La participación de soldados indígenas en la Guerra de Malvinas: La otra historia que Argentina sigue sin reconocer

Sin registro oficial, emergen investigaciones independientes y testimonios que confirman la participación de al menos un centenar de soldados Qom, Wichí, Mapuche y Guaraní en Malvinas. El Estado argentino nunca produjo un padrón étnico, perpetuando una deuda histórica de invisibilización que abarca desde la guerra hasta la actualidad. En muchos relatos se asegura que no sabían que iban a una guerra y que, además, sufrieron torturas y posteriormente fueron discriminados.

El archivo que nunca existió: una omisión estructural

La narrativa homogénea del “héroe de Malvinas” oculta una fractura histórica. Cada 2 de Abril se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas. Según una investigación de Misiones Plural (3 de abril de 2026), no existe hasta el presente un registro oficial que permita saber cuántos soldados pertenecientes a pueblos originarios combatieron en 1982.

El sistema de conscripción de aquel año no incorporaba variables de pertenencia étnica, una omisión que el Estado nunca corrigió. Esta ausencia de datos no es un mero detalle administrativo, sino una forma de construcción estatal que, al integrar bajo una identidad común, omitió sistemáticamente las diferencias para existir en el plano público.

Las cifras de la ausencia y el caso Mbya Guaraní

Las estimaciones disponibles, surgidas de investigaciones académicas y comunitarias, oscilan entre varios cientos y más de un millar de soldados indígenas desplegados en el conflicto.

La Fundación Napalpí y el historiador qom Juan Chico lograron documentar al menos medio centenar de casos en la provincia de Chaco. Sin embargo, en la provincia de Misiones, la opacidad es total. Misiones Plural señala que no existe un registro documentado que identifique nombres o comunidades de pertenencia de los soldados Mbya Guaraní.

El investigador del Conicet Pedro Munaretto (politólogo especializado en Malvinas y pueblos originarios) confirma el diagnóstico: no hay estadísticas públicas y el campo de estudio sigue abierto, agravado por el territorio transfronterizo de los Guaraníes entre Argentina, Brasil y Paraguay.

Simón Antieco y el grito Mapuche que el tiempo no borra

Mientras el Estado no reconoce cifras, la sangre de los caídos habla. Simón Antieco, un joven mapuche de 19 años oriundo de Costa del Lepá (Chubut), murió el 8 de mayo de 1982 en Bahía Zorro.

Según la reconstrucción de la Biblioteca Popular que lleva su nombre y el artículo de Anita Aliberti para Perycia (vía Viento del Sur, 2 de abril de 2026), su carta a su hermana Dilia es un documento desgarrador: “Hago empeño de escribirle a todos porque no saben lo que es subir y lo que es estar acá”.

Antieco, según publicación original de NODAL, escrita por Anita Aliberti para Perycia,  fue ascendido a cabo post mortem, pero su prima Juana Antieco sentencia: “La historia colonial, genocida, racista, siempre nos oculta… es una de las tantas deudas que el Estado tiene con nosotros”.

Un patrón de exclusión y memoria

La invisibilización no comenzó en 1982. El artículo de Misiones Plural recupera la figura de Pablo Areguatí, un militar de origen guaraní que, tras el ataque del USS Lexington en 1831, emergió como autoridad de hecho en las islas antes de la ocupación británica. Hoy, el olvido se traslada al presente.

Martín Raninqueo (veterano mapuche del CECIM La Plata) explica a Perycia que la visibilidad es reciente: “Fue algo visceral… lo sentí como un llamado de la mapu, un llamado de la tierra que estaba en peligro”.

Sin embargo, la falta de un padrón oficial impide políticas de reparación. Mientras en Chaco una ley provincial instituyó el “Día del Veterano y Caídos Indígenas”, en el resto del país, incluida Misiones, los veteranos originarios siguen siendo los “excluidos de antes y de ahora”, una problemática que trasciende lo local para convertirse en una causa transfronteriza de derechos humanos.

La guerra y la participación de jóvenes mapuche 

El Podcast desde Neuquén, Puelmapu, Azkintun,señala: “ Se estima que, aproximadamente, 100 combatientes que pelearon en la Guerra de Malvinas provenían de los pueblos Qom, Wichi, Mocoví y Mapuche, entre otros. En muchos relatos aseguraron que no sabían que iban a una guerra y que, además, sufrieron torturas y posteriormente fueron discriminados en las asistencias tras el conflicto bélico”.

Ver su publicación de Azkintun  en Instagram:

Según una publicación del 2019 por Edgardo Esteban para el portal Extremo Sur Patagonia, logra  identificar al menos 45 veteranos mapuches que integraron el Ejército Argentino durante la Guerra de Malvinas, incluyendo a los soldados Hugo Ancaten, Omar Catrihual, el sargento Ramón Catrilaf, César Cayupán, Hugo Caucamán, Eduardo Chauqueo, Manuel Chauque, Darío Colipán, Ernesto Curapil, Carlos Curiqueo, Manuel Huanqui, Ricardo Huarte, Ángel Huenchul, Rosalino Huenuqueo, Nelson Huircapán, Ernesto Huiriqueo, José Lincomán, el cabo 1° Humberto Llantén, Martín Manquepán, Luis Manquian, Argentino Meliqueo, José Melica, Evaristo Millalipe, Hector Millamán, Antonio Millán, José Millaqueo, Pelegrino Nahuelcheo, Ceferino Nahuelquir, Aristóbulo Nahuelquir, Alfredo Nahuelquir, Bernardino Neihual, Victoriano Paillalaf, Vicente Painepil, Florentino Panellao, el suboficial 1° Abel Pillancar, Andrés Pilquimán, Miguel Pilquimán, Luis Pichulef, Luis Quilian, Gumerciendo Quilileo, Joaquín Quilitripay, Feliciano Quintuqueo, Martín Raninqueo, Miguel Yefilaf y Juan Yacante.

El mismo registro consigna a los soldados mapuches caídos en combate Simón Antieco, Oscar Millapí, Isaías Quilahueque, Patricio Guanca y José Curima, además de los fallecidos post-conflicto Agustín Caniullán y Juan Loncopan.

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