Uruguay: Un nuevo embalse sobre el mismo Río ya “cansado”

Arroyo Casupá. Sitio Histórico Manguera de Artigas. Aguas abajo del futuro represamiento

Uruguay

Un nuevo embalse sobre el mismo Río ya cansado

Pablo Díaz Estévez

Juan, un vecino joven de la zona donde se instaló la planta finlandesa de celulosa (conocida como UPM2), la más grande de Uruguay, le decía públicamente al presidente Tabaré Vázquez allá por 2019 que el Río Negro estaba enfermo por el grado de contaminación de los monocultivos en su cuenca y que la instalación de la pastera en sus márgenes lo podía liquidar. Pero esto sucedía a más de 200 kilómetros al norte de Montevideo, y en el primer ciclo progresista.

Al asumir la derecha que se rasgaba las vestiduras por el generoso contrato firmado con UPM por parte del progresismo, los colectivos ambientales llevaron la propuesta de rescindir el contrato, pero el presidente de derecha, Lacalle Pou, señaló que el cumplimiento de los contratos y la seguridad jurídica con estas multinacionales era “la marca país”o sea política de estado.

El 1 de marzo de 2025, asumía el gobierno Yamandú Orsi, alternando a la derecha, en un posible segundo ciclo progresista. Y uno de los desafíos planteados está más cerca de la capital: abastecer de agua a la ciudad de Montevideo y al 60% de la población que incluye el área metropolitana.

Podemos decir, parafraseando a Juan, que el Río Santa Lucía está por lo menos “cansado” de convivir más de 150 años con la zona más poblada del país. Estos síntomas los pronunció bajando sus caudales en 2023 y dejando a Montevideo sin agua durante 4 meses. Lo que puede suceder nuevamente a solo 50 kilómetros de la casa de gobierno, mientras aún no se concreta un plan B.

María Laura García es ingeniera agrónoma, activista ambiental de larga data en el interior profundo del país y profesional que fuera contratada por el Ministerio de Ambiente. Nos interesaba no solamente que pudiera brindarnos su conocimiento técnico sino también lo que sabe por experiencia propia de vivir el Río, el campo y sus montes. Por eso le entrevistamos para conocer su perspectiva sobre el Proyecto Casupá del gobierno progresista, que busca embalsar agua del Río Santa Lucía como fuente de reserva para situaciones críticas.

¿Cómo le explicaríamos a gente de otros países que Montevideo, la capital de Uruguay, que es un país repleto de agua dulce, se quedó sin acceso al agua potable durante casi 4 meses?

M.L.G: La zona metropolitana se abastece de una única fuente de agua construida sobre el Río Santa Lucía en la década de los “ochenta” (hace 50 años aproximadamente), por parte de la empresa estatal OSE [Obras Sanitarias del Estado], cuando los requerimientos de consumo de la zona metropolitana eran menores. Esta fuente de agua depende de las precipitaciones que ocurren en la cuenca; al haber transcurrido una sequía de casi 3 años (prácticamente sin precipitaciones en ese período) y con mayores demandas de consumo, esta represa bajó su nivel de agua al mínimo.

¿ Cómo es la dinámica del Río Santa Lucía, cómo funciona su cuenca?

M.L.G: Mi opinión como Ingeniera Agrónoma (opino de la dinámica del suelo y no del agua):

  1. Desde el punto de vista del uso de los suelos

Es una cuenca, por un lado, con suelos muy fértiles, donde históricamente se desarrolla un uso intensivo de los mismos con diferentes rubros agropecuarios intensivos: hortícola-fruticultura, granja animal (aves y cerdos), lechería, por ende, agricultura y actualmente incluso feedlots; en todos estos rubros agropecuarios, el uso de insumos agroquímicos es muy alto.

Existe un gran porcentaje de suelos CONEAT: 5 02 B [Categoría oficial de suelos en Uruguay], suelos de textura muy liviana, desarrollados sobre pendientes moderadas con una gran tendencia a erosionarse y formación de cárcavas. Estos suelos en la cuenca se han usado intensivamente y la erosión de ellos culmina en el agua de la cuenca. Existen mapas que evidencian el grado de erosión de la cuenca (fecha de realizados año 2017).

Por otro lado, los suelos menos fértiles de la cuenca lo constituyen las cabeceras de la cuenca; zonas pedregosas (parte de la cuchilla grande) donde estas zonas actualmente están forestadas. Estas zonas y el cambio en el uso del suelo de las mismas, no fueron tomadas en cuenta en los estudios de viabilidad del proyecto en cuestión ya que ellos datan de casi 50 años. Existe evidencia científica que estas zonas forestadas disminuyen el escurrimiento superficial del agua, aumentan el consumo (por un gran volumen de biomasa que desarrollan) y la evapotranspiración del agua del suelo (mayor exploración radicular y mayor biomasa aérea evapotranspirando), lo que trae aparejado un menor rendimiento del agua en la cuenca. (Existe evidencia ciudadana como se secan las cachimbas en áreas forestadas.)

  1. Aspectos territoriales (población y uso de los bosques)

La cuenca del Santa Lucía, tiene una histórica alta densidad poblacional, comparada con otras cuencas del país; este aspecto se refleja en el uso intensivo que se ha hecho de los bosques nativos de la cuenca y el estado actual de degradación de los mismos; éstos actualmente se encuentran en muy mal estado de conservación prácticamente todos invadidos por especies exóticas invasoras (Ligustro, Arces, Fresnos, Moras, Olmos, Gleditsias, Pyracanthas, etc.) por haberse talado durante cientos de años.

Pero justamente donde se pretende instalar la represa [del Proyecto Casupá] y CORTAR 450 HA DE BOSQUE, el mismo se encuentra un excelente estado de conservación por ubicarse sobre la parte media-alta de la cuenca (más alejada de la urbe). Esto implica la tala rasa e inundación de este tremendo ecosistema donde habita una rica fauna nativa, altísima biodiversidad y proveedor de otro sin fin de servicios ecosistémicos, entre ellos mantener la calidad del agua de la cuenca, lo que implicaría una increíble disminución en la calidad de la misma.

Por otro lado, el estado uruguayo invierte dinero en la “posible restauración de los mismos”. Prueba de ello puede ser el Arroyo Las Brujas, donde se desarrolla tecnología de restauración por parte del instituto INIA [Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias]. Desde el propio Ministerio de ambiente, también se destinan recursos humanos y económicos para la restauración de bosques degradados (como el PROYETO GEF 7) invadidos al extremo por EEI [Especies Exóticas Invasoras].

¿Qué problemas ambientales traería una represa en la zona de Casupá?

M.L.G:

  1. La corta a tala rasa de 400-500 ha de bosque nativo del mejor estado de conservación de la cuenca. Pérdida de biodiversidad irreversible.

  2. Afectación de la fauna asociada

  3. Inundación de aproximadamente 2000 ha de campo natural y la pérdida genética de esos pastizales.

  4. Cambio en el curso de agua, aguas abajo, afectando sitio histórico-cultural como es el sitio de la Manguera de Artigas.

  5. La conexión hacia el otro embalse: Paso Severino.

  6. Eutrofización y disminución de la calidad de agua.

  7. Falta de medidas consensuadas para el manejo de las zonas de amortiguación del espejo del agua

  8. A parte de los problemas sociales generados para las familias que ven sus establecimientos productivos inundados.

¿Cuales podrían ser las alternativas?

  1. Utilizar otra cuenca: Río de la Plata (igual que los 11 millones de habitantes de Buenos Aires), Cebollatí (Laguna Merín) o del río Negro (traer agua de Baygorria) para diversificar la fuente de agua. Hoy, toda la cuenca del Santa Lucía está sufriendo stress hídrico, a diferencia de las otras.

  2. Arreglar la infraestructura de pérdidas de OSE que equipara los volúmenes de agua a almacenar [Fin de la entrevista]

Cuando el Plan A es el neoextractivismo

Mientras la sociedad discute de dónde abastecer a la zona metropolitana de agua potable aparecen varias alternativas, no necesariamente excluyentes. Pero atención: lo único seguro es que el neoextractivismo va a seguir, ese es el Plan A.

Un balance del primer año de gobierno del segundo ciclo progresista en Uruguay, debería contemplar alguna idea global de estrategia o rumbo político-económico. En ese sentido el movimiento obrero organizado, intentó mejorar la agenda atendiendo dos situaciones: las dificultades de la seguridad social (principalmente jubilados pobres) y la pobreza infantil (con un impuesto al 1% más rico). Ambos intentos naufragaron aunque tuvieron un importante respaldo en la opinión pública.

Además del movimiento obrero, el ambiental también venía con sus planteos antes del 1 de marzo de 2025. Principalmente la oposición al proyecto del gobierno de la derecha bautizado como “Neptuno” en el balneario Arazatí. Este consistía básicamente en extraer agua del Río de la Plata, desalinizarla y brindarla a la población de la capital y la zona metropolitana. Proyecto con el asesoramiento de la empresa Israelí Mekorot y con una fuerte participación privada, que generaba dudas acerca del incumplimiento del precepto constitucional que establece que el agua con destino a consumo humano debe ser potabilizada y distribuida por el Estado.

El gobierno modificó el proyecto Neptuno del gobierno de la derecha, firmado a pocos días del cambio por el elenco del Frente Amplio. Pero esta inicial alineación con los reclamos del movimiento ambiental tras las luchas por el agua duró hasta que se empezaron a conocer las autorizaciones para megaproyectos extractivistas como los del hidrógeno verde-metanol, las exploraciones sísmicas en el mar territorial y los detalles de la renegociación con las empresas constructoras del nuevo buque insignia: el Proyecto Casupá.

La electoralización del “Neptuno sí” o “Neptuno no” empezó a jugar, llevando a una interpelación del ministro de ambiente durante 2025 por parte de la oposición. En un pequeñísimo país partidocrático y estadocéntrico todos los sólidos se diluyen en el aire “electoral”. La agenda política del gobierno necesita diferenciarse del período anterior, atendiendo a las supuestas demandas de la sociedad civil, y por supuesto desarmando lo que el partido contrario había impuesto. En muchos conflictos ambientales ha habido una distribución electoral de causas, como la que hemos mencionado, o como en el caso del megabasurero de Cerro Mosquitos: anulado por la derecha, siendo autorizado por la (dice que) “izquierda”.

Otro caso emblemático, fueron algunos cambios que se introducían por la vía legislativa en las limitaciones a los monocultivos de pinos y eucalyptus. Impulsados durante el gobierno de la derecha, en una alianza entre legisladores frenteamplistas y ambientalistas de partidos minoritarios de derecha, y vetados por el presidente Lacalle Pou del Partido Nacional en diciembre de 2021. Sin embargo, cuando el Frente Amplio llegó al gobierno prometió (en diciembre de 2025) ampliar o duplicar la silvicultura.

Este “ambientalismo selectivo” deja claro, que como oposición el Frente Amplio tomaba una causa ambientalista, pero como gobierno se la olvidaba. Algo que ya había sucedido con respecto a la instalación de la primera planta de celulosa (en las cercanías a la ciudad argentina de Gualeguaychú) antes y durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez.

Como también sucedió, el mismo año que José “Pepe” Mujica hacía un excelente discurso ambiental en Río+20 autorizaba la segunda planta de celulosa de Aurauco Stora Enzo y posteriormente el aumento de la producción en las cercanías de la desembocadura del Río Uruguay en el Río de la Plata.

O cuando, en el segundo gobierno de Tabaré Vázquez se firmó un contrato ampliamente generoso para la tercer planta en Uruguay y segunda de la finlandeza UPM en un río interior (con 10 veces menos caudal que el Río Uruguay), que le valió la protesta del sector agropecuario por iguales tratos para los productores nacionales, con aquello de que debería haber “Un Solo Uruguay” (USU). Desde nuestro análisis y en vistas del reñido resultado de la derecha en la segunda ronda de votaciones del 2024, la protesta del 23 de enero de 2018 que generó USU fue el detonante de la interrupción del primer ciclo progresista.

Este mismo movimiento es el que hoy encabeza junto con algunas gremiales agropecuarias la resistencia al desplazamiento de 80 familias rurales que conviven ancestralmente con el campo, el monte y el Río a la altura de Casupá. USU reslpalda la “Propuesta para mejorar suministro de agua para potabilizar en abastecimiento de Montevideo” generada por dos ingenieros vinculados a la producción de arroz (Luis Alfredo Siqueira y Marcos Ríos) que implica trasladar agua del Río Negro a las plantas de potabilización están sobre el Río Santa Lucía.

¿Casupá, el Río Negro o ambas dos?

En resumen hay por lo menos tres propuestas para que Montevideo no quede sin agua: desalinizar agua del Río de la Plata (más asociada al gobierno de la derecha), construir como lo propone el gobierno progresista la represa de Casupá , aguas arriba del “cansado” Río Santa Lucía y en tercer lugar canalizar agua del “enfermo” Río Negro (del sector agropecuario).

A sabiendas que el noextractivismo es el plan A del sistema político, de que el ambientalismo selectivo se instaló en el debate público y que ninguna solución es perfecta ¿podremos descartar soluciones de traslado de agua dulce para el 60% de la población?. Luego de 20 años de experiencias de comisiones de cuenca creemos que el optimismo de que las cosas van a funcionar bien quedaron contestadas con la toma de posición predominante del sistema político: el agua es para los megaproyectos y el modelo tecnológico del agronegocio. Frente a esto habría que asegurar el derecho humano y constitucional al agua, sin dejar de respetar los derechos de las familias en el territorio. Al mismo tiempo que seguir cuestionando la privatización de las competencias estatales del suministro del agua y los generosos contratos con las empresas constructoras que aseguran siempre su tajada, no importa donde construyan.

Por último, como buena parte del Uruguay profundo, la zona de los arroyos Caasupá y el Soldado también expresan ruralidades tradicionales del país, principalmente de la ganadería familiar. La prioridad a la silvicultura y la agricultura de escala ha marginado a los ganaderos familiares de todo el Uruguay, llevando a la inviabilidad del uso de la tierra en propiedad o alquiler. El ganadero familiar generalmente pluriactivo, muchas veces es asalariado rural temporal u ocasional. Así como muchas veces tuvieron un origen como peones de estancias ganaderas, y fueron juntando una caja de ahorro de animales propios. Pastoreando en la calle o si el patrón permitía en la estancia (como una forma de compensar en parte el magro salario), se fueron capitalizando hasta tener un rodeo que les permitía generar un ingreso similar a otro salario.

Muchos de ellos se campezinizaron de esa forma, se territorializaron por lo menos desde fines del siglo XIX hasta la actualidad. Por lo tanto estamos frente a sujetos que portan saberes ancestrales del campo nativo, del monte nativo, de las fuentes de agua, y sobretodo de su media naranja: el caballo. Trabajando en un oficio de 400 años, los ganaderos y ganaderas familiares evidencian un conocimiento privilegiado que no se puede cuantificar solamente en la producción de cabezas de vacas y ovejas que le aportan al país en campos propios y ajenos.

Los argumentos científicos para no construir una planta desalinizadora en el Río de la Plata eran contundentes, sin embargo parece que los que van a favor de construir una represa en Casupá que embalse afluentes del Río Santa Lucía no lo son tanto. Si esto le sumamos el aire electoral de la causa “Casupá sí, Neptuno No”, podemos entender la decepción de las 80 familias que perderán su terruño, principalmente de los ganaderos familiares que ven su actividad como un modo de vida no como una empresa de generación de lucro.

Si bien la naturaleza no tiene precio, quizás habría que compensar (con una colonia propia del Instituto Nacional de Colonización) a los trabajadores de la naturaleza que cuidaron ancestralmente este lugar que hoy parece que sí o sí se inundará. Lógicamente que si existieran soluciones técnicas más contundentes habría que descartar la represa, pero de lo contrario por primera vez habría que valorar la contribución tan soberana como silenciosa de los guardianes de la pradera, del monte y el agua.

https://desinformemonos.org/agua-para-montevideo-sin-plan-b/

reenviado por Red Latina sin fronteras
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