas al colapso del sistema climático que permite hoy la agricultura a gran escala. Los multimillonarios que dirigen mayormente por lobby la política yankee, si vislumbran este panorama confían en contar con refugios anti todo (desde huracanes a bombas atómicas) o simplemente irse al espacio exterior. Así de mucho confían en la ciencia burguesa, y aunque puedan pensar en instalar algunos paneles solares, toda esa infraestructura real o imaginaria y por sobre todo, su bienestar actual, está anclado aún en la necesidad constante de petróleo. El último espaldarazo a su confianza ciega en la ciencia y tecnología capitalista lo dio el hecho que se hayan desarrollado en las últimas décadas técnicas como el fracking para explotar yacimientos antes considerados de baja ley (pero que son los últimos que van quedando). Es en esta plasticidad tecnológica y autoconfianza del capital que se enmarca el interés geopolítico en el petróleo ultrapesado venezolano… y el argentino de Vaca Muerta.

Ante una limitación nada más y nada menos que planetaria, el sector más pragmático de la burguesía renunció al control humano del problema en sentido fuerte que aun intentan otros sectores de la burguesía –por ej. Con geoingeniería- optando por el “aceleracionismo”. Acelerar la explotación de recursos y producción a lo que necesite la tasa de ganancia que se intenta sostener. Y para eso hacerse cuanto antes, es decir por la fuerza, con todos los recursos estratégicos necesarios: petróleo, minerales, agua y sobre todo, trabajadores obedientes aterrorizades. No subestimemos, no es ignorancia, es liso y llano desprecio por el resto de la humanidad.
La inmigración en este escenario
En este siglo se calcula que llegaron a EEUU 40 millones o más personas, la misma cantidad que en todo el siglo XX. Pero a diferencia del siglo anterior en el que se deportó menos de 5 millones de migrantes, post 11/9 aprovechando la islamofobia que se promovió con este atentado, deportando casi 6 millones de personas formalmente (a lo que hay que sumar cifras comparables de retornos voluntarios). Hasta ahora el pico de deportaciones lo tiene Obama con 3 millones, aunque el ritmo parece indicar que será superado por esta administración de Trump (que no logró alcanzar al demócrata en su anterior mandato). Es decir, la política migratoria no es sólo de Trump.
De hecho, los principales capitales beneficiados con esta política son los que regentean los centros de detención, o campos de concentración, ya que obtienen millonarios subsidios federales (alrededor de 200 US$ por cama ocupada por día) y además lucran con el trabajo semi esclavo de los convictos (por salarios de 0,12 a un dólar/hora produciendo ganancias de 9 a 30 dólares/hora como única manera de acceder a productos básicos de higiene, llamadas telefónicas de precio inflado, etc). Los principales son Core Civic y Geo Group que obtuvieron ingresos 10 y 5% mayor en 2025 que en años anteriores alcanzando 538.2 y 636.2 millones de dólares en el segundo trimestre del año pasado. Luego de eso Trump aprobó el “One Big Beautiful Bill Act” en julio, en la que triplicó el presupuesto migratorio llevándolo a 75 mil millones de dólares para los próximos 4 años, siendo 45 mil millones directo para las prisiones privadas (y alrededor del 75% para estos dos capitales).

Estos dos grupos, si bien están representados por CEOs y principales accionistas republicanos y/o que aportan a este partido, no dejan de aportar también al partido demócrata, especialmente a través de los capitales Vanguard y Black Rock, grupos que integran en porcentajes nada despreciables a ambos de los primeros. Algunos analistas hablan de un complejo industrial de deportación análogo (y claramente articulado con) el complejo industrial militar yankee, alimentado también a petróleo, que presiona por expandir sus intereses. Esto explica que no sea sólo una cuestión ideológica de Trump.
Sin embargo el tema migratorio es nuclear a la política aceleracionista de Trump por varios motivos a la vez: En primer lugar es uno de los núcleos del MAGA (“Make America Great Again” = Volvamos a hacer grandiosa a Norteamérica) que como la mayoría de las políticas de derecha requiere un enemigo interno que sirva de chivo expiatorio de la miserable vida de las amplias mayorías. Trump y otros multimillonarios que manejan la potencia que dirige el capitalismo occidental necesitan sostener en su país el poder político y culpar a les migrantes de todo, como núcleo ideológico.
En segundo lugar, Trump necesita efectivamente incidir en el salario de su base blanca de votantes trabajadores y según los objetivos declarados de la ley citada más arriba pretende hacerlo deportando trabajadores migrantes agrícolas, de la construcción y de servicios, que al verse obligados por falta de papeles a aceptar peores salarios bajan los promedios salariales. Según investigaciones periodísticas esto no está ocurriendo: las redadas causan ausentismo laboral (por terror), los puestos que se pierden no se reponen y se contrae la economía: En California con casi 30% de población migrante, el mercado laboral se contrajo 2,9% en el tercer trimestre del 2025 y se contrae sobre todo el sector de servicio en los barrios latinos atacados por ICE, habiendo cada vez más gente subsistiendo de la caridad. Aunque los datos son dispersos, apuntan a un impacto de recesión e inflación en la economía yankee por proyectos demorados por vacantes sin cubrir en la construcción, cosechas de alimentos parcialmente perdidas y caída del empleo en fábricas alimenticias que encarecieron tanto los productos agrícolas como los procesados.

En una versión simplista del funcionamiento del capitalismo podría haber funcionado. Y la misma vergüenza no admitida pasó el trumpismo al intentar por medio de sanciones internacionales repatriar industrias de origen yankee que ya buscaron en otros países condiciones más favorables: maquilas de mano de obra más barata, normas ambientales o impositivas más laxas, o además cercanía a minerales estratégicos, infraestructura y abundante personal calificado (como ofrece China a Apple). En todo caso las monerías de Trump no hacen sino alimentar el sufrimiento de masas que lo sostienen en el poder y por ello se dispone a reconvertir el mismo en resentimiento ideológico.
Pero como sabemos, la ideología no es comestible. Y sostener una política imperialista aceleracionista requiere controlar población civil a gran escala, el tercer pilar que hace central este tema para Trump como arena de experimentación doméstica.
Primer experimento: el santuario de Los Angeles
Ya en junio del 2025 se desplegaron más de mil agentes de ICE para redadas en esta ciudad de California que tiene 27% de la población migrante, y que es considerada un “santuario”, por haber sancionado ya en 2017 una ley estatal que limita la colaboración de la policía con ICE. Si bien se venía deteniendo y deportando principalmente personas con antecedentes penales, bajo un discurso de combatir el narcotráfico; no sólo esto se amplió a incluso multas de tránsito de individuos naturalizados, sino que la novedad fueron las redadas en centros laborales. Las mismas fueron respondidas con la creación de un movimiento multisectorial bajo la consigna “ICE out of LA” que enfrentó por todos los medios las mismas.

Las acciones callejeras que disuadían a los agentes de ICE rescatando personas de las detenciones ilegales, así como protestas masivas hicieron que Trump desplegara sin anuencia del gobernador (algo que no sucedía desde 1965) 4000 efectivos de la Guardia Nacional apoyada por 700 marines. Esto generó repudio masivo y adhesión a protestas que muchas veces lograron acorralar a fuerzas de seguridad sin la legitimidad de atacar a población blanca. Ante semejantes operativos represivos comenzaron a haber marchas en solidaridad en otras ciudades como Phoenix, Arizona e incluso en New York. Esto, sumado a los costos de litigio legal que impuso el hecho que la justicia californiana cuestionara el despliegue de la Guardia Nacional, obligaron al gobierno a retirar tropas y bajar el perfil de los operativos de ICE.

La población estadounidense en general se polarizó alrededor de la grieta MAGA/Republicanos/Trump vs Demócratas/antifa/zurdxs: Mientras los primeros lo consideran una batalla por lo menos empatada ya que se cumplieron con creces los objetivos de deportaciones masivas, lxs segundxs consideran un triunfo haber hecho retroceder a ICE. De hecho lo es, aunque en el medio ICE instaló un standard de arbitrariedad donde cualquier persona armada y enmascarada secuestra minorías por portación de cara sin que a amplias franjas de la población le llame la atención. De hecho, ya se han registrado denuncias de trata de mujeres por esta metodología. Se trata de un avance de la derecha al legitimar detenciones sin orden judicial por una fuerza que podemos ya llamar parapolicial.

El experimento en curso: Minneapolis
Las coordenadas racistas que maneja el sentido común yankee son impresionantes: En este país un ciudadano de tez blanca, tataranieto de un italiano se considera latino, ya que blancos son quienes tienen origen familiar anglosajón estadounidense (Anya Taylor-Joy protagonista de la película Gambito de Dama, de origen familiar escocés no es considerada blanca en EEUU por ser argentina). En este marco, la solidaridad en LA era esperable, ya que es territorio que México perdió en guerra y por ende menos de la mitad de su población es “blanca”. De todas maneras que aun hoy sea casi la mitad habla de la segregación racial (“blancos” que no se casan con “latinos”).
Quizás por eso buscaron para esta nueva demostración de fuerzas un Estado del norte de EEUU donde la amplia mayoría es “blanca” y que, aunque sea aún un estado demócrata que se enorgullece de haber sido un refugio para migrantes post segunda guerra mundial, tiene varios condados rurales republicanos y en las últimas elecciones avanzó justamente este sector.

Minneapolis, Minnesota es también la ciudad donde fue asesinado por un policía el 25 de mayo del 2020 George Floyd, generándose una revuelta organizada por el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) que se combinó con actos insurreccionales de sectores afines como los antifa y otros no tanto como los boogaloo (movimiento heterogéneo ideológicamente y descentralizado que coinciden en hacer esfuerzos armados vía actos insurreccionales para retomar la histórica guerra civil contra el estado federal, buscando balcanizar EEUU en pequeñas comunidades armadas pero “libres”).
Toda esta combinación de sectores combativos, su composición racial e historia reciente la señalaron como el lugar para la “Operación Metro Surge” que consistió en desplegar para año nuevo una cantidad desproporcionada de efectivos de ICE con carta blanca para la represión (2000 a 3000 efectivos este año cuando en 2025 entre las ciudades gemelas de Minneapolis y St. Paul no contaban con más de 100). El gobernador de Minnesota Tim Walz y el alcalde de Minneapolis Jacob Frey ambos demócratas denunciaron entonces una “invasión federal”.

Cantidad de herramientas utilizadas por el ejercito israelí contra los palestinos se están poniendo en juego en las redadas de ICE y también en esta operación: Aunque no hay puntos fijos (check points), los ciudadanos son parados para ser interrogados sobre su status migratorio, por lo que se ven ilegalmente obligados a andar con sus papeles encima. Se procede siempre sin orden judicial incluso en allanamientos y los agentes no sólo no tienen identificación sino que están enmascarados. Estos agentes muchas veces van puerta a puerta pidiendo que denuncien a sus vecinxs según denunció públicamente Tim Walz el 14 de enero en conferencia de prensa.
De hecho los últimos reportes de prensa alternativa relatan que ICE está deteniendo por más horas a quienes salen a ver los operativos que a quienes protestan en los tribunales. Les golpean aunque obedezcan directivas de distancia y les retienen indefinidamente los celulares, posiblemente para construir el caso de terrorismo a partir de sus conversaciones.

ICE tiene hasta una app de Motorola Solutions que al leer una patente, a partir del registro que hace la red de cámaras de la ciudad de Minneapolis reconstruye rutas usuales, cruza con bases de datos federales (personales, biométricos, laborales, impositivas, médicas, estudiantiles, etc) pudiendo por medio de IA predecir ubicaciones probables del dueño del coche o de familiares o potenciales “amigos”.
No es una tecnología nueva, de hecho ya la utilizan varias ciudades como San Pablo, y en todo caso la infraestructura básica (cámaras centralizadas) ya está en la mayoría de las ciudades del mundo. Lo nuevo es su uso con fines militares explícitos fuera de una zona de guerra. El tipo de operativos, dada la eficiencia de la organización popular no escaló en Minneapolis, pero Gregory Bovino (jefe derechista de ICE, como un Berni…) ha viralizado videos de operativos tipo zona de guerra o detención de jefe narco en casas de inmigrantes, con explosivos, drones y cantidad desmedida de efectivos.

El asesinato de Renee Good hizo escalar el experimento social
El 6 de enero un efectivo de ICE asesinó a quemarropa a una ciudadana estadounidense blanca (rubia) de 37 años, poeta, cristiana devota y madre de 3 hijxs mientras intentaba retirar su vehículo del paso de este asesino. Si bien se había determinado que en 2025 hubo de 30 a 35 muertes en confinamiento por ICE y hasta 1200 desapariciones denunciadas, el video del asesinato de Renee Good fue pólvora en la comunidad de Minneapolis principalmente. Renee era una activista anti ICE también y su muerte inspiró una mayor organización comunitaria para proteger los barrios somalíes y latinos.
De la experiencia de LA para acá no solo había avanzado la impunidad ICE sino también la conciencia. Existe un arco de organizaciones de base articulado en Minneapolis: Los sindicatos están preparando una huelga general para el 23 de enero, ACLU (American Civil Liberties Union) presentó una demanda colectiva el 15 de enero. Pero lo más efectivos para evitar detenciones y deportaciones viene siendo el ICE Watch: en cada barrio los “grupos de rápida respuesta” tocan silbatos anunciando la presencia de ICE o convocando a vecinxs a salir a las calles a filmar los operativos, e intentar disuadir a los ICE e intentar impedir detenciones. Todas acciones, junto con el doxeo de agentes (exposición de información personal) que se elevaron a delito federal en noviembre del 2025.
También hay grupos que se encargan de la difusión, de acercar y distribuir donaciones para inmigrantes que no pueden ir a trabajar o perdieron ingresos por detención de adultes proveedores de la familia. Incluso se localizó el hotel en el que se hospedan agentes y se trata de hacer protestas ruidosas (con bandas de vientos y batería) para que no duerman, así como complicar su logística por obstrucciones o lentificando intencionalmente el tránsito por ejemplo alrededor del centro donde algunxs alquilan sus vehículos. El movimiento de ICE watch se ha popularizado como “mamas en corolla” porque se busca un perfil bajo de les activistas con vehículos civiles comunes y corrientes. A tal punto son efectivas las tácticas de contrainteligencia de este sector que ya se ha visto vehículos de ICE cambiando patentes o hasta poniendo stickers en el parabrisas por Palestina para no ser detectados. Hay un aprendizaje respecto al 2020, donde se intenta no exponer identidades individuales, e intentar ser respetuosx con no viralizar videos de alguien que no quiera ser expuesto (por ejemplo en caso de una detención).

Como contrapartida, hay cantidad de violencia de ICE que no se conoce, lo que incluye secuestros de familias abandonando bebés en autos en medio de un clima gélido, niños secuestrados con sus padres. También en medio de las protestas ICE disparó plomo contra un venezolano que no estaba pudiendo detener por presión popular y gaseó a un bebé de 6 meses. Existen además cantidad de dificultades para acceder a comunicarse con detenides presumiblemente para ser deportados pudiendo hablarse ya de secuestros ilegales y desapariciones. En esto confluye el impulso del trumpismo por bajar la vara de lo que se considera legítimo aunque sea ilegal, con el tiempo que ganan las prisiones privadas (tiempo=subsidio estatal) teniendo por desaparecidas a las personas y dilatando cada paso del esclarecimiento de su situación legal.
Pero lo más importante es el incipiente despertar de la conciencia: En las redes se viralizó en primer lugar la denominación de “la GESTAPO de Trump” para caracterizar a ICE y rápidamente se logró instalar (del lado demócrata/antifa/zurdx de la grieta por supuesto) el debate sobre la continuidad histórica entre ICE y las patrullas cazadoras de esclavos del sur y grupos como el Ku Klux Klan. De hecho son las leyes Jim Crow de segregación racial las que inspiraron legislaciones nazi, y no éstas a Trump. Prontamente en el debate amplios sectores señalaron al supremacismo blanco como responsable y alentando estas lecturas el DHS (Departamento de Seguridad Interior) posteó en Instagram un himno del KKK….

El movimiento también se ha concentrado diariamente frente a la base ICE Fort Snelling, y en protestas nocturnas en el edificio federal de detenciones Bishop Henry Whipple. En ambos lugares ha habido operativos represivos con balas de goma y gases lacrimógenos contra la multitud que responde con proyectiles improvisados y fuegos artificiales. Aunque sectores antifascistas llaman desde las redes a armarse contra ICE (para disuadirlos bajo la suposición que no tienen una afiliación ideológica fuerte y la caracterización que buscan víctimas que no puedan defenderse, es decir suponiendo que al ver mucha gente armada se retirarán), lo cierto es que no se ve en videos que éste sea el carácter de las movilizaciones. Aunque habría que ver qué sucede en el cotidiano y qué debates cruzan a ese activismo fuera de redes, ya que la portación de armas está muy naturalizada en EEUU.
En Filadelfia (a 1900km) se ha puesto sí en pie el New Black Panther Party for Autodefense que ha utilizado esta táctica en videos contra la policía y se encuentra reclutando para defenderse de ICE. También en Filadelfia la Sheriff y el fiscal general dieron una conferencia de prensa diciendo que la policía saldría a detener a los agentes ICE si intentaban detenciones ilegales. Tras ellos el alcalde dijo que esto era legalmente posible pero que ICE estaba fuertemente armado y que no queríamos un escenario de guerra en las calles. Lo cierto es que ICE no avanzó en Filadelfia como en Minneapolis.
Los sectores que agitan tácticas de disuasión armada reivindican el sentido común yankee de la 2da enmienda constitucional que establece el derecho a portar armas para defender la democracia. Incluso algunos sectores interrogan la “calidad” del reclutamiento de los ICE: por ejemplo se señala que no son veteranos reales aunque vistan traje militar (y hay veteranos luchando en solidaridad con el pueblo). Incluso una periodista que es públicamente progresista (Laura Jedeed) se hizo reclutar por el ICE como ex veterana en 2018 y sin firmar ningún papel, habiendo ido con mariguana legal en sangre al test de drogas e incluso sin presentar el certificado libre de antecedentes penales fue admitida. Lo cierto es que ICE desde la aprobación de la ley de junio de 2025 pasó de 10000 a 22000 agentes, reduciendo el tiempo de entrenamiento y con una estrategia de reclutamiento ideológico (anuncios en eventos MAGA, ferias de armas) y ofreciendo bonos de 50.000 US$ así como condonación de deudas estudiantiles (que son un gran problema para la clase trabajadora estadounidense).

Cómo puede seguir esto
Aunque el ICE watch puede ser en X etiquetado como terrorista, esto aun no se traduce en cargos formales más allá de delitos federales menores (misdemeanor) de obstrucción de ICE. Sin embargo, luego del asesinato del activista ultraderechista Charlie Kirk en septiembre del 2025 hubo una directiva al FBI de listar aquello que constituye terrorismo doméstico para ampliar el poder de hacer investigaciones “preventivas”, y los criterios incluyen tanto expresiones antiestadounidienses, anticapitalistas o anticristianas como ideología radical de género, “perspectivas extremas sobre migración” y anti ICE. Aun no se dieron pasos en judicializar como terrorismo a los manifestantes, aunque la derecha denuncia vínculos terroristas entre grupos antifa y boogaloo por supuesto sin pruebas.
Así mismo, el ICE ha detenido a 4 originarios Lakota, encarcelándolos en Fort Snelling que irónicamente fue campo de concentración en 1862 para los Dakota (otra etnia Sioux). Ante la intervención de su comunidad se les propuso firmar un acuerdo migratorio, algo que por supuesto rechazaron de plano. Se evidencia aquí que el “inmigrante” no solo puede ser ciudadano norteamericano, sino que lxs únicxs fuera de sospecha son los WASP (White Anglosaxon Protestant) y/o los sionistas, y que se buscan acciones legales para mover allí el límite.

Mientras tanto los estados de Illinois y Minnesota presentaron demandas anti ICE en estos días que pueden trazar una cuesta arriba en costos de litigio para Trump. Además de poner en entredicho la “legalidad” de los operativos. De hecho un juez ya dictaminó contra las represiones a manifestantes pacíficos. Por su parte Trump amenazó con usar la Insurrection act (despliegue de tropas y estado de sitio para casos de insurrección contra el gobierno federal), particularmente luego de que las protestas del 14 de enero hicieron huir a los agentes de ICE dejando atrás un vehículo que fue saqueado (y supuestamente se saquearon armas). La misma amenaza había hecho en 2020 con las protestas y quema de comisarías por el asesinato de Floyd pero retrocedió.
En paralelo un ultraderechista detenido por el ataque al Capitolio (Jakes Lang) organizó para el 17 de enero un acto provocador en Minneapolis que pretendía marchar por el barrio somalí y quemar un Corán, pero muy pocos de sus seguidores se animaron a ir y los sectores antifa lo bajaron del escenario y lo lincharon. Este hecho menor (porque el acto fue pequeño) marca el pulso, ya que en redes se debatió muchísimo si acudir al acto era hacerle el juego a la derecha para que apliquen la insurretion Act si se pudría. Es, si se quiere, la continuación de la paradoja de Popper, donde la tolerancia por los intolerantes puede terminar llevando a una sociedad intolerante si estos se hacen con el poder.
Qué podemos aprender
Más allá que el conflicto aún está abierto y resta saber qué gestos de solidaridad habrá (¿Se extenderá el conflicto a otros Estados? ¿Se extenderá la huelga general del 23 de enero más allá de Minneapolis? ¿Se articulará con el repudio al aniversario del ascenso de Trump el 20 de enero?) o si habrá otras provocaciones represivas; se puede trazar un mapa de intenciones de la derecha y una agenda de debates para la izquierda.
En cuanto a la derecha, evidentemente hay una búsqueda por recuperar la histórica agenda racista que a nivel interno consiste en naturalizar la violencia extrema a las minorías que se construyen como un “otro”. El componente ideológico es la construcción de ese otro mirando colores de piel, orígenes familiares/étnicos/culturales/religiosos. Pero este no es sino una justificación de la superioridad de la propia burguesía norteamericana (mayoritariamente WASP) y la legitimación de su “derecho” a volcarse al extractivismo sobre otras naciones.

Así mismo, necesita sostener la conformidad de la población o incluso alistarla activamente en los actos de violencia racista como forma de control social interno. En un momento que amplias franjas de la población yankee critican la invasión a Venezuela, deslegitimar no sólo a la población latina, sino también a la población que protesta contra el gobierno es fundamental. Deslegitimarla e inmovilizarla a partir de la aplicación del terror interno, importando tecnologías de control de población y una arbitrariedad en lo legal ensayada primero en Palestina. Así, la democracia burguesa insignia del mundo nos muestra que no tiene ningún prurito en deslizarse fuera de su propio marco legal no sólo en política internacional (Venezuela) sino doméstica también. En el marco de la política de rapiña imperialista aceleracionista que describí al principio del artículo no se vislumbra un freno sino justamente una profundización del proceso.
Este panorama debería alistarnos al debate. Primero, en lo local, estudiar si la Agencia Nacional de Migraciones que creó Milei se dispone a replicar algo de estas políticas en Argentina en vistas a desarrollar experimentos similares. Por ahora descarto esta opción dada la cantidad de frentes abiertos que tiene el gobierno, pero es un tema a seguir. Segundo y más importante, es cuestionarnos cómo frenar las políticas de la derecha. Algo que aquí dominan los sectores progresistas e izquierdistas es la calle desde la movilización pacífica aunque sufriendo constantes detenciones y heridos que desmovilizan a arcos más amplios (por ejemplo el sector de hinchadas que fue especialmente reprimido). La derecha hasta ahora no ha logrado movilizar a sus incel (célibes involuntarios) que siguen trolleando desde las redes sociales solamente. Los milicos no pudieron ensuciar los pañuelos de la madres en Plaza de Mayo, aunque… hicieron su acto. ¿Qué tanto vamos a tolerar? Si algo es evidente que el mayor despliegue fascista lo hace en EEUU el propio ICE, el fascismo surge del propio Estado. Aquí en Argentina también fue el Estado en la segunda presidencia de Perón que puso en pie la triple A.
No podemos esperar que la derecha abandone espontáneamente su aceleracionismo que nos va a estrellar contra una crisis climática que hoy, en un verano benevolente no podemos siquiera vislumbrar. Tenemos que comenzar a imaginar no sólo qué sociedad queremos sino también a tramar posibles caminos para hacernos con el poder para construirla. Y en eso hay toda una agenda de debates pendiente: ¿Qué tipo de organización construir? Si ya tengo mi respuesta, cómo se articula MI organización con la otra variedad de organizaciones que se están construyendo en la región, en qué planes de lucha, bajo qué consignas, con qué programas. O yendo mucho más cerca, ¿Para qué marchamos? ¿Cómo marchamos? ¿Qué hacemos ante la represión? ¿Por qué mecanismos concretos impacta nuestra movilización en la realidad? Las movilizaciones anti ICE de Los Angeles y Minneapolis nos dejan un montón de aprendizajes que ojalá inspiren cantidad de debates que mejor si son cara a cara que mediados por las plataformas.
Luna Roja
Pd: Al cierre de la nota llega información de creación de patrullas comunitarias tipo ICE watch en California, así como de despliegues de tropas en otras ciudades que han luchadores contra ICE como Portland. Además hay registro en redes de un crecimiento en diferentes ciudades además de Filadelfia de los Black Panther, como Baltimore (afueras de New York) y California. También sectores se unen al walk-out (abandono de tareas y marcha) del movimiento de mujeres en repudio al ascenso de Trump sumando un walk-in a los poderes legislativo locales pidiendo que se procese a Trump por convertir ICE en una fuerza paramilitar. Situación abierta.



[…] Fuente: https://argentina.indymedia.org/2026/01/19/que-pasa-dentro-de-eeuu-y-por-que-deberia-importarnos/ […]
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