Convocada por la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, una masiva marcha recorrió las calles porteñas este sábado, en el marco de una iniciativa de lucha nacional con acciones en múltiples territorios. “Alerta máxima, el agua está en peligro”, advirtieron, ante la inminente votación en Diputados el próximo 8 de abril, donde el gobierno nacional buscará habilitar la destrucción de los glaciares para beneficiar a un puñado de empresas mineras.
“No tienen licencia social”, reclamó una multitud en las calles porteñas. Fue una gran convocatoria en el marco de decenas de actividades y jornadas que se están dando en la previa al tratamiento en la Cámara de Diputados.
La modificación de la Ley de Glaciares propiciada por la ultraderecha puede generar un inmenso daño ambiental y ser un quiebre en la historia del país.
Los legisladores que responden al gobierno de de Javier Milei censuraron arbitrariamente la participación ciudadana en las audiencias, donde se habían anotado decenas de miles de personas.
Ahora, tal como ocurrió con la regresiva reforma laboral, ejecutan el trámite parlamentario, plagado de irregularidades, de forma exprés. El lucro será para un puñado de empresas, y la contaminación del agua, para millones de habitantes del país.
Convocada por la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, una masiva marcha recorrió las calles porteñas este sábado, en el marco de una iniciativa de lucha nacional con acciones en múltiples territorios. “Alerta máxima, el agua está en peligro”, advirtieron, ante la inminente votación en Diputados el próximo 8 de abril, donde el gobierno nacional buscará habilitar la destrucción de los glaciares para beneficiar a un puñado de empresas mineras.
“No tienen licencia social”, reclamó una multitud en las calles porteñas. Fue una gran convocatoria en el marco de decenas de actividades y jornadas que se están dando en la previa al tratamiento en la Cámara de Diputados.
La modificación de la Ley de Glaciares propiciada por la ultraderecha puede generar un inmenso daño ambiental y ser un quiebre en la historia del país.
Los legisladores que responden al gobierno de de Javier Milei censuraron arbitrariamente la participación ciudadana en las audiencias, donde se habían anotado decenas de miles de personas.
Ahora, tal como ocurrió con la regresiva reforma laboral, ejecutan el trámite parlamentario, plagado de irregularidades, de forma exprés. El lucro será para un puñado de empresas, y la contaminación del agua, para millones de habitantes del país.
Enorme marcha recien en la Av Corrientes (CABA) en defensa de la Ley de Glaciares
Seguimos resistiendo.
Somos muchos y muchas, cada vez mas, lo vamos a ganar!!!
( 📹 Susi Maresca) pic.twitter.com/G5Im0vPXmu
— Enrique Viale (@EnriqueViale) April 5, 2026
Compartimos el documento de la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones leído en la jornada:
Somos una campaña abierta, plurinacional, construida desde abajo, por asambleas territoriales, personas autoconvocadas, comunidades, organizaciones sociales, ambientales y políticas.
Nacimos en noviembre frente a una amenaza concreta: la decisión del gobierno de Javier Milei y de los gobernadores de las provincias que integran la “mesa del cobre” y la “mesa del litio” de modificar la Ley de Glaciares, poniendo en riesgo su existencia y la del ambiente periglacial, que son reservas estratégicas de agua para todos los ecosistemas que sostienen la vida y garantizan el acceso al agua a poblaciones que todavía tienen ese derecho fundamental.
¡Hoy estamos acá: con luces, con antorchas, con nuestros cuerpos y nuestras voces, porque sabemos algo muy simple y muy profundo: cuando un glaciar se destruye, no vuelve nunca más!
Se apaga una reserva de vida. Se rompe un equilibrio que tardó miles de años en formarse.
En estas semanas fuimos testigos de una simulación democrática: una audiencia pública que no fue tal.
Una audiencia recortada, restringida, diseñada para que decenas de miles no pudieran hablar. Pero que sí le dió lugar a lobbistas mineros para que hablen a favor de la modificación de la ley, sin estar inscriptos en la audiencia pública.
Y a las más de 100 mil personas que nos inscribimos para defender los glaciares nos negaron la palabra.
Pero no pudieron silenciarnos.
Porque lo que quisieron convertir en un trámite burocrático, lo transformamos en un hecho histórico y político. Rompimos el cerco mediático, multiplicamos voces en todo el país. Hicimos de los glaciares una causa plurinacional
Instalamos el tema en cada escuela, en cada facultad, en cada barrio, en cada red.
Nos convertimos en una marea defendiendo los glaciares.
Una marea que no se puede contener. Porque no nace en los despachos: nace desde abajo. Y cuando el agua se mueve, no hay poder que la detenga.
Sabemos también, que hay algo todavía más profundo:
¡más del 60% de la sociedad rechaza esta reforma!
¡No tienen licencia social!
Y lo saben.
Pero esto no es solo responsabilidad del gobierno nacional. Hay responsables con nombre y apellido en cada provincia.
Son los gobernadores que actúan como gerentes y garantes de las mineras.
Los que negocian nuestros territorios a espaldas del pueblo, llegando hasta a desalojar comunidades enteras.
Los que habilitan proyectos en zonas glaciares.
Los que hablan de desarrollo mientras firman saqueo.
Lo que están haciendo, en realidad, es entregar nuestra agua para el beneficio de corporaciones mineras multinacionales que hace más de 30 años saquean, contaminan y se van. A quienes, encima, quieren entregarle el agua y los territorios ¡por 30 años más! con beneficios fiscales e impositivos al haber aprobado el RIGI.
Quieren hacernos creer que es progreso. Pero progreso no es dinamitar glaciares.
No es secar ríos.
No es derramar cianuro.
No es destruir economías regionales, la agricultura y la vida de las comunidades y la biodiversidad.
No es hipotecar el futuro.
Están lisa y llanamente convirtiendo el agua en mercancía y la vida en un negocio. ¡Y no lo vamos a permitir!
Desde la cordillera y la puna, desde el norte hasta la Patagonia, ¡vamos a defender el agua!. Cómo en Mendoza, donde el pueblo ya demostró en las calles que el agua vale más que todo y donde otra vez intentan avanzar sobre lo que ya fue defendido con lucha.
Sabemos que el presidente niega la crisis climática.
Pero la realidad no se niega:
…si la temperatura global supera los 2 grados respecto a la era preindustrial, los glaciares entran en un punto de no retorno.
Y ese es exactamente el mundo hacia el que nos están empujando.
Es a través de la persecución y criminalización de quienes luchan y defienden los territorios, con detenciones arbitrarias y represión que intentan amedrentarnos para habilitar el saqueo. Por eso esta lucha no es solo ambiental.
Es una lucha por la vida.
Por el agua.
Por la justicia social.
Por el futuro.
Porque el agua no es un recurso más. Es un bien común.
Es lo que corre por nuestros cuerpos, lo que hace posible cada alimento, cada territorio, cada comunidad.
Y también es memoria.
Memoria de los pueblos que resistieron.
De Esquel, de Famatina, de Andalgalá. De las comunidades y pueblos originarios que defienden el agua y el territorio desde hace siglos, y que siguen siendo quienes más sufren el silencio, el despojo, la represión, la persecución y el racismo del Estado. De cada lugar donde dijeron que no. Y donde ese “no” abrió la posibilidad de otro futuro.
Sabemos que fue en las calles, con organización y persistencia, que logramos conquistar esta ley. Y sabemos que es en las calles donde la vamos a defender.
Por eso esta marcha de antorchas no es solo una acción.
Es una señal.
Es fuego que ilumina.
Es fuego que advierte.
Estamos calentando motores.
Porque lo que viene es una pelea grande.Y no la vamos a dar en soledad. Vamos a estar en cada rincón del país. Vamos a multiplicar la organización. Vamos a exigir que se escuche al pueblo. Y si no nos dejan hablar, vamos a hacernos escuchar igual.
Porque no se trata solo de una ley. Se trata de quién decide sobre el agua. Se trata de qué futuro queremos.
Y sabemos algo más.
Venimos de movilizaciones históricas. De un 24 de marzo donde millones salimos a las calles en todo el país. De una Plaza de Mayo colmada, de un acto construido en unidad donde se expresaron todas las luchas.
Donde vimos algo muy claro: hay una oposición viva, hermosa, profundamente democrática, que no se resigna. Un pueblo que no se arrodilla.
Y también fue una muestra de lo que somos capaces cuando nos encontramos, cuando nos organizamos, cuando salimos a la calle. Por eso, recuperamos lo que se dijo en el documento leído en esa Plaza de Mayo histórica: “Los cientos de miles que hoy llenamos las calles damos cuenta de la voluntad de salir a luchar. Necesitamos que las centrales de trabajadores y trabajadoras se pongan al frente de un plan de lucha contra estas políticas. Paro general y plan de lucha ya.”
Esa fuerza es la que traemos hoy.
Esa memoria es la que nos sostiene.
Esa energía es la que nos impulsa.
Y con esa fuerza vamos a seguir hasta el final.
La Ley de Glaciares se ganó luchando.
Y luchando la vamos a defender.
Porque sin agua no hay vida.
Y sin glaciares, no hay futuro.
Los glaciares no se tocan.
Y la ley que los protege, tampoco!
(Cantar: A los glaciares hay que cuidar)




