En 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar conjunta contra Irán, denominada “Operación Rugido de León”. Lo que comenzó como un ataque quirúrgico para degradar el programa nuclear y de misiles iraní se transformó rápidamente en una guerra a gran escala que está reconfigurando Oriente Medio y enviando ondas expansivas a nivel global.
Las consecuencias ya son visibles:
En Oriente Medio: Los países del Golfo, especialmente Emiratos Árabes y Arabia Saudita, se han convertido en objetivos directos de represalias iraníes, sufriendo ataques a su infraestructura energética y urbana.
En América Latina: El impacto es principalmente económico. Los países productores de petróleo (Venezuela, Brasil, Ecuador, Guyana) reciben mayor ingreso, mientras que los importadores de energía y los dependientes del turismo (Caribe, Centroamérica) sufren una creciente inflación.
El Conflicto: Una Guerra impulsada por Donald Trump
La guerra no surgió de la nada. Fue el resultado de una escalada predecible tras décadas de tensiones. Solo recordar a Junio 2025: Una guerra de 12 días entre Israel e Irán ya había destruido gran parte del programa nuclear Iraní. En Febrero 2026: Aprovechando la debilidad percibida de Irán, Israel convenció a Trump de lanzar un golpe decisivo. El objetivo declarado: “destruir todas las bases del poder iraní” y crear condiciones para un cambio de régimen. El Día 1: Un ataque por estados unidos e Israel fue espectacular eliminó al líder supremo Ali Jamenei y a docenas de altos comandantes.
Pero hubo un Error de cálculo fundamental: Tanto Trump como Netanyahu creyeron que Irán colapsaría rápidamente, como el régimen de Maduro en Venezuela. No fue así. El sistema sobrevivió, eligió un nuevo líder (Mojtaba Jamenei, más radical que su padre) y contraatacó con ferocidad.
La Respuesta Iraní no se dejó esperar y en lugar de enfrentar directamente a la superioridad aérea de EEUU, Irán aplicó una estrategia inteligente y brutal: “Si no podemos defender nuestro territorio, haremos imposible la vida en el Golfo” Y los resultados fueron contundentes; Más del 80% de los proyectiles iraníes en los primeros diez días se dirigieron contra los países del Golfo: 44% contra Emiratos Árabes, 24% contra Kuwait, 10% contra Bahréin. Sus Objetivos críticos son las Plantas de desalinización, instalaciones energéticas, puertos, aeropuertos, zonas residenciales y hoteles. La refinería de Ras Laffan en Qatar (que produce 35-40% del helio mundial, esencial para semiconductores y resonadores magnéticos) fue severamente dañada.
Irán también cerro el Estrecho de Ormuz y controla este paso por donde transita el 20% del petróleo marítimo global, elevando el precio del crudo a más de 114 dólares por barril (desde 65 dólares antes de la guerra).
Ahora bien Los Países del Golfo están atrapados en el Fuego Cruzado esta es la ironía más cruel del conflicto. Los países del Golfo (especialmente UAE y Arabia Saudita) se opusieron a la guerra. Sabían que serían los principales afectados. Pero no pudieron detener a EEUU e Israel.
Posibles escenarios para países del Golfo
La victoria Israelí reestructuraría a Irán, y se reintegra a la economía global y compitiendo directamente con Dubái y Abu Dabi como centros financieros y logístico. Otro escenario seria la resiliencia iraní en conflicto persistente de baja intensidad. El Golfo se convertiría en un “entorno de alto riesgo”, perdiendo atractivo para inversores y turistas. Un dato sobrecogedor son los ataques a la infraestructura del Golfo que tardarán entre 5 y 7 años en ser reparados completamente.
Israel: ¿Ganador o Atrapado?
Israel ha logrado degradar militarmente a Irán, pero a un costo:
Su economía está en pie de guerra, ha perdido apoyo internacional crítico España e Italia negaron bases logísticas, el Senado de EEUU, 40 de 47 demócratas votaron a favor de bloquear un envío de armas a Israel, algo impensable hace un año.
Irán: Derrotado pero No Vencido
80% de sus sistemas de defensa aérea destruidos, el 90% de sus instalaciones de producción de armas destruidos un estimado de 1,700 civiles muertos Su producción de petróleo reducida en un 80%. Sin embargo, Irán ha demostrado una capacidad de resistencia que nadie esperaba. Su estrategia de “exportar el dolor” al Golfo le ha dado una posición de negociación inesperada.
Consecuencias en América Latina:
El Fondo Monetario Internacional ha sido claro: la guerra generará una “brecha económica creciente” en América Latina y el Caribe. “El mensaje más amplio del FMI es que la historia en la región no será solo de crecimiento. La inflación aumentará a medida que los mayores costos de combustible, transporte y alimentos lleguen a los consumidores, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos.”
Aunque existen ganadores coyunturales como el caso de Venezuela pues a pesar de su crisis, cada barril vendido a $100 lo que le da oxígeno financiero.
Brasil Como gran productor (y gran consumidor), el balance es mixto pero positivo en ingresos fiscales, Ecuador Similar a Brasil, aunque depende de importar derivados, el nuevo productor estrella, con enorme potencial de crecimiento. Colombia sus exportaciones petroleras se benefician directamente. Argentina Vaca Muerta se vuelve aún más atractiva para inversiones Dato interesante: Halliburton, la mayor proveedora de servicios de fracking del mundo, reportó un crecimiento del 22% en ingresos en América Latina en el primer trimestre de 2026, impulsado por operaciones en Ecuador, Brasil y Argentina. En la otra vereda están los países que dependen de importar energía o del turismo: Centroamérica (excepto panamá) Alta dependencia de combustible importado; el encarecimiento del transporte y la electricidad golpea a toda la economía.
Caribe (Jamaica, Rep. Dominicana, Bahamas, etc.) Combinación letal: alta deuda + dependencia energética + turismo. Los vuelos más caros y la incertidumbre global reducen la llegada de visitantes.
México Caso especial: exporta crudo pero importa gasolina. El precio de la gasolina sube, alimentando la inflación, mientras PEMEX recibe más ingresos. El balance neto es negativo para el bolsillo de los mexicanos.
El Golpe a la Seguridad Alimentaria
Un aspecto poco discutido pero crítico: los fertilizantes. El Golfo Pérsico produce entre el 52% y el 86% del suministro global de urea, amoníaco, fósforo y otros fertilizantes esenciales. Los ataques a estas instalaciones (especialmente en Qatar y UAE) han reducido drásticamente la oferta.
Las consecuencias para América Latina:
Los Países como Brasil y Argentina enfrentarán precios mucho más altos por fertilizantes, esto se traduce en menores cosechas o mayores costos de producción, que terminan en el precio de los alimentos.
Posiciones Diplomáticas divididas
La guerra también ha expuesto divisiones ideológicas en la región mientras que Brasil, Chile y Colombia condenaron los ataques, Argentina y Paraguay respaldaron a EEUU. Lo que refleja algo más profundo: América Latina sigue sin tener una política exterior unificada frente a grandes crisis globales. Y persiste la política exterior a través de la postura ideológica del gobierno de turno.
Que Significa para América Latina en este Escenario de guerra
Precio del petróleo Elevado pero volátil ($80-100). Bueno para exportadores, malo para importadores. Inflación Persistente en toda la región por el costo de la energía y los fertilizantes. Turismo caribeño Debilitado. Los viajes internacionales serán más caros y la incertidumbre reduce la demanda.
Conclusión: Un Mundo Más Frágil
Para Oriente Medio:
Los países del Golfo nunca volverán a sentirse seguros como antes. La confianza en la protección de EEUU está erosionada. Israel gana militarmente pero pierde diplomáticamente.
Para América Latina:
La región queda expuesta pero sin control sobre lo que ocurre. Los países productores de petróleo tienen una oportunidad, pero deben usarla para diversificarse (no repetir los errores del pasado). Los países importadores y turísticos enfrentan un panorama complejo.
Una reflexión final; esta guerra ya es una derrota para EEUU, aunque nadie quiera admitirlo. Si tiene razón, el mundo está entrando en una fase de reordenamiento donde América Latina deberá aprender a navegar con menos referentes claros.



