Reforma laboral: resistencia y entrega

El Senado de la Nación convirtió en ley al caer la noche del viernes la infame reforma laboral.

Escrita por los estudios jurídicos patronales, tramitada de forma exprés en sesiones extraordinarias sin participación obrera y aprobada gracias a negociaciones espurias con gobernadores y legisladores que levantaron la mano sin conocer el texto que votaban y sin poderlo defender, es el peor ataque a la clase trabajadora argentina desde la dictadura genocida.

Fotos: Indymedia Trabajadoras/es

Tras la deserción de la CGT, que hizo un paro general sin movilización pero de alto acatamiento el 19 de febrero, la resistencia activa contra la reforma laboral volvió a quedar en manos del arco de gremios que conformó el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) y de las agrupaciones y organizaciones de izquierda.

Fotos: Mat ((i))

Los primeros hicieron medidas de fuerza de distinta duración y metodología -los de mayor impacto fueron los paros de Aceiteros, la UOM y ATE- y marcharon al Congreso de la Nación, donde hicieron un acto que tuvo como único orador a Daniel Yofra.

Daniel Yofra en el acto del FreSU

El dirigente aceitero dijo que “con la reforma laboral, con la entrega del patrimonio nacional, abrieron la puerta del infierno y se lo vamos a demostrar con todos los trabajadores en la calle y con todas la huelgas que podamos hacer” y llamó a que el FreSU avance en “construir un paro por tiempo indeterminado”.

Fotos: Nico Solo ((i))

La izquierda, por su parte, cortó temprano en la mañana la Panamericana y la 9 de Julio, donde fueron reprimidos caóticamente por la Policía de la Ciudad. En esa protesta participaron docentes, médicos del Garrahan y despedidos de Ilva, Lustramax, Georgalos y Fate, y fue detenido Víctor Ottoboni, obrero del neumático.

Video: FIT-U

Más tarde, columnas de organizaciones de izquierda ingresaron a la plaza del Congreso, donde convivieron con los sindicatos y los movimientos sociales del FreSU, y se mantuvieron un poco más cuando estos desconcentraron.

Pero luego hubo una acción puntual, muy pequeña, de los compañeros de acción directa sobre las vallas, los hidrantes tiraron agua unos instantes y las columnas desconcentraron ordenadamente para evitar ser blanco de la represión. Quedaron pocos manifestantes en la zona, ante el vallado.

Fotos: Mat ((I))

Pasadas las 22:30 y tras una discusión reglamentaria casi abstracta, el Senado aprobó por 42 votos a 28 la regresiva ley que demuele derechos fundamentales de la clase trabajadora.

Afuera del Congreso, un puñado de manifestantes realizaba un ruidazo mientras era arriconado por las fuerzas represivas.

La protesta se replicaba en distintos puntos del conurbano, convocada por asambleas y coordinadoras.

Lo que sigue ahora está por verse. Algunos ya anunciaron que irán por la judicialización, empezando por la conducción de la CGT, que marchará el lunes a Tribunales. Es una apuesta de difícil éxito, no sólo por el estado degradado del Poder Judicial, sino porque los operadores del gobierno de ultraderecha lo previeron y demuelen con el mismo texto de la reforma el Fuero Laboral para impedir que esto pueda ocurrir.

Otros gremios, los menos -por ahora- ya preparan estrategias de lucha obrera para enfrentar el ataque patronal que ahora pasa a una nueva fase de violencia, explotación y humillación.

Lo dijo el Wall Street Journal este mismo viernes: “Está a punto de ser más fácil despedir argentinos y hacerlos trabajar más tiempo”.

No hay mucho que agregar.

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