Trump: Un discurso por fuera de la realidad en medio del aumento del desempleo y protestas

El miércoles Donald Trump habló en cadena nacional para referirse a la actualidad de la guerra contra Irán: su discurso triunfalista y lleno de mentiras no logra disfrazar la realidad del conflicto, que esta muy lejos de ser la victoria total.

El movimiento No Kings, que engloba decenas de organizaciones y activistas, convocó más de 3.300 protestas en los 50 estados de EE UU con la participación de 8.000.000 de manifestantes.

En febrero se perdieron 92.000 empleos y la desocupación subió al 4,4%.

Por Mario Hernandez

En su discurso, Trump quiso convencer al pueblo estadounidense por enésima vez de que la guerra esta prácticamente ganada y que la operación Epic Fury es un rotundo éxito. Nuevamente repitió que Estados Unidos había destruido la capacidad de Irán para presentar cualquier tipo de amenaza a los Estados Unidos. Que habían destruido completamente su flota, su Fuerza Aérea y que ya le quedaban pocos misiles con los que realizar ataques en la región. Más temprano Irán había lanzado un ataque con misiles hacia Israel que fue considerado por diversos medios como el mas grande desde el inicio de la guerra, además de que continúa atacando infraestructura de países del Golfo.

Sin embargo, Trump procedió a decir que los objetivos de Epic Fury ya estaban casi todos cumplidos y que, a pesar de que ellos no habían buscado cambiar el régimen iraní (una mentira obscena teniendo en cuenta las múltiples declaraciones de funcionarios estadounidenses que esperaban que los propios iraníes derrocaran a su gobierno tras los primeros ataques), en los hechos lo habían logrado tras el asesinato de figuras importantes y la asunción de funcionarios “mas dispuestos a negociar” con Estados Unidos. Sin embargo, dijo que la guerra continuaría “entre dos o tres semanas” y amenazó nuevamente a Irán con destruir su infraestructura energética si continúa combatiendo y de bombardearlo hasta llevarlo “de vuelta a la Edad de Piedra donde pertenecen”.

Un misil balístico lanzado desde Qaem Shahr, norte de Irán. Fuente: Tabz t.me/tabzlive

Respecto al estrecho de Ormuz, cuyo cierre por parte de Irán esta causando aumentos en los precios del combustible y generando una crisis de abastecimiento cuyo efectos ya se empezaron a sentir en todo el mundo, Trump sostuvo que Estados Unidos no necesita el petróleo y el gas que se transporta por el estrecho, ya que es básicamente “autosuficiente” y además cuenta con las reservas de Venezuela. Aquellos países que lo necesiten deberán tomar en sus manos la tarea de de reabrirlo y de “cuidar su petróleo”, en alusión a los imperialismos europeos.

Esta declaración tiene dos objetivos claros: castigar a los aliados estadounidenses de la OTAN que se han negado a tomar parte de manera activa en la guerra contra Irán tirándoles la responsabilidad de la reapertura de Ormuz y disfrazar el hecho de que Estados Unidos no está dispuesto a realizar una operación militar de semejante escala temiendo que podría tener un costo inaceptable para el pueblo estadounidense donde la guerra ya es sumamente impopular.

Respecto a los efectos del cierre de Ormuz en Estados Unidos, Trump dijo que los aumentos del petróleo son de “corto plazo” y procedió a autoelogiar su programa económico, diciendo que había eliminado la inflación de cuajo y que la economía estadounidense estaba más fuerte y próspera que nunca. Sin embargo, el trabajador promedio estadounidense ve el galón de combustible irse a 4 dólares (usd 6 en la costa oeste) y los fantasmas de un aumento de la inflación que reduzca aún más su poder adquisitivo. Una situación políticamente peligrosa para Trump, cuyos niveles de aprobación están más bajos que nunca y que tiene que enfrentar las elecciones de medio término en noviembre. Tampoco tomó nota de la ultima movilización de No Kings, una de las más grandes de la historia de Estados Unidos, donde participaron 8.000.000 millones de personas y que entre sus consignas principales estaba el “no a la guerra”.

Además, si Trump buscaba con su cadena nacional generar alguna calma en los mercados, logró todo lo contrario: el barril de petróleo aumento un 4% apenas terminado su discurso mientras que las Bolsas de Japón y Corea del Sur también experimentaron caídas una vez terminado.

El mensaje de Trump fue un fiel reflejo de la situación actual de su gobierno y de la posición que se encuentra Estados Unidos en Medio Oriente: con la posibilidad de una victoria rápida frustrada, sin objetivos estratégicos claros y una crisis del precio y abastecimiento de combustible autoinfligida, Trump y su gobierno se desesperan para encontrar una salida al problema en el que ellos mismos se metieron, mientras sus aliados prefieren darle la espalda (no por razones humanitarias, sino para autopreservarse) y el pueblo estadounidense ya demuestra claramente su hartazgo con esta aventura imperialista. Si la posibilidad de una verdadera victoria de Estados Unidos aun existe, cada día que pasa se hace menos posible.

“No Kings” en Washington contra las prácticas autoritarias de Donald Trump.

Al menos ocho millones de personas participaron en las marchas anti-Trump ‘No Kings’

El movimiento, que engloba decenas de organizaciones y activistas demócratas, convocó más de 3.300 protestas en los 50 estados de EE UU para repudiar lo que llama «autoritarismo» de Trump.

Los manifestantes denunciaron en esta tercera edición de la jornada la «guerra ilegal» que .inflación, además de reafirmar sus críticas contra los «abusos» del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

“No Kings” en Chicago. Photograph: Kamil Krzaczyński/AFP/Getty Images

La movilización principal ocurrió ante decenas de miles de personas en Mineápolis, la mayor ciudad del estado de Minnesota, epicentro de la indignación nacional contra ICE y la Patrulla Fronteriza porque sus agentes mataron ahí a los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti en enero.

La Casa Blanca desestimó las protestas, calificándolas de «sesiones de terapia» para el «trastorno por Trump», un término utilizado por el presidente Trump y el oficialismo para burlarse de la oposición.

La protesta “No Kings” en St Paul, Minnesota. Foto: Joe Scheller/AP

Los organizadores aún no han entregado cifras oficiales de participación, pero miles de personas en ciudades como Nueva York, Washington DC, Mineápolis, Chicago y Los Ángeles participaron en la jornada.

Las manifestaciones en Estados Unidos ocurren mientras la desaprobación a Trump alcanza su mayor nivel de sus dos mandatos, pues un 59 % de los estadounidenses reprueba su gestión, según reveló una encuesta de Fox News.

Foto: Michael Nagle/Bloomberg

Estados Unidos perdió 92.000 empleos en febrero y la desocupación subió al 4,4%

Por Carlos R. Martínez

La economía de Estados Unidos registró una pérdida neta de 92.000 puestos de trabajo durante febrero, elevando la tasa de desempleo al 4,4% y encendiendo alarmas sobre la estabilidad del consumo global.

El reporte oficial del Departamento de Estadísticas Laborales confirmó una caída que triplicó las expectativas de los analistas, quienes proyectaban una creación de 50.000 empleos. Esta cifra representa el segundo retroceso mensual más importante desde la salida de la pandemia, marcando una vulnerabilidad estructural en sectores que antes sostenían el crecimiento.

El dato más importante es que la revisión de los meses anteriores también arrojó saldos negativos: en diciembre la economía perdió 17.000 posiciones, lo que confirma una tendencia de enfriamiento más profunda de lo previsto originalmente.

¿Por qué cayó el empleo en febrero?

La sangría de puestos de trabajo se explicó principalmente por una combinación de factores estacionales y conflictos gremiales de gran escala. El sector de la salud, que funcionó como el motor de la contratación durante el último año, sufrió un impacto directo por huelgas masivas.

[…]

Lo que cambia desde ahora es la percepción sobre la solidez del sector sanitario, afectado por el cese de actividades de 31.000 trabajadores de Kaiser Permanente en California y Hawai. Esta parálisis no solo afectó la prestación de servicios, sino que arrastró hacia abajo los indicadores generales de ocupación.

El punto clave es que la pérdida de puestos se extendió a una “amplia franja de industrias”, lo que sugiere que el problema no está limitado únicamente a las huelgas de salud, sino a una menor capacidad de contratación en el sector privado general.

Radiografía de la crisis laboral de febrero

La siguiente estructura detalla los puntos críticos del informe que los inversores y analistas están monitoreando:

Pérdida total: 92.000 puestos menos en un solo mes.

Tasa de desempleo: Subió al 4,4% (estaba en niveles mínimos históricos).

Principal sector afectado: Salud, debido a conflictos sindicales masivos.

Revisión histórica: Se confirmó que diciembre también fue un mes de pérdida de empleo (-17.000).

¿Qué observar en las próximas semanas?

El mercado ahora pone el foco en la reacción de Wall Street y en los próximos discursos de los funcionarios de la Fed. Si los datos de inflación de marzo acompañan esta caída del empleo, es altamente probable que se acelere un cambio en la política monetaria de Estados Unidos.

El dato más relevante para seguir de cerca será el nivel de solicitudes de subsidio por desempleo en la primera quincena de marzo, que determinará si la pérdida de febrero fue un evento aislado por huelgas o el inicio de una recesión técnica en el mercado de trabajo.

En enero el mercado laboral de Estados Unidos había sumado 130.000 nuevos empleos

La cifra mejoró las expectativas de los analistas, que esperaban un dato mucho más débil (entre 45.000 y 60.000) debido a la oleada de despidos de las tecnológicas que buscan, por un lado, desbloquear recursos para poder mantener la alocada carrera de inversiones de la inteligencia artificial (IA) y, por otro, aprovechan los aumentos de productividad que proporciona esta tecnología para reducir costes.

La agencia federal presenta los datos corregidos de efectos estacionales, lo que hace más sorprendente el dato de enero si se compara con los 48.000 puestos de trabajo creados durante el pasado diciembre.

“El aumento del empleo se produjo en la atención sanitaria, la asistencia social y la construcción, mientras que el Gobierno federal y las actividades financieras perdieron empleos”, señala en una nota la agencia federal.

La buena salud mostrada por el mercado laboral resta presión a la Reserva Federal para ahondar en la rebaja de tipos porque despeja las dudas sobre la ralentización de final del año pasado. Los registros del último trimestre de 2025 evidenciaron una moderación en el ritmo de creación de empleo debido a los miles de despidos de trabajadores federales por parte de la Administración de Donald Trump, aprovechando el cierre presupuestario del Gobierno del pasado octubre.

Las políticas migratorias de la Casa Blanca, con redadas indiscriminadas de inmigrantes y deportaciones masivas, y endurecimiento de visados de trabajo, también han reducido la mano de obra y llevaron al mercado de trabajo de Estados Unidos a una inusual paradoja: sin contrataciones, pero tampoco despidos.

Una vez salvado aquel obstáculo, las empresas han vuelto a acelerar la contratación, sobre todo destacan dos sectores, el de la salud y la construcción. “El sector sanitario añadió 82.000 puestos de trabajo en enero, con avances en los servicios de atención sanitaria ambulatoria (+50.000), hospitales (+18.000) y centros de enfermería y atención residencial (+13.000). El crecimiento en la atención sanitaria promedió 33.000 por mes en 2025″.

Por su parte, la construcción sumó 33.000 empleos en enero, lo que refleja un aumento del empleo en contratistas de oficios especializados no residenciales (+25.000). El empleo en este sector se mantuvo esencialmente sin cambios durante 2025.

La estadística también recalcula los datos de los meses anteriores. La revisión empeora la estadística de creación de empleo de noviembre y diciembre: resta 17.000 empleos a la cifra del último suspiro del año pasado, lo que corrobora el frenazo laboral de 2025.

La tasa de desempleo, por su parte, desciende una décima hasta el 4,3% confirmando la moderación esperada por los analistas, lo que llena de razones a la Fed para tomarse con calma las decisiones sobre tipos de interés.

“Tanto la tasa de desempleo, situada en el 4,3%, como el número de desempleados, situado en 7,4 millones, cambiaron poco en enero. Estas medidas son más altas que las del año anterior, cuando la tasa de desempleo fue del 4,0% y el número de desempleados fue de 6,9 ​​millones”, subraya el Gobierno federal.

Los analistas empiezan a poner el foco en los trabajadores que se desenganchan del mercado laboral. “El número de desempleados de larga duración (aquellos que estuvieron sin trabajo durante 27 semanas o más) varió poco en enero en 1,8 millones, pero aumentó en 386.000 respecto al año anterior. Los desempleados de larga duración representaron el 25% de todos los desempleados en enero”, sostiene la agencia.

Por último, la oficina estadística laboral revisó a la baja la creación de empleo del año pasado de 584.000 previsto inicialmente a 181.000 tras el nuevo cálculo. La rebaja empeora el comportamiento que tuvo el mercado laboral en 2005, el peor año en lo que va de siglo para el empleo, sin contar el año de la covid y la gran recesión de 2008.

Se trata de la primera remesa estadística del nuevo comisionado de la Oficina de Estadísticas Laborales, Brett Matsumoto, nombrado el pasado 31 de enero para ocupar un cargo vacante desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, despidiera durante el pasado verano a la anterior responsable de la agencia, Erika McEntarfer, acusándola, sin pruebas, de publicar “cifras falsas”. En una publicación en su red social, Truth, publicó hace un par de semanas: “Confío en que Brett cuenta con la experiencia necesaria para resolver RÁPIDAMENTE el largo historial de problemas en la BLS en nombre del pueblo estadounidense”.

Los primeros meses de Trump en la Casa Blanca, durante su segundo mandato, fueron inestables para la economía. Aprobó los aranceles y cedió a Elon Musk las riendas del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que recortó miles de puestos de trabajo y suprimió decenas de agencias federales. El resultado fue un frenazo económico durante los dos primeros trimestres y una contracción de la creación de empleo. Esta circunstancia llevó a Trump a despedir a Erika McEntarfer.

Matsumoto es un hombre de confianza de Trump. Hasta ahora trabajaba en la Casa Blanca, como dentro del grupo de asesores económicos del presidente. “Por muchos años, la Oficina de Estadísticas Laborales fue administrada por gente DÉBIL y ESTÚPIDA”, escribió Trump en su red social hace dos semanas.

Mal momento para buscar trabajo nuevo

La perspectiva de los estadounidenses sobre el mercado laboral se ha vuelto cada vez más pesimista, un giro sorprendentemente negativo dado el bajo nivel de desempleo, pero que probablemente refleja la persistente falta de contrataciones.

Solo el 28% de los trabajadores encuestados en un sondeo trimestral de Gallup realizado a finales del año pasado afirmó que ahora es un “buen momento” para encontrar un empleo de calidad, mientras que el 72% sostuvo que es un mal momento. Esas cifras representan un fuerte vuelco respecto de hace apenas unos años, a mediados de 2022, cuando el 70% decía que era un buen momento.

Los estadounidenses rápidamente se han vuelto más pesimistas: todavía a finales de 2024, poco menos de la mitad de los trabajadores decía que era un buen momento para buscar empleo. Gallup realizó la encuesta actual durante los tres últimos meses de 2025, mucho antes de la guerra con Irán que ha disparado los precios del petróleo y la gasolina y amenaza con desacelerar la economía, a medida que los ciudadanos destinan más de sus dólares a llenar el tanque y menos a otros gastos.

Las cifras ayudan a explicar otros sondeos según los cuales los estadounidenses tienen una visión en gran medida sombría de la economía, incluso cuando muchos indicadores principales sugieren que ha estado creciendo y que las pérdidas de empleo son bajas.

El pesimismo laboral es especialmente marcado entre los graduados universitarios. El cambio probablemente se debe a que la contratación en muchas profesiones de oficina ha sido inusualmente débil durante los últimos dos años, en áreas como software, servicio al cliente y publicidad.

La encuesta encontró una división según el nivel educativo: solo el 19% de los trabajadores con título universitario cree que ahora es un buen momento para encontrar un empleo de calidad, mientras que el 35% de los trabajadores sin título universitario se muestra optimista.

Un sondeo separado de Gallup halló que el optimismo de los graduados universitarios sobre el mercado laboral está en su nivel más bajo desde 2013. Al mismo tiempo, la brecha en la percepción del mercado laboral entre la gente con y sin título universitario fue la más amplia en ese sondeo desde que Gallup empezó a hacer la pregunta en 2001.

Señales de descontento entre los trabajadores jóvenes

Apenas alrededor de 2 de cada 10 trabajadores de 18 a 34 años creen que ahora es un buen momento para encontrar empleo, en comparación con cerca de 4 de cada 10 trabajadores de 65 años o más que dicen lo mismo.

El sondeo de Gallup coincide con lo que los economistas llaman un mercado laboral de “ni despedimos ni contratamos”: las empresas, en general, están reteniendo a sus trabajadores y las mediciones de despidos se mantienen bastante bajas. Como resultado, los trabajadores mayores se sienten en gran medida seguros en sus empleos. Pero la contratación también es bastante lenta, lo que dificulta que los trabajadores más jóvenes logren ingresar y encontrar trabajo permanente.

También encontró que los trabajadores jóvenes tienen mucha más probabilidad que los mayores de decir que están buscando activamente un nuevo empleo o atentos a oportunidades. La mayoría de los trabajadores de la Generación Z y los millennials afirma que, como mínimo, está pendiente de oportunidades, mientras que cerca de tres cuartas partes de los baby boomers dicen que no están buscando en absoluto.

Los resultados de Gallup se conocen mientras los datos del gobierno muestran que la contratación general está en su nivel más débil en más de una década. El Departamento de Trabajo registra una “tasa de contratación”, o la proporción de personas que son contratadas cada mes como porcentaje de quienes tienen empleo. La tasa de contratación cayó al 3,2% en noviembre pasado, aproximadamente cuando Gallup realizó su encuesta, el nivel más bajo desde marzo de 2013. Antes de la pandemia era del 3,9%.

Una tasa de contratación del 3,2% es bastante baja: la última vez que se alcanzó, en marzo de 2013, la tasa de desempleo era del 7,5%, ya que millones de estadounidenses aún tenían dificultades para encontrar trabajo tras la Gran Recesión de 2008-2009. Esto sugiere que ahora es mucho más difícil encontrar empleo de lo que indicaría la tasa de desempleo.

Los datos del gobierno también muestran que hay más personas desempleadas —7,4 millones— que empleos disponibles, que son 6,9 millones. Eso revierte lo ocurrido en los primeros años tras la pandemia, cuando las vacantes superaban a quienes estaban sin trabajo.

El sondeo de Gallup también encontró que los trabajadores tienen una visión más sombría de su vida actual y de sus perspectivas futuras que en cualquier momento desde 2009, cuando la firma comenzó a medir tales opiniones.

Otros sondeos reflejan la visión generalmente oscura de los estadounidenses sobre la economía. La encuesta de confianza del consumidor de The Conference Board se ubicó en apenas 91,2 en febrero, no muy lejos de sus mínimos de la era de la pandemia y por debajo de casi 130 antes de la pandemia.

Más personas creen que los empleos son “fáciles de conseguir” que “difíciles de encontrar”, según la encuesta de The Conference Board, pero la brecha se ha ido estrechando de manera constante en los últimos años.

El gigante tecnológico Oracle despidió a miles de sus empleados

En una serie de recortes masivos de empleo que, según se informa, podrían afectar a 30.000 personas en todo el mundo, en medio de los esfuerzos de la compañía por financiar más infraestructura de inteligencia artificial.

Según informó Business Insider, los empleados de Estados Unidos, India, Canadá, México y otros países comenzaron a recibir correos electrónicos de despido de la “dirección de Oracle” alrededor de las 6 a. m., hora local, del martes 31, lo que podría desencadenar el mayor despido colectivo en la historia de la compañía.

Según se informa, el correo electrónico decía: “Tras considerar detenidamente las necesidades comerciales actuales de Oracle, decidimos eliminar su puesto como parte de un cambio organizativo más amplio. Por lo tanto, hoy es su último día de trabajo”.

“Tras firmar la documentación de su despido, tendrá derecho a recibir una indemnización por despido sujeta a los términos y condiciones del plan de indemnización”, indicó la empresa.

“El acceso a su computadora, correo electrónico, buzón de voz y archivos se desactivará próximamente y no podrá iniciar sesión en su computadora”, agregaba el correo electrónico de despido.

Si bien los despidos han sido globales, el impacto se ha concentrado en divisiones críticas que anteriormente eran pilares de crecimiento para la empresa. Según reportes de empleados en foros profesionales como Blind y Reddit, las áreas más castigadas son:

RHS (Revenue and Health Sciences): esta división, clave tras la adquisición de Cerner, reportó una reducción de al menos el 30% de su personal. En algunas unidades de ingeniería, grupos de hasta 16 desarrolladores fueron eliminados en un solo movimiento.

SVOS (SaaS and Virtual Operations Services): el área de servicios de operaciones virtuales y software como servicio también sufrió un recorte superior al 30%, afectando tanto a contribuyentes individuales como a niveles gerenciales.

NetSuite IDC (India Development Centre): en la India, el centro de desarrollo de NetSuite vio la salida de directores de proyectos y gerentes de diversos niveles de antigüedad.En los últimos meses, las acciones de la compañía experimentaron un descenso, ya que cayeron casi un 25 % desde principios de año, más que todas las principales empresas tecnológicas juntas.

En enero, los analistas escribieron que la empresa podría obtener hasta 10.000 millones de dólares en flujo de caja libre adicional mediante el despido de 30.000 empleados.

La decisión de Oracle de reducir de manera sustancial su plantilla para invertir en inteligencia artificial se suma a otros movimientos recientes en el sector. En 2026, Amazon anunció la eliminación de 16.000 puestos corporativos tras otros 14.000 recortes, mientras que Meta, matriz de Facebook, reanudó despidos que afectaron a cientos de empleos, según Inc.com.

Trump permite más trabajadores agrícolas extranjeros y a cambio rebaja hasta el 32 % sus sueldos

Nuevas reglas de la Administración de Donald Trump sumarán al menos 150.000 trabajadores agrícolas extranjeros con visas temporales H-2A en Estados Unidos, pero también han reducido sus salarios en hasta 32 %, revela el Economic Policy Institute este martes 23 de marzo, Día Nacional de la Agricultura.

Los cambios en la metodología que usa el Departamento del Trabajo para calcular los sueldos de los campesinos foráneos con visados H-2A, de los que el 90 % son mexicanos, implican una disminución del 26 % al 32 % de su sueldo, explicó el director de investigación sobre leyes y política de inmigración del instituto, Daniel Costa.

Este abaratamiento de la mano de obra podría significar una caída de hasta el 9 % en los salarios de los empleados estadounidenses del campo, por lo que, de manera colectiva, los trabajadores agrícolas en Estados Unidos perderían entre 4.400 millones y 5.400 millones de dólares anuales en ingresos, detalla el investigador.

En la práctica, según el estudio, los jornaleros extranjeros han perdido entre 3 dólares y 7 dólares por hora en salarios por las nuevas normas, que también autorizan ahora a los patrones a deducir hasta un máximo del 30 % de sus sueldos por el alojamiento que reciben mientras están en Estados Unidos, lo que antes subsidiaban.
“Eso lo hicieron para ayudar a patrones de las granjas y en el reglamento dicen que la razón por la que están haciendo esto, bajando los salarios tanto, es porque la Administración Trump dice que va a deportar tanta gente, que va a haber una escasez de trabajadores del campo”, describe Costa.

En este contexto, el Gobierno proyecta una subida de alrededor de 35 % en los trabajadores temporales con la visa H-2A, de 380.000 actuales a un estimado de 515.000 en 2034, expone el investigador del Economic Policy Institute.

El hecho refleja la realidad migratorias del campo en EE UU, donde casi tres de cada cuatro de los trabajadores son hispanos, el 73 %, y dos tercios del total son inmigrantes, de los que casi la mitad, el 47 %, son indocumentados, según datos oficiales recopilados por la Kaiser Family Foundation (KFF).

Pese a las promesas de deportaciones masivas de Trump y algunas redadas mediáticas, los patrones han reportado “menos deportaciones en el sector” agrícola de las que anticipaban, indica Costa, quien señala que estos empleadores apoyan este programa temporal de visados.

“Estos programas son la prioridad número uno de ellos cuando tienen que ver con las políticas migratorias. Y Trump, él mismo, sus empresas, en Mar-a-Lago y sus viñedos, han usado el programa H-2A y también el programa H-2B (visas temporales para trabajos no agrícolas)”, ahonda el investigador.

Ante este panorama, el mayor sindicato agrícola, la Unión de Campesinos (UFW), junto a la Fundación UFW y 18 trabajadores individuales, ha presentado una demanda contra “la arbitraria norma de recorte salarial de la Administración Trump”.

También denuncian que el programa H-2A “no tiene límite y ha crecido exponencialmente”, pues este año es “más de siete veces mayor” que el número de visas emitidas en 2025.

Por ello, congresistas demócratas como Nancy Pelosi, Jesús ‘Chuy’ García y Joaquín Castro presentaron en febrero la iniciativa de ley de Protección de la Fuerza Agrícola de Estados Unidos, que por primera vez fijaría un límite de visas H-2A, de 400.000 al año.

“El crecimiento explosivo del programa en los últimos años ha sido una herramienta para la avaricia corporativa y amenaza con reducir los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores estadounidenses”, declaró entonces Erica Lomeli Corcoran, directora ejecutiva de la Fundación UFW.

Paralizan el mayor frigorífico de EE UU

El lunes 16 de marzo comenzó una huelga en la planta de JBS en Colorado. El 99% de sus 4.000 trabajadores y trabajadoras votaron ir al paro. El 80% son inmigrantes de México, Haití y Somalía.

La planta de JBS USA en Greeley, Colorado, es el frigorífico cárnico más grande de Estados Unidos.

JBS USA se jacta de producir más de 280 millones de comidas diarias en sus 73 plantas de producción, sus 59 plantas de alimentos preparados y sus otras instalaciones en 9 países.

Viene ganando fortunas y de hecho el precio de la carne molida aumentó un 15% durante 2025. Eso tiene un impacto masivo sobre el pueblo norteamericano, pero también sobre los propios obreros y obreras alimenticios.

Los gerentes de JBS también son los reyes de la explotación. Kim Cordova, la presidenta de la sección local 7 de la UFCW, denunció que la empresa viene “pateando” el nuevo contrato salarial desde hace 8 meses.

Propone aumentar los salarios en 60 centavos por hora el primer año y en 30 centavos anuales durante los dos años siguientes. Algunas seccionales aceptaron, pero en la de Colorado el 99% votó a favor de ir a la huelga.
Esto a pesar de que la empresa despidió a integrantes del comité de negociación y otro tipo de abusos.

El salario no es el único reclamo. Cordova denunció también que JBS viene aumentado la velocidad de la línea de producción: de 390 animales por hora pasó a 420. Además les cobran los equipos de protección, que son caros. Con esos salarios y esos ritmos se rompen y enferman, pero curarse se pone cada vez más difícil: “los costos de atención médica aumentaron 22 centavos por hora, así que esas personas recibieron un aumento de 8 centavos”, denunció otra trabajadora.

Por eso la huelga tiene gran repercusión nacional. De alguna manera simboliza a millones de trabajadores y trabajadoras que están sufriendo el aumento del costo de vida en los Estados Unidos. Mientras Trump se embarca en guerras genocidas que cuestan miles de millones de dólares por semana, la población sufre un ajuste.

En los piquetes que comenzaron en la madrugada del lunes había carteles en inglés y en español, pero también en otros idiomas. Es que el 80% de sus obreras son migrantes. No solo mexicanas. También haitianos, benineses, somalíes, entre otros orígenes.

En el caso de las familias haitianas, pudieron aprovechar el Estatus de Protección Temporal que otorgó el gobierno tras una serie de desastres en la isla. Hace algunas semanas Trump lo derogó pero una jueza dijo esa misma noche que era ilegal, un ejemplo de “hostilidad hacia los inmigrantes no blancos”.

Hace varios años, cuando la planta todavía pertenecía a Swift, se enfrentaron a ICE que en una redada arrestó a 273 trabajadores. Decenas de familiares y activistas rodearon la planta para protestar. En 2021 tuvo que pagar 5,5 millones de dólares por discriminación a trabajadores musulmanes: les negaba tiempo y lugar para rezar.

Uno de los carteles decía, en español: “Favor de no patrocinar JBS. Empleadas en huelga por prácticas laborales injustas. No tenemos problemas entre compañeras” porque la empresa busca generar divisiones.
Para tener una idea, la votación fue secreta y contó con la colaboración de amigos del sindicato que ayudaron a traducir la información necesaria a haitiano, español, beninés y otros idiomas. Había dos opciones: HUELGA o NO HUELGA. El 99% votó por la primera, no importa el idioma.

¡Viva la huelga de JBS! ¡Viva la clase obrera sin fronteras!

Jack Dorsey.

El creador de Twitter despidió a 4.000 personas

Jack Dorsey, cofundador de Twitter (ahora X), sacudió el mundo empresarial al anunciar en las últimas horas que Block –la empresa matriz de Square y Cash App que él mismo fundó en 2009– despedirá a más de 4.000 empleados, reduciendo su plantilla de más de 10.000 a menos de 6.000 personas. El motivo: una reestructuración profunda para integrar la inteligencia artificial (IA) y optimizar operaciones.

En un comunicado publicado en X, Dorsey explicó la decisión con una visión disruptiva que sorprendió a inversores y analistas. “Los sistemas de IA han cambiado lo que significa construir y dirigir una empresa. Un equipo significativamente más pequeño usando estas herramientas puede hacer más y mejor”, afirmó el empresario, conocido por su rol en proyectos como Bluesky –una red social alternativa que impulsó hasta 2024– y por su liderazgo en la era de las fintech.

Dorsey optó por “un único recorte, profundo, en lugar de despidos graduales”, con el fin de “dar espacio a la compañía para crecer sin reaccionar constantemente a la presión del mercado”. La mayoría de los despidos se completarán en el primer semestre de 2026, generando gastos de reestructuración estimados entre 450 y 500 millones de dólares.

El mercado respondió con entusiasmo: las acciones de Block escalaron más del 25% en operaciones postmercado. Block había reportado ingresos de 6.250 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2025, superando previsiones, lo que refuerza que esta movida no responde a problemas financieros.

Analistas citados por medios estadounidenses describieron la medida como un “momento seminal” en el mundo corporativo impulsado por IA. La reacción positiva del mercado refleja “expectativas de márgenes más altos en 2026 gracias a reducciones de plantilla”, según expertos. Dorsey, pionero en redes sociales desde la fundación de Twitter en 2006, posiciona así a Block como vanguardia en la transformación tecnológica.

Esta no es la primera reestructuración agresiva de Dorsey, pero sí la más ambiciosa en su apuesta por la IA, alineada con tendencias globales donde herramientas como modelos de lenguaje avanzados y automatización redefinen la productividad laboral.

Maestros en huelga

Los maestros de San Francisco han alcanzaron un acuerdo provisional con el distrito escolar para poner fin a su huelga, la primera de este tipo en casi 50 años.

La huelga abarcó unos 6.000 maestros de escuelas públicas. El distrito cerró sus 120 escuelas y dijo que ofrecería estudio independiente a algunos de sus 50.000 estudiantes.

Los maestros se fueron al paro después de que las negociaciones no lograran alcanzar un nuevo contrato.

Exigían salarios más altos, más beneficios de salud y más recursos para estudiantes con necesidades especiales.

El sindicato y el distrito habían estado negociando durante casi un año, y los maestros reclamaban atención médica familiar totalmente financiada, aumentos salariales y la cobertura de puestos vacantes que afectan la educación especial y los servicios.

El sindicato pidió un aumento del 9% en dos años, lo que significaría 92 millones de dólares adicionales al año para el distrito. Afirman que ese dinero podría salir de fondos de reserva que podrían redirigirse de vuelta a las aulas y a los planteles escolares.

El distrito escolar, que enfrenta un déficit de 100 millones de dólares y está bajo supervisión estatal debido a una crisis financiera, rechazó la idea. Respondió con un aumento salarial del 6% pagado a lo largo de tres años. Indicó que la oferta también incluye bonificaciones para todos los empleados si hay un superávit para el año escolar 2027-28.

Un informe de un panel neutral de verificación de hechos, publicado la semana pasada, recomendó un compromiso de un aumento del 6% en dos años, en gran medida alineándose con los argumentos del distrito de que tiene limitaciones financieras.

El sindicato sostuvo que los maestros de San Francisco reciben algunas de las contribuciones más bajas para sus costos de atención médica en el Área de la Bahía, lo que empuja a muchos a irse. El distrito ofreció dos opciones: que el distrito pague el 75% de la cobertura de salud familiar al proveedor de seguros Kaiser u ofrecer una asignación anual de 24.000 dólares para que los maestros elijan su plan de atención médica.

Los docentes se organizan contra ICE en las escuelas de Minneapolis

Por Luigi Morris

El presente artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio Left Voice, parte de la Red Internacional La Izquierda Diario en Estados Unidos.

No le creas a nadie que te diga que la lucha contra Trump y la extrema derecha es imposible. Poco más de un mes después del inicio de la Operación Metro Surge [como se llamó a las redadas antiinmigrantes llevadas adelante por el ICE en Minneapolis, NdT], y apenas unas semanas después de los asesinatos de Renee Nicole Good y Alex Pretti, el “zar fronterizo” de Trump, Tom Homan, anunció que 700 agentes federales de inmigración iban a abandonar el estado de Minnesota.

La batalla aún no ha terminado. Aún quedan más de 2000 agentes que seguirán aterrorizando las calles de Minnesota, sin mencionar a los cientos de agentes locales que trabajan con ellos. Sin embargo, incluso esta retirada parcial fue posible no gracias a la buena voluntad ni al bipartidismo, sino a la fuerza de una comunidad que se rebeló desde abajo .

Durante más de un mes, agentes federales han sembrado el terror entre los inmigrantes en Minnesota, especialmente en las Ciudades Gemelas de Minneapolis y St. Paul, en lo que describen como el “mayor operativo migratorio de la historia”. Han secuestrado a personas, incluyendo niños de tan solo cinco años, en las calles, frente a sus casas, y en los estacionamientos de tiendas y escuelas. Y no se trata solo de inmigrantes: los agentes han aterrorizado e incluso disparado a quienes han intentado documentar sus acciones o interponerse en su camino.

Pero los habitantes de Minnesota se han negado a cruzarse de brazos mientras sus vecinos y amigos son secuestrados. Mientras todo el país observaba cómo decenas de miles de personas salían a las calles en medio de algunos de los días más fríos de este invierno, listas para paralizarlo todo ante estos ataques, la comunidad sigue manifestándose a diario. Hay patrullas vecinales por todas partes, especialmente cerca de las escuelas. Se activan redes de silbatos en cualquier momento para alertar a la comunidad de la presencia de ICE. Ya sea recaudando dinero para asistencia con el alquiler de vecinos inmigrantes que se refugian en sus hogares o entregando comida en sus casas, las comunidades se han unido para afrontar este desafío.

Si bien se han formado comités santuario en escuelas de todo el país, en ningún otro lugar se han puesto a prueba como en las Ciudades Gemelas. Aquí, las escuelas municipales se han convertido en fortalezas contra ICE, ancladas en una vasta red de solidaridad de maestros, estudiantes y padres. Forjada tras años de lucha compartida, esta red ahora sirve como la primera línea de defensa para las familias inmigrantes.

Deseosos de escuchar sus historias, hablamos con tres docentes de escuela primaria un martes por la tarde.
Protegiendo a la comunidad en el aula

El grado en que los docentes y su comunidad han sido transformados por la ofensiva de ICE de Trump se ha vuelto innegable. La amenaza de expulsión, acoso y deportación es constante. Los pupitres vacíos son comunes, ya que casi la mitad de sus estudiantes se quedan en casa ante el terror de ICE, y los docentes se están adaptando a una nueva realidad de aprendizaje híbrido. En el caso de una docente, solo alrededor de un tercio de su clase de 26 alumnos asiste a clases presenciales.

Pero, ¿qué es aprender en estas condiciones? Una de las maestras, R, se pregunta en voz alta si está siendo una “buena” maestra al dejar de impartir el currículo en estos tiempos. Pero no le importa. Para ella, enfatiza, es más importante dar espacio a sus estudiantes, quienes viven con el temor constante de que les arrebaten a sus familias y amigos, y ayudarlos a gestionar estos fuertes sentimientos.

Las y los docentes ya está realizando una labor enorme. Si los sindicatos se unieran activamente a esta lucha, las escuelas podrían convertirse en bastiones que centralicen la resistencia.

Todos coinciden en que cada profesor de la escuela tiene un alumno que ha vivido o presenciado personalmente la detención o el acoso de alguien por parte de ICE. Mientras dan clase a diario, la presencia de ICE es muy visible, ya sea por los gritos y silbidos que llegan de la calle a través de la videollamada durante la clase, o por un alumno que tiene que retirarse porque ICE está en su calle, en su edificio o incluso en su puerta.

El impacto de la represión del ICE se extiende mucho más allá de las familias inmigrantes. No solo los inmigrantes están siendo atacados ahora; muchos de sus estudiantes nativos y afroamericanos también se quedan en casa. Estas comunidades, que han sido blanco de la violencia policial durante mucho tiempo, comprenden que la represión no se limita al estatus migratorio; y que cuando el estado intensifica sus acciones, actúa contra todos aquellos a quienes históricamente ha oprimido.

Pero ninguno de estos maestros se ha quedado de brazos cruzados. Impulsados ​​por la iniciativa de algunos padres, a quienes los maestros han llamado “supermamás”, las y los maestros se movilizaron rápidamente junto con la comunidad cuando comenzó la Operación Metro Surge en diciembre, justo al comenzar las vacaciones de invierno.

Surge una red

Al reconocer que muchos de los amigos y compañeros de clase de sus hijos eran el blanco mismo de esta ofensiva, las maestras y maestros junto a las madres y padres se movilizaron rápidamente en torno a las necesidades de las familias que estaban “resguardadas en el lugar”.

Lo que comenzó con entregas semanales de comestibles y otros artículos de primera necesidad para estas familias, rápidamente se convirtió en mucho más. Transportan a estudiantes y padres no solo a la escuela, sino también a citas y eventos. Cuando las familias no han podido trabajar, maestras y madres han recaudado fondos para asistencia con el alquiler, evitando así una mayor precariedad y el desalojo.

Y luego está la creatividad. Ya sea cocinando o haciendo manualidades, para generar ingresos adicionales, los docentes han organizado talleres a distancia con quienes tienen habilidades para compartir. Es una operación compleja, que se mueve entre hojas de cálculo, formularios y diferentes chats en cualquier momento, a medida que el ICE cambia de táctica y los obliga a cambiar las suyas. Pero la atención nunca se detiene.

En medio de todo esto, las y los docentes están en el aula, gestionando los miedos y la confusión de sus estudiantes sobre su propio lugar en el mundo, como educadores, padres, inmigrantes y vecinos. Hablan de esta presencia amenazante que se cierne constantemente. Un docente reflexionó: “Me siento aliviado de poder apoyar a las familias que se quedan en casa. ¿Se imaginan a los niños aquí, constantemente preocupados por el secuestro de sus padres por parte de ICE? El daño que está ocurriendo ahora durará años. Esto no termina cuando ICE se vaya”.

A M, una maestra latina que hace tiempo es ciudadana estadounidense y crió a su familia aquí, le afecta profundamente, y ahora enfrenta su nueva realidad en este lugar que considera su hogar. Nos cuenta que su hijo, que vive fuera del estado, le imploró que llevara sus documentos. Ya no se trata de estatus legal, le recuerda; a su amigo de la infancia lo detuvo ICE.

Pero ese miedo y esa pérdida nos afectan a todos. Una de ellas habló de cómo sus familiares se autodeportaron, así como de las dificultades de tener que enseñar con ese dolor y estar presente para sus alumnos. Otras describen despertarse a las 3 de la mañana, asustadas de que ICE estuviera afuera mientras ayudaba a familias inmigrantes. Con las líneas de batalla demarcadas, ICE tampoco ha dudado en perseguir a quienes apoyan a los inmigrantes. S, una mujer de unos 60 años, describe el miedo que sintió al intentar su primera entrega de comestibles en diciembre. Llamó a R, más joven que ella, para que la acompañara. Desde entonces, también han descubierto que estos roles se han invertido. Es como dicen, realmente están todos juntos en esto.

No es posible afrontar esto y encontrar esperanza y confianza sin comunidad, enfatizan todos. Para ellos, es una comunidad que han construido a través de la lucha compartida. Primero, estuvo la pandemia de Covid-19, antes de enfrentarse a nuevas dificultades apenas meses después ante el asesinato de George Floyd y una ciudad en rebelión contra la violencia racista y policial. Es una comunidad que se reforzó y fortaleció bailando juntos bajo el frío en los piquetes durante la huelga de maestros de 18 días en marzo de 2022, la primera en Minneapolis en 50 años. En ese momento, luchando contra el racismo y por más recursos para sus estudiantes, enfatizaron que sus condiciones de enseñanza eran las condiciones de aprendizaje de sus estudiantes. Mucho antes de la Operación Metro Surge, ya se movilizaban para defender a los estudiantes inmigrantes.

Los sindicatos deben sumarse activamente a la lucha

En las escuelas de Minneapolis, los docentes no solo están educando bajo presión, sino que también ayudan a construir la infraestructura de resistencia que la clase trabajadora necesita para sobrevivir y contraatacar. Para derrotar a ICE, la clase trabajadora debe unirse activamente a la lucha.

Cuando sindicatos, líderes religiosos y organizaciones comunitarias convocaron a un día “sin trabajo, sin escuela, sin compras”, los sindicatos de docentes de las Ciudades Gemelas se unieron al llamado. Pero nuestros sindicatos necesitan hacer más que ofrecer declaraciones contundentes con una solidaridad meramente simbólica: necesitan movilizarse activamente y destinar todos sus recursos a la defensa de la comunidad, utilizando todo lo posible para derrotar el terrorismo de ICE.

Las y los docentes ya está realizando una labor enorme. Si los sindicatos se unieran activamente a esta lucha, las escuelas podrían convertirse en bastiones que centralicen la resistencia. Los docentes comprenden profundamente las necesidades de la comunidad e interactúan con ella a diario. Las asambleas y reuniones en cada escuela podrían ser un gran avance en la coordinación de la lucha, donde docentes, estudiantes y familias puedan reunirse no solo para debatir cómo protegerse mutuamente, sino también qué necesitan.
Estos organismos podrían coordinar y centralizar aún más su respuesta a nivel de barrio y ciudad. Los sindicatos ya cuentan con esta infraestructura y podrían liderar la iniciativa para coordinar recursos en todo el distrito. Los sindicatos de docentes podrían colaborar con los sindicatos de trabajadores de servicios, y los conductores de autobús podrían brindar un transporte seguro a las familias. Las sedes sindicales y los recursos podrían destinarse a apoyar a los trabajadores y familias que se encuentran en confinamiento, incluyendo iniciativas de ayuda mutua. Estos comités podrían convertirse en las estructuras que coordinen no solo las necesidades diarias y la defensa contra el ICE, sino también donde los trabajadores puedan planificar y ejecutar grandes jornadas de acción para declararse en huelga y paralizarlos por completo.

No podemos posponerlo más. Los primeros pasos de Trump en su retirada demuestran el inmenso potencial de lo que se puede lograr cuando nos mantenemos unidos y luchamos. ICE y Trump vinieron por los inmigrantes, pero el muro que encontraron fue la resistencia en Minneapolis, que está impulsando a una nación a la acción. Los maestros, junto con los estudiantes, los padres y la comunidad, están decididos a derrotar a ICE. Como dijo una docente: “No queremos que se vayan a otros lugares; queremos derrotarlos aquí para que no lo hagan en otro lugar”.

El momento de esa rotunda derrota ha llegado.

Fuentes: AP, Perfil, La Izquierda Diario, aporrea.org, Infobae

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