“Cuando el pueblo se canse y salga a la calle, no lo van a poder parar”

A diferencia de otros miércoles, esta jornada la protesta de las jubiladas y los jubilados no fue reprimida. Sin embargo, su lucha no se detiene. Mientras el Gobierno avanza con su ajuste, ellas y ellos siguen en la calle con un solo reclamo: su ingreso no alcanza ni para lo básico.

Carlos Dawlowski. Foto: Nicolas Solo ((i))

Mabel y Graciela, las jubiladas encadenadas: un reclamo sin respuesta

La semana pasada, en la marcha de los miércoles, dos jubiladas se encadenaron frente al Congreso. Su reclamo: la jubilación de miseria que cobran y la falta total de prestaciones del PAMI. Este miércoles hablamos con una de ellas y la solución nunca llegó. Su propio médico está gestionando una clínica por PAMI, pero ella es contundente, piensa que el Gobierno quiere matar a las y los jubilados, que no es solo con la comida, es también con la salud: Que no tengan lugar de atención, que no tengan estudios. En su caso necesita que le hagan una colonoscopía, pero para eso requiere otros estudios. Cuando logra terminarlos, los turnos se vencen. Así, todo el año sin poder hacerse los estudios. Ahora le llamaron de una clínica y tal vez haya un turno para PAMI, pero nada es seguro.

Foto: Nicolas Solo ((i))

Carlitos: “A los 76 años me quieren sacar la cancha”

También hablamos con Carlitos, jubilado, hincha de Chacarita, presente en todas las marchas de los miércoles. Él viene peleando con una causa penal que le armaron. Todo comenzó cuando lo detuvieron en una movilización. “Me llevaron detenido a cuatro muchachos de Deportivo Español y a mí. Después llegó la citación de que yo tiraba bombas molotov, que tiraba piedras. Son las mentiras de ellos”. El resultado: no puede entrar a ninguna cancha de fútbol por tiempo indeterminado.

“Aunque yo ya apelé. Ya puse dos abogados con recurso de amparo. Si yo en la época de los milicos iba a la cancha, con 76 años en democracia no voy a ir a la cancha. Me cago en la ministra. Cuando yo decida ir a la cancha voy a ir y me van a tener que correr por toda la tribuna”.

Carlitos trabajó 30 años en el Correo. A los seis años ordeñaba, a los ocho pastoreaba vacas en el campo. Vivió la dictadura, el 2001, tiene un infarto, stent, está anticoagulado. Pero no se queda en casa.

“Podría quedarme en casa y tomarme un whisky, un café tranquilo, pero no sirvo. Mi lucha está en la calle. Nosotros, los 12 Apóstoles, hicimos un pacto de honor: vamos a luchar hasta nuestra última gota de sangre. Porque tenemos palabra y somos gente que laburamos toda la vida. A nosotros no nos regalaron nada”.

Foto: Nicolas Solo ((i))

Los números de la miseria: lo que se cobra vs. lo que se necesita

Mientras los y las jubiladas luchan por llegar a fin de mes, los trabajadores/as activas/os por mejores salarios y los movimientos sociales que no se recorten los planes, estos son los números oficiales:

Lo que cobran (con bono incluido):

Jubilación mínima: $450.319,31 ($380.319,31 + $70.000 de bono)

PUAM: 374.255,45 pesos (304.255,45 pesos de haber con aumento + 70 mil pesos de bono)

Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez, de 336.223,52 pesos (266.223,52 pesos de haber con aumento + 70 mil pesos de bono)

Asignación Universal por Hijo (AUH): 136.666 pesos

AUH por Hijo con Discapacidad, a 445.003 pesos

Lo que necesitan: Según la junta interna de ATE en el INDEC, una familia tipo necesitó en febrero $2.274.094 para cubrir sus necesidades básicas. Solo en alimentos: $789.979. En otros bienes y servicios (vivienda, transporte, salud, educación, tarifas): $1.484.116.

Además, el informe advierte que si se actualizara el cálculo de febrero de 2022, el ingreso necesario sería de $2.393.000. La inflación acumulada desde el cambio de gobierno alcanza el 280,5%, mientras que el salario testigo del Estado nacional perdió alrededor del 31% de su valor real.

Por si fuera poco, la decisión de no prorrogar la moratoria previsional implicó un fuerte retroceso para las mujeres: nueve de cada diez que alcanzan la edad de retiro no reúnen los años de aportes. La PUAM las obliga a esperar cinco años más por un ingreso menor. La excusa fue “no hay plata”, mientras la reforma laboral del Gobierno creó mecanismos para abaratar despidos que reducen el financiamiento de la seguridad social.

Foto: Nicolas Solo ((i))

Mientras los funcionarios se llenan los bolsillos…

Porque la realidad es una sola: mientras los funcionarios del Gobierno se llenan los bolsillos con créditos millonarios, hambrea a los jubilados, quita los planes sociales, vende los glaciares y la inflación de todos los meses recorta los salarios que no llegan a fin de mes.

Carlitos lo dijo y es el cierre perfecto: “Cuando el pueblo se canse y salga a la calle, no lo van a poder parar. El pueblo unido jamás será vencido”.

Entrevista completa a Carlitos: 

  • ¿Qué pasó con eso? ¿Qué significa eso?

Carlitos: Esto fue en la marcha, cuando vinimos a reclamar por los derechos de los trabajadores. Nosotros, los 12 apóstoles, como siempre, apoyando al trabajador. Y ese día vinimos a apoyar la ley para que no se apruebe. Y bueno, me llevaron detenido a cuatro muchachos de Deportivo Español y a mí.

Y bueno. Y después llegó la citaciñon de que yo tiraba bomba Molotov, que tiraba piedras. Y bueno, son las mentiras de ellos.

  • ¿Pero qué significa el papel ese que no te permite?

Carlitos: No me permite entrar a ninguna cancha de fútbol por tiempo indeterminado. Aunque yo ya apelé. Ya puse dos abogados con recurso de amparo que están trabajando en eso. ¿Por qué? ¿Si yo en la época de los milicos iba a la cancha, con 76 años en democracia no voy a ir a la cancha? Me cago en la ministro. Es inoperante, ¿cómo voy a sacar el fútbol a los 76 años? No se los voy a permitir. Cuando yo decida ir a la cancha voy a ir y me van a tener que correr por toda la tribuna y llevarme preso, porque yo me voy a meter en la cancha, a mí no me van a sacar de la cancha.

La cancha de fútbol es pasión y a los 76 años, ¿qué me quedan, cuatro años más? Si es que llego. Pero voy a luchar por mi derecho. Esto es una colonia, pero yo voy a luchar por mi país para conseguir lo que perdimos. Perdimos el país, perdimos nuestro derecho. Esta colonia nosotros la vamos a voltear y el pueblo unido jamás será vencido.

  • Carlitos, vos venís peleando. Ya hace dos años que están en la calle con los jubilados. Es muy cruel el salario mínimo que hay, han hecho mesas para la comida. Y agarraron lo último que sería el derecho de recreación, el derecho a encontrarse. Es algo más cruel todavía y es doloroso.

Es lo más doloroso. ¿Sabés por qué? Yo viví la época del 76,  78 y el 2001. Yo tengo 76 años. Toda mi vida luché. Trabajé 30 años en el Correo. Empecé mensajero, cartero, me retiré como jefe, y antes de trabajar en el correo ordeñaba a los seis años. A los ocho llevaba a pastorear las vacas cuando había escarchas en el campo y venían los cuatreros a robarme las vacas. Tenía que montar en pelota, ir a pedir ayuda a los ocho años. Así que bueno, yo ya estoy jugado, no tengo más miedo. Yo tengo un infarto, stent, estoy anticoagulado, tengo todo. Pero yo quiero dejar algo para los chicos. Yo quiero dejar algo para mi nieto, para mi nieta, mis propios hijos, la juventud.

Entonces, viste, yo podría quedarme en casa y tomarme un whisky, un café tranquilo, pero no sirvo. Mi lucha está en la calle.

  • Y lo ven, como la vez pasada que te han detenido, te metieron diputado y nunca te imputaron nada, era un operativo totalmente ilegal.

Carlitos: No pueden hacerme nada, ¿ y sabes por qué? Porque yo no tengo nada. Yo lo único que tengo es que trabajé toda mi vida, tengo constituido mi hogar, mi familia, con cuatro hijos y dos nietos.

Yo en Parque Chacabuco trabajé 30 años en El Correo, en Pedro Goyena y Viel. En la época de los milicos, tuve que saltar por Viel, me vinieron a buscar por Pedro Goyena. Cuando la comisaría Décima estaba en Sevillosa 650 y en el Pasaje La Mar, a las seis de la mañana me vinieron a chupar. ¿Y sabés qué? Tuve que saltar por Viel para que no me chuparan e irme al FOEESITRA, al sindicato, y ahí me cubrieron.

Así que bueno, mi lucha fue siempre. Voy a seguir luchando hasta mi última gota. Y tengo la suerte que tenemos a los 12 apóstoles. Nosotros los 12 apóstoles hicimos un pacto de honor: vamos a luchar hasta nuestra última gota de sangre. Y ya se lo dijimos, nos pueden cagar a palos, no van a llegar, van a hacer lo que quieran, pero nosotros no vamos a aflojar, ¿por qué? Porque tenemos palabra y somos gente que laburamos toda la vida.

A nosotros no nos regalaron nada. Por eso el pueblo unido jamás será vencido. Se lo voy a decir siempre: cuando el pueblo se canse y salga a la calle, no lo van a poder parar.

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