“Gasolina basura” y crisis moral en Bolivia

La gasolina desestabilizada parece ser el punto de quiebre del gobierno de Rodrigo Paz, puesto que los daños son enormes en lo social y económico. Al que se suma la desconcertante actuación de la Asamblea Legislativa Plurinacional que recién en fecha 25 de marzo se mueve para conformar una comisión de investigación por esta gasolina defectuosa.

Fuerzas Armadas resguardan plantas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Foto: AN-YPFB

Por Pablo Mamani Ramirez
Sociólogo y docente universitario

El daño es grave e irreparable, según todas las fuentes, que afectó a casi la totalidad del transporte público y privado. La UMSA (Universidad Mayor de San Andrés) según nota de Barriga Valverde que se hizo público el 25 de marzo de 2026, afirma que esta Institución solicitó apoyar en la verificación de combustible de calidad y que no recibieron ninguna respuesta de las instancias que corresponde al tema.

El hecho social y económico es que la gente aceptó levantar la subvención en diciembre pasado con la obvia idea de que pese al costó elevado, la gasolina iba ser mejor. Y, pues, resultó hoy todo lo contrario. Por lo que se puede afirmar que a estas alturas ya resulta la misma como una estafa pública del gobierno a toda la sociedad, independientemente de la región, de clase o etnia.

Muchos autos, motos, incluso modelo 2024 Toyota Hillux, fueron dañados. La reparación económica a estas alturas ya no es suficiente y que además se lo hacen de mala manera según los transportistas que protagonizan protestas con paro indefinido. Esta gasolina desestabilizada por el mínimo sentido de responsabilidad debe dejar de venderse para no agrandar aún más la estafa pública a la sociedad. Es estafa dada en que pagas un precio más elevado y te venden una gasolina que daña tu auto y que por su puesto tiene mayor costo con la reparación que incluso, según especialistas, puede ser irreparable en el tiempo.

La gente clama que el responsable o los responsables políticos o técnicos, deben ser identificados para imponer una sanción drástica porque el daño y el perjuicio es monumental. La economía en crisis, con esto y otros temas aumenta peor, y entonces la gente está realmente enojada que pide sanción y reparación urgente a los daños causados. Este mismo ambiente se vive en el área rural. Autos dañados y motos, incluso de diésel. Allí la gente espera la segunda vuelta de las subnacionales para tener multitudinarias movilizaciones.

El gobierno de Paz sí no resuelve este problema de inmediato habrá demostrado una gran incapacidad técnica, político y administrativo. No es evidente que aquí exista gente meritocrática como se alardeo al principio. Como se observa, la ideología dada en el principio de libre mercado, es un “neoliberalismo basura” que no trae ningún beneficio social o económico como se afirmó insistentemente al igual que en el periodo de 1985 y 2003.

Y los Asambleístas, a excepción de muy pocos, no actuaron en su momento para fiscalizar que es su función pese a las denuncias ya hechas. Y, pues, están más en defender sus sueldos de por sí elevados con los que apenas ganar un salario mínimo de bs. 3.300, por ejemplo. Lo cual recuerda a los asambleístas que fundaron Bolivia en 1825 de que al ser padres de la patria debían percibir un salario digno a sus actos heroicos: cuando no fueron ellos los que estuvieron en la guerra de la independencia. No eran celebres por ello, sino por cuidar sus intereses particulares y de grupo.

El tema sensible mayor se sostuvo a finales de 2025 es que la crisis económica debía ser compartida entre todos; sin embargo, los actuales asambleístas siguen ganando mejor y otros sobreviviendo en las peores condiciones. Lo cual no es justo ni democrático. Es uno de los puntos más sensibles que recorre el espacio de las subjetividades sociales de manera subterránea, ahora expuesta ya públicamente.

El siguiente escenario es crisis y más crisis porque no hay ninguna certidumbre de que vaya estar mejor. Aquí varias voces que afirman que requerimos como país de veras cambiar drásticamente este sistema corrupto, ajeno al país o expoliador, y de desprecio repetido con gran carga racista y neocolonial. Bolivia parece no tener historia que se haya movido durante todo este tiempo. Los actos y las mentalidades rayan en lo colonial, bajo una gran aura de discurso moral pública y de modernidad de superar la historia pasada.

Por esto se puede afirmar que el país requiere refundarse de raíz porque estamos podridos por dentro si queremos seguir viviendo juntos. La degradación moral está a la par de la detracción económica. La corrupción está en todos lados. La Universidad, con excepción de algunos, ya no cumple la misión de formar profesionales idóneos en lo técnico, académico y moral. La mentira o el engaño es de tal tamaño que el gobierno cada día lo hace y los actores instituciones lo propio. A ¿quién confiar? Es la pregunta que salta a la palestra porque cualquier gobierno de la sociedad requiere de una gran dosis de certidumbre y de veracidad. Aquí se vive todo a la inversa ya no sólo como una excepción, sino como regla general del orden social.

El país requiere de una nueva revolución social y por tanto no sólo político. Se asaltan puestos laborales o se hace negociados a diestra y siniestra. El país está mal porque los llamados ciudadanos también estamos mal y la llamada clase política está demás independientemente que sea de izquierda o derecha que en varios aspectos funciona como castas. Hoy es la gasolina, mañana será asesinatos y una anomia social y estatal degradante. Ojalá nos equivoquemos. El tiempo siempre es alentador porque se mueve y cambia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *